jueves, 21 de noviembre de 2013

The thing around your neck (Algo alrededor de tu cuello), de Chimamanda Adichie




She said nothing, because it was not where they lived that mattered to her, it was what they had become.



He de confesar que a diferencia de Conrad (ridiculizado por cierto por más de un autor africano) yo aun no he sentido la llamada de África. En diversas etapas de mi vida me he sentido atraído por la selva de Tasmania, los bosques centroeuropeos o los hielos de Alaska (¡quién la pisara!), pero no por África. 

Consecuencia directa de este desinterés por dicho continente: desconozco su literatura de manera absoluta si exceptuamos algún escritor sudafricano. 


Así, que ha sido gracias al (insistente) consejo de la mujer quijote que llego a esta escritora. A eso y a la constante amenaza de que le den el Nobel un año de estos a un africano y (otra vez más) yo no conozca de nada al galardonado, lo cual me deja fatal ante mis amigos lectores. Bueno, a la premiada de este año si que la conocía desde mucho tiempo atrás (¡oeoeoeoeeeeee!).

Adichie es una escritora nigeriana, concretamente de la tribu Igbo (ese es el idioma natal que hablan muchos de sus protagonistas), emigrada a estudiar y escribir a Estados Unidos. Y, se quiera o no, este tipo de combinaciones suelen ser espectacularmente interesantes. A los 19 años (ahora tiene 36) fue a Estados Unidos a ampliar sus estudios y desde entonces vive fundamentalmente allí aunque periódicamente vuelve a su país a visitar a sus familiares o a participar en multitud de actos. Se ha convertido en norteamérica en una de las embajadoras de la literatura y cultura africana y el aprecio que le muestra la crítica es paralelo a la calidad de su obra. Y si este volumen sirve de muestra de dicha calidad, indudablemente es de justicia escuchar su voz. Obviamente el volumen me ha encantado.

Es otra de las escritoras de las que es fácil encontrar opiniones, siempre elogiosas, por parte de otros escritores. Tanto americanos (Joyce Carol Oates, por ejemplo) como africanos: su compatriota Chinua Achebe tuvo múltiples comentarios elogiosos hacia ella. Ella a cambio le consideró siempre un Maestro, aquel que le dio permiso y el "empujón" para escribir y así lo expresó en muchos medios a la muerte (este mismo año) de Achebe. Sinceramente diré que cuando uno la lee es fácil saber el porqué de tanto halago. No se si me será igual de fácil transmitirlo aquí, pero todos habéis tenido muy claro muchas veces que un autor al que acabáis de leer por primera vez es magnífico.



Escribe, obviamente, en inglés, lengua oficial de Nigeria (el Igbo, el Hausa y las restantes lenguas tribales son co-oficiales). Es la lengua en la que se ha educado Chimamanda en su país y en varios de los mejores centros de Estados Unidos (John Hopkins, Yale, Princeton...). Y he de decir que es un placer leer su inglés, lo suficientemente fluido para los que no hemos nacido en esa lengua y a la vez con un nivel de complejidad suficiente para hacer emocionante y adictiva su lectura. Ella misma refiere las veces que en Estados Unidos ha conocido a americanos que se sorprenden de "lo bueno que es su inglés", en claro gesto de desconocimiento de la lengua oficial en las antiguas colonias británicas (mira, no solo desconocen donde está ubicada España, si yo contara las cosas curiosas que me han pasado a ese respecto en mis viajes por Estados Unidos...). De hecho a más de uno de sus protagonistas les ocurre esta reacción de sorpresa de los americanos ante su inglés, obviamente por esperar que hablaran solo algún lenguaje tribal o alguna otra lengua oscura.

Y he de reconocerlo: en gran medida yo había cometido un error similar al de estos americanos. Similar aunque diferente. Pensar que por ser africana me iba a encontrar un tipo de literatura totalmente diferente a la literatura anglosajona a la que estoy acostumbrado. Y nada más lejos de la realidad. Los relatos de Adichie pueden ser muy similares a los buenos relatos de escritores ingleses o americanos, especialmente de aquellos educados en parte en su país y en parte fuera de este, emigrados o primeras generaciones de hijos de emigrantes: Jhumpa Lahiri, Zadie Smith y compañía. La buena literatura es buena literatura. Siempre me acuerdo de cuando Borges le preguntó a su maestro (Cansinos Assens) cual era el mejor género literario y este le respondió "en realidad solo existen dos géneros: la literatura aburrida y la que no lo es".

Esta colección de relatos no tiene desperdicio, se mire por donde se mire. Protagonistas siempre nigerianos, unas veces aun viviendo en su país natal, otras veces emigrados (a trabajar, a estudiar o como acompañantes de sus esposos) a Estados Unidos. Nada más comenzar el primero de los relatos nos deja muy clarito en que tipo de país nos movemos si hablamos de Nigeria:
The first time our house was robbed, it was our neighbor Osita who climbed in through the dining room window and stole our TV, our VCR, and the Purple Rain and Thriller videotapes my father had brought back from America. The second time our house was robbed, it was my brother Nnamabia who faked a break-in and stole my mother’s jewelry. [La primera vez que nuestra casa fue asaltada fue nuestro vecino Osita quien trepó y entró por la ventana del comedor y robó nuestra televisión, el video y las cintas de video de Purple Rain y Thriller que mi padre había traído de América. La segunda vez que nuestra casa fue asaltada fue mi hermano Nnamabia quien simuló un asalto y robó las joyas de mi madre]
A partir de aquí la mirada se me ha quedado fijada en las letras que iba devorando una tras otra hasta acabar el volumen. Chimamanda va saltando de Nigeria a Estados Unidos, una y otra vez. El encarcelamiento del hijo de una familia de nivel social medio-alto en Nigeria, la historia de la esposa de un poderoso hombre de negocios nigeriano que descubre que su marido mantiene a una amante en la casa común de ambos en Lagos, las sociedades universitarias en su país que en vez de fraternidades se denominan "Cultos" y en las que los estudiantes se dedican en ocasiones a perseguir, mutilar o acribillar a estudiantes de otros grupos, la omnipresente corrupción policial, el desprecio por la dignidad y la vida en Nigeria... Y aun más emocionante, el impacto que supone para los protagonistas nigerianos darse cuenta de que se están acostumbrando a la vida "regalada" del nuevo país...

She knew he, too, wanted the children to be like their neighbors’, the kind of children who sniffed at food that had fallen on the dirt, saying it was “spoiled.” In her life, her childhood, you snatched the food up, whatever it was, and ate it. [Ella sabía que él, también, quería que los niños fueran como los de los vecinos, el tipo de niños que arrugaban la nariz ante la comida que había caído al suelo, diciendo que estaba "estropeada". En su vida, en su infancia, cogías la comida, fuera lo que fuese y te la comías.]
She had come to understand that American parenting was a juggling of anxieties, and that it came with having too much food: a sated belly gave Americans time to worry that their child might have a rare disease that they had just read about, made them think they had the right to protect their child from disappointment and want and failure. A sated belly gave Americans the luxury of praising themselves for being good parents, as if caring for one’s child were the exception rather than the rule. [Ella había llegado a comprender que la paternidad americana era un malabarismo de ansiedades y que todo vino del hecho de tener demasiada comida: una barriga saciada les daba a los americanos tiempo para preocuparse de que sus niños pudieran tener una infrecuente enfermedad sobre la que acababan de leer, les hacía creer que tenían el derecho a proteger a sus niños de la decepción, la escasez y el fracaso. Una barriga saciada les daba a loas americanos el lujo de alabarse a sis mismos por ser buenos padres , como si cuidar del hijo de uno mismo fuera la excepción más que la regla.]

Totalmente integrada en la vida americana.

You thought everybody in America had a car and a gun; your uncles and aunts and cousins thought so, too. Right after you won the American visa lottery, they told you: In a month, you will have a big car. Soon, a big house. But don’t buy a gun like those Americans. [Creías que todo el mundo en América tenía un coche y una pistola; tus tíos y tías también pensaban lo mismo. Justo después de ganar la lotería del visado americano te decían; En un mes tendrás un gran coche. Pronto una gran casa. Pero no compres una pistola como esos americanos.]

Los Igbo (la tribu a la que pertenece Adichie y también Chinua Achebe) son mayoritariamente cristianos. Al norte y dentro del país se mezclan con los Hausa, musulmanes y otras varias etnias menos abundantes. En un país como este las mezclas raciales y religiosas no suelen acabar bien. Maravilloso el relato "A private experience" en el que una muchacha Igbo tiene que refugiarse con una mujer Hausa en un comercio abandonado en el momento en que comienza una revuelta en que los Hausa están persiguiendo a los cristianos (porque uno de ellos ha pasado con su coche por encima de un Corán) y mutilándolos y decapitándolos con machetes. Comentaba (yo) el otro día con un amigo que leyendo estos relatos en inglés, uno de los verbos que más he actualizado es Hack: cortar a tajos o violentamente con un machete o cuchillo. Un excepcional relato que curiosamente refresca una cierta esperanza en la condición humana.

Otros relatos estupendos son el que da título al volumen (The thing around your neck) acerca del romance de una nigeriana recién emigrada y un blanco americano y, muy particularmente, uno de los que más recomendaría: The american embassy, que trata de una mujer nigeriana que acude a solicitar un visado como refugiado político en USA justo dos días después de que su hijo de cuatro años haya sido asesinado por tres matones partidarios del partido del dictador en el gobierno. Hacía tiempo que no leía una historia tan conmovedora. De lo mejor del libro para mi.




Protagonistas que no se llaman John o Mike, sino Nkem, Ijemamaka, Chika o Nnedi. Muchos de ellos son "Americanah" que, por cierto, así se titula la nueva novela de Adichie y es la forma semidespectiva en que los nigerianos se refieren a los de su país que han ido a vivir a Estados Unidos y/o se han convertido a la cultura del gigante. De hecho, en más de un medio se hace una especie de broma hablando de la " autora americanah Chimamanda Ngozi Adichie". Por esta novela recién estrenada ya ha tenido tiempo de ganar dos premios, entre ellos el "Chicago Tribune Heartland Prize for Fiction". Cuando le han comunicado el premio, Chimamanda ha respondido que estaba muy contenta y que "nunca sabes lo que va a ocurrir cuando escribes una novela. Para mi, una escritora nigeriana, haber escrito este libro que trata en parte sobre América y haber recibido este premio intrínsecamente americano significa que he dicho algo sobre América tal como se ve a través de los ojos nigerianos que los americanos encuentran interesante. Me recuerda la capacidad que tiene la literatura de hacernos vivir brevemente en cuerpos que no son el nuestro propio". Y eso que la lista de premios ganados por Adichie es sorprendentemente larga para haber escrito tres novelas y un libro de relatos.

Y es que Chimamanda presume de ver el mundo a través de ojos nigerianos, pero ello no le impide criticar abiertamente a su propio país, especialmente a la clase política, cuyo nivel de corrupción es arquetípico. Y tampoco tiene problemas en contar a sus lectores americanos cuales son los errores que han cometido a lo largo de su camino. Que se despacha a gusto, vamos. 

Un volumen magnífico, extraordinario, sorprendente y fresco. Me hacía falta un libro como este en estos momentos. Lo recomiendo, tanto el volumen como su autora, encarecidamente. Tanto que voy directamente a meterme a leer Americanah a renglón seguido. Así que gracias sean dadas de nuevo a quien me lo recomendó.


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En inglés: Chimamanda Ngozi Adichie. The thing around your neck. Edt Fourth State Ltd. 2009. 300 ops.
En español: Chimamanda Ngozi Adichie. Algo alrededor de tu cuello. Edt Mondadori. 2010.

22 comentarios:

  1. Parece que al final te he ganado para el exotismo.
    Me alegra que te haya gustado tanto.
    Resulta curioso que una autora de este tipo tuviera toda su obra traducida al castellano, bueno, la última todavía no.
    Si te interesa te mando por correo el artículo de Chinua Achebe sobre Conrad: "Una imagen de África: racismo en "el corazón de las tinieblas", de Conrad", un artículo que es todo un clásico.
    La amenaza por lo del Nobel africano ha encogido al haber muerto Achebe, pero aún te quedan Ngugi Wa Thiongo, Nuruddin Farah y Assia Djebar. Y también tienes que pasarte todavía por Wole Soyinka, que ya tiene el Nobel. Pero lo has tomado con interés.
    Por cierto, la piquilla importante en Nigeria es la que hay entre los igbo y los yoruba, las dos etnias principales.
    Bienvenido al lado oscuro.

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    1. Pues de Achebe tengo ya mas de un volumen esperando y de Soyinka tengo dos, todos ellos ahi esperando. Voy a leer Americanah y luego algo de Achebe (¿recomendaciones?). Los otros me suenan tanto como el ciclo de reproducción del caracol salvaje de Madagascar... Lo que tengo que aprender, Dios mío.
      Hablando de exóticos, ya tengo "Cuentos para perros". Leer un español es un exotismo en mi caso....

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    2. Por cierto, si, mándame el artículo sobre Conrad, por favor.

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    3. El artículo ya te va de camino.
      De Achebe lógicamente habría que empezar por "Todo se desmorona", el gran clásico de la novela africana contemporánea.
      De los otros tienes suerte, salvo Assia Djebar que escribe en francés, los demás lo hacen en inglés, aunque Thiongo ahora lo haga en kikuyu y luego él mismo se traduzca al inglés.
      Pues sí, ver una reseña de cuentos de Mihura aquí será muy muy exótico.

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  2. Pues muchas gracias por la recomendación, Óscar. Yo hace tiempo que tengo en casa Half of a yellow sun, que me parece que es la primera novela de esta autora, y no me decidía a leerla.
    De autores africanos, y dejando de lado Coetzee y algún otro, conozco pocos autores. He leído la trilogía de Achebe, que me pareció extraordinaria; Paradise, de Abdulzarak Gurnah, de la que no recuerdo mucho, y The famished road, de Ben Okri, que me pareció un insufrible tostón. Tengo muchas ganas de probar con Soyinka.
    Me sucede como a ti, África nunca me ha atraído especialmente, por lo menos no lo bastante como para hacer un viaje que vaya más allá de Marruecos. Ya sé que esto suena fatal, pero qué se le va a hacer.

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    1. Las tres novelas de Adchie (Half aYellow Sun, Purple Hibiscus y Americanah)) han sido alabadas de manera repetida en cada crítica que he leído. Yo no las he leído y me apetecen las tres. Por ahora voy a comenzar con al última) y de Achebe no he leído nada. También lo he de corregir.
      Lo de África sigue sin tirarme mucho. Pasé épocas de "ansia egipcia", pero los atentados, el terrorismo, etc me echaron atrás. Además, no es (ni mucho menos) que yo tenga espíritu aventurero, pero si lo tuviera, tengo claro que me atraerían más (como ya he dicho) las montañas y la nieve que las llanuras africanas. También se que suena fatal, pero es lo que hay.
      Saludos.,

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  3. Aquí otra lectora poco atraída por el exotismo (entiendo que la literatura hecha por sudafricanos no cuenta en este apartado, porque Gordimer, Coetzee y demás son, fundamentalmente, anglosajones). Después de haber disfrutado con la novela de Teju Cole (no estoy muy segura de que cuente como africano) "Ciudad abierta", creo que voy a tener que añadir algún otro nombre exótico como éste a mi lista de lecturas. ¡Hay que abrir la mente! Eso sí, serán viajes de sillón, porque mi escaso espíritu aventurero impedirá en cualquier caso que me traslade físicamente a esos lugares.

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    1. Si, Coetzee fue casi obsesivo para mi durante el año y medio en que me ventilé toda su obra, pero yo tampoco lo podría considerar africano (especialmente desde que se mudó definitivamente a vivir a Australia). Creo que te sorprenderá lo poco diferente que es la técnica y el estilo de esta escritora si la comparas con otros anglosajones de los que solemos hablar mas por aquí.

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  4. Pues no sé, pero a mí Gordimer, hablando sobre el amor en una comunidad musulmana del desierto me parece profundamente africana mientras que Assia Djebar hablando sobre el amor de una pareja en Estrasburgo me parece profundamente europea. Creo que la única diferencia entre las literaturas está en el punto de vista (con todo lo que eso significa, claro, desde la escala de valores a las referencias culturales o históricas) que analiza las cosas, y francamente, en muchas ocasiones me es mucho más difícil entender el punto de vista de un estadounidense que de un nigeriano.
    Al final, eso del exotismo no tengo muy claro qué es, si es que es algo.

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    1. Realmente no es nada, un chiste entre lectores. Para los americanos nosotros somos igual de exóticos que los nigerianos.

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  5. Para los americanos ya son bastante exóticos los ingleses.

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    1. Por cierto, retomando el inicio de la entrada ¿compartes la opinión de Achebe sobre Conrad o se pasó de susceptible?

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    2. Pues yo creo que tanto Conrad como Achebe estaban sesgados, cada cual en su dirección. Pero vamos que a Conrad los seis meses que pasó en el Congo le valieron para escribir una extraordinaria novela. No creo que quisiera hacer una tesis sobre la historia política de África. La diferencia entre el 1899 en que se publica por vez primera y el fin del siglo XX-inicio del XXI marcan una diferencia insalvable entre ambos. La postura de Achebe me parece tan extremista como si criticara a Stevenson por hacernos creer que existen tesoros enterrados en las islas del caribe (que por cierto, seguro que existen). Asi que creo que Achebe exageraba. O mejor, no fue justo en hacer una captación temporal antes de hacer sus críticas. La época de Conrad era la época de las aventuras en la literatura. Y eso era así. afortunadamente. así que gracias, Conrad. y a Achebe estoy deseando leerlo.

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    3. Sí, yo también creo que aunque con razón de fondo, ha hilado demasiado fino y se ha pasado un poco, pero también es difícil ver objetivamente (si eso es posible) el mundo colonial tan cercano (Achebe nació en el 30, el mundo que pinta Conrad era el de sus padres y abuelos, tal vez demasiado próximo). Y a fin de cuentas, Achebe tampoco se libra de ciertas críticas (Soyinka entre otros) sobre el clasismo de sus punto de vista, su sociedad siempre es la de la aristocracia igbo y presta poca o ninguna atención a la sociedad yoruba, hausa y demás.

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  6. Y por cierto que como contenido "extra", buscando cosas de Adchie, me he encontrado con la música de esta cantante Nigeriano-americana cuya música escuchaba mientras escuchaba el post: Iyeoka Okoawo.

    http://www.youtube.com/watch?v=9Pes54J8PVw

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  7. Oscar, leyéndote me he dado cuenta que conocía a esta gran mujer. En un curso que hice este verano, vi un vídeo que ahora te enlazo sobre lo que significa a veces quedarnos en una sola historia...ahí va...http://www.youtube.com/watch?v=F3cIVHUnbXI
    Explica de maravilla qué es África y lo diferentes que son unos de otros...y su interés por la literatura inglesa...tiene un gran sentido del humor, y lo que cuenta se hace muy ameno.
    Contigo, e imagino que también le tengo que dar las gracias a la Mujer Quijote, he enlazado su nombre...que me ha pasado desapercibido por las librerías y su libro...ahora ya no tengo excusa...y tras leerte aún menos...será uno de los libros imprescindibles para mí estas navidades...(espero que los Reyes me lo traigan...jajaja)
    A pesar de que últimamente bebo los vientos por el Norte...Alaska siempre ha sido uno de los destinos predilectos y de es de esos lugares a los que quiero ir antes de abandonar el mundo...África también ha respresentado y es para mí, un lugar del que no quiero desprenderme. Tengo en casa más libros africanos...de esos que sorprenden a una por la idea preconcebida que se tiene de África como continente...uno es de Alexander McCall Smith...va sobre una mujer detective, Precious Ramotswe...y no se queda en un solo libro hay más. Creí entender que querían hacer películas sobre ellos.
    Bueno, Oscar, solo me queda darte las gracias por unir a una mujer de la que había escuchado hablar, con su libro...que me había pasado desapercibido.
    Saludos!!

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    1. Hola, María:

      Efectivamente este vídeo es maravilloso (forma parte, por cierto de los maravillosos videos en general de los TED Talk, una recopilación de conferencias de lo más sorprendente y cautivador que hay). Iba a poner el link para todos vosotros, pero no me decidí porque La Mujer Quijote lo había puesto antes en su blog y no quería que me demandara por "copión bloguero" :-)

      Por eso me alegro mucho de que lo hayas puesto tu (ya no me puede culpar a mi, jajaja) , porque realmente es un vídeo excepcional que además nos permite escuchar la voz de Adichie y ver lo atrayente que resulta su cara y sus gestos. Creo que una entrada sobre Adichie sin ese vídeo queda coja, así que muchas gracias. Me encanta el vídeo.

      En lo de Alaska coincidimos plenamente. Me atrae hasta niveles insospechados. Estoy por comenzar con el volumen de Javier Reverte de su viaje por ese estado inmenso y cautivador.
      Yo, por mi parte, he dereconocer que África me resulta absolutamente desconocida en todos sus aspectos. He leído sobre mitología de todo el mundo menos África, leído literatura de casi todo el mundo menos África, escuchado música flor de suecos, daneses, rusos, japoneses... nunca africanos (con la excepción que pongo arriba). Vamos que soy absolutamente virgen en asuntos africanos. Hombre, y una novela sobre una detective llamad Precious... eso hay que leerlo.

      PD: Si no te lo traen los Reyes, me lo dices que ya hablo yo con ellos para que te lo dejen. Que menos....


      Un saludo.

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    2. Pues la verdad es que te hubiera quedado más completa la entrada con el vídeo, todavía estás a tiempo.
      Ya que hablas de los TED Talks, tienen también un par de ellos de Chris Abani, poeta y novelista nigeriano. A lo mejor te interesan. A éste no te lo puedo recomendar ya que sólo he leído algo de poesía suelta y aunque tengo una novela suya, todavía está sin leer, así que me faltan datos.

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  8. Hola Oscar.
    Por si quieres recomendársela a algún amigo, acaba de salir en español "Americanah", hace unos días.
    Un saludo

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  9. Hola, MQ:

    Fenomenal. Al menos hay dos personas a las que se lo voy a regalar. Y muchas otras a las que recomendar. Incluidas todas las que pasen por este post.
    Literatura de la buena.

    Gracias y un saludo.

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  10. Hola Oscar,
    Como tú yo también tenía un continente por leer.
    Te diré que a veces solamente hace falta querer mirarse en otros espejos para descubrir mundos nuevos. Mucha gente piensa que en África no se escribe. En mi blog "Literafrica" demuestro lo contrario, no solo que se sí que se escribe y mucho, sino que además se hace muy bien.
    Leer literatura africana es asomarse a un continente inmenso, diverso y plural, que tiene mucho que enseñar y mostrar. En nuestras manos está el decidirnos a atravesar el espejo. Un saludo y gracias.
    Sonia

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