viernes, 4 de mayo de 2012

Ashenden, de William Somerset Maugham















Tendría que buscar si existe algún libro acerca de la ingente cantidad de cruces entre escritores y espías en el Servicio Secreto Británico en ambas Guerras Mundiales. La lista sería muy larga y así, de pronto, se me viene a la cabeza los casos de unos pocos autores.





  • (por supuesto) Graham Greene, que fue agente de inteligencia en África Occidental y basó, por ejemplo, su novela "Nuestro hombre en la Habana" en un espía real cuyo nombre clave era Garbo (que por cierto era el catalán Joan Pujol). 
Graham Greene con Carol Reed, director de "El tercer hombre"
y "El ídolo caído", con guión basado en sus obras.

  • John Buchan, cuya novela basada en la primera guerra mundial "Los 39 escalones" es una estupenda novela de espías a la que la película de Hitchcock solo hace justicia parcialmente. El autor (escocés) también estuvo al servicio (secreto) de Su Majestad.
John Buchan. Un poco de pinta de espía si que tiene...
  • Ian Fleming: autor de "Bond...James Bond", espía y agente de Inteligencia, del que uno de los datos curiosos es que "Q", el científico que diseña los inventos que Bond exhibe por ahí entre una morena y una rubia, está basado en un personaje real: Charles Fraser-Smith, un inventor que desarrolló entre otros inventos unos cordones de botas de los que se podía sacar un bastón de acero para los agentes que se lanzaban en paracaídas sobre Francia. El comandante Ian Fleming tenía rasgos comunes con James Bond, era tenido por un encantador snob con un componente depresivo, cuyo nombre clave en la inteligencia naval era 17F, fue responsable de un escuadrón de soldados destinado a tratar de robar secretos alemanes durante la segunda guerra mundial. También fue encargado junto a William "Wild Bill" Donovan, el legendario fundador de las OSS (precursor de la CIA durante la segunda guerra mundial), de una operación de lectura y censura masiva del correo británico y americano para evitar el espionaje. Y no hay que olvidar la participación indirecta de Fleming en toda la trama destinada a la ruptura del código Enigma. También estuvo implicado en un plan por que alistando al famoso ocultista Aleister Crowley se trataba de tender una emboscada a Rudolph Hess, el famoso líder nazi, uno de los varios aficionados a las "artes oscuras" (por llamarlas de alguna manera, probablemente no una de las mas acertadas). Todo se abortó ante la fuga/entrega de Hess. Finalmente una operación que implicaba el control de las fuerzas españolas desde Gibraltar también quedó abortado cuando Franco dijo que nos quedábamos fuera de la guerra. Esa operación llevaba por nombre "Operación Goldeneye". No hay que haber leído mucho James Bond para que os suene.
Ian Fleming
  • John Le Carré, que no es uno de mis escritores favoritos, pero merece estar en la lista aunque sea solo por "La espía que surgió del frío". John Le Carre es en realidad un nom de plume, un pseudónimo del autor cuyo nombre real es David Cornwell, que trabajó para el MI-6, vociferó siempre su odio hacia James Bond, al que considera un fascista que no tendría reparos en unirse al bando comunista tan solo con que "las chicas fueran suficientemente guapas y el Martini suficientemente seco". La carrera como espía de este autor que se convirtió en un critico feroz del MI-6 fue decapitada por el caso del topo ruso Kim Philby, el mismo que dió origen a su novela "Tinker, taylor, soldier, spy" (base de la película "El topo"). Muchos compañeros del servicio secreto le consideran, según sus propias palabras, un "traidor literario".
John Le Carré

  • Algunos casos son sospechados aunque no han podido ser probados. Roald Dahl fue un auténtico héroe de guerra y la mayor parte de su labor militar fue desarrollada como piloto de la RAF y luego en despachos con labor burocrática. Pero ademas parece que su gran altura y su encanto para seducir mujeres (más de una de ellas casada) como quien escribe relatos para niños han llevado a que se haya discutido mucho si estuvo implicado en una trama destinada a implicar a los americanos en la guerra. Dicha trama fue llevada a cabo a través de una de sus amantes, Clare Boothe Luce, escritora republicana estadounidense, (en una época en la que los EEUU no participaban aun en la guerra), casada con el editor de las revistas Time y Life, y cuyo apoyo a F.D. Roosevelt fue de gran importancia. Un espía canadiense, William Stephenson, sugirió que dicho atractivo de Dahl con mujeres ricas y poderosas podría ser utilizado por el servicio secreto aunque  no ha podido ser probado que dicha sugerencia fuese tenida en cuenta y Luce tuviera algo que ver con la entrada de EEUU en la guerra.


Seguro que me olvido muchos en esta somera lista (de hecho tengo la certidumbre de estar olvidando a algunos de los que yo he leído), pero bueno, solo es una lista a vuela pluma. Pues a esta lista le colgamos también el nombre del autor de este libro: William Somerset Maugham, que formó parte del Servicio Secreto Británico durante la Primera Guerra Mundial.

William Somerset Maugham.
Maugham es un gran escritor en mi opinión, conocido más por obras que no me parecen las mejores que escribió que por otras que merecerían más reconocimiento, pero bueno. En realidad, esta novela, que actualmente se publica con su título abreviado "Ashenden", fue durante mucho tiempo fue publicada con el título y subtítulo de "Ashenden or The British Agent". Hay que fijarse en las pistas, como decía el otro. Ashenden es un alter ego de Maugham, del Maugham que participó en la Primera Gran Guerra como "espía". Es un alter ego y a la vez no lo es, es un sustituto ficticio o amplificado.  


Mr and Ms Maugham. Fashion, fashion...


1914. La Primera Guerra Mundial ha estallado y un tal W.S. Maugham es enviado por el Servicio Secreto Británico a Suiza. ¿Quien mejor que este autor, al que se hizo viajar bajo la excusa de tratar de completar una obra teatral?. Bien, pues eso es lo que Ashenden hace precisamente en la colección de relatos que componen este libro. Ha sido captado por un misterioso jefe, llamado "R", que pertenece al servicio secreto y le dice que bajo la cobertura de estar escribiendo una obra, podría servir a su país desarrollando labores diversas relacionadas con el espionaje. 

Y si hablamos de James Bond, muchos son los que opinan que estos relatos fueron una de las influencias que llevaron a Ian Fleming a dar vida al agente del Martini removido, no agitado. No obstante, las diferencias entre Ashenden y Bond son drásticas. De hecho creo que la diferencia esencial es que Ashenden carece de aquello por lo que unos adoran y otros aborrecen a Bond: su chulería.

Maugham abre el libro con un prólogo que inicialmente me dejó un poco confuso. Una explicación (estupenda por cierto) de las diferencias entre los relatos "naturalistas" tipo Chekhov y los relatos en los que el arte no imita a la vida, aquellos en que sin perder la plausibilidad, el autor se permite introducir ciertos giros que aumentan la tensión del relato. Y de repente todo queda claro. Lo que quiere explicarnos es que los relatos están claramente inspirados en las experiencias acumuladas durante su trabajo en el servicio secreto durante la Primera Guerra Mundial, pero que ha tenido que introducir elementos de misterio, crimen y humor en dichos relatos para hacerlos más amenos, ya que "el trabajo de un agente del departamento de inteligencia es, en conjunto, extremadamente monótono. Gran parte del mismo es descaradamente inútil. El material que ofrece para los relatos es deslavazado y sin finalidad. El autor tiene que convertirlo en dramático, coherente y probable".

William Somerset Maugham con Winston Churchill
y H.G. Wells. Vaya trío. 

Y recordemos que estamos en la época previa a Ian Fleming. Esa es la época maravillosa en que tu jefe en las lides del espionaje puede ser llamado solamente "R" y la misión de turno puede comenzar con algo tan simple como una pregunta: "¿Le gustan los macarrones?" y si respondes afirmativamente te dirá "Me alegro de ello, porque quiero que baje a Italia".  Una época en que el agente aun era un caballero "pre-James Bond" que como mucho usaba frasecitas del estilo de "en mi juventud me enseñaron que a una mujer siempre había que cogerla por la cintura y a una botella siempre cogerla por el cuello". O recibir de tu jefe una frase/consejo que posteriormente se ha repetido hasta la saciedad: "Solo hay una cosa que creo que debería saber antes de aceptar este trabajo. Y no la olvide. Si lo hace bien no obtendrá agradecimiento y si se mete en problemas, no obtendrá ayuda. ¿Cuadra esto con usted?". [Una pista: la respuesta debe ser "si", en caso contrario se nos ha acabado el libro.]

No hay violencia alguna en lo relatos de Ashenden (en realidad también en las novelas de Ian Fleming hay bastante menos que en las películas que en ellas se basan). No hay cortejos a toda fémina que pasa a menos de 500 metros. No hay chulería. No hay artilugios extraños que en el último momento salvan al espía de cuatrocientos esbirros que lo tienen acorralado. Esta es la época en la que lo mas emocionante es que los agentes contacten con buenos y malos de muchas nacionalidades (el ingles destinado a Suiza, pero mandado por su jefe a Italia con un hombre llamado el mexicano sin pelo, porque allí un agente griego de los alemanes va a ser asesinado. O el espía británico en Suiza que tiene que detener a la amante italiana (que se hace pasar por una española llamada La Malagueña) de un indio que vive en Alemania. Duele la cabeza de pensarlo. Pero a la vez tiene mucho atractivo, el exotismo comienza a asociarse con el espionaje. Y no faltan sus toques de humor:

- Es conocido como el mexicano sin pelo.
- ¿Porqué?
- Porque no tiene pelo y porque es mexicano.
- La explicación parece perfectamente satisfactoria, dijo Ashenden.

Y por otra parte no deja, como ya he contado, de reconocer que su trabajo muchas veces es totalmente monótono:

Ashenden's official existence was as orderly and monotonous as a city clerk's. He saw his spies at stated intervals and paid them their wages; when he could get hold of a new one he engaged him, gave him his instruction and sent him off to Germany; he waited for the information that came through and despatched it, he went into France once a week to confer with his colleague over the frontier and to receive his orders from London; he visited the market-place on market-day and to get any message the old butter-woman had brought him from the other side of the lake; he kept his eyes and ears open and he wrote long reports which he was convinced no one read, till having inadvertently slipped a jest into one of them he received a sharp reproof for his levity. The work he was doing was evidently necessary, but it could not be called anything but monotonous.

Este es Ashenden en la serie de la BBC. Da la impresión de que es
algo más joven que en los relatos, aunque su edad no se confirma exactamente.


Algunas de las historias tienen menos sustancia, pero otras (Me encanta "The traitor") son un perfecto ejemplo del género.  Y de hecho también hay que recordar que la película "El agente secreto" de Alfred Hitchcock está basada en dos de los relatos de este libro ("The Traitor" y "The Hairless Mexican"). Yo soy muy fan en general de las primeras películas de Hitchcock, que aunque no brillan como las más famosas, tiene  mucho encanto. En esta, bien vale pararse un rato a verla, aunque sea solo por quien escribió los relatos y por el papel protagonista de John Gielgud


Durante mucho tiempo, Maugham fue uno (otro) de mis escritores preferidos. Sus relatos son magistrales y la mayoría de sus novelas también me lo parecen. De hecho su vertiente como espía es de lo que menos me interesa de él, porque la influencia en su obra no es tan notoria como lo es, por ejemplo, en el caso de Graham Greene. De hecho lo traigo a colación porque es el tema central de este libro. Pero reconozco que ni siquiera esto se le daba nada mal.

Portada de la edición española. Poco acertada en mi
opinión. En el libro salen pocas pistolas...

Como siempre, la BBC ya hizo una miniserie (4 capítulos) sobre esta serie que (como siempre) no podemos ver por estos lares. Ganas me dan de mandarles un espía a que me piratee el código para poder conectarme a la página y verlo. La BBC lo merecería.

En inglés: William Somerset Mauham. Ashenden. Edit Vintage (Vintage Classics). 2000. 326 pps. 
En español: William Somerset Maugham. Ashenden o El Agente Secreto. Editorial Debolsillo. 2005. 288 pps.

19 comentarios:

  1. Jugosísimo tema, ¡me encanta! Desde luego, da la impresión de que las mejores novelas de espionaje las escriben los propios espías, como se puede comprobar por los ejemplos que citas. A tu lista añadiría a T.E. Lawrence (Lawrence de Arabia) y a Compton Mackenzie, aunque este último es menos conocido. Por cierto, relacionado con esto hay un personaje muy curioso, el guionista y poeta Paul Dehn (http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Dehn), que también fue espía y, no por casualidad, se convirtió el guionista de películas como Goldeneye o La espía que surgió del frío.
    Tus citas de Ashenden me hacen pensar también en los divertidos relatos de Lawrence Durrell sobre su vida en el servicio diplomático, me río sólo de recordarlo.

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    1. Si, Elena, en muchas ocasiones Ashenden recuerda mucho, mucho a Antrobus. Su labor como espía es mucho más diplomática que la de los espías a que estamos acostumbrados. Menos secretista que aquel, mucho más tranquila.

      De Compton Mackenzie y Paul Dehn no sabía nada. Que curiosos ambos cuando miro cosas sobre ellos en la wiki. Mackenzie tiene una lista de obras en su haber que es sorprendente.

      Saludos.

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  2. De Maugham, apellido cuya pronunciación no es del todo evidente a simple vista (hay decenas de páginas web sobre cómo pronunciarlo), he leído The moon and sixpence, que es excelente, y muchos de sus relatos, que son sensacionales.
    Parece ser que sí, que la relación entre literatura y espionaje en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial fue de lo más estrecha, algo que contrasta con el gran número de escritores que combatieron (y murieron) en la Gran Guerra.

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    1. Pues lo del apellido me ha picado la curiosidad. No me lo había planteado. Lo voy a mirar, que no me duermo yo con esta duda.
      Y además me encanta tu comentario porque "The Moon and Sixpence" es uno de los que me faltan por leer y lo tengo aquí, así que si te ha gustado, acumula puntos para darme otro buen rato.

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  3. Y si hubiera leído tu entrada con más detenimiento, me habría dado cuenta de que muchos de los autores que mencionas fueron espías precisamente en la Gran Guerra. Llevo una temporada un poco obsesionado con los Poetas de la Guerra (Sassoon, Owen y compañía), Graves y otros, y a veces no veo más allá.
    Un saludo

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    1. De Sassoon tuve un volumen en las manos ayer que me tenía que haber traído. Y Graves tiene mucha miga en casi todas las vertientes en que escribió. Me gusta mucho desde siempre. Asi que entiendo tu obsesión.

      Saludos.

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    2. Hace un mes más o menos compré en una de segunda mano las "memorias de un oficial de infantería" de Sassoon que no sabía ni que existía.

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    3. Tampoco las conocía. Voy a mirar en inglés.

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    4. Ah, se complementan estas "Memorias" con las "Memorias de un cazador de zorros" y "La progresión de George Sherston". Entre los 3 narran las andanzas de este personaje. Tienen buena pinta.

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  4. Me ha parecido muy interesante esta entrada, de veras. Había varios datos que desconocía y me han sorprendido.
    La verdad es que no suelo leer novelas de espionaje, pero me ha llamado la atención lo que has escrito de este escritor y me la apunto, además de otros que has mencionado.

    Un gran saludo ^^

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  5. Es una novela de espionaje bastante atípica, alejada del concepto que al menos yo tengo del espía a partir de la Segunda Guerra Mundial. Resulta muy ameno. Yo leo bastante literatura detectivesca, aunque muy poca de espías. No obstante, pienso que las novelas de Ian Fleming también son muy amenas,.

    Un saludo.

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  6. ¡Interesantísimo tema! Desde que ví Espias de Cambridge(como no serie de la BBC),donde se relata la verdadera historia de Kim Philby(con visita a España incluida), estoy deseando perderme en este mundo. He sido y soy más lectora de misterio. Apuntadas quedan varias posibilidades. Saludos.

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    1. Oye, que interesante esa serie. Me atrae mucho. A ver si la encuentro, que estoy metido en el tema. La literatura de misterio también me atrae una barbaridad.
      Un saludo.

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  7. Ashenden podría ser el eslabón perdido entre el irónico y excesivamente sexualizado Bond de Flemming y el sobrio y mortalmente formal Smiley de Le Carré. Ni tan soso y ni tan exagerado.

    Un tema, este del espionaje y lo libresco, realmente fascinante, y que dió sus buenos frutos a primeros y mediados del siglo XX. Es genial que, al igual que estos agentes con sus casos, podamos estar años y años desgranando la historia de la literatura.

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    1. Pues no se podría expresar mejor. Ni tan "Bondiano" ni tan "Smileyiano" (estoy viendo la película de "El Topo" y Dios mío, que lento es este Smiley, y una vez jubilado además, dan ganas de decirle...¡espabilaté!)

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  8. De los autores que mencionas me gusta muchísimo “El topo” de Le Carre desde siempre. A mí no me ha defraudado la película, me parece que Oldman lo hace bastante bien, resiste bien la comparación con el Smiley de la serie de los años 70, Sir Alec Guinness.
    En cuanto a Maugham es uno de los escritores favoritos de la adolescencia, después de leer “El filo de la navaja” mi mayor ilusión era irme de viaje a La India (ya no). Luego el resto de las novelas suyas que he leído me han parecido buenas, pero no han conectado tanto conmigo como “El filo…”. Ahora leo “The Moon and Sixpence” precisamente.

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    1. Que va, Maribel, creo que me he explicado mal.
      La película si que me gusta (y de hecho, esta novela y "El espía que surgió del frio" son lo que más me gusta de lo que le he leído a Le Carré (en cambio "El sastre de Panamá" no me gustó ni en libro ni en palícula). Lo que ocurre es que Smiley a veces me parece un poco "adinámico" como personaje, lo cual no tiene que ser malo. Coincido en que Gary Oldman tiene una actuación magnífica. Nada "The Moon and Sixpence" tendrá que caer pronto, aunque antes le tengo gana a otra de MAugham que tengo aqui: "The Magician"

      Saludos.

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  9. Eres un pozo de sabiduría Oscar (británica, por supuesto)y tus líneas jugosísimas. Lo cierto es que tanta literatura de espías que dio la guerra fría parece que agotó el tema (al menos el cine lo explotó sobremanera) y da la sensación de que solo existían los ingleses y los rusos. Es curioso que los estadounidenses, que tan metidos estaban en esa guerra, no produjeran una literatura que incluyese a los suyos hasta mucho más tarde. Claro que no soy muy experto y puedo andar equivocado.
    Un abrazo.

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    1. Llevas toda la razón, Carlos. Me arriesgo a pensar que los estadounidenses, no se si por su idiosincrasia propia, estaban por esa época embarcados en la creación y desarrollo de otro tipo de ficción: la detectivesca (lo que ellos llaman "Hard-Boiled"). Tiraron más hacia los Sam Spade de Dashiell Hammett o los Philip Marlowe de Raymond Chandler, y efectivamente la literatura de espías no tuvo tan gran arraigo en Norteamérica. Y esos autores si que dieron piezas de cine colosal. Si no, que le pregunten al espectro de Humphrey Bogart.

      Saludos.

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