martes, 29 de enero de 2013

No Evil Star, de Anne Sexton







En otra entrada previa ya comenté que Sexton había despertado primero mi sorpresa y luego mi admiración. 

Y ahi sigo, poco a poco leyendo y releyendo sus poemas, digiriéndolos (especialmente por el salto idiomático). Y no quería dejar de hacer un breve comentario acerca este volumen que es un batiburrillo de entrevistas a Sexton, ensayos, pequeñas conferencias recopiladas y asuntos diversos que se salían de su vertiente puramente poética. Y digo puramente poética porque Sexton escribe prosa casi tal y como escribe poesía (¿Debería ser eso tan sorprendente?).


Algunos de los textos son muy interesantes (incluso algunos muy breves). Ejemplo: Una lección magistral que dio en la Universidad de Boston acerca de sus recuerdos sobre las clases a las que asistió impartidas por el poeta Robert Lowell, del que aun habiendo olvidado sus palabras nunca olvidó su voz ni las lecciones que le daba acerca del ars poetica. Lecciones no "sobre lo que hay que poner en un poema, sino sobre lo que no hay que poner en él". Según dice eran todas lecciones sobre "basura" (la basura que debe uno evitar que se acerqué a sus poemas).

Anne con su marido (Alfred Kayo) y sus hijas Joy y Linda
Quizá el más emotivo de los textos (y que a mi me ha aportado interesante información) es el que dedica a la entonces ya fallecida Sylvia Plath: "The Bar Fly Ought to sing". En la biografía de Sexton podemos leer algo de lo que esta comentaba a su psicoterapeuta tras el suicidio de Plath: "La muerte de Sylvia me perturba. Me hace desearla a mi también. Ella tomó algo que era mío. ¡La muerte era mía!". En este ensayo, además de poder leer una estremecedora poesía que Sexton dedicó a Sylvia tras su muerte ("O Sylvia, Sylvia / with a dead box of stones and spoons...") encontramos algunos de los recuerdos de la época en que ambas coincidieron en Boston cuando estaban preparándose para ser poetisas. Cuando se reunían a tomar algo (antes de que Sylvia se casara con Ted Hughes) ambas se dedicaban hablar sobre todo de dos temas: poesía (Sexton se mostró muy sorprendida cuando tras la muerte de Sylvia se enteró de que esta había comentado en la BBC que la consideraba una gran influencia en su poesía) y también hablaban de la muerte/el suicidio.
Frecuentemente, muy frecuentemente, Sylvia y yo hablábamos largo y tendido sobre nuestros primeros suicidios. Largo y tendido, en detalle y en profundidad entre las patatas fritas gratis. El suicidio es, después de todo, lo opuesto al poema. Sylvia y yo frecuentemente hablábamos de los opuestos. Hablábamos de la muerte con intensidad incandescente, ambas atraídas hacia ella como polillas hacia una bombilla. Sorbiendo de ella. Ella narró la historia de su primer suicidio con dulce y amoroso detalle y su descripción en The Bell Jar es exactamente la misma historia. 
Finalmente Anne siguió el ejemplo de Sylvia (con un buen vaso de vodka y el tubo de escape de su coche en lugar de con el horno).

Anne en la piscina

También encontramos en el volumen "The Last Believer" en el que narra como se enteró su hija de que Santa Claus no era real (versión americana de "Los reyes son los padres") y como era la representación que en su propia infancia montaba su padre disfrazado de Santa Claus todas las navidades. En The Freak Show nos cuenta porqué en un momento dado decidió renunciar a realizar lecturas públicas de su poesía (por las que recibía un dinero que realmente necesitaba) por haber llegado a la certeza de que la gran mayoría de asistentes iban a estas solo por ver el aspecto físico del poeta, oír como sonaba su voz o cualquier otro aspecto paralelo al principal (el disfrute de la poesía en si). Como en más de una, por el miedo escénico tenía que emborracharse para superar los nervios (en realidad lo de las borracheras de vodka no se limitaba a estas ocasiones)

Y quizá es la extensa parte de las transcripciones de diversas entrevistas realizadas a Sexton, acerca de sus poemas, de su vida y sobre todo del concepto de la propia poesía, una de las más interesantes del volumen. Realmente  a veces parece que la tenemos sentada en frente y estamos oyendo como desgrana lo que para ella es la poesía. Porque siempre es fascinante ver cómo entiende un poeta el mundo de la poesía, especialmente para los que son especialmente poco afortunados en este arte (entiéndase: yo), que a veces pensamos que un poeta tiene un don en el que simplemente se sienta delante de una maceta, mira la flor, coge el lápiz y pare cuatro páginas de versos como si realmente la musa se los estuviera dictando. No es así (al menos no siempre). Sexton dixit:

- ¿Como se gesta un poema?
- ¡Oh, esa es una pregunta terrible!. Yo no lo se. A veces logras una línea, una frase, a veces estás llorando o es la curva de una silla que te está provocando dolor y no sabes porqué; otras veces solo quieres escribir un poema y no sabes de que va. tonteo un poco en la máquina de escribir. Puede ocuparme diez páginas que no significan nada, de escritura terrible, y de repente encuentro una línea, y pienso "eso es lo que quería decir". Lo que estás haciendo es cazar lo que pretendes, lo que quieres decir. No sabes cuando empiezas.  
- ¿Trabaja usted ene ello mucho tiempo?
- Trabajo en ello mucho tiempo. Para un poema lírico escribo frecuentemente alrededor de trescientas páginas mecanografiadas. Con frecuencia conservo los borradores de forma que cuando de vez en cuando me deprimo y pienso que nunca volveré a escribir nada puedo volver y ver como se hizo realidad el poema. Observas el trabajo y observas el milagro. Tienes que volver la vista atrás a todas aquellas malas palabras, malas metáforas, todo comenzó mal y entonces ves como todo se desarrolló, como progresó lentamente, porque siempre estás luchando para encontrar que es lo que quieres decir. Tienes que ir más y más profundo cada vez. Y te preguntas porqué no te ahogaste en ese momento - más y más hondo.

También se incluye la maravillosa (como siempre) entrevista con Sexton en The Paris Review. Curiosamente esta es una de las pocas entrevistas que no se pueden leer on-line en la página de la revista por no haberle sido concedido el derecho de publicación. No tiene desperdicio, os lo aseguro.

Anne con Joy.


Por cierto diré que el título del libro sale de un famoso palíndromo "RATS LIVE ON NO EVIL STAR" a partir del que Sexton creó un poema.

RATS LIVE ON NO EVIL STAR
(Anne Sexton)
(A palindrome seen on the side of a barn in Ireland)

After Adam broke his rib in two
and ate it for supper,
after Adam, from the waist up,
an old mother,
had begun to question the wonder
Eve was brought forth.
Eve came out of that rib like an angry bird.
She came forth like a bird that got loose
suddenly from its cage.
Out of the cage came Eve,
escaping, escaping.
She was clothed in her skin like the sun
and her ankles were not for sale.
God looked out through his tunnel
and was pleased.

Adam sat like a lawyer
and read the book of life.
Only his eyes were alive.
They did the work of a blast furnace.

Only later did Adam and Eve go galloping,
galloping into the apple.
They made the noise of the moon-chew
and let the juice fall down like tears.

Because of this same apple
Eve gave birth to the evilest of creatures
with its bellyful of dirt
and its hair seven inches long.
It had two eyes full of poison
and routine pointed teeth.
Thus Eve gave birth.
In this unnatural act
she gave birth to a rat.
It slid from her like a pearl.
It was ugly, of course,
but Eve did not know that
and when it died before its time
she placed its tiny body
on that piece of kindergarten called STAR.

Now all us cursed ones falling out after
with our evil mouths and our worried eyes
die before our time
but do not go to some heaven, some hell
but are put on the RAT’S STAR
which is as wide as Asia
and as happy as a barbershop quartet.
We are put there beside the three thieves
for the lowest of us all
deserve to smile in eternity
like a watermelon.

La firma de Sexton.


Una poeta y autora maravillosa, maravillosa, maravillosa...


En inglés: Anne Sexton. No Evil Star (Selected essays, interviews and prose). Edit The University of Michigan Press. 2007. 206 pps.

6 comentarios:

  1. Sexton y Plath hablando de muerte y suicidio, Sexton escribiendo poemas como "Querer morir" o "Nota de suicidio" (o la maravilla de "la muerte de Sylvia"), todo poco sospechoso, francamente, no sé si me hubiera gustado estar en sus tertulias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que tenía que haber un ambiente festivo en las charlitas de las dos que no me veas.... También Robert Lowell con su permanente fluctuación maniaco depresiva podía aportar algo de chispa. Pero bueno, en los momentos de estabilidad esta mujer debía de ser digna de oírse. Pero vamos, no creo que tuvieran muchos acólitos usuales en las reuniones.

      Eliminar
  2. Escalofríos me dan a mí también esas conversaciones sobre el suicidio. Nada raro que después se suicidasen ambas. Por lo demás, el libro que citas suena interesantísimo. Me recuerda un poco a otro que leí (no recuerdo el título exacto, pero era también una recopilación de textos) de otra poeta, Adrienne Rich.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A diferencia del suicidio de otros autores (e.g. Virginia Woolf) que aparecieron de manera más o menos inesperada en una crisis, Plath y Sexton jugaban amplia y frecuentemente con la idea de la muerte y el suicidio. Hasta que lo llevaron a la practica (ambas lo intentaron mas de una vez antes de lograrlo definitivamente).
      Pero el libro es muy, muy interesante. Cualquiera interesado en la literatura y la poesía lo disfrutará.
      Saludos.


      PS: A Adrienne Reich tampoco la he leido prácticamente nada. Así que me la apunto. Estoy en fase poética.

      Eliminar
  3. Las tasas de suicidio permanecen invariables en el tiempo e independientes de que se hable de ello o no, pero son normalmente los terapeutas o los periodistas los que suelen comentar noticias relacionadas con ello, por lo que es más curioso que dos pacientes lo hagan además por escrito, con las connotaciones que ello implica, pero claro, no se trata de dos pacientes cualquiera, sino de dos afamadas escritoras, las únicas capacitadas para perder el pudor al escribir, haciéndolo de una forma sensible. No tengo opción de le leer este libro, pero si alguno de sus poemas en español, lo tendré en cuenta más adelante, en momentos más serenos, ahora demasiados proyectos en marcha. Gracias por tu post.

    ResponderEliminar
  4. La verdad es que no leo poesía, pero tu entrada es muy interesante. Yo en la que estuve bastante interesada durante un tiempo fue en Sylvia Plath. Me gustó "The Bell Jar" y luego leí más cosas suyas, diarios y cartas. En la novela está muy bien reflejado lo aniquiladora que puede ser una depresión entre otras cosas.

    Saludos

    ResponderEliminar