miércoles, 27 de marzo de 2013

The Old Wives´ Tale (Cuento de viejas), de Arnold Bennett













Cuando Elena me hizo el honor de invitarme a participar en la Arnold Bennett Bloggers Assembly (por favor, no dejéis de visitar la página, es muy interesante y a partir de hoy se pondrá aun más con colaboraciones de muchos compañeros de diversos blogs) empecé a devanarme los sesos viendo como retomaba a Bennett, al que tenía abandonado, no por falta de cariño sino por falta de tiempo, como (casi) siempre. 


Finalmente, aun sabiendo que me repetiré con más de un compañero  me fui a por la obra emblematica de Bennet, que leí mucho timepo atrás y me dejó un recuerdo estupendo, aunque algo difuso a día de hoy. Había que enmendar esa nebulosa y ¿que mejor momento?. 

En realidad reconoceré que en lo más profundo de mi, cada vez que releo una obra que me ha gustado, siempre hay un cierto temor a que en la segunda lectura me defraude. He de reconocer que en alguna ocasión ha sido así. A medida que evolucionamos en las lecturas vemos muchas obras y autores de manera diferente. No puedo comprender porqué subrayé o acoté lo que subrayé o acoté muchos años atrás (¿en que estaría yo pensando entonces?). Pero muchas otras veces la chispa mágica vuelve a saltar. 

Ya en el último viaje a Londres me habían dado ganas de releer el libro tras encontrarme por casualidad (mientras seguía la pista de Sherlock Holmes) la placa conmemorativa en una de las casa en que vivió y escribió (y murió, como afirma la placa) este escritor. En la mismísima Baker Street. No tenía ni idea de la asociación de Bennett con Baker Street y Marylebone.

La placa en la casa de Bennett en Baker Street.

Así que, manos a la obra, fue llegar el libro y cinco minutos después estaba liado con él. El libro, publicado en 1908, narra las vidas paralelas y divergentes de dos hermanas, Sophia y Constance Baines. Las sigue en sus vidas a lo largo de más de sesenta años, desde su adolescencia hasta su vejez. Y aquí podría conectar con lo que comentaba en la entrada anterior, la biografía de la Reina Victoria, referente a que toda persona anciana ha tenido una juventud de la que posiblemente nada sabemos hasta  que no indagamos. Me explico: en la introducción Bennett refiere que un día que estaba cenando entró en el restaurante una anciana fea y grotesca, con voz ridícula, liando una buena en una pelea con una camarera. Solo un rato después de haber estado riéndose de ella se paró a pensar que esa mujer habría sido una vez joven, delgada y posiblemente hermosa. Solo entonces reflexionó sobre cual habría podido ser su trayectoria vital, que infancia, juventud y madurez podrían haber desembocado en esa senectud ridícula o patética. En esta especia de epifanía el escritor decidió reflejar el arco vital de las protagonistas convirtiendo este en la espina dorsal que articula toda la novela. 

Arnold Bennett

Bueno, para empezar no hay que ser especialmente observador para fijarse en los dos nombres de las protagonistas. Una Sophia, el conocimiento, otra Constance o la constancia. Pues eso, que como decía aquel humorista al contar la adivinanza "hay que estar atento a las pistas". Sophia es hermosa, voluntariosa, aventurera y valiente. Constance es sencilla, humilde y obediente. Si bien es cierto que Bennett no lo pone muy difícil en este caso. Este juego de nombres (algo facilón, la verdad) nos podría recordar a otras tantas protagonistas de novelas dentro y fuera de las islas británicas (me resultaba difícil no acordarme de Marianne y Elinor Dashwood en Sense and sensibility). Pero en realidad la obra va mucho más allá de una simple asociación de ideas o comportamientos y nombres. Bennet sabe interpretar y sobre todo transmitir la naturaleza de estas dos mujeres de manera mucho más compleja ya la vez mucho más comprensible de lo que se podría encerrar en esas dos palabras. Sofía y Constancia, nada menos.

Ambas son las hijas de un tendero que regenta su negocio en las "Five Towns", la zona geográfica semificticia donde Bennett ubica la inmensa mayoría de sus novelas (región basada en la región natal del autor, como explico en la entrada cuyo link está justo antes en este párrafo). Sophía que obviamente lleva la vida más excitante de ambas decide fugarse a París con el primero que pasa, mientras que Constance permanece siempre en su pueblo natal. Allí se casa y allí crece, madura y envejece. A lo largo de todo el desarrollo (no querría explicar mucho más del argumento, me parece mal hacer un spoiler del mismo) lo que más podría llamar la atención es que las vidas de las hermanas son a la vez, interesantes y aburridas, destacables y al mismo tiempo absolutamente carentes de brillo alguno. Vidas corrientes como las que llevamos la mayoría de nosotros. Vidas con sus enfados y disputas, con su felicidad (que cada uno interpreta y ejecuta a su manera), a ratos aburridas y a ratos excitantes. Unas veces lógicas y otros incomprensibles para nosotros mismos.

Caricatura de Bennett por D. Levine


Todos conoceremos a hermanos reales que han llevado ese tipo de vida. Incluso puede que más de uno pudiéramos ser incluidos en el saco. Decía un crítico que "Bennett cree en la gente corriente y puede trascender en ella". Vemos ante nuestro ojos hincharse las vidas de las hermanas, crecer las esperanzas de Sophia, el potencial que pueden tener... y de repente viene la contra,  el castillo de naipes comienza a derrumbarse. Sophia vive desde dentro hechos históricos como el Sitio de París por los prusianos, pero pasa por ellos sin ser afectada emocionalmente. Dedicada a una única finalidad, manejar adecuadamente su pensión. En realidad esta visión miope de ciertos hechos históricos por parte de la gente del pueblo que los vive de cerca resulta muy interesante y fue defendida por el propio Bennet. Dice en el prefacio:
"La gente corriente siguió viviendo vidas corrientes durante el Sitio y para la gran masa de la población, el Sitio no fue el asunto dramático, espectacular, emocionante, extático que se describe en la historia".
Lo dicho, gente completamente corriente. Las cuatro partes del libro llevan títulos también suficientemente elocuentes por si mismas: la primera "Mrs. Baines" centrada en la madre de ambas, que es la que gobierna la casa en su adolescencia (su padre es un enfermo crónico), la segunda "Constance", la tercera "Sophia" y la cuarta (en muchos aspectos la mejor para mi), titulada "What life is". Con cada parte, Bennet va elaborando toda su teoría sociológica de esa vida desconocida que todos hemos llevado cuando llegamos a viejos.


La edición española



Como se supone que uno debe ser objetivo con los libros que lea (para empezar objetivo con uno mismo, para seguir objetivo con los demás), no diría yo que tengo claro que The Old Wives´ Tale pueda ser considerado probablemente un clásico de la literatura o un libro absolutamente inolvidable (tan pocos lo son en realidad). A veces se acerca peligrosamente al límite de la verborrea y otras trata de meternos en el corral con un discreto abuso de los signos de puntuación, especialmente con las exclamaciones que nos dejan claro cuando debemos sorprendernos. A veces las descripciones pecan de excesivamente prolijas. Pero no obstante es una lectura extremadamente recomendable. Divertida en muchos momentos, amena casi siempre y muy sólidamente escrita. Algunos pasajes son estupendos, como aquel en que Sophía, a la que han encargado vigilar un rato a su padre enfermo en la cama, se escapa para charlar con su novio y al volver descubre que este ha muerto.

Tras haber sido vigilado sin éxito durante catorce años había, con la perversidad natural de un inválido tomado ventaja del  breve abandono de Sophia para expirar. Se diga lo que se diga, entre el horror de Sophia y su terrible pena y vergüenza, a veces la visitaba la idea: ¡su padre lo había hecho a propósito! 

Si algo tengo claro, en este caso como en muchos otros, es que si Bennett no es bien conocido por estos lares no es porque no se aun buen escritor (que lo es), sino posiblemente porque su obra ha sido traducida solo en una ínfima proporción a este nuestro idioma. No puedo encontrar otra justificación, la verdad. No en vano, Dame Margaret Drabble (que escribió una estupenda y elogiosa biografía de Bennett) lo llama "uno de los inmortales" en este video introductorio de un documental sobre el autor (que estoy buscando a brazo partido por los mares de internet).




Pero por otra parte hay que reconocer que Bennett ha tenido un eclipse (esperemos que temporal) por deseo y acción de diversos críticos que le atacaban por, explicado en el sentido más básico, ser el último bastión de una forma para ellos extinta de escribir (o que al menos debía ser extinta). Una de las más conocidas fue mi (nunca suficientemente elogiada) Virginia Woolf. Esta, en un ensayo titulado "Mr. Bennett and Mrs. Brown" (que podéis encontrar aquí en una edición estupenda en inglés) arremetía contra Bennett en el sentido que acabo de comentar. De hecho no es raro encontrar críticas negativas aun hoy en día respecto de Bennett. Afortunadamente desde los años 70-80 han ido apareciendo diversos especialistas (Margaret Drabble, Francine Prose...) que tratan de restaurar la figura de este escritor al lugar que merece y que muchos otros igual o menos dotados no han tenido tanta dificultad en alcanzar.

También E.M. Forster (es curioso, pero yo habría esperado que Forster apreciara mejor esta novela), hablando de las dos hermanas dijo que: "estaban condenadas a la decadencia de una manera tan completa que resultaba totalmente atípica en la literatura". Algo más objetiva fue a opinión de otro gran escritor, Max Beerbohm, que dijo que la novela "trata acerca del paso del tiempo, de la imparable fusión de la juventud en la edad madura, la invisibilidad de las trampas de nuestro propio carácter, a las que nos dirigimos de manera incauta, con completo desconocimiento".

Bennett tiene incluso un famoso plato culinario con su nombre (que podemos ver preparar en el video anterior), la Arnold Bennett Omelette, también llamada Savoy Omelette. Bennett escribió una novela (Imperial Palace) mientras se alojaba en el Hotel Savoy de Londres. A medida que él perfeccionaba su novela, los chefs del hotel perfeccionaban para su disfrute una tortilla que llegó a equiparar su fama y que el escritor solicitaba en cada lugar que visitaba. Es una tortilla en cuyo relleno se usa un pescado ahumado llamado Haddock, que deduzco (a riesgo de equivocarme completamente) deben ser anchoas (arenques ahumados), aunque los diccionarios lo traducen como "Abadejo". La tortilla aun sigue en el menú del Savoy. La verdad es que la pinta es magnífica.

La Arnold Bennett omelette.





En inglés: Arnold Bennett. Old Wives´ Tale. Edit Penguin (Penguin Classics). 2007. 624 pps.
En español: Arnold Bennett. Cuento de viejas. Edit. RBA, 2011; 736 págs.


23 comentarios:

  1. "Cuento de viejas" me parece una novela notable, un estupendo retrato de costumbres y de tipos humanos. Gente corriente: nada mas, pero también nada menos. Lo que Stendhal decía que debía ser la novela, "un espejo a lo largo del camino".
    Muchas gracias por tu aportación a la ABBA.

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    1. Un placer, Elena. Sabes que participo encantando. Y si es para reflotar a un autor que me gusta, aun más.
      Un abrazo.

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  2. Muy bella reseña sobre Arnold B. Os estoy leyendo y me quedo boquiabierta de todo lo que estoy aprendiendo hoy sobre él. No tenía ni idea de que vivió en Baker Street. Incluso se me pasó de largo su placa cuando visité la casa de Sherlock Holmes...
    Cuento de viejas, no lo he leído, pero por lo que cometáis, debe estar muy bien.
    Un saludo!!

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    1. Si, yo en realidad iba a visitar el 221B de Baker Street y la estatua de Sherlock cuando encontré una placa de la que no tenía ni idea que estuviera en esa calle (y era la tercera vez que la recorría). Igual me encontré en un callejón la casa (creo que una de varias) de Kipling y la casa en la que vivió en Londres Herman Melville. Esto de las placas es una diversión literaria escandalosamente entretenida. En ese mismo viaje me dediqué a buscar todas las del grupo de Bloomsbury en una cacería estupenda (y de paso, en Tavistoq me encontré una de las placas que marcan varias casas donde vivió Dickens).
      Me alegro mucho de que te guste la reseña y que la iniciativa de Elena y Jose Vales encuentre eco en todos vosotros.

      Un saludo,.

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    2. Oscar, yo soy otro de los errantes buscadores de placas y edificios y lugares literarios, especialmente en Londres. Nunca olvidaré el tour de Dickens por los espacios urbanos donde vivió, escribió y ambientó sus obras.

      Un saludo y enhorabuena.

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    3. La verdad es que son como imanes para la vista. Y en ciertas zonas como el barrio de Bloomsbury la cantidad es impresionante. Ya podríamos aprender a rendir homenaje a nuestros escritores, pintores, científicos, etc con algo que para mi va más allá de la estricta obligación. Una cosa que no se (la tendré qe investiga) es si hay alguna significación en los colores de las placas. Porqué algunas son marrones/granate e incluso alguna verde en lugar del azul tradicional de la "blue plaque".

      Un saludo y muchas gracias por reforzarme en mis manías.
      :-)

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  3. Fantástico artículo, Óscar (como es habitual, por otra parte). Nadie que lea este post dejará de acercarse a Arnold Bennett. Todos los que nos asombramos con las extraordinarias revoluciones de la vida anodina y cotidiana de Bennett te lo agradecemos.
    Un saludo.

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    1. Que va, como le decía a Elena soy yo el que está encantado de participar. La verdad es que esta es una de las grandes utilidades de los blogs sobre literatura, reconocer a escritores y obras menos conocidas para que todos aprendamos. No es que recomendar a Jane Austen no esté maravillosamente bien, pero con autores menos conocidos o más maltratados también se disfruta enormemente.
      Lo dicho, un placer.
      Un saludo

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  4. Muy buena reseña, Óscar, yo me he quedado con ganas de leer alguna otra versión de este libro, así que lo dejo apuntado. El pescado que usan para la tortilla es en efecto el haddock, un pez bastante común en el norte de Europa (el capitán de Tintín se llama así), pero no aquí. En España se ve poco, se llama eglefino o burro, y es de la familia del bacalao, pero no el abadejo que ponen en algunas partes. Es un pez pequeño, pero más grande que el arenque. Recuerdo haber visto en el puerto de Aberdeen barcos pesqueros descargando cajas y cajas de este pez. Si pides fish and chips en Inglaterra o en Escocia, la mayor parte de las veces te pondrán haddock.
    Un saludo

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    1. Es verdad, de eso me sonaba¡¡¡ Recordaba lo del capitán tintiniano (como no), peor ahora con tu comentario me he acordado que un Fish & chips que pedí en un pub en Charing Cross (entre librería y librería) reflejaba en la carta que era Haddock y estuve tratando de que me enseñaran que tipo de pescado era (en la literatura inglesa ese pescado sale hasta hacerte casi aborrecerlo) y tampoco entonces me quedó claro. Muchas gracias por la aclaración.
      Del Savoy solo conozco la puerta (está muy cerca del hotel en el que siempre paro allí, con aspiraciones bastante más modestas), pero como decía Scarlett: " A Dios pongo por testigo que si alguna vez voy pediré la tortilla Arnold Bennett".

      Un saludo.

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  5. Tengo esta novela esperando en el kindle a que encuentre el momento adecuado (la verdad es que, de haberla tenido en papel, hace tiempo que me habría lanzado sobre ella). La verdad es que la anécdota que la inspiró me atrae mucho.
    En cuanto a lo poco conocido que es Bennett en nuestro país (tampoco lo es mucho en el suyo hoy, como muestra el documental), estoy convencido de que el día menos pensado algún editor sabrá convertirlo en un fenómeno editorial.
    Tenemos que hacernos con ese documental entero como sea. Por cierto, ¿te has fijado en la cantidad de versiones en audio de sus libros -ensayo, cuentos y novelas- que se pueden encontrar en youtube?
    Un saludo.

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    1. Si, es muy curioso. Creo que es la primera vez que al consultar en youtube me encuentro tantas versiones de sus audiolibros grabadas en formato de "vídeo". Cuando comencé a pender inglés, los audiolibros me resultaron uno de los medios más buenos para reforzar la audición. Como casi todo está allí pasado a este formato, leía la novela y una vez leída escuchaba el audiolibro. Pero esto de grabarlo y subirlo a youtube es raro.
      El título del documental ("The truth about an author") está tomado de una obra del propio Bennett que no me ha dado tiempo a leer pero se puede consultar y descargar gratis aquí:
      http://archive.org/details/cu31924027105828
      Es totalmente cierto que en su país tampoco es que sea precisamente famoso. De hecho mas de uno se mete con Drabble por defenderlo tanto.

      Un saludo

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  6. Estupendo escrito Oscar. Siempre aportas una cantidad de datos interesantísimos que estoy seguro de que animan a la lectura a muchos. Para ser justo con algunas historias de la literatura, debo decir que en la búsqueda de material sobre Bennett, encontré en una biblioteca una "Historia de la literatura inglesa" de Cátedra (no recuerdo el autor) donde le dedicaba a nuestro escritor unas generosas 3 o 4 páginas (el libro creo que tenía sus primeras ediciones de finales de los años 60). Un manual que no se ha vuelto a reeditar.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Carlos. Afortunadamente siempre hay quien mantiene viva la llama de escritores como este. Otros caen el el olvido más irremediable incluso tras haber sido pronosticados como "uno de los escritores más trascendentales de la lengua inglesa" en su época, tal como ocurrió con Bulwer-Lytton. Desde luego los que escribieron esa historia de la literatura demostraron que leían lo que recomendaban, porque incluso hoy día, cuatro páginas a Bennett no se las dedica casi nadie.

      Un abrazo, Carlos.

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  7. Intenté leer bastante de Bennett cuando Elena propuso la iniciativa. Ya me he hecho una idea general de este autor que me ha atrapado completamente, para empezar con su forma de escribir. No ha sido The old wive's tale uno de los que escogí, pero espero leerlo pronto.
    Un saludo.

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    1. Desde luego la incitativa de Elena y Jose nos ha puesto las pilas amas de uno con este escritor. Aunque solo fuera por eso ya merece todos los elogios.
      Durante muchos años no fui muy amigo de esto de los blogs. Pero iniciativas como esta (y blogs como los vuestros me demostraron (una vez más) mi error.
      Un saludo.

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  8. Entre todos me habéis convencido. es imposible ignorar vuestros consejos...

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    1. Venga, que somos muchos, y todos no podemos estar equivocados... Eres muy requetebienvenida.
      Saludos.

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  9. Hola, soy nueva por aquí ... pero gracias a la iniciativa de José y de Elena tuve el gusto de llegar hasta tu blog. Me gustó mucho tu entrada. Me encanta que hayas resaltado el comentario previo de Bennett a su novela porque recuerdo haber sentido una inmediata comunión con el autor al leer su reflexión. No sé si a ustedes también les pasa, pero yo últimamente no puedo dejar de pensar en la juventud que habrán tenido tantos viejos desconocidos que vemos en la calle como si siempre hubieran sido así, además, claro de pensar cómo se verán ellos a sí mismos. Así como yo en los cuarenta me veo a veces como si fuera de veintipico.
    En fin, me he ido por las ramas y no es una buena presentación para introducirme en un blog que piso por primera vez...
    En especial quiero pedirte que no dejes de avisarnos si encontrás el resto del documental que aquí enlazaste porque parece fabuloso y me quedé con muchas ganas de más.
    Saludos desde Buenos Aires.

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    1. Hola, Julia:
      Bienvenida y para empezar a conocernos, te voy a contradecir. Tu introducción me parece perfecta. Esa idea del arco vital de las personas menos jóvenes me ronda la cabeza de vez en cuando (especialmente desde que yo también soy "menos joven"). Con muchos personajes me pasa (hace poco como digo en el post, con la biografía de la Reina Victoria) que me resulta sorprendente que tuviera una vida así. Y en realidad eso solo demuestra mi cortedad de entendimiento. Todas las probabilidades hablaban de que su vida previa debería haber sido al menos interesante, pero yo me sorprendo. Cuando veo a un bebé y me acuerdo de mis hijas, me cuesta mucho trabajo recordar cuando fueron bebés. Parece como si siempre hubieran sido así. Caundo veo a un anciano a veces logro pararme a pensar en lo que habrá vivido. Lo cual no deja de ser una entelequia por mi parte, claro... Ahora soy yo el que me pierdo.

      Por ahora no he tenido suerte con el documental. Si lo logro, no te preocupes, te lo comento.

      Un saludo y de nuevo bienvenida.

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    2. Uf, sí, lo mismo me pasa con mis hijas! ¿Será que nuestra capacidad de comprensión del mundo está delimitada temporalmente y sólo nos permite atrapar o conocer momentos y no devenires o procesos? Misterios de la mente!

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  10. Llevo retraso de lecturas de blogs (shame on me) así que me he perdido esta genial Bennet extravaganza de la que estoy intentando ponerme al día. Ni conocía el autor, que curioso es esto de la *fama* literaria, ese vaivén de autores que se leen y que no (ya veremos que pasa con algunos de los best-sellers de hoy en día en unos cuantos años).
    Me gusta lo que cuentas de la vida de la gente corriente, ese continuo de cosas que hacemos y que no son más que memorables para nosotros... investigaré este libro!
    Saludos!

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  11. No te preocupes por el retraso. A todos nos pasa. Yo ahora tengo por acabar una entrada que me va a llevar casi un mes (y va a quedar regular encima de todo). Así que aprovecho para pediros a todos disculpas por mi poca actividad por vuestros blogs últimamente. En poco tiempo creo que retomaré una actividad más normal.
    Espero que te guste Bennett.
    Saludos.

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