jueves, 6 de diciembre de 2012

The springs of affection (Las fuentes del afecto), de Maeve Brennan







Brennan es una escritora de la que había oído hablar en más de una ocasión pero en la que no había focalizado mi atención. Una irlandesa que en mis viajes a Dublín no se había puesto en mi camino. Eso se explica en gran medida porque fue adoptada por Estados Unidos desde el mismo momento en que se mudó a vivir a Washington acompañando a su padre que había sido destinado allí como representante de la recién establecida nación irlandesa. Tras finalizar su periodo de destino allí su padre y el resto de su familia volvieron a Irlanda, pero Maeve, que había llegado allí con diecisiete añitos, se quedó a vivir en Estados Unidos todo el resto de su vida.


En Estado Unidos Brennan tuvo una vida de lo más variopinto, llegando su péndulo a oscilar desde estar entre lo más florido de la sociedad, escribiendo acerca de lo más pijo que pisaba Greenwich Village por un extremo y ser una auténtica homeless (Su descuido con el gasto del dinero que ganaba era mítico) que se tuvo que mudar a vivir a las oficinas de The New Yorker. Encantadora con sus amigos, con un humor afilado, con un genio literario y una pluma envidiables por un lado, más allá de la frontera de la enfermedad mental por el otro, espoleado por un abuso frecuente de alcohol. Tragedia y Comedia. La vida misma.

Desde 1954 a 1981 Brennan escribió para una sección de The New Yorker que sonará familiar a los que leen de vez en cuando esa revista (a mi me gustan mucho revista y sección): "Talk of the Town". Esta sección depende de un departamento en el que se encuadró a  Brennan, que escribía bajo el seudónimo de The long-winded Lady. De hecho este seudónimo es el título de un apetitoso volumen que reune esas colaboraciones con la mítica revista. Ya lo tengo en el punto de mira. Mientras he podido leer algunas de esas reseñas, acerca de las abarrotadas calles alrededor de Times Square o en el Village, el clima, los hoteles. Brennan llamó en una ocasión a Nueva York "The most reckless, most ambitious, most confused, most comical, the saddest and coldest and most human of cities" (La más implacable, más ambiciosa, mas confusa, más cómica, la mas triste y la más fría y la más humana de las ciudades).

Entre otras cosas era famosa por su gusto por las gafas de
gran tamaño. Y su eterno moño.

Pero realmente lo que nos interesa aqui y ahora son los relatos de Maeve Brennan, que son los que la hicierna más famosa. Se pueden dividir de entrada en dos grandes bloques: Los relatos de Dublín (los que componen este libro) y los de Nueva York. Es curioso que esta irlandesa adoptada por Nueva York se resiste a ser clasificada como escritora irlandesa o americana, como reseña en la introducción William Maxwell, editor de la sección de ficción del New Yorker durante largo tiempo. Por otra parte Maxwell refiere que a pesar de que él se lo aconsejaba reiteradamente, Brennan siempre se negó a leer las novelas de Elizabeth Bowen solo porque Bowen "era anglo-irlandesa". Solo parece que recientemente los irlandeses la reclaman con algo más de fuerza y así han celebrado su vida en el Festival de Teatro de Dublin en 2012. Esperemos que sea el inicio de un redescubrimiento. Y por una vez no me voy a quejar de lo de siempre. Este volumen si que está traducido. Publicado por Ediciones Alfabia.

Edición en español
Estos cuentos dublineses a su vez los podemos dividir en dos grupos: los que son autobiográficos y los que no lo son. Muchos de ellos son cuentos basados en su propia infancia en Dublín. Una infancia y adolescencia que se entrevé feliz y con un recuerdo dulce. Relatos que se centran en acontecimientos de su infancia, "The morning after the Big Fire", cuando se incendió un garage que había justo al lado de su casa y ella actuó de pregonero por el barrio.

Los relatos no autobiográficos se vehiculan mediante la vida de dos matrimonios que viven en Dublin (en unos relatos usa a los Bagot y en otros a los Derdon). Un ejemplo estupendo de lo que suponen estos relatos sería "A young girl can spoil her chances". Narra un fragmento la vida del matrimonio Derdon, Hubert y Rose, un matrimonio que lleva una vida gris, triste y amargada en un barrio de la periferia, que casi desde el día en que se casaron no pueden verse. Ella le tiene miedo a Hubert y ha usado ese miedo para influir en él único hijo que ambos tuvieron y hacerle caer también en el miedo y odio hacia su padre. El no soporta verla a ella, prefiere no cruzársela y si lo hace le cuesta contener su desprecio. Y a pesar de ello siguen juntos, provocándose el uno al otro en minucias sin sentido a lo largo de todo el día, el poco rato en que están juntos (el trabaja de dependiente en la sección de ropa de unos grandes almacenes). De manera similar a lo que ocurre con las mujeres de los relatos de Margaret Drabble, aquí los niños cuando aparecen sirven como redención y venganza de la mujer contra un marido al que aborrecen. Contado así, soy consciente de que puede parecer poco atractivo (¿para que leer las amargadas vidas de amargados pobres diablos?). Bien, es mucho más que eso. Estas vidas tristes dan una imagen de la clase media-baja dublinesa sorprendentemente fiel a lo que uno podrían esperar en esa época (por desgracia hoy tampoco sería sorprendente encontrarlos). Vidas grises y a pesar de ello interesantes por su misma tristeza (y por lo bien reflejadas que están). Los hechos definitorios de cada personaje antes de conocerse y de su vida conjunta están expuestos ahí, ante nuestro ojos. La obsesión de Rose acerca de que su padre murió, siendo niña, un día y medio antes de su cumpleaños, siendo ese periodo de tiempo entre la muerte de su padre y el día de su nacimiento de una importancia metafísica para ella. Ahora a eso se añade que el día en que se desarrolla la acción del relato ella tiene exactamente la misma edad (en años meses y días) que su madre tenía el día en que se casó. O como Hubert A Rose tuvo por limitada desde el mismo día que la conoció y el amor, si lo hubo tardó pocas semanas en volar.

Ranelagh es el área residencial al sur de Dublín donde viven los Derdon.

Este relato es una auténtica joya. Una obra maestra. Es difícil creer que tan pocas palabras contengan tantas emociones, sigan tantas cosas a la vez que calla tantas otras. Creo que se ha convertido en uno de mis relatos preferidos de los últimos tiempos y lo he leído con una avidez casi sorprendente. Es uno de esos relatos que nos muestran lo que el género puede dar de si, o así me lo parece. Y desde luego otras maravillas son "The drowned man", que se inicia con la muerte de Rose y las reflexiones que su marido hace tras perderla después de un largo número de años de matrimonio, llegando a alcanzar momentos de confesión y autoanálisis sorprendentes, y el relato que da título a la recopilación: "The springs of affection", una vez muerta Delia Bagot y posteriormente su esposo Martin y narrado por la hermana de este, Min que había venido a cuidarlo tras enviudar. Los matrimonios de los Bagot y de los Derdon son matrimonios disfuncionales, que son diseccionados capa a capa o perlados como una cebolla ante nuestros sorprendidos ojos. A veces uno sufre auténtica claustrofobia y nos damos cuenta de que se debe a que estamos tan metidos en el relato que es como si ocupásemos una silla de la cocina de los Derdon y estuvieran peleando ante nuestros propios ojos. Bueno, peleando... en realidad tendríamos que hablar más de agresiones pasivas, de indirectas violentas, de silencios castigadores, de conductas a veces infantiles...

La verdad es que Brennan tenía una estupenda relación
con la cámara fotográfica.
Muy, muy buena relación con la cámara como decía.




Como nota curiosa podríamos añadir que Brennan es una de las más firmes candidatas para haber inspirado a Truman Capote su personaje de Holly Golightly ("Breakfast at Tiffany´s") aunque Capote siempre se negó a dar una respuesta definitiva. Los buscadores de coincidencias dicen que Capote y Brennan trabajaron juntos para la revista Harper´s Bazaar y se conocieron cuando Maeve tenía 17 años  y más tarde también coincidieron en The New Yorker. También que Brennan vestía con mucha frecuencia trajes de punto negro y gafas de sol, que gastaba más de lo que tenía, que su conducta era errática y que se llevaba demasiado bien con el alcohol (recordemos los frecuentes Mean Reds de Golightly). ¿Quién sabe?, pero un aire si que le da la Hepburn a la irlandesa, ¿no?. No fue la única candidata, también Doris Lilly (Una starlet que mantuvo relaciones breves con Gene Kelly y Ronald Reagan) e incluso dos hermanas, Suzy Parker and Dorian Leigh (ambas modelos).

¿Maeve Golightly?

Un magnífico, magnífico libros con relatos escalofriantemente turbadores. Vamos, que me voy directamente a poner con "The Rose Garden", el volumen que recoge sus relatos de Nueva York.


En inglés: Maeve Brennan. The Springs of Affection: The Dublin Stories. Edt Counterpoint. 1998. 355 pps.
En español: Maeve Brennan. Las fuentes del afecto: cuentos dublineses. Editorial Alfabia. 2012. 438 pps.


12 comentarios:

  1. No he leído nada de esta escritora y por lo que describes su obra parece interesante, así que me la apunto.

    En cuanto a lo de Holly Golighly no sé, Capote quería que a Holly la interpretase Marilyn Monroe y Maeve Brennan es de otro estilo. Por las fotos que has puesto me parece que está bastante alta en el ranking de escritoras más guapas a la par con Sylvia Plath, Mary McCarthy o Simone de Beauvoir de joven.

    Saludos

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    1. Si, en realidad Capote siempre decía que no se había inspirado en nadie en particular (En parte par huir de las iras de una tal Bonnie Golightly que decía que Capote se basaba en ella), que era en realidad una fusión de varias mujeres, lo cual es probablemente lo cierto (con Capote nunca se sabe).
      Ya también la encuentro muy atractiva, muy fotogénica.
      Saludos.

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  2. Hola!
    La verdad es que no he leído nada de la autora pero no pinta nada mal.
    Te sigo y te invito a que te pases x mi blog.
    Besis.

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  3. Bienvenida, ahora pasaré por allí a darme un paseo.
    Gracias y un saludo.

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  4. Cabeza privilegiada en cuerpo atractivo, más vida algo disoluta, vaya combinación, seguro que el resultado es magnífico, al menos buenas experiencias no le habrían de faltar.

    Esta tarde subiré al centro he intentaré comprarlo, pues he visto que la publicación de este año. Gracias por el post, me ha motivado.

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    1. Creo que lo encuentras facilmente. Yo lo he visto por ahí en todos lados las ultimas semanas. Me alegro de la motivación. Ya me contarás que te parece.
      Saludos

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  5. De esta autora solo he leído Crónicas de Nueva York que me pareció muy buena y afilada en ciertas partes. Como me suele pasar no ahondo en las historias de las autores y esta también tiene una historia muy interesante. Me gusta sobre todo la parte en la que indicas que se cree que pudo ser la inspiración para Tiffanys (gran película).
    Este libro aunque me imagino que como dices debe ser muy bueno no me anima demasiado. Es una historia muy dura y me molestan las historias con manipulación de niños.
    Un saludo.

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    1. Pues precisamente con los relatos de Nueva York voy a empezar yo y de las crónicas de Nueva York en la revista The New Yotker voy a tratar de hacerme con el volumen. No te dejes influenciar demasiado por lo de los niños. Suele ser muy secundario en Brennan. Eso, si, las historias no son muy alegres.
      Saludos.

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  6. Yo leí las crónicas del New Yorker y me encantaron...y también caí rendida a los pies del propio personaje que era la Brennan, viviendo en un ascensor y gritando a sus antiguos compañeros en pleno delirio...Entre Shirley Jackson y Brennan ( tan diferentes entre sí ) están amueblando mi espacio de grandes escritoras con la cabeza perdida...

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  7. Pues desde luego no es mal mobiliario para dicho amueblamiento. Leyendo la crónica de los últimos años de Brennan se siente uno incluso un poquito mal, un poco culpable por seguir viendo como girab y giraba en su caída. Me atrae su biografía, pero creo que me puede poner un pelín melancólico...

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  8. Estoy descubriendo en este blog -aparte de las interesantísimas recomendaciones novelescas en sí- una importante sucesión de pivones escritores que quitan el hipo. Disculpe la frivolidad usted y sus elegantes firmadores habituales, pero después de los ojazos de Zadie Smith me ha ganado usted visualmente con una señorita Brenan cuya belleza no desentonaría en un clásico "noir" de los años 50. "¡¡Pero señor Wolfville, maldición!! Lea usted los libros y dejes de lubricidades" -pensará alguno con razón :)

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    1. Jajaja. No te preocupes, qu no eres el unico. Imagina unoa Bogart mirandola de medio lado con la colilla en la comisura bucal diciendole "No tengo tiempo para jueguecitos, ¿donde tienes la carta?" o algo así.

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