sábado, 24 de noviembre de 2012

The Unicorn, de Iris Murdoch











Y pasando de dama a dama, como si en el tablero estuviéramos, nos vamos de Dame Margaret Drabble a Dame Iris Murdoch. Murdoch es otra de las figuras esenciales del siglo XX literario británico. Inglés, mejor dicho, porque aunque irlandesa de nacimiento, siempre se consideró inglesa. De manera similar a Drabble también acabó casada con un hombre grande de las letras de su país, en este caso John Bayley.


Murdoch suele pasar por uno de los inmediatos antecesores de Drabble. Sus preocupaciones por la situación opresiva a que se ve sometida la mujer británica de la época pueden ser superponibles. Asimismo su nivel académico explica muchas cosas. Su formación clásica y su carácter inquisitivo se dejan ver en su obra con facilidad. Su capacidad literaria aun más. No obstante, en este caso me he ido a una de sus obras atípicas y que despierta sentimientos encontrados. Y esta sensación agridulce se concreta en que los dos primeros tercios del libro son considerados por muchos críticos como grandiosos, propios de una escritora excepcional. Pero de pronto, el último tercio pierde fuelle completamente según opinan. Así que voy a  añadir una opinión más a estas. Casi no se notará entre tantas como hay.

Iris Murdoch sobre los treinta y tres años.

Murdoch en la época en que la enfermedad de Alzheimer
empezaba a hacer estragos.

Dice Stephen Medcalf, crítico literario británico, en el prefacio de este libro (que os ruego convirtáis en un postfacio, porque en la primera media página ya os habrá reventado todo el argumento y esta es una novela con cierto suspense) lo siguiente:
Los primeros dos tercios de The Unicorn están, para mi, entre lo mejor de la obra de Iris Murdoch. El poder de la narrativa, el mero deseo del lector de saber que ocurrirá después, engloban otro intenso desarrollo, desde el símbolo, atravesando el misterio, hasta la revelación. 
Voy a intentar centrar un poco el tema de la novela evitando el más mínimo spoiler. El inicio es tan, pero tan típico, que a mi he de reconocer que me echó un poco hacia atrás:  Marian Taylor es una joven  (aunque ella dice no ser ya tan joven por estar "cerca de los treinta" ¡madre mía!) que se encuentra como única persona a la vista en una estación de ferrocarril, esperando a ser recogida por los enviados de quien la ha contratado como institutriz. Entre asustada y sorprendida observa el aspecto desolado de la estación y de la Tierra que la rodea. Una zona de turberas desoladas que hacen que los páramos de Cumbres borrascosas parezcan Disneyland Paris y son parte esencial del clima de la novela. La tierra estéril, el clima hostil, la ausencia de gente en varias millas a la redonda hacen que su llegada a Gaze Castle, donde va a trabajar, resulte de lo más propio de una novela de fantasmas o suspense decimonónica. Pero tranquilos, no es un mero remake, pronto empieza el misterio: resulta que Marian se sorprende cuando al preguntar por los niños que va a cuidar es informada de que a quien realmente debe "tutorizar" es a la señora de la casa. Una señora joven, de edad similar a  la de Marian, que vive allí rodeada de unos pocos sirvientes (a cada cual más extraño, sigue el ambiente fantasmagórico) y que vive sola allí desde que hace siete años ocurrió algo terrible. Algo que tiene que ver con el marido de la señora (Hannah) que desde entonces vive solo a muchos kilómetros de allí y nunca viene a Gaze. Alrededor de señora e institutriz tenemos el "chico para todo" medio chalado, el misterioso guardián de las tierras, la asistente rarita... Y enfrente del castillo hay otra casa, la única en todas las inmediaciones, habitada por un erudito anciano, su hijo e hija, que tienen una extraña relación con el castillo y un visitante esporádico que es el único que frecuenta de vez en cuando a la recluida señora del castillo. Creo que dar más detalles sería privar al lector de descubrirlos por si mismo.

Con su esposo, John Bayley.
La mejor parte de la novela es, en mi opinión, el centro de la misma, los capítulos once y doce. Estos capítulos bisagra nos aclaran muchas cosas, entre ellas cual es la intención de Murdoch al escribir esta novela, cual es la idea central de la misma, la posibilidad de que existan seres "supremamente buenos" que pueden parar la cadena de transmisión del sufrimiento eterno entre los distintos seres humanos. Y de ahí también conocemos el origen del título. El Unicornio es el animal mitológico capaz de absorber todo el mal y sacrificar su vida para ello (de ahí la identificación mitológica del Unicornio con Cristo).  Y realmente, si uno analiza a los personajes es fácil entender que los personajes mitológico se multiplican. Hay unicornios, pero también vampiros que absorben el fluido vital y energético de otros personajes, sirenas cuyo canto estrellan al viajero contra las rocas... real como la vida misma, como el día a día de cualquiera, vamos. La simbología y el mito se multiplican. Por esto, la novela no es "solo" una obra de suspense (de hecho, si solo fuera de suspense se podrían considerar semifallida), sino una obra con mucho trabajo intelectual en el backstage.

En resumen, es una novela muy buena, con un tercio central excelente y un inicio y final bastante buenos. Quizá la medida del "paso" de la obra no está tan bien calibrada como en otras ("The sea, the sea" es perfecta en ese sentido), pero no obstante sale muy airosa del análisis. Un lienzo que entreteje las vidas de un grupo reducido y aislado de actores de manera inteligente y sobre todo muy creíble, dentro de lo "rara" que es la historia que narra (¡como si la vida que llamamos real no fuera aun más rara con frecuencia!), la historia de una Rapunzel moderna retenida en su castillo con un reducido cortejo de custodios en un ambiente gótico propio del siglo XIX, aunque sabemos que es el XX; uno de los protagonistas viaja a Madrid con el deseo expreso de ver "Las Meninas"y "Las lanzas" en época de Franco. No obstante la novela se desarrolla en un ambiente esencialmente atemporal. La necesidad permanente de lámparas de gas en la casa y la oscuridad temprana si uno no sabe usarlas, las sirvientas casi mudas e innominadas (llamadas para colmo "black maids", lo cual suena bastante tétrico, pero es qeu son todas negras, venidas de no se sabe donde, hablando un idioma propio que tampoco sabemos cual es), cantidades ingentes de whisky que todos consumen a todas horas (la señora de la casa la que más). Un poco (o mucho) de Henry James y su vuelta de tuerca, un poco de Jane Eyre en la señora atrapada en la casa que podría (o no) estar loca, un poco de Platon y otras especias. Una red de sexo, amor, deber, secretos, lealtades, sacrificio... que la institutriz va forzando a destejerse poco a poco. Una ensalada apetitosa, vamos.





Respecto de la autora diré  que a pesar de que mi conocimiento se restringía hasta ahora a tres de sus novelas, también he comenzado a tenerle un gran aprecio. Nacida en 1919, su primera novela "Under the net" ("Bajo la red" o también traducido como "Atrapada en la red") alcanzó éxito casi instantáneo tras publicarse en 1954 y sigue siendo una de sus obras más reconocidas. Estudió lo que llaman "Classics" en el Somerville College de Oxford (el mismo por cuyas aulas pasaron A.S. Byatt, Dorothy L. Sayers, Penelope Fitzgerald o las mismísimas Margaret Thatcher e Indira Ghandi). Tras graduarse con un First Class Honours Degree estuvo trabaja para el Tesoro de Su Majestad y la Administración de las Naciones Unidas para el Auxilio y la Rehabilitación, lo cual la llevó a Bruselas y luego a Austria, trabajando en campos de refugiados. Se casó con John Bayley y escribió un total de veinticinco novelas. Fue reconocida como escritora (en vida, gracias al cielo, y  también tras su muerte); y solamente la aparición de los síntomas de una enfermedad de Alzheimer pudo cortar el flujo de su pensamiento y de su pluma.

La biblioteca del Somerville College
Resulta al menos curioso cual fue la mayor influencia literaria que reconoció varias veces a lo largo de su vida: Platon. De hecho en esta novela hay más de un fragmento en que se nos suministra una tanda de reflexiones morales extraídas de los ideales platónicos y aristotélicos (el concepto de "Até" o transmisión instantánea del sufrimiento, por ejemplo). Es decir, aquí no se trata solo de una mujer que chilla por los derechos de sus congéneres en una sociedad que las oprime. Esto es mucho más. Una escritura muy cuidada y un desarrollo del tema sorprendente y muy inteligente van mucho más allá del libro-protesta que a veces podría esperar uno cuando ve ciertos análisis rápidos de la obra de Murdoch.

El final de su vida fue algo que siempre me ha atraído desde un punto de vista profesional más que literario. Su marido, el escritor John Bayley recuerda esos últimos años en varias entrevistas que evocan los hechos que llevaron al diagnóstico de una Enfermedad de Alzheimer a la escritora. Tras el desarrollo paulatino de todo el cuadro el diagnóstico fue confirmado mediante un estudio anatomopatológico postmortem de su cerebro (que Murdoch donó en vida a la ciencia para el estudio de potenciales tratamientos de la enfermedad) . Y el ser escritor y esposo de escritora se tenía que notar a la hora de hablar de la enfermedad de su esposa. Dice Bayley:
Cuando los que llevaban a cabo el estudio contactaron conmigo por primera vez les comenté que ya había notado desde tiempo atrás algo extraño, algo diferente en la última novela de Iris, que era emotiva, pero extraña en muchos sentidos. Estaba seguro de que el Dr. Peter Garrand encontraría algo inusual en su escritura.
Mas adelante dice:
Nuestro modo de comunicación parece como un sonar subacuático, cada uno emitiendo pulsaciones hacia el otro y después esperando por un eco. El Alzheimer es, de hecho como una niebla insidiosa, difícil de percibir hasta que todo lo que tenemos alrededor ha desparecido. Después de esto no es posible creer que exista un mundo fuera de esa niebla. El terror a estar solo, a ser escindido del objeto familiar aunque sea unos pocos segundos es una característica del Alzheimer. Si Iris pudiera meterse dentro de mi piel o entrar en mi como si yo tuviera una bolsa de canguro, eso es lo que haría.

Iris y John en 1998, un  año antes de la muerte de ella.
Por cierto que las otras tres novelas que le he leido (tiempo atrás) fueron muy satisfactorias también: "The Black Prince", "The sea, the sea" y "Under the net".

Hay una película acerca de Murdoch (y Bayley) que es extremadamente interesante, con Kate Winslet como Iris en su juventud y una increíble Judy Dench interpretándola en años mas tardíos:



Y como siempre, aqui tenéis un vídeo para ver y oír a la escritora:


En inglés: Iris Murdoch. The Unicorn. Edt Vintage (Vintage Classics). 2000. 270 pps.
En español no he logrado encontrar ninguna traducción. 

10 comentarios:

  1. Hola, yo también leí Under the net y El mar, el mar, además de La campana. Tengo casi todas sus novelas, y no sé por qué no continúo con una autora que me parece fascinante. ¿Pero cómo podía escribir así? En realidad, esta pregunta me la hago en los últimos tiempos con mucha frecuencia, afortunadamente. No quiero pecar de excesiva anglofilia, a pesar de padecerla en grado elevado, pero me cuesta encontrar tantos escritores excelentes en los años cincuenta y sesenta en nuestro país como los hubo en las islas británicas. Quizá eran otras circunstancias políticas, sociales y culturales. Ahora, a buscar El Príncipe negro, que sé que lo tengo. Saludos. Sonia.

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    1. A mi "El principe negro" me encantó. La estructura narrativa de esa novela al principio parecía un poco extraña, pero luego me sumergí en ella sin dudar. Yo, que peco y re-peco de anglófilo me parece exactamente igual que a ti, que en esa época es difícil encontrar tal cúmulo de literatos que experimentaran tanto y tan bien con su idioma y con la estructura de sus relatos y novelas. Nunca dejan de sorprenderme y ninguno o casi ninguno es un "one-hit-wonder" que solo escribiera una novela buena. Muchos son maestros. Y esta mujer es una de ellos.
      Saludos.

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  2. Todo un cúmulo de información que tengo que digerir poco a poco, como siempre. Conocía a esta autora de oidas, pero no estaba al loro de que tenía un estilo tan clásico y semi-gótico a la vez. Investigaremos.

    Un saludo!!

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    1. La verdad es que es difícil hacer una novela ambientada (según deducimos, porque ella no lo dice) en los años 50-60 y a la vez más propia de una Susan Hill, una Oliphant u otro escritor de historias de fantasmas gótica. No es que de miedo, pero la ambientación es sorprendentemente consistente.
      Saludos.

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  3. Qué entrada tan exquisita, incluso se me ha hecho corta,...
    Tengo un libro que compré hace ya un tiempo de esta autora, La negra noche, por recomendación. Todavía no he encontrado ocasión de leerlo, pero espero poder hacerlo en las vacaciones de Navidad.

    Saludos ^^

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    1. ¿"La negra noche"? Hmmmm no lo conozco, voy a investigar. tengo ganas de leer algo mas de ella. No sabía si lanzarme con la última, esa que su marido veía "rara", que es "Jacksons dilemma". No se si será tan rara.
      También yo comencé ayer a dar vueltas a lo que voy a leer en los pocos días festivos que pillo en Navidad.
      Saludos.

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  4. Cuando he leído el resumen realmente me ha recordado a James y su Otra vuelta de tuerca, aunque con señora en vez de con niños. Los relatos góticos me gustan mucho, aunque este caso lo que más me gusta es que me has descubierto a otra autora inglesas o irlandesa como prefieras de las que realmente admiro. Esa generación que ya se había independizado en un mundo que aún no las respetaba por su sexo, aunque tenían mucho que decir y que compartir.
    Apuntada queda la autora.
    Un saludo.

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    1. En muchos momentos recuerda mucho a James. De hecho algún analista quiere ver un homenaje y reconocimiento a James en un momento en que en una de las escenas más jamesianas, uno de los protagonistas dice que "eso es la otra vuelta de tuerca". No se si es así o no, pero podría serlo perfectamente.
      Espero que te guste.
      Saludos.

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  5. Toda una intriga la que me despierta tu reseña (yo me hago mis planes, mis listas y entonces os leo y me doy cuenta de lo atrás que me quedo, de los mucho que no he leido). Que interesante!
    Los ingleses tendrán muchas cosas (se están cargando las biblios, por dios), pero francamente les envidio toda esta clase de escritoras inglesas como Fitzgerald o Murdoch.

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    1. Pues estas perfectamente a tiempo. Que con ese pedazo de lista magnífica que te has hecho pillas pronto a cualquiera.
      Yo también les envidio. Y mucho.
      Por eso me alegro tanto de poderlas leer en su idioma.
      Saludos.

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