viernes, 14 de junio de 2013

The Monuments Men, de Robert M. Edsel







Pues en esta ocasión, a pesar del título, se trata de un libro en español (que ha preservado en nuestro país su título original). Y es un libro que viene a renovar mi interés por otro de esos temas que tengo por ahí y que de vez en cuando se van cruzando en mi camino. En este caso el saqueo de obras de arte que los ejércitos nazis realizaron por toda Europa en la Segunda Guerra Mundial.

También conservará el título original inglés la película que se estrenará a finales de este año basada en esta obra y dirigida por George Clooney. Aquí se puede ver algo de información acerca de la película.


Hace años que comencé a interesarme por el tema tras cruzarme por casualidad con un volumen titulado El saqueo de Europa, de Lynn H. Nicholas. Un fascinante libro a través del cual descubrí los paseos que se daban los jerarcas nazis (muy especialmente Göring) por las mejores pinacotecas, museos, iglesias y colecciones privadas de Europa supervisando como se distribuían cuadros, esculturas, manuscritos y otras formas de arte hacia diversos destinos, especialmente hacia las varias residencias del Führer, la casa del propio Göring o diversos museos alemanes, especialmente el gran plan de Hitler, el Führermuseum, a construir en la ciudad de Linz (junto a una Opera House, un gran "Hotel Adolf Hitler" y grandes avenidas para desfiles militares). También como algunas de las obras de arte que hoy contemplamos tranquilamente en la galería de los Ufizzi estuvieron a punto de desaparecer para siempre tras estar escondidas en húmedas cuevas bajo los puentes del Arno que debían ser voladas por los alemanes en su retirada, siempre y cuando no fueran destruidas por el fuego aliado en la invasión. Multitud de hechos históricos sorprendentes que no siempre tenemos en cuenta cuando nos encontramos tranquilamente admirando una obra de arte colgada en un museo. Muchos están ahí simplemente por carambolas del destino. 

El libro que inició mi pasión por este tema.

Este volumen que hoy comento se centra en un pequeño batallón internacional (aunque con participación fundamentalmente americana y británica) que desde 1943 hasta 1952 se pasearon por Europa sin armas y tratando de recuperar todas aquellas piezas de arte que habían sido tomadas como botín de guerra por los nazis, a la vez que trataban de preservar iglesias y monumentos de gran tamaño de los estragos de la guerra. Todas aquellas que no habían sido directamente destruidas por ser consideradas "arte degenerado".

El proyecto de Albert Speer para el Führermuseum, el lugar donde Hitler
guardaría todos los trofeos de sus rapacerías por Europa
Adolf Hitler supervisando la maqueta del museo.



Estos hombres son hoy comúnmente conocidos como The Monuments Men, los "Hombres de los Monumentos" aunque, claro está, tenían un nombre militar oficial. Eran la MFAA (Sección de monumentos, arte y archivos en sus siglas inglesas). Esta es su historia. Apasionante historia, todo hay que decirlo. Hombres que en solitario y prácticamente sin ningún recurso (estábamos al final de la guerra y todos los recursos iban a los soldados del frente) se movían entre sus congéneres poniendo carteles de "No entrar" en iglesias y monumentos que, por orden de Eisenhower, debían ser respetados (siempre y cuando no hubiera peligro para los soldados americanos e ingleses, en cuyo caso primaba la vida de sus hombres). Hombres que tenían que frenar o desviar el paso de tanques, las alzadas de morteros, el puro vandalismo... en un mundo que se desmoronaba.

Göring admirando cuadros de Matisse en el museo parisino
Jeu de Paume. Cuadros robados de la colección de Paul Rosenberg
(por el apellido no hay que explicar más). Hoy están en museos.
Göring saliendo del museo de la foto superior, tras elegir
sus Matisse mientras fumaba un puro y bebía champán
(francés, por supuesto)

Que nadie se engañe pensando que  lo que hicieron los nazis fue improvisado. Casi nada lo fue.  Años antes de que comenzara la guerra ya se había destacado especialistas en arte afines al partido para que viajaran por Europa e hicieran un catálogo que reflejara donde se podían encontrar todas y cada una de las principales obras de arte de cada pueblo y ciudad medianamente importante. Estas listas fueron usadas para requisar tras la guerra esculturas de Miguel Ángel, cuadros de Rembrandt y Vermeer e infinidad de otras piezas en iglesias de pueblos y capitales. Lo de los museos era más fácil. Era llegar y elegir.

La Madonna de Brujas, de Miguel Angel.
Primer objetivo nazi al entrar en la ciudad.
El Retablo de Gante, de Jan Van Eick. El otro gran objetivo nazi en Bélgica.

"En 1940, Hitler a través de Goebbels, su ministro de Propaganda, encargó un inventario, conocido después como el informe Kümmel por su redactor principal, el doctor Otto Kümmel, director general de los museos nacionales de Berlin. El inventario registraba todas las obras de arte de Occidente - Francia, Países Bajos, Gran Bretaña y Estados Unidos - que por derecho pertenecían a Alemania. Según la definición de Hitler, aquí se incluían todas las obras arrebatadas a Alemania desde el año 1500, todas las obras de artistas de ascendencia alemana o austriaca, todas las obras encargadas o terminadas en Alemania y todas las obras identificables como de estilo germánico."

En el castillo de Neuschwanstein almacenaron los nazis la mayor
colección de arte robado en Francia.

Soldados americanos muestran algunos de los
cuadros rescatados en el castillo.
Resulta interesantísimo asistir al desarrollo de la Segunda Guerra Mundial desde un punto de vista totalmente diferente: el de como se fue despertando una conciencia en los aliados de la importancia de las obras de arte y monumentos y la importancia asimismo de desarrollar un plan para salvarlos de las bombas y el expolio. Ya desde antes de la guerra, los conservadores de arte americano habían asistido horrorizados a los efectos de los bombardeos que reventaron todas las vidrieras del Museo del Prado o el incendio parcial del Escorial en la Guerra Civil española.

Notre Dame no fue dañada pero hubo cruces de disparos en
su misma puerta. Este camión quemado fue abandonado por los
alemanes in situ.

Personajes como Jacques Jaujard, un gran héroe para Francia, director de los museos nacionales de Francia, encargado de evacuar prácticamente todas las obras de arte del Louvre hacia lugares seguros en castillos y fincas fuer de París en 1939-40, justo antes de la invasión alemana. El museo se quedó "pelado" y en las paredes, escritos a tiza estaban los nombres de los cuadros para recordar donde estaban colocados. De hecho el mismo Jaujard, años atrás había tenido un  importante papel en la evacuación del Museo del Prado en la Guerra Civil. O también otros como el conde Franz von Wolff-Metternich, funcionario artístico alemán, llamado por Jaujard "el "nazi bueno", designado en 1940 jefe de la Kunstschutz, el organismo de conservación cultural alemán y al que sus compatriotas acusaban de estar más al servicio de los franceses que de Alemania, pues logró evitar parte del expolio, jugándose su puesto e incluso su vida por oponerse al mismísimo Goebbels.

En estas minas de sal de Merkers, Alemania, escondieron los nazis
sus mayores reservas de dinero y oro. También cientos de cuadros
robados. En la foto Eisenhower inspecciona estos cuadros. (1945)

El teniente Rorimer (un Monuments man) y el responsable del
Louvre con un cuadro de Goya ("Tiempo") rescatado en Francia.


No se puede decir que el libro sea una maravilla del ensayo en todos sus tramos (a fin de cuentas y con todo el respeto, el autor es un empresario petrolífero reconvertido a investigador acerca de este tema, del que ha publicado ya otros volúmenes), pero cumple bien su función, interesarnos en el tema y transmitir la forma especial de valor de estos hombres, diferente y complementaria a la de sus compañeros de los pelotones del frente. Viene complementado con un buen puñado de interesantes fotos que no dejan de sorprender por la naturalidad con que unos robaban y otros trataban de salvar.

P.S: Repasando la página del Louvre me encuentro que tiene actualmente una exposición de artistas alemanes desde 1800 a 1939. ¿Que pensaría Hitler si pasara por allí?.

En español: Robert M. Edsel (con Bret Witter). The Monuments Men. Editorial Destino. 2012. 565 pps.

14 comentarios:

  1. Tienes razón Oscar, leí este libro hace aproximadamente un año y aunque me fascino todo lo que contaba y lo que tuvieron que pasar un puñado de locos, conservadores de museos, para recuperar lo expoliado por los nazis o evitar daños colaterales marcando monumentos en planos, durante la II Guerra Mundial; el autor, aunque es ameno en la narración se pierde un poco en el paisaje y no consiguiendo, del todo, dimensionar la gran importancia de la acción de estos hombres. Aun así es totalmente recomendable su lectura, como documento histórico que ratifica la idea de que los nazis tenían la guerra planificada milimétricamente y las salvajadas que hicieron para llevarlas a la práctica. El botín de guerra era una de las acciones más rentables para financiar la guerra y en muchos casos el principal motivo, pero estos desarrapados no supieron ni entender que tenían entre sus manos

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    1. Si, sorprende que incluso en la retirada, cuando parecía bastante claro que lo tenían más negro que el hollín, seguían haciendo secuestros preventivos de obras "para protegerlas del enemigo", desde retablos a la capa de Carlomagno, desde cuadros hasta esculturas de mármol de toneladas de peso. Hasta meterme un poco en este tema, no tenía ni idea de lo planificada que estaba la guerra cultural.

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  2. Magnífica recomendación. Como siempre, gracias Oscar.
    Yo también caí rendida a los pies de El saqueo de Europa...es fascinante coincidir con otros lectores atraídos por textos tan peregrinos.

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    1. Pues te digo exactamente lo mismo. Creo que eres la primera persona que conozco que lo ha leído. Me encanta. Coincidir en lecturas más "al uso" es fácil, pero con estos libros...
      Muchas gracias a ti también.
      Un saludo.

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  3. Como decía el gran Imre Kertesz, el nazismo se ha convertido en un género narrativo, como el western o el cine negro. Lo cual no implica un juicio peyorativo, sino la evidencia de que la memoria de la barbarie no quedará garantizada por el estudio de la historia o por el ensayo filosófico, sino por la popularización de un contexto histórico -Alemania, 1933-1945- como marco de novelas y películas. Es decir, que bienvenidas sean. Esta historia que nos presentas, de tan buena pinta, me remite directamente a "El tren", la película de John Frankenheimer -sobre el expolio de París- y a una novela de Galdós de sus Episodios Nacionales -"El equipaje del rey José"-, sobre el expolio de Madrid por parte de los franceses.
    Un saludo.

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    1. Desconocía la cita de Kertesz, pero no podía ser más acertada. De pocos periodos históricos será tan sencillo encontrara documentación, libros monográficos. películas, videos, etc. A mi ciertos elementos del nazismo no dejan de intrigarme/interesarme. No se si porque no acabo de entenderlos o asimilar como pudieron desarrollarse. No dejan de sorprenderme.
      Que bien que me hayas recordado la película de Frankenheimer, hace una eternidad que la vi y me ha apetecido mucho revisarla.
      Gracias. un saludo.

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  4. ¡Fascinante!
    La foto de los rescatadores con el cuadro de Goya es increíble.

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    1. Hola, Sonia:

      Me alegro mucho de que te guste. Hay fotos para hartarse de americanos e ingleses con cuadros de Matisse, Renoir, Manet, Leonardo... No he querido poner más para no aburriros. Y muchas de grandes catedrales reventadas por las bombas.

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  5. Hola Oscar, llego aquí gracias a LittleEmily y ha sido un placer descubrir tu blog.
    Me hubiera gustado comentar en cualquiera de tus entradas antiguas, pero como da la casualidad de que pude visitar la exposición del Louvre "De l'Allemagne" me estreno comentándote aquí mismo.
    La verdad no se que pensaría Hitler de la exposición, pero algunos de sus compatriotas no han estado muy contentos con el resultado. Algunos periódicos criticaban el montaje de una exposición que parecía ilustrar el camino nacionalista emprendido por Alemania desde el siglo XIX hasta la llegada del nazismo.
    Sinceramente yo no tuve esta sensación en ningún momento; aunque si es cierto que me sorprendió que el broche final de la exposición fuese un video de Leni Riefenstahl.
    Polémicas aparte, me ha encantado tu presentación de este libro. No conocía en absoluto la difícil misión de estos hombres y me ha parecido muy interesante. Las fotos son increíbles e imaginarme el castillo de Neuschwanstein lleno de obras de arte expoliadas me ha dado un escalofrío.
    Mil gracias por esta interesante entrada y un saludo.

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    1. Hola, Marie:

      Bienvenida y en realidad gracias a ti (y a Little Emily) por pasar y opinar. La verdad es que sin haber visto la exposición (quien hubiera podido....), no me puedo permitir opinar sobre su contenido. Realmente siguiendo la trayectoria económica, política e incluso literaria de Alemania desde 1800 a 1939 es difícil que cualquier exposición pictórica no refleje ese camino nacionalista que culmina en el 39.
      Hace dos años estuve por primera vez en Berlín y me sorprendió mucho, mucho, lo asimilado que tienen los alemanes (o aparentan tener) la trifulca que liaron entre 1939 y 1945. Han preservado construcciones y monumentos que muchos otros pueblos habría tirado abajo tantos años después. Monumentos mastodónticos al ejército ruso que tomó (y arrasó) la ciudad en el 45, con cañones antiaereos y tanques, con monumentos de soldados gigantes de tintes stalinianos rodeados de inmensos jardines de flores cuidados por pulcros jardineros. También la columna de la Victoria, cuyas preciosas placas fueron expoliadas se mantiene sin que estas sean restauradas, preservando los disparos que se incrustaron a su alrededor... En cambio cuando otros países se lo recuerdan, los alemanes llevan algo peor esa memoria histórica.
      Madre mía, lo que daría por ir esta tarde al Louvre a ver a la Victoria de Samotracia.

      La historia de estos hombres es apasionante y para mi desconocida hasta hace poco. A ver que hacen los americanos con su versión en cine.

      De nuevo gracias y un saludo.

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  6. Casualmente, hoy mientras desayunaba estuve viendo parte del documental que el canal Historia tiene sobre el tema. Se llama "El museo de Hitler" y tiene dos capítulos. La referencia es :
    http://canalhistoria.es/programa/0000538725_1/?el-museo-de-hitler-episodio-1

    y

    http://canalhistoria.es/programa/0000538726_2/?el-museo-de-hitler-episodio-2

    Seguro que si te interesan habrá donde conseguirlos.

    Saludos.

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  7. Eso son desayunos culturales.. :-)

    Me interesan y mucho. Muchas gracias.

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  8. Ha sido muy sencillo.

    Ahí tienes el documental completo sin dividir en capítulos.

    http://www.youtube.com/watch?v=3ZIh_mQ-3cw

    Espero que te guste.

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  9. Muchas gracias. Precisamente acababa de empezar a verlo en YouTube.
    Tiene muy buena pinta.
    Saludos.

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