domingo, 17 de marzo de 2013

El maestro invita a un concierto (Young People´s Concerts) de Leonard Bernstein












Esto no será, por una vez,  un elogio de un libro sino un admiradísimo elogio de un individuo. Y además no es escritor. Bueno, era. Y es que para todo en esta vida hay que tener ciertas ideas si uno quiere ser llamado genio. Esta idea no se le ocurrió al propio Bernstein, pero opino que nadie podría haberla ejecutado como él. Ni siquiera otros directores de orquesta iguales o mejores que él.

Este libro en realidad se puede considerar una especia de armazón, de la misma manera que lo es un guión teatral o el libretto de una ópera. No son nada sin la transmutación al sonido. Al sonido de los actores representando el guión o los cantantes interpretando la ópera. Exactamente igual, este libro no es nada si uno no ve los capítulos televisivos en los que se originó.

Soy muy, muy aficionado a la música clásica. Aficionado por admirador y amante, pero también   aficionado por mantenerme en una escala básica-media de nivel de conocimiento/apreciación de la maravilla que supone (nunca dejo de maravillarme del nivel que alcanzan los auténticos conocedores de esta maravilla). No obstante trato de mejorar. Un buen amigo fue el que me suministró el 80% de conocimiento de este mundo, el que me recomendó revistas, libros y por supuesto discos, miles (literalmente) de discos. Pero también vídeos. Vídeos que pueden incluir conciertos grabados (me gustan menos), óperas (babeo con muchas de ellas), documentales sobre música o músicos y también maravillas como la serie que se llamó Young People´s Concerts.

Voy a tratar de transmitir porqué se me cae la baba cada vez que pongo uno de estos vídeos. Entre los años 1958 y 1972, la cadena americana CBS comenzó a emitir programas que tenían un formato totalmente innovador.  Cójanse un montón de chavales de diversas edades, más pequeños que grandes y llévense nada menos que al Carnegie Hall. Todo el Teatro para ellos. Solo ellos. Algún adulto con pinta de haberse colado había por allí, pero pocos. 

El maestro.
En el escenario ni más ni menos que la New York Philharmonic Orchestra y su hoy mítico director (y compositor) Leonard Bernstein. En realidad ya desde antes de llegar Bernstein se celebraban estos conciertos (ni más ni menos que desde 1914 o desde 1885 si nos vamos antes de que adoptaran ese nombre, cuando solo eran matinées para jóvenes), pero con Bernstein fue con el primero y único con que se televisaron. Y Bernstein era una animal de escenario. 



Las caras de esos niños no tienen precio. Cuando Bernstein comienza el primero de los programas, casi sin decir hola, se vuelve de espaldas a los niños y empieza  dirigir. Comienza tocando la obertura de "Guillermo Tell". Para abruptamente y se vuelve  a los niños y pregunta "¿A que os suena esta música?". Todos responden que a cowboys (era la música que acompañaba las cabalgadas del Llanero solitario en los capítulos de la tele). Y el les dice "Estáis equivocados. Esta música trata de notas musicales. Y debéis olvidar todas las historias que os han contado sobre "Que es la música"" 

Así nace el maravilloso primer capítulo (1958) titulado "What does Music mean?" ("¿Que es la música?" o "¿Que significa la música"?). Si alguien no lo conoce, por favor, pasen y vean:


Algunos capítulos son para mi simplemente míticos. El capítulo titulado "¿Quien es Gustav Mahler?" o el increíble "El humor en la música" pueden haber sido vistos 50 veces por estos ojos sin miedo a exagerar. Otros: "¿Que es impresionismo?", "El camino a Paris", "Feliz cumpleaños, Igor Stravinsky", "Adiós al nacionalismo", "El sonido de una orquesta" no tienen desperdicio. Pero es que incluso algunos teóricamente más complejos para explicar a los niños (p.e. "Átomos musicales, los intérvalos en música") florecen como algo completamente sencillo y natural ante nuestros ojos. Y más aun ante los ojos de los niños. 

Se podía subir al escenario cualquier tipo de ayuda visual
Aquí Lenny está explicando que es el impresionismo.


Así que por una vez, sin que nadie me oiga, diré que el libro (editado en un formato muy bonito por Siruela, por cierto) es menos recomendable que los vídeos, que nadie debería perderse y sobre todo nadie debería permitir que sus hijos y sobrinos (o nietos) se perdieran. Si al acabar no les gustan, simplemente es poco probable que les guste (al menos por ahora) este tipo de música. Porque pocas personas se lo sabrán transmitir mejor. 


En español: Leonard Bernstein. El maestro invita a un concierto (Conciertos para jóvenes). Edt Siruela. 2003. 403 pps.

8 comentarios:

  1. Allá por mi lejana infancia/adolescencia, en TVE pasaron alguno de estos programas, que como es lógico me impactaron y recuerdo aún muy bien. ¡Qué gran comunicador era Bernstein! Te agradezco que me los recuerdes con tu entrada. Sabiendo que están al alcance de un clic en Youtube, creo que los frecuentaré. Por cierto, algún post de música además de los usuales sobre libros serían una añadido estupendo para tu blog. Comparto la afición desde luego, también por la ópera. ¿En tu ciudad también han instaurado esa bendita costumbre de dar ópera en cine, en directo desde los mejores teatros? Es una magnífica oportunidad de ver en las mejores condiciones montajes de altura con repartos sensacionales.

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    1. Aun a riesgo de que algún día me echen a pedradas de mi tierra diré que en Córdoba esa costumbre (maravillosa, nunca he visto una ópera en pantalla grande) no ha llegado y dudo que llegue en mucho tiempo. Aquí eso suena tan a ciencia ficción como un retopropulsor unipersonal para ir al trabajo.
      Musicalmente hablando, esta ciudad se limita a los conciertos de la Orquesta Ciudad de Córdoba (en mi opinión y con todo el respeto muy, muy cortita) que se repiten año tras año. Traer montajes decentes de ópera queda para las capitales de los alrededores.
      Lo digo con tremenda pena, pero asi es.
      Tengo ganas de escribir algo sobre música. De hecho el otro día me encontré un libro muy curioso que corre riesgo de convertirse en éxito de ventas ¡y eso que trata de música!. Me encatará que charlemos de música también.
      Ya mismo tenemos cita con Bennett

      Un abrazo.

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    2. Creo que me puedes odiar por esto, pero la semana pasada vi en Oviedo a Joyce DiDonato con "I Complesso Barroco" (lunes) y Cecilia Bartoli (sábado) con "I Barocchisti".
      Vas a tener que emigrar al norte.

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    3. Desde luego que te odiaré. ¿Aqui Música Barroca?. Bueno, si, el Mesías de Haendel todas las Navidades. Otro motivo más para ir a tu tierra, junto con mar y montaña. La montaña últimamente me tiene el seso sorbido.

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  2. Yo soy mucho más aficionado que tú en el sentido de que mis conocimientos están entre nulos y elementales (más cerca de los primeros), pero también disfruto mucho de la música clásica.
    Los libros sobre música siempre cargan con un lastre, aunque éste que presentas parece interesante. ¿Has leído alguno de los que ha publicado Acantilado sobre música y compositores? Tienen muy buena pinta.
    Y en cuanto a la música, los niños y la tele, te acordarás de aquel programa con Eduardo García Asensio en el que los niños se ponían a dirigir una orquesta, ¡qué tiempos! Dime Óscar, ¿cuándo se jodió España?

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    1. Jajajajjj. Desde luego que lo de "Algo huele a podrido en Dinamarca" nos lo vamos a tener que aplicar al suelo patrio. Efectivamente RNE hacía un programa para niños ("El conciertazo" creo que se llamaba, que con sus limitaciones y todo al menos demostraba un interés, una pequeña llama que se mantenía viva. Pero pasó a la Historia. Hombre hay que comprender que elegir entre un programa de música clásica y otro en el que nos ponen a Falete embutido como un salchichon saltando desde un trampolín debe ser una tesitura difícil de superar para alguien preocupado por la cultura.
      Los libros sobre música siempre he dicho que son para leerlos cuando uno entiende ya algo de música. Solo un mínimo necesario. Si no, fácilmente se convierten en un tostón cargado de fechas de nacimientos de compositores y nombres de piezas musicales imposibles de distinguir.
      Acantilado tiene efectivamente una colección muy chula sobre el tema.
      Respecto del jodimiento de España no se ponerle fecha, pero que ha ocurrido en algún momento es difícil de negar...

      Un abrazo.

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  3. Yo también recuerdo que TVE pasó esos programas, pero mi recuerdo es mucho más reciente que el de Elena, así que es posible que los hayan repetido periodicamente (el recuerdo que yo tengo es de emitirlo a horas intempestivas).
    También recuerdo el de García Asensio. Y claro, el de Fernando Argenta que estuvo en pantalla hasta que le llegó la jubilación forzosa hace un par de años más o menos.
    De todas formas, en los últimos años, la TV y la música (no sólo la clásica) viven su más negra etapa. No es que no se programe a Mozart, es que no se programa a Jimi Hendrix, a los Stones o a Duke Ellington. Música y TV nunca han estado tan alejadas.

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  4. Si durante unos años disfruté de la "suerte" de que TVE 2 emitiera, alrededor de las 2 o 3 de la madrugada (se ve que piensan que los melómanos somos noctámbulos, lo cual en mi caso es cierto) las representaciones de Ópera de la temporada del Teatro Real. Lo hicieron durante 1-2 años y lo suspendieron porque parece que resultaba caro (cada ópera le salía a la 2 por unos 10.000 Euros. Cuando vi lo que pagaba por un Real Madrid- Barcelona me quise rasgar las vestiduras, lo cual no hice porque me las tendría que volver a pagar). Entiendo que el volumen de población que quiere ver la ópera no será el mismo que el del fútbol, pero debería haber sitio (y presupuesto) para todos. Lógicamente el público amante de la buena música no va a aumentar con actitudes mezquinas como estas.

    ¿Como que TV y Musica están alejadas?¿Noi retransmite todos los años el Festival de Eurovision? ¿Más música quieres? (Comentario inventado sobre una situación puramente real.)

    Y como dices, Hablar de Jazz o Rock clásico, ya ni se propone. Bueno, si es Justin Bieber se lo pensarán.

    Saludos.

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