sábado, 19 de mayo de 2012

David y Angelica Garnett











No querría dejar pasar el dato del fallecimiento de Angelica Garnett (Hija de Vanessa Bell y Duncan Grant y sobrina de Virginia Woolf, hermana por tanto de Quentin y Julian Bell) en este mes de Mayo sin hacer mención de las memorias de esta que ha sido una de las últimas supervivientes de los niños criados en Bloomsbury. Es extraordinariamente interesante pensar en como afectó el clima intelectual y sentimental del grupo a los niños que crecieron allí (especialmente los hijos de Vanessa).


El origen del matrimonio de Angelica Bell y David Garnett no deja de ser uno de los más curiosos dentro de lo rara que era más de una de las relaciones entre los bloomsberries
David Garnett era amigo y amante de Duncan Grant y cuando este se desplazó a vivir a Charleston con Vanessa Bell, David (al que todos conocían como "bunny" porque de pequeño vestía una capa hecha con piel de conejo) se fue a vivir con ellos. Estando allí Duncan entabló una relación con Vanessa y de esta artística unión nació una hija: Angélica. Vanessa tenía dos hijos previamente con Clive Bell y a Angelica y los niños se les hizo creer durante muchos años que era hija de Clive Bell (este no tuvo problema en darle su nombre). Solo muchos años después se enteraron los tres (Julian, Quentin y la propia Angelica) de la realidad. Y no es difícil, leyendo a Angelica, entender que a esta no solo le costó trabajo tragarse esta píldora, sino que además nunca llego a superar el trauma que esto, unido a la "imbatibilidad" de la figura de su madre le produjo. 

Duncan Grant y David Garnett (circa 1914)


Pero ahora viene lo curioso. Cuando Angelica nació, David, amante de su padre, estando ante su cuna dijo "Estoy pensando en casarme un día con ella. Cuando ella tenga 20 años yo tendré 46. ¿Crees que será escandaloso?".  Y lo curioso es que así ocurrió: veinte años después David desposó a la hija de su antiguo amante para desesperación de Vanessa, que se negó mucho tiempo a aceptarlo. Solo se ablandaría ante el rebaño de nietos que en muy pocos años la pareja le consiguió. Vivieron juntos muchos años aunque finalmente se divorciaron tras afirmar Angelica que había vivido bajo un régimen de tiranía difícilmente soportable para ninguna mujer.

Con los años ambos se dedicaron a escribir. David como escritor profesional y Angelica sobre todo publicando libros de memorias de su infancia y juventud. Voy  a comentar conjuntamente una de las obras más conocidas de David y el fragmento de memorias mas representativo de Angelica. 

David "Bunny " Garnett


LADY INTO FOX (DAVID GARNETT)


Esta cortísima obra (75 páginas) es una metáfora que tuvo gran éxito en su época pero he de confesar que a mi me ha cautivado menos de lo que esperaba. A ratos parecía que iba arrancar, pero se me deshinchaba entre las manos...

La historia de un matrimonio, Richard y Sylvia Tebrick que sufre una comprensible conmoción cuando un día, súbitamente, la esposa se ve convertida en un zorro (técnicamente una zorra (vixen) aunque a veces se la llame por el genérico (fox). No obstante obviare el segundo sentido de tal distinción en nuestro idioma. Decir que su mujer se convirtió en una zorra suena fatal...). Inicialmente se trata de mantener todo dentro de la normalidad. El zorro se viste con ropa humana, se lava a diario para eliminar el olor e incluso juega a las cartas con su marido. Pero poco a poco va sintiendo "la llamada de lo salvaje". Se niega a lavarse, destroza sus propias ropas y finalmente huye al bosque, lejos de su amoroso marido que en todo momento trata de protegerla, queriéndola como su esposa que para él sigue siendo a pesar de la transformación.

Una de las ilustraciones originales que acompañan
al volumen. El matrimonio Tebrick antes del "cambio". 


Entonces se inicia la segunda transformación. Si inicialmente Sylvia se vuelve zorro, por amor a ella Richard renuncia a su pertenencia a la raza humana y progresivamente se identifica con el cánido que ahora ya no es su esposa, sino la madre de una camada de cachorros que ha tenido con otro zorro. Esta transformación me resulta bastante más interesante que la primera.



Esta historia, para mi una fábula solo parcialmente exitosa, tiene gran cantidad de adeptos en el mundo anglosajón. Por mi parte aunque (creo que) soy capaz de entender el simbolismo de la historia, he de reconocer que como literatura no me ha parecido tan maravillosa. Dentro de la idea de transformación recomendaría muy por encima de este nivel Jennie, de Paul Gallico.






Por cierto, el texto inglés íntegro de la obra se puede conseguir gratis (legalmente) en el proyecto gutenberg. También de manera legal y gratuita (y en inglés) se tiene el audiolibro en Librivox.











DECEIVED WITH KINDNESS (ANGELICA GARNETT)


El título de estas memorias ya nos da clara orientación de su corte. "Deceived with kindness: A Bloomsbury Childhood" ("Engañada con amabilidad: una infancia de Bloomsbury"). Hay que tener en cuenta que cuando Angelica escribe estas memorias está ya más allá de los 55 años, han pasado multitud de cosas en su vida, entre ellas enterarse a una tardía edad de que el que consideraba su padre (Clive Bell) no era más que "ese señor que venía por casa" y que en cambio el "tito" Duncan ahora era "Papi". Además de casarse contra la opinión de su madre (a su padre ni le preguntaban ambas), tener un montón de hijos, divorciarse, ver morir a su madre sin estar todo lo cerca de ella que más tarde afirma (a regañadientes) hubiese querido....


Angelica con su tía, Virginia Woolf en 1932
Otra instantánea de ambas en la misma sesión.
Vanessa con Quentin y Julian en Charleston.


Y ese podría en parte ser el problema de estas memorias. Cuando uno enfoca la narración de su infancia como un ajuste de cuentas o un intento de solventar problemas o ahuyentar fantasmas el experimento corre el riesgo de salir un poco "rana". A las pruebas me remito. Dice en el prefacio:

Ahora estoy también menos obsesionada por las personalidades y relaciones de mi madre, mi padre y mi marido, menos deseosa de repetir la culpa y menos mesmerizada por la idea de  repetir o volver a  vivir mi infancia.  
Bloomsbury creía en la ampliamente practicada tolerancia intelectual pero con frecuencia era incapaz de reconocer el poder de las emociones o el razonamiento del corazón. Fascinantes y vitales, escondieron sus sentimientos tras una aparente distanciamiento que en aquel momento yo encontraba represivo y confuso. 
Criada en el delicioso clima de una torre de marfil, no tuve experiencia con la que contrarrestar o comparar la única de ser una malcriada y aparentemente muy querida niña... // ...Pero  me pregunto si el amor de unos padres no debería ser más duro y fuerte, más preocupado por las relaciones  que el niño tendrá eventualmente con el mundo en el que vive y los comunes fuerzas, fallos y emociones de sus compañeros de existencia.  

Para empezar ya empieza llamando la atención que se refiera a su padre, madre, hermanos, amigos d esus padres, etc como "Bloomsbury". Ya se que eso es lo que hacemos todos los demás, pero ella lo hace con más intención. La idea es que todos actuaban como un "todo", una unidad que se defendía tanto del exterior como del interior (particularmente de los sentimientos) de manera coordinada.


Duncan Grant con Angelica en brazos.
Duncan Grant en Charleston en su última época.
Difícil reconocer al atractivo adolescente primo de Lytton.


Cualquiera que creyera más que yo en la utilidad de las teorías freudianas tendría bastante claro que Angelica estuvo persiguiendo la idea de un padre ideal toda su vida (de hecho así lo reconoció más de una vez ella misma) y su matrimonio no fue más que un ensayo general de esa obra.

Angelica y Quentin en Charleston.

Angelica con Vanessa
Las diferencias entre los recuerdos biográficos de Angelica y los de su hermano (Quentin Bell, de los que hablé aquí) es sorprendente y fácilmente explicable. Angélica se sintió basicamente engañada en su infancia y siempre se preguntó si no debería haber sido de otro modo. Por otro lado, sus relaciones con varios de los habituales de la casa no fueron tan cordiales como las de Quentin. No obstante, el esbozo biográfico tiene partes de información jugosa. Lo que en Quentin se lee como algo aparentemente espontáneo, poco tamizado, en el caso de los recuerdos de Angelica es algo que claramente ha sido muy meditado, pensado y repensado. Pensado hasta alcanzar un aspecto obsesivo un poquito escalofriante. La figura de su madre, Vanessa, es el sparring contra el que Angelica descarga la mayor parte de sus golpes:

Es solo ahora y aun con ciertas dudas que puedo retratarla desde una mayor distancia y afirmar mi separación de una personalidad en la que he invertido tanto tiempo pensando.
Ella me recordaba a una montaña cubierta de nieve: en la cumbre el sol brillaba con calidez y esplendor y había dulzura y alegría en el aire. Mas abajo las nubes se acumulaban, sumergiendo las laderas inferiores, más áridas en la oscuridad. En el centro de la montaña corría un río profundo, divisado solo a intervalos que surgía en una grieta, en el lateral de la montaña con inesperado y desconcertante poder.
Uno no puede dejar de pensar que o bien la única que lleva razón es Angelica y todo el resto del mundo está equivocado o bien es al revés. La imagen que transmite de su madre, de su padre real (la descripción de la muerte de Duncan Grant es tan fría que casi da pena por ella) son tan diferentes a las que tenemos, dada por todos los demás protagonistas y testigos, incluido su hermano, que parece obvio que la objetividad no es el fuerte de la autora. Quizá tuviera motivos para no ser objetiva, pero no se hasta que punto esos motivos son totalmente achacables a los demás y en que medida son intrínsecos de Angelica. ¿Que muchas veces los protagonistas podían ser fríos, cínicos o despegados?. No cabe duda de que si (¿quién imagina a Lytton de otra manera?). Pero ¿Vanessa?. A veces da la impresión de que la única semejanza que se ve con su madre es la referencia a que "Yo, como Vanessa, tuve que sufrir una mastectomía".

Vanessa Bell. The artist´s Daughter

¿Y Virginia?, la tía que quería a Angelica (a todos sus sobrinos en realidad) con devoción casi-maternal:

Poco después de Vanessa vino su querido hermano Thoby, también de gran importancia en su desarrollo emocional; después Virginia, que debido al accidente del sexo fue arrojada junto a Vanessa, convirtiéndose durante un tiempo en una carga psicológica de considerables proporciones.
No me extenderé más.

Angélica fue la última de "ellos" que trató de mantener su lugar de residencia en Charleston, la casa familiar. No lo logró mucho tiempo, pero fue un digno y encomiable intento. Se mudó allí poco antes de la muerte de Duncan Grant (siempre mencionado como "Duncan", creo que ninguna como "mi padre") y tras la muerte de este trató de seguir allí, pero empezó a sufrir unos constantes dolores de cabeza que la desesperaron hasta el punto de decir que (y que me perdone, pero aquí suena un poco a un mal remedo melodramático de la tragedia de su tía) "Hubo un momento en que pensé el el lago como la única solución". Bueno, afortunadamente descubrió que todo era una depresión motivada, segun ella, por la lucha de tratar de mantenerse viviendo en la casa en que pasó esa infancia. Todo se resolvió mudándose a una residencia de ancianos y tomando una pildoritas antidepresivas "de color verde jade".

La última de Bloomsbury. Espero que todos ellos descansen en paz y si están en cualquier sitio juntos, tras morir, que se puedan seguir reuniendo (si, ya se, ahora el melodramático soy yo).

Angelica Garnett en Charleston

Con todo, insisto, un libro muy útil en manos de quien esté interesa en este batiburrillo llamado Bloomsbury.

En inglés: 
David Garnett. Lady Into Fox. With Ray (Marshall) Garnett’s illustrations to the first edition.
Edt Hesperus Press (Hesperus Modern Voices), 2008. 75 pps.
Angelica Garnett. Deceived with kindness, A Bloomsbury Childhood . Edt Pimlico. 1985 181 pps. 

18 comentarios:

  1. He leído la biografía de Virginia que escribió Quentin Bell y “Carrington: Una vida con Lytton Strachey” de Michael Holroyd. Estoy bastante interesada en el grupo de Bloomsbury y me gustaría leer las memorias de Angelica.
    También leí hace años una biografía conjunta sobre Vanessa y Virginia. No la recuerdo muy bien pero al comparar a las dos hermanas el autor opinaba que Virginia era más feminista mientras que Vanessa tenía la visión victoriana del hombre como rey de la casa (a pesar de la vida bohemia de los miembros del grupo de Bloomsbury en ocasiones conservaban los prejuicios de la educación recibida). No sé si eso puede tener que ver con la ambivalencia de Angelica hacia ella.

    Saludos

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    1. La verdad es que Vanessa siempre admiró más a su madre que si que fue una mujer victoriana completa. Julia Stephen pensaba que el papel de la mujer era básicamente cuidar a su marido (así le fue al pobre de Sir Leslie cuando Julia murió). Virginia siempre siguió más la vía paterna, aunque adoraba a su madre como Vanessa. No obstante, no dirá yo que Vanessa tuvo nunca a ningún hombre como rey de su casa. A su primer marido, Quentin Bell le dió largas en cuanto este comenzó a aparecer con sus queridas. A sus posteriores amantes (el pintor Roger Fry, etc), les despachó igualmente aunque manteniendo una profunda y sincera amistad y admiración profesional todas sus vidas. Y al hombre con el que compartió el resto de sus años, Duncan Grant, el padre de Angelica, siempre le mantuvo en un plano de igualdad.
      El problema bñasico de Angelica (y esto es una valoración personal mía) es que siempre culpó a su madre de sus propias inseguridades. Primero pretendió que Vanessa gobernara toda su vida desde su papel de madre y luego en su amrido buscó algo parecido en su papel de esposo dominante. Si me apuras, creo que Angélica se sometió al varón mucho más que su madre.
      La biografía de Holroyd acerca de Strachey y Carrington es simplemente maravillosa y documentada como pocas, coincido contigo. Y de la de Virginia por Quentin Bell poco más hay que alabar. Creo que estas memorias de Angelica te gustarían seguro.
      Saludos.

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    2. El marido de Vanessa Bell se llamaba Clive Bell. Quentin es su hijo.

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    3. Hola, peregrine blue. Correcto, y hasta donde yo he releído mi texto, así lo he puesto yo. ¿Lo he escrito al revés en algún sitio?

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    4. Ah, ahora lo veo. Aquí en la respuesta. Ha sido un lapsus. En el texto puedes ver que estaba bien. Muchas gracias. Un saludo.

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  2. ¡Volvemos a Bloomsbury! Insisto cada vez que leo una de tus entradas en que hay tanta tela que cortar que el asunto parece inabarcable. Pero siempre acabas dándole coherencia a todo, porque no debe ser fácil manejar tantas referencias cruzadas, ¡vive Dios!

    Por todo ello y como siempre, gracias!!

    Miguel Ángel Wolfville.

    P.D: ¿Zorras zorrescas o astutas? ¡Ah! Ese gran dilema XD

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    1. Je, je. El torrente de Bloomsbury fluye todo el año por debajo de la superficie de mis lecturas (de hecho algunas lecturas ni me da tiempo a reseñarlas). La verdad es que es un tema interesantísimo por el grupo de gente que lo formó y por sus ramificaciones en literatura, arte y pintura, sociedad y hasta economía (la obra de John Maynard Keynes es de lo más interesante, aunque e partir de cierto punto técnico se me escapa).

      PD: Si, ese mismo debate lo tuve con un amigo hace un mes a costa de una ópera de Janacek ("La zorrita astuta") en que lo que comenzó como una discusión acerca del papel de los animales en la ópera acabo en discusión acerca de las similitudes animales/humanos. Y claro lo de la zorra animal/zorra humana vs zorro animal/zorro humano eterno estaba servido.

      Un placer y un abrazo.

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  3. Es como leer un culebron, reconozco haberme perdido por un momento en el trapezoide de relaciones que narras; supongo que es una de aquellas cosas del "should have been there".
    Me impresiona, eso si, algo que mencionas, pero que sin tener información de primera mano no estoy del todo segura; en la cita que incluyes de Angelica lamentando la falta de atención a las emociones... y por la vida de todos ellos yo leo más falta de melodrama que no poca atención a los sentimientos. Pero, vamos, que solo es una impresión algo desde fuera y tu sabes más que yo.

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    1. Si, reconozco que yo mismo, al releer la entrada no quedé nada convencido que el lío de amores e infidelidades narrado quedara claro. Como yo lo he leido muchas veces, a lo mejor he presupuesto que se entendíá mejor de lo previsto...
      En lo segundo totalmente de acuerdo: Estos muchachos/as se preocuparon más de los sentimientos y las relaciones personales, de la naturalidad en las relaciones. En su época tratar en reuniones de amigos (sobre todo con mujeres delante) temas como el sexo era impensable. Hay una anécdota en que Lytton Strachey al llegar a la casa de Vanessa una tarde, la encontró con una mancha en el vestido. Simplemente señaló la mancha y preguntó "¿Semen?". Inmediatamente todos los presentes se rieron y comenzó un debate acerca de la vida sexual de cada uno que duró hasta la noche. ¿A quien se le habría ocurrido algo así entre gente educada en Cambridge?. No se si en su relación con sus hijos la cosa cambió o (lo que me parece más probable) la que no se adaptó bien fue Angélica, especialmente tras el mazazo del engaño al que había sido sometida y por su propia personalidad de base.
      Saludos.

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    2. No creo que tenga que ver con tu exposición, más bien con mi confusión con algunos de los nombres... y los líos que se llevaban entre manos, jejeje Yo aprendo montones con tus entradas!

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  4. ¡Me encantan tus entades de esta famoso grupo! Desde luego la realidad superó a la ficción, erán unos adelantados. Aún no me adentrado en él, pero gracias a tus reseñas me ha entrado el mono. Por cierto te acuerdas de la serie de Espías de Cambridge, pues uno de los personajes es Julian Bell(hermano de Angelica e hijo de Vanessa).

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    1. ¡Es verdad!
      Se me había olvidado la serie. Gracias por segunda vez. La voy a buscar ahora.
      Me alegro de que te gusten las entradas de Bloomsbury.
      Muchas veces temo hacerme un poco (o mucho) pesado.
      Tengo dos o tres mas de Bloomsbury en preparación, asi que agárrate
      :-)
      Saludos.

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  5. El de Angelica Garnett lleva en mi wishlist desde que leí Among the Bohemians (muy recomendable, por cierto: http://93bcn.blogspot.com.es/2009/03/among-bohemians-de-virginia-nicholson.html). A ver si me decido, sobre todo ahora que ya la pobre ha muerto.

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  6. Hola Cristina, que placer leerte.
    De la Nicholson no he leído nada más que el de "Charleston" que comenté por aquí, escrito con Quentin Bell. Pero mirando en su pagina web y leyendo tu crítica, veo que tengo que explorar más...
    Muchas gracias como siempre.

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  7. No sabía que se había "marchado" Angelica...sí, ciertamente, es la última de los Bloomsbury...y con ella nos acercabamos un poco más a ese grupo, quizá con una mirada más infantil. Quizá su vida se vió marcada por una infancia que desde lejos podría ser maravillosa,...pero que ella sufrió y la marcó para siempre. No reconciliarse con su pasado, lleva a tomar la vida de un modo diferente, y quizá no tan feliz como hubiera querido.
    La verdad, es que tal vez ella no queria formar parte de esa infancia que la perseguia donde fuera...no querría quizá, haber formado parte de ese grupo, aunque estuviera a cierta distancia. Su vida posterior fue también muy difícil...con los intentos de suicidio de sus hijas.
    En fin...el libro de ella...lo tendré en cuenta, el de David, no me llama nada la atención.
    Saludos!!

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    1. Pues respecto del de David, haces bien en que no te llame la atención. Aun no entiendo el éxito tremendo que ha tenido en Gran Bretaña. Pero bueno....
      El de Angélica, con sus más y menos y su necesidad de una reinterpretación, si que merece mucho el rato que se pasa con él. Ciertamente llevas razón en que lo más curioso es que es una de esas vidas en las que vistas desde fuera uno pensaría que se debió asociar a una infancia idílica aunque Angelica se preocupa de demostrarnos que no fue así para ella.
      Saludos.

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  8. i'm in love with virginia woolf..

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  9. Me too! (Platonic love) ;-)
    Cheers

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