sábado, 27 de abril de 2013

Good Behaviour (Buen comportamiento), de Molly Keane











El pasado verano, el viaje familiar con mi esposa e hijas fue a parar a Dublín. Ciudad conocida y añorada por este que escribe, y que volví a disfrutar como un chiquillo, en esta ocasión con mis hijas (No os perdáis los barcos vikingos creados a partir de vehículos anfibios de la segunda guerra mundial que te pasean por la ciudad y luego se meten en el agua por los canales). Bueno, que me pierdo. A lo que voy es a que hicimos varias excursiones en tren a pueblos de los alrededores.


Una de ellas fue a Bray, a veinte kilómetros de Dublín, en la costa (el seaside que dice esta gente) y lugar famoso por sus paisajes y por ser lugar de retiro tranquilo para muchos famosos del país. De hecho allí viven hoy la cantante Sinnead O´Connor y la escritora Anne Enright entre otros y allí me encontré (con unas vistas espectaculares) una casa donde vivió el premio Nobel Yeats (que debió moverse bastante porque encontré otra de sus residencias en Howth).

Pero de nuevo me pierdo... a lo que voy es a que leyendo sobre Bray y sus hijos y habitantes ilustres encontré a Molly Keane. Esta escritora había tenido su primera educación en este pueblecito. Y en diversos folletos se la mencionaba a pesar de no haber nacido allí y ser su relación con el pueblo no muy intensa (entonces todo el pueblo estaba cubierto de carteles de su  ciudadana más destacada, la boxeadora Katie Taylor, que además de ser la abanderada de Irlanda en los juegos olímpicos de Londres de 2012, volvió a Bray con la medalla de oro de los pesos ligeros de esas olimpiadas). 

La costa de Bray vista desde un sendero que llevaba a otro pueblo vecino.
Este día nos llovió en pleno Julio casi sin parar. Irish weather.
Pero bueno, si me hablan dos veces de una escritora que escribe además en inglés, ya no me puedo resistir. Molly, de la que yo sabía poco (sabía que era irlandesa, que había escrito esta novela que comento y que usaba su apellido de casada en sus novelas, aunque en otras usaba un seudónimo, M.J. Farrell). Me la volví a encontrar leyendo una historia de la literatura irlandesa, e la que se hablaba de su obra y de su pertenencia a Aosdána, una interesante asociación de artistas irlandeses.

La recién publicada edición española.
Molly nació con el nombre original de Molly Skrine en 1904 en County Kildare. Nació "to a typical Anglo-Irish huntin', shootin', fishin' father" (de un típico padre anglo-irlandés cazador y pescador) el cual, aunque quería a sus hijos, prefería a sus caballos. Exactamente como el padre de la familia protagonista de esta novela.  Y encima con una madre no muy típica, poetisa, llamada Moira O'Neill, que era conocida como "the Poet of the Seven Glens" y que tampoco parecía tener mucho interés en la crianza de sus hijos. Tal y como ocurre con Aroon, la protagonista de esta novela, Molly fue educada inicialmente en casa por institutrices, como era costumbre entre las familias de cierto nivel (con recursos rápidamente  menguantes, pero bueno, había que aparentar). Al volver de la Boarding School y comprobar que con su madre las relaciones no estaban muy allá, se fue a vivir con unos familiares y allí conoció a Bobby Keane, el hombre con el que se casó y tuvo dos hijas y cuyo apellido ella adoptó también a  efectos literarios.

En las islas británicas (Irlanda estaba a punto de ser un país independiente pero entonces, en la infancia de Keane, le gustara o no, era de lo más british) podría fundar un subgénero literario que podría llamarse "estilo decadencia". Se que no es exclusivamente inglés, pero... es que lo cultivan tan bien. Ese aroma de mansiones victorianas (o eduardianas) en las últimas, cuando las familias de buen ver, buen comer y buen disfrutar de la vida relajada comienzana a hundirse entre montones de deudas y facturas, cuando el servicio empieza a huir de la casa, cuando los hermosos jardines quedan abandonados, los muebles empiezan a acumular polvo... siempre me parece tan ingles.

Y dentro de esa crónica del ocaso social encajará perfectamente esta novela. En este caso la ruina y caída de la clase noble irlandesa (o angloirlandesa si se quiere, aunque nada distingue entonces a la nobleza de Killarney en Irlanda de la de Surrey en Inglaterra, salvo un cierto aire de jugar en una liga inferior).

Aroon (que nombre más bonito) es la narradora. He rastreado (o tratado de hacerlo) el origen gaélico del nombre, y deriva de "A Rún" que se traduce al inglés como "O Secret" y además de como nombre se usa como término cariñoso equivalente a "My dear". De hecho hay una canción irlandesa llamada "Eileen Aroon" (en irlandés Eibhlín a Rúin, traducido como "Eileen, My love"). Bueno, disquisiciones lingüísticas aparte, Aroon es la hija de una de estas familias de casi-rancio abolengo irlandesas justo al principio del siglo XX. Comparte su casa con su hermano, Hubert y su padre y madre, la familia St. Charles. La casa por cierto también tiene un nombre en condiciones: Temple Alice.

La autora cuidando su jardín en Belleville, Cappoquin. Fotografía para Vogue.
Aroon en realidad es alguien que no existe. Su círculo social se reduce a sus padres (una madre más distante que Plutón y un padre mujeriego) y su hermano Hubert, los pocos sirvientes de la casa y un escaso puñado de conocidos de los alrededores, viviendo en una casa en el campo donde pasan semanas y meses sin tener contacto con el exterior. Si algún día la casa desapareciera tragándose a sus ocupantes, casi nadie se apercibiría de ello. Además según va creciendo, se va sintiendo más y más alienada de la sociedad. Su cuerpo crece en exceso, a lo alto y a lo ancho.

Porque aquella casa albergaba mundos muy diferentes concebidos a la medida de sus ocupantes, señores de la casa, invitados, niñeras e institutrices: el cuarto del ama de llaves, la despensa del mayordomo, el dormitorio común de las criadas, un lugar para cada quien y cada uno en su sitio.

Su padre, Mayor del ejército, vuelve a casa herido y todas sus aficiones (montar a caballo, cazar, pescar...) se ven anuladas o mermadas. Su madre, que prefiere mirar a otro lado antes que tener que afrontar las infidelidades del padre o elige guardar todas las facturas sin abrir en un cajón, no es de gran ayuda. Los recursos de la familia decrecen de manera alarmante aunque  ambos padres no parecen darse cuenta de que se hunden en la mayor de las miserias. Pero Aroon sufre las consecuencias. La imposibilidad de asistir o ser invitada siquiera a fiestas o bailes de sociedad (su madre decide que la mejor forma de ahorrar es no presentarla en sociedad en Londres como suelen hacer las familias de recursos), asociada a la ausencia de relación con hombres de su edad o de otras amigas comienzan a hacer mella. Única solución para este padre distante, esta madre medio loca, la carencia de amigos... crear un mundo paralelo.

Molly Keane en la ceremonia del Booker Price.


Una relación triangular de amistad durante un verano con su hermano y Richard, un amigo de este la llevan autoconvencerse, ignorando la más evidente de las realidades, de que ella y Richard están comprometidos.  De que él la ama a ella tan locamente como ella a él.  De que es cuestión de tiempo el que ambos se reúnan. Cada vez que cree que va a ser aceptada por sus padres o por la sociedad se estrella contra un muro. Porque realmente ¿que es lo que interesa a esa sociedad?. La Buena conducta, nada más. Mantener las apariencias es primordial y en esto la familia St Charles no viaja en vagón de cola. Incluso en los entierros, en las situaciones más dolorosa, lo más importante es la conducta apropiada.

When the last speechless hand-grip was completed, Papa, Mummie, and I were left in the hall, with empty glasses and the empty plates; funerals are hungry work. We exchanged cool, warning looks — which of us could behave best: which of us could be least embarrassing to the others, the most ordinary in a choice of occupation?
Tan importante como lo que se dice en la novela es lo que no se dice, pero se entiende fácilmente (se entiende salvo que uno sea como Aroon, que no entiende o no quiere entender lo obvio), las correrías sexuales del padre, las homosexualidad de Hubert, la cortedad de entendederas de Aroon, quien a veces parece un poco obtusa, otras parece que simplemente es una ilusa que se autoengaña y no quiere ver la realidad. La forma en que elabora que el amigo de su hermano, que simplemente se ha acostado en su cama a su lado, pasa automáticamente a ser considerado su amante puede en parte ser consecuencia del amor loco que la ciega (mas propio de una quinceañera)  y se convierte en la única posibilidad de escapar del asfixiante entorno que la rodea o puede parecer auténticamente un cuadro delirante de casi tratarla farmacológicamente.


Molly Keane. 1983. © John Swannell / Camera Press

La novela publicada en 1981 y nominada para el merecidamente prestigioso premio Booker, fue la obra que devolvió a Molly Keane a las librerías tras veinte años sin publicar nada. Un regreso claramente afortunado. Una muy buena novela a mi entender.

En inglés Virago ha compilado una magnífica colección de títulos, de los que ya tengo varios pendientes de leer. En español la editorial Contraseña acaba de hacernos el favor de traducir esta magnífica obra.

En inglés: Molly Keane. Good Behaviour. Edt Virago Press. 2006. 256 pps.
En español: Molly Keane. Buen comportamiento. Editorial Contraseña. 2013. 354 pps.

10 comentarios:

  1. Algo que les debe molestar bastante a los británicos (e irlandeses) es que el decadentismo fuese un movimiento francés, aunque ellos aportaran nada menos que a Wilde.
    Resulta aliviador que haya escritores que aún usan la elusión como instrumento literario, algo que deberían de enseñar a mucho juntaletras aspirante a escritor.
    Tengo que volver a Dublín, tengo que volver a ese paraíso llamado Chapters.

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    1. La verdad es que Chapters es como tantas cosas buenas en esta vida: hay que haber estado alli para saber de lo que hablamos. Yo la ultima vez veía libros por Dublín y al volver a mediodía al hotel, que estaba cerca de Chapters me iba allí y me compraba los libros de segunda mano que llevaba fotografiados en el iPhone. Ciertamente Dublin tiene un magnetismo que no he encontrado en otras muchas ciudades.
      Y si, no me cabe duda de que los británicos se comerían las uñas hasta hacerse muñones.

      Un saludo.

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  2. Vaya, vaya...casualidades!! ,me traje este de ella también de Dublín (aún sin leer y otro más del que no recuerdo el nombre. Fue también una sorpresa ver que salía la edición española y aproveché para regalarlo el día del libro. Yo también me pido repetir con Dublín y con Lisboa y con....

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    1. Si, Lisboa también es otro pendiente de tantos para mi...
      Vamos a tener que hacer una caravana de blogueros a Dublin.
      Un "Asalto a Chapters!!!"

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  3. Me apunto a ese asalto a Chapters, porque confieso que para gran dolor mío, no he estado nunca en Dublín. En cuanto a Keane, me ha llamado la atención el seudónimo que usaba (Farrell), que me ha hecho pensar en otro gran libro sobre Irlanda, escrito por un autor que lleva el mismo nombre: "Troubles", de J.T. Farrell. Curiosamente, este Farrell no era irlandés, aunque pasó parte de su vida en Irlanda.

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    1. Si , curiosamente yo hice la misma asociación, y en el libro de MCEwan del post anterior ("Sweet Tooth") hay un concurso literario ("Jane Austen Prize") en ql que participan además del protagonista, Martin Amis, Muriel Spark y un o una tal Farrell. Le estuve dando vuelatas a la cabeza al respecto.
      El asalto a Chapters te iba a dejar más alucinada que un kilo de LSD.
      Y lo de Dublin tienes que hacer por corregirlo....

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  4. Siempre me ha parecido interesante esa época de "decadencia" de cambios de la situación de clases que se produjo entre las dos guerras mundiales. Tantos cambios que trajo consigo y aún así los historiadores siempre hablan de la Revolución francesa o de la industrial y no se paran a meditar sobre como cambio la situación de las personas en ese periodo en que la "clase obrera" y la "clase alta" despertó de ese letargo en el que vivían y que se repetía generación tras generación.
    Me acabas de descubrir a otra autora que leeré en cuanto pueda.
    Gracias por los datos sobre Bray, espero visitarlo en mi próxima visita a Irlanda.

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    1. Yo he estado en Bray, Howht y en el viaje anterior visité Dalkey.
      Dalkey es un pueblecito precioso, con un paseo hasta el mar estupendo y una isla (la isla de Dalkey) muy pequeñita con su historia (restos de una torre y allí vivía una raza de cabras que finalmente se han evaporado). Además, al poco tiempo leí una buena novela del escritor irlandés Flann O´Brien ("La crónica de Dalkey") que me traía buenos recuerdos. Bray también muy bonito, el paseo es estupendo y en el DART (el tren de cercanías). tardas un suspiro.
      Howth bien, pero poco que ver.

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  5. Acabo de llenar mi cuaderno en un rato!! A Molly Keane ya la tengo anotada!!! Mi amor por irlanda siempre fue algo irracional...Y esa foto, con esas vista, hacen que no solo anote el libro, sino donde fuiste a parar en esa visita tan especial. Tengo pendiente volver.
    Me a encantado conocer a esta autora. Gracias!!

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    1. Te aseguro que el paseo de Bray por ese sendero (Bray se ve al fondo) paralelo a la vía del tren, atravesado casas en ruinas, que llega hasta el pueblo vecino, no tiene desperdicio. Especialmente en un día de sol/lluvia como el que me tocó.
      Me alegro de que te atraiga Keane. Ningún sitio mejor para comprarla que la mismísima Irlanda. Ya tienes excusa para ir.
      Saludos.

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