sábado, 20 de octubre de 2012

Cambiar de idea, de Zadie Smith






Tras lo mucho que acababa de disfrutar con la ultima novela de esta autora, estaba dando una vuelta por una librería (merodeando alguna presa que lo llamarían algunos) y me encontré este volumen de ensayo de Zadie Smith. 
En realidad no iba con idea de gastara dinero, así que me autoconvencí de dejarlo casi sin mirarlo (me conozco). 
Y entonces vino ese djinn que todo lector lleva dentro y dijo "¿que de malo puede tener solo un vistazito?"
Lo abrí y elegí un ensayo al azar (en novelas suelo usar el método de leer la primera página, en ensayos soy más aleatorio), leí el primer párrafo y claro (si ya se sabía desde el principio), me fui a pagarlo y a tomarme un café para comenzarlo. Soy facilón, para que engañarnos.

En gran medida la culpa la tuvo ese primer ensayo que leí. Trata acerca de un escritor al que soy muy afín en muchos aspectos, E. M. Forster. Ese primer párrafo es este:

En la taxonomía de la literatura ingles, E.M Forster no es una criatura exótica. Lo incluimos en la categoría de novelistas ingleses destacados, de la variedad común o de jardín. No obstante si hay un aspecto en el que Forster tuvo algo de rara avis. No adolecía de muchos de los vicios presentes en los novelistas de su generación: lo inusual en Forster es lo que no hizo. No se decantó hacia la derecha con la edad ni permitió que la nostalgia se metamorfoseara en misantropía; jamás se postró ante el Papa o ante la Reina, ni coqueteó (en términos ideológicos) con Hitler, Stalin o Mao; nunca creyó que la novela hubiera muerto ni que los montes estuvieran vivos, siguio leyendo narrativa contemporánea pasados los cincuenta años, no albergó un odio especial por la generación anterior a la suya ni por la posterior, no llegó a pensar que Inglaterra se había ido a pique, que su idioma estaba condenado a fenecer, que los locos se habían adueñado del manicomio ni que los extranjeros plagaban las ciudades.

Bien, leído esto me di cuenta de que muchas veces conecto con un escritor más por como expresa las ideas que por las ideas en si. No porque no esté de acuerdo con las opiniones de Smith (las comparto casi todas a pies juntillas, tanto de Forster como de todo lo demás que aquí se hable), sino porque lo que yo pensaba todo el rato era: "eso es justo lo que yo pienso, ¿porque yo nunca sería capaz de expresarlo tan bien, de condensarlo en esa frase tan perfecta". ¿Ejemplos?. Ahi van: 
Entre los atrevidos y los dóciles, los valientes y los cobardes, los comprometidos y los displicentes, Forster recorrió el camino del medio A veces, cuando defendía su humanismo liberal contra los fundamentalistas de derechas e izquierdas ese camino del medio era, con esa discreción tan propia de Forster, el más radical posible. 
Querer a Forster es reconciliarse uno mismo con la combinación de banalidad y brillo que le era propia, como él mismo hizo. 
En lugar del severo intelectual público que era T.S. Eliot, vemos en Forster  al bibliotecario locuaz, apoyado en el mostrador, comentando si un libro vale la pena o no. 
Defendía obstinadamente a Joyce aunque no le gustara mucho, a Woolf aunque lo desconcertara y a Eliot aunque lo temiera. 
Las novelas de Forster están llenas de personas que se lo pensarían dos veces antes de sacar una obra de Forster de la biblioteca [esta me encanta]
El eje principal del ensayo en un análisis de la personalidad de Forster a través de una serie de conferencias radiofónicas que el autor hizo para la BBC. La bifurcación que realizaba para tratar de llegar adecuadamente al público menos erudito, lo cual a veces le hacía aparecer como un simple a los ojos de más de un estudioso. 

Forster en la BBC.


Bien, por no extenderme más con Forster voy resumir un poco la estructura que se le ha dado a esta colección de ensayos. Se ha dividido en varias secciones: 

  • Leer (recopila artículos sobre libros, literatos y literatura)
  • Ser (respecto de diversas experiencias vitales y su trabajo como escritora)
  • Ver (críticas de cine)
  • Sentir (recuerdos de su infancia y de su padre, tanto del relato que este le hizo en la segunda guerra mundial como de su muerte).
  • Recordar (un solo ensayo dedicado a una obra del escritor David Foster Wallace)
En el ensayo acerca de Kafka también se trata
la correspondencia con Felice Bauer (foto) y Milena.

En Leer, además del ensayo acerca de Forster, destacaría "F. Kafka, hombre corriente", dedicado a analizar no la obra de Kafka, sino la forma en que este se ha convertido en el mito totémico que ha llegado a ser y como ha influido en ella, por ejemplo la "manipulación" de su obra por su albacea Max Brod y lo que los críticos más reputados opinan de esta relación (entre otras cosas opinan, como el propio Brod, que Kafka le eligió no por ser un gran amigo, sino para dejarle sus obras para que las quemara precisamente por saber que sería el que no lo haría). Extremadamente interesante ensayo.

Zadie Smith

En Ser destacaría "Esa sensación de oficio", un ensayo elaborado a partir de una conferencia para los estudiantes de un curso de escritura creativa de la Universidad de Columbia. Este es uno de los mejores ejemplos del humor de Smith. Dividido en diez pequeñas partes tiene apartados como "Macroplanificadores y microgestores", que a pesar de ese nombre tan rimbombante es un estupendo análisis de dos tipos básicos de escritores que ella ha encontrado entre sus colegas y en si misma:
Reconoceréis a un macroplanificador por los post-it, por las libretas que insiste en comprar. Un macroplanificador toma apuntes, organiza el material, configura una trama y crea una estructura: todo ello antes de escribir la primera página. Esta seguridad estructural le concede gran libertad de movimiento. No es raro que los macroplanificadores comiencen a escribir sus novela por la mitad... // ... Yo soy una microgestora, empiezo por la primera frase de la novela y acabo por la última. 
Los macroplanificadores ya tienen su casa construida por completo casi desde el primer día, así que su obsesión es interna: no paran de mover los muebles. Los microgestores construyen la casa planta por planta , diferenciando cada una y por entero. Todas las plantas deben ser sólidas y estar perfectamente decoradas, con todos los muebles en su sitio, antes de proceder a la construcción de la siguiente.
Y este otro, para enmarcarlo, en el apartado "El pensamiento mágico en la mitad de la novela":
Hacia la mitad de la novela se produce una especia de pensamiento mágico. Aclaremos antes que la mitad de la novela puede no hallarse en el centro geográfico real de la novela. Al decir "la mitad de la novela" me refiero a cuando vas por esa página en la que dejas de formar parte de la casa y la familia y la pareja y de dedicarte a tus hijos y la compra del supermercado y la comida del perro y la lectura del correo; o sea, cuando no hay nada en el mundo salvo tu libro. Aun cuando tu mujer te diga que está acostándose con tu hermano, su cara es un enorme punto y coma, sus brazos son paréntesis y tu te preguntas si "hurgar" es un verbo mejor que "escarbar". 

Zadie Smith impartiendo una conferencia.

Y también hay sitio para "Releer a Barthes y a Nabokov", "Middlemarch" o un ensayo acerca de "Sus ojos miraban a Dios" de Zora N. Hurston con interesantes reflexiones acerca del papel de la mujer negra en la literatura escrita por mujeres negras, especialmente en la que se ubica en el periodo de la esclavitud o, en cualquier caso, antes de la abolición. Incluso Obama y su libro "Dreams from my father" pilla repaso (he de reconocer que me ha sorprendido lo elogiosa que es Smith con es te libro, lo cual traduce a las claras lo elogiosa que es con su autor como figura pública).

En Ver tenemos por un lado un estupendo ensayo acerca de Katherine Hepburn y Greta Garbo que es tan divertido que se me hace cortísimo y una selección de críticas de cine que publicó Smith durante un tiempo, que a pesar de ser cortas se me hacen larguísimas (su ingenio anda escondido por vez primera). De Katherine Hepburn:

Los estudios los habían inducido [a los periodistas] a creer que se encontrarían con una diosa pelirroja de la Costa Este y se llevaron una cierta sorpresa al ver a una mujer sin maquillar paseándose entre toma y toma en vaqueros. El departamento de publicidad de la RKO le pidió que dejara de ponérselos. Ella se negó. Al día siguiente, tras descubrir que habían desaparecido de su camerino, se paseó por el plató en bragas hasta que se los devolvieron.




En Sentir tenemos la Zadie Smith más íntima, recordando la semi-valerosa participación de su padre en el Día D en la segunda guerra mundial, las Navidades que de pequeña "padecía en su casa", la conversión de su hermano en cómico o la muerte de su padre en el hospital, muchos años después de haberse divorciado de su madre.

David Foster Wallace (con un amigo)

Finalmente Recordar está integramente dedicado analizar una obra del famoso escritor y además amigo de Zadie Smith, David Foster Wallace. He de reconocer que este ensayo ha sido una fuente de tranquilidad para mi. Me explico. La obra que se comenta es Entrevistas Breves con Hombres repulsivos (Brief Interviews with Hideous Men, 1999). Bien, cuando leí esta obra, se me debió quedar una cara de tonto que probablemente persistió no menos de tres días. De la mitad del libro no me enteraba y de la otra mitad no lograba comprender la intención del autor (todo ello, dicho sea de paso, por evitar el tocho de "La broma infinita" que era el que inicialmente iba a leer. Menos mal que lecturas posteriores me reconciliaron con Wallace (Girl with curious hair y The broom of the system, asi como alguno de ensayo...).

Pues bien, Smith me tranquiliza cuando explica que el libro no lo entendió casi nadie, los críticos eran como mucho "atentos" con Wallace, no entendiendo porqué hacía someterse al lector a ciertas reglas. Es obvio que Smith piensa de otra forma:

Por eso las reseñas de los periódicos nunca podían coincidir fácilmente con Wallace. No se puede leerlo y comprenderlo y disfrutarlo a semejante velocidad, del mismo modo que yo no puedo cogerle el tranquillo a las variaciones Goldberg en un fin de semana. Su lector debe verse a si mismo como un músico que coloca la partitura - el obsequio de la obra - en el atril, que debe tocar. Primero interviene la práctica, luego la destreza con el instrumento, luego dedicarle tiempo a la partitura, luego repetirlo una y otra vez. 
Para apreciar a Wallace, hay que leerlo de verdad y luego hay que volver a leerlo. Por esa razón -entre otras- era mi escritor vivo favorito, y escribí este artículo para recordarlo, cosa que, en mi caso, se hace volviendo a leerlo una vez más.
He de confesar que esta argumentación me parece débil y me convence poco. Pero bueno, siendo de la pluma de Smith le daré una oportunidad.

Aqui, Zadie Smith lee algo de esta obra (que acento, madre mía):


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En resumen, no se si es que me estoy emocionando demasiado con esta escritora, pero diría que esta colección de ensayos estaría fácilmente entre las mejores que he leído desde hace bastante tiempo. E indudablemente entre las más amenas. Lo cual viene a ser casi lo mismo. 

En español: Zadie Smith. Cambiar de idea. Edit Salamandra. 2011. 411 pps
En  inglés: Zadie Smith. Changing my mind. Edit Penguin USA. 2010. 306 pps.

9 comentarios:

  1. ¡Pues qué bien! Lo compré hace algún tiempo, porque había leído "White teeth" y "Sobre la belleza", y me habían gustado mucho. Así que después de la magnífica reseña que (como siempre) has hecho, lo cogeré ya mismo. Un cordial saludo y buen domingo.
    Sonia.

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  2. Fenomenal. A ver que te parece. Es muy ameno casi todo él.
    Un saludo y coincido en lo de desearte buen domingo.
    Aqui por mi tierra hace un amravilloso día casi primaveral que me ha permitido una mañana de deporte inolvidable. Ahora a leer un poquito...
    Saludos.

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  3. ¡Qué buena pinta tienen esos ensayos! Lástima que mi actual situación de enterrada hasta el cuello en material de lectura obligada y urgente no me permita esas veleidades. Quedará para más adelante...

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    1. Cuando te "desahoges" un poco pueden ser un buen relax. Son muy diferentes, sencillos y a la par muy amenos.
      Saludos.

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  4. Yo lo he leído este año y tengo una reseña (o un texto de los que me ha inspirado el libro) a medio hacer. Espero acabarla pronto y así podrás comparar.
    Lo escogí (en este caso, de la biblioteca) al hojear uno de los ensayos: el de Middlemarch. Me entró la curiosidad al leer que Henry James había escrito una crítica sobre Midlemarch. El resto de ensayos vinieron rodados...

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    1. Me encantará comparar. Espero tu crítica. A veces me parece que me obceco un poco con ciertos autores (no es que sea este el caso, pero es una de esas dudad existenciales que me dan de vez en cuando) y creo quee estoy demasiado predispuesto a que me gusten.
      El ensayo de Middlemarch también me gustó mucho.
      Asi que ya sabes. Cuando puedas, nos cuentas.

      Un saludo,

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  5. Eres siempre un peligro con tus recomendaciones, porque termino cayendo. Además el ensayo me gusta casi tanto como la narrativa y he encontrado cosas verdaderamente buenas. Muy interesante la introducción que has hecho del libro, que fue la que de "obligó" a comprar.
    Un buen ensayo es en muchos casos mucho mejor que una buena historia.
    Un saludo.

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    1. Ja, ja, pues haz como yo, que cada vez que compro algo os echo la culpa a vosotros y vuestros blogs. A mi el ensayo también me ha gustado casi igual que la narrativa desde casi siempre, auqnue en los últimos años se ha quedado bastante atrás en comparación con esta. Pero cuando encuentro volúmenes como este me doy cuenta de que lo tengo bastante abandonado. Compro bastante ensayo, pero se me queda atrasado en las lecturas con mas facilidad que novelas o relatos (últimamente incluso la poesía le gana, lo cual era impensable hace dos años).
      Hombre, es que estaba obligado a comprarlo, si es que van provoncado en esas librerías, con esos volúmenes...
      :-)

      Saludos.

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  6. Yo he leído en alguna entrevista a Zadie Smith que hay libros que se corresponden a una persona de tal manera que puede entenderlos e identificarse perfectamente con ellos y eso es lo que le ocurre a ella con Howard´s End. También me ocurre a mí, quizás en menor medida con Forster.
    El resto de los temas que trata parecen también interesantes, Katharine Hepburn y Greta Garbo son dos de mis actrices favoritas. Seguramente es un libro que caerá un día de estos.

    Un saludo

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