viernes, 20 de abril de 2012

John Barleycorn ,de Jack London














Lo primero es lo primero: ¿Quien y sobre todo Que es "John Barleycorn"?.

No es pregunta fácil de responder sin extenderse un poco. Al "Quien" se puede responder de dos o tres maneras y al "Que" de tres o cuatro formas diferentes.


Concretando: 

"¿Que es John Barleycorn?". Básicamente es 1) una canción tradicional inglesa y 2) el volumen de memorias que Jack London escribió con ese título. Pero hay más que decir.

John Barleycorn

¿Quien?. John Barleycorn es la personificación de los licores que se destilan de la cebada (Barley): cerveza y whisky. Este personaje es también la personificación de la cosecha recogida de este cereal. En la canción popular el personaje se representa padeciendo diversas penurias y finalmente la muerte (de manera paralela al ciclo del cereal en el campo hasta ser cosechado y fermentado). El origen del personaje se puede rastrear hasta su origen anglosajón antiguo. La versión mas famosa de la canción (hay una multitud) se debe ni más ni menos que a Robert Burns, el tremendo poeta escocés.




A nivel de cultura popular y en esta obra de London, John Barleycorn es la personificación de ese demonio que nos obliga a beber, que nos tienta con la embriaguez, la exaltación eufórica, la verborrea y luego el olvido y la nausea. Es decir, a la vez es la bebida alcohólica y la "impersonación" de esta misma bebida. A veces al beber el alcohol, sin darnos cuenta en una especie de acto de canibalismo, nos bebemos al hombrecillo en el que la bebida se ha transmutado y nosotros mismos nos convertimos en John Barleycorn. El bueno de John comienza a usar nuestros brazos, nuestras piernas, nuestra cabeza y sobre todo nuestra lengua que se vuelve desatada y agresiva, imprudente y completamente sincera. Ya se sabe: niños y borrachos...


Robert Louis Stevenson y Jack London son los dos grandes pilares de mis lecturas en el limite entre infancia y adolescencia. Pero independientemente de su similar (para mi) calidad literaria entonces, por poco que aprendiera entonces acerca de los escritores a los que leía, a base de las introducciones de los libros (lejos quedaba aun la Wikipedia), las diferencias y similitudes entre las vidas de ambos eran colosales. Stevenson era un tísico que viajaba a la Polinesia en pos de una salud que corría más que él, mientras que London era la personificación de la salud, del sueño de la juventud americana. Desde los diez años, la economía de su familia dependía más de el que de su padre (en realidad su padrastro, John London), lo cual conseguía a duras penas repartiendo periódicos.

Jack London como niño estudiando en casa.


1898, Mineros subiendo el Chilkoot Trail durante la fiebre del Oro del Klondike

A los 14 había dejado la escuela, a los 15 era el "príncipe de los Piratas de las ostras" que robaban estos bichejos de las aguas poco profundas de San Mateo (si les capturaban, la pena era prisión inmediata). Luego trabajó en una fábrica de enlatado. Antes de los 18 había navegado por aguas de Siberia como cazador de focas, antes de recorrer las nieves del Klondike como minero de oro, viajar como "hobo" (vagabundo) más allá de los límites de la indigencia por todo el país, cumplir condena en la penitenciaria del condado de Erie y algún trapicheo más. Después inicio estudios superiores en Berkeley, que de nuevo abandonó, optando por trabajar como corresponsal internacional con las crónicas espeluznantes de los bajos fondos de Londres o la guerra ruso-japonesa con la misma soltura. No le faltó finalmente su época de reconocimiento como uno de los escritores americanos mas apreciados en su época. Casarse (mas de una vez), tener su barco y viajar por el mundo con una esposa (la segunda) que era su compañera perfecta y morir con cuarenta años (aun se sigue discutiendo si por semi-suicidio con opiáceos por un cuadro doloroso que padecía).

Que chiquillo podía no alucinar con esta vida. Doblemente si ya había sido cautivado por "Colmillo Blanco" y "La llamada de lo salvaje" (solo mas tarde vendrían a mis lecturas los magníficos relatos). Y si además, uno le leía, después de haber vivido esa vida aventurera, que "uno de los hechos más emocionantes de su vida ocurrió cuando tras abandonar el campo e ir a vivir a una pequeña ciudad, descubrió un concepto sorprendente para él: "Biblioteca Pública". Y así consiguió la mayor parte de su formación. Si es que había que quererlo al muchacho.


Surfing en Hawaii con Charmian,
su segunda esposa.
Jack London, Charmian y un amigo en su barco.
Jack London en Corea.


Como digo, con Jack London, igual que con Stevenson me meto en el terreno de uno de los pesos pesados de mi educación literaria juvenil. Otro de los más queridos. Hoy en día, cuando leemos las memorias de un escritor,  en relativamente fácil que estas nos sorprendan por su contenido, por los hechos que narran. Muchos de los personajes que las escriben  tienen vidas dignas de contarse, salpicadas de acontecimientos impresionantes, emotivos, sorprendentes o simplemente amenos. Más difícil es sorprendernos acerca de la forma de escribirlas o seleccionar los acontecimientos vitales incluidos en esas memorias. London elige un camino difícil y doloroso, demostrando (o a mi eso me parece) una tremenda valentía. Tal que muchos de los fanáticos de London han sido reacios a aceptar este libro y han tratado de catalogarlo como "novela" para con ello tratar de restarle credibilidad.




Merece la pena contar el origen de este libro, es muy curioso. Dice London que a pesar "de tener un fuerte espíritu democrático", una de las cosas a las que siempre se opuso fue a las sufragistas, al derecho del voto para las mujeres (a ver como lo explicaría hoy). Pues bien, al volver a casa de votar en una convocatoria acerca de varias enmiendas a la Constitución del Estado de California, su esposa le preguntó acerca de una de esas enmiendas: "¿Que has votado a la enmienda para el Sufragio?". La respuesta la dejó de piedra: "He votado a favor". Según decía, London había claudicado más o menos en sus posibilidades para dejar el alcohol y sabedor de que debía dejarlo, había decidido votar a favor de las sufragistas, porque estas llevaban como una de sus primeras promesas promulgar una "Ley contra el consumo de Alcohol". Pretendía que ellas le hicieran de conciencia o de censor. Le comentó a Charmian (su esposa) que John Barleycorn había estado toda su vida acompañándole en cada una de sus aventuras y ella le dijo que sería muy interesante que a modo de catarsis probablemente, escribiera sus experiencias con el alcohol. El sugirió titularlas "Memorias de un Alcohólico". Ella se negó: "Tu no eres una alcohólico. Bebes pero has demostrado que sabes controlar al alcohol, no eres un dipsómano. Llámalas Memorias Alcohólicas". Asi se hizo. (Con sufragistas o sin ellas en su casa, el voto de Charmian era el decisivo). Curiosamente alguna edición en español aun traduce "Alcoholic Memoirs" como "Memorias de un alcohólico.)


Cuando Charmian le dice "Pero yo pensé que tu eras amigo de John Barleycorn...", London responde:

"I am.  I was.  I am not.  I never am.  I am never less his friend than when he is with me and when I seem most his friend.  He is the king of liars.  He is the frankest truthsayer.  He is the august companion with whom one walks with the gods.  He is also in league with the Noseless One.  His way leads to truth naked, and to death.  He gives clear vision, and muddy dreams.  He is the enemy of life, and the teacher of wisdom beyond life's wisdom.  He is a red-handed killer, and he slays youth."
[Lo soy. Lo era. No lo soy. Nunca lo soy. Nunca soy menos su amigo que cuando está conmigo y cuando más parezco ser su amigo. Es el rey de los embusteros. Es el más franco de los sinceros. Es el augusto compañero con el que uno camina con los dioses. También está aliado con el Sin-nariz (el diablo). Su camino lleva a la verdad desnuda y a la muerte. Otorga visión clara y sueños turbios. Es el enemigo de la vida y el maestro de sabiduría más allá de la sabiduría de la vida. Es un asesino flagrante y asesina a la juventud.]
Esto refleja perfectamente la plenitud de la frecuente bipolaridad en la relación de London con el alcohol. Tendría que darle el libro a leer a más de un amigo que trabaja en la deshabituación de alcohólicos de manera habitual, a ver que opina de la relación de London con el alcohol. Parece bastante claro que, efectivamente, London "controlaba" su consumo de alcohol, a pesar de ser capaz de ingerir cantidades industriales de etanol. Básicamente London afirma que nunca le llegó a gustar el alcohol. De hecho le resultaba francamente asqueroso. Pero en el mundo en que se movía desde la infancia, nadie podía pasr por hombre sin participar de la vida social que proporcionaba el alcohol. Si ganaba algo de dinero, había que celebrarlo bebiendo. Si no lo ganaba, a beber para olvidar. Si otro amigo era quien lo ganaba, te invitaba a varias rondas. Y si hacías un buen negocio, por supuesto había que remojarlo. London vive con marinos, con tramperos, con vagabundos, con ladrones de ostras. Cualquiera puede comprender que ser abstemio en compañía de estos hombres era prácticamente imposible. Cualquier acto social, celebración, negocio, etc iba sancionado por consumo de alcohol hasta la inconsciencia.

In the first place, I´m a seasonal drinker. I have no constitutional predisposition for alcohol. I am not stupid. I´m not a swine. I know the drinking game from A to Zed and I have used m y judgement in drinking. I never have to be put to bed. Nor do I stagger. In short: I am a normal, average man; and I drink in the normal, average way, as drinking goes. And this is the very point: I am writing of the effects  of the alcohol in the normal, average man. I have no word to say for or about the microscopically unimportant excessivist, the dipsomaniac."

Más curioso aun aquello en que más le gustaba gastar su dinero: en caramelos. La cerveza y el whisky tenían un gusto repugnante. Nada como esos caramelos que se echaba a la boca y chupaba y masticaba durante todo el rato que podía alargarlos. Cuando vivía en su barco en su adolescencia, los días en que sus compañeros se iban de juerga  a tierra cumplía su sueño dorado: ir a la biblioteca pública, cambiar sus libros por otros nuevos, comprarse un buen cargamento de caramelos, volver al catre del barco y tumbarse a leer hasta la eternidad, degustando poco a poco sus caramelos.


La biblioteca del Rancho de Jack London.

Para empezar, ¿a que edad empezó el contacto de London con el alcohol?, o para ser más preciso ¿a que edad cogió su primera borrachera?. A los cinco años. Si, si, a los cinco años. Su padre estaba trabajando en el campo y para que se refrescara del calor, al pequeño John le tocó llevarle una cubeta llena de cerveza, con el encargo de tener cuidado de que no se derramara. Al ver que se salía con frecuencia por el borde e influido por el misterio que los adultos daban a la cerveza, decidió sentarse, ponerse la cubeta en las piernas y aligerarla un poco de su carga. Primero probó la espuma. Sabía asquerosa. Debía ser que lo bueno era el líquido dorado de debajo. Así que metió la cara hasta las orejas en la espuma y bebió hasta saciarse. La borrachera fue de escándalo. No volvió a beber nada hasta los siete años (su segunda borrachera). Si no fuera porque nos cuenta una borrachera de un niño a los siete años, el relato de esta aventura sería (de hecho lo es) muy divertido. Jack London dice que se emborrachó por miedo a negarse a beber vino que le ofrecía un italiano, puesto que su madre (orgullosa de sus raíces americanas de pura cepa) le había enseñado que los italianos eran mentirosos y te podían acuchillar por la espalda. Así que cuando le ofrecieron el vaso, lo tomó de un trago, lo cual alucinó al italiano, que llamó a a otro y le rellenaron el vaso de nuevo y así repetidas veces hasta provocarle una borrachera que le llevó a la inconsciencia durante dos días.

El hecho de seleccionar los momentos más importantes de su vida y la influencia que en ellos tuvo siempre el alcohol hace que queden fuera de estas memorias cantidades ingentes de hechos que podrían resultar mucho más interesantes para aquellos que buscan unas memorias al uso. No busquéis aquí como se llamaba su profesor preferido, como pilotaba su barco o como se llevaba con sus perros en el Klondike. Pero aseguro que son unas memorias extremadamente interesantes. Escritas de manera ágil, en capítulos cortos, empaquetando en cada capítulo una de las experiencias de su vida (Pirata de ostras, minero de la fiebre del oro, trabajador de una enlatadora, estudiante preuniversitario...) junto a ese alter ego que siempre le acompaña, John Barleycorn.

Cómic acerca de "John Barleycorn" en la Jack London Review.


Es imposible (y sería aburrido) extenderme más en ejemplos de estas peculiares memorias. Pero merece mucho la pena leerlas.

La tumba de Jack London. Marcada simplemente por un peñasco
que todas las primaveras se ubre de musgo. 
Sobre la vida de London, ya por entonces un héroe americano, tanto para lectores como para amantes de la aventura, se hizo en 1943 una película, que se puede ver completa aqui:



En inglés: Jack London. John Barleycorn. Edt Oxford University Press (Oxford World Classics). 2009. 237 pps.
En español: Jack London. John Barleycorn: Las memorias alcohólicas. Edit Valdemar. 2002. 328 pps. 

18 comentarios:

  1. Tengo este libro y la verdad es que es un recorrido desternillante y triste a la vez. Tristo digo porque realmente es posible a veces discernir algunas vaharadas (alcohólicas) de verdad en su prosa, como si London tocara una fibra. Al igual que London no soy alcohólico, pero una buena juerga siempre es bienvenida, así que es agridulce leer sobre las experiencias y los pros y los contras del bebercio. Por cierto que regalé hace poco una copia de este libro a otro crápula amigo mio, a ver que le parece XD

    Por supuesto London es otro de mis iconos y hay pocos autores que aunen a la vez calidad literaria y fascinación biográfica como él. Yo soy un hombre de contradicciones, y la verdad es que no puedo evitar sentir simpatía por él, a pesar de que a veces extremaba sus pasiones demasiado. Memorable momento tuvo que ser aquel en el que se despachaba con negros y chinos, y un colega socialista le dijo que su racismo no casaba con la ideología del partido. Él nunca hubiera visto esa bipolaridad como algo raro, asi que contestó que antes que socialista era blanco!!

    Con todas sus fallas un tipo interesantísimo. Y por supuesto uno de los mejores escritores de la historia.

    Un saludo.

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  2. Si, la verdad es que ese tipo de contradicciones son muy "Londonianas" y como dices, para él eran lo más normal del mundo. Me lo imagino mirando la cara de extrañeza de su interlocutor, poniendo él mismo una cara de "¿Que pasa?¿Que he dicho?".

    Como dices, con todos sus defectos y contradicciones, me parece un hombre bastante honesto. No se que nunca nadie le acusara de haberle herido de manera voluntaria e inmotivada.

    Me alegro de que compartamos gusto por obra y autor. Vamos a tener que fundar un "club de crápulas literarios" Invitamos también a Martin Amis, Ernest Hemingway (en espíritu) y algunos más, y la farra está garantizada. Cuando acabemos, que conduzca London, que es el que asimila mejor el alcohol.

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    1. Jajaja, sin duda. Y al acabar la noche todos a la casa Usher a tomar la penúltima con Poe XD

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    2. Si, pero sin lo que te ofrecen es un vaso de amontIllado abajo en la bodega y lo ves con una paleta de albañil y un saco de cemento... No lo sigas!, por favor no lo sigas !

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  3. Interesantísima entrada, como siempre,Oscar. Dejo el video para más adelante, cuando tenga un rato para disfrutarlo con tranquilidad. Y ya que mencionas los maravillosos poemas de Robert Burns, te dejo un enlace a la versión de sus canciones de Eddi Reader, que a mí me gusta muchísimo:
    http://www.eddireader.co.uk/music/the-songs-of-robert-burns-deluxe-edition

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  4. Caramba, Elena, no dejo de conocer cosas nuevas. No había oído nunca a Eddi Reader. He oído el sample de "My love is like a red. red rose" (uno de los primeros poemas que leí de Burns) y me ha gustado tanto que me voy a ahora mismo a iTunes a comprar el cd.
    Gracias.

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  5. Caramba (bis) y además era la vocalista de "Fairground attraction" (cono lo que me gustaban)....
    http://en.wikipedia.org/wiki/Fairground_Attraction
    ¡Que pequeño es el mundo! (y Escocia más)

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  6. Me alegro de haber acertado con la recomendación! A mí esas versiones de Eddi Reader de Burns me gustan MUCHÍSIMO.

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  7. Jack London y Stevenson, como bien dices dos pesos pesados de la literatura juvenil...a los que no he tenido el gusto aún de pasar largos ratos con ellos. Aún me queda mucho por leer...especialmente aquello que no leí en su momento.
    Muy interesante la entrada, el libro, no lo conocía...Me encanta el texto que has escogido...muy bipolar, desde luego.
    El alcohol hace estragos en muchas personas...y sucede lo que él cuenta..."es el más franco de los sinceros..."
    Gracias por tan impresionante reseña.

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    1. Muchas gracias, María. Espero que te encuentre son London y te guste. "Colmillo Blanco" y "La llamada de lo salvaje" son dos novelas extraordinarias (si te gustan los perros, "Colmillo blanco" es tu novela". Además los relatos cortos de London son extraordinarios y varios de ellos se usan repetidamente como ejemplo de relato literario perfecto en muchos cursos.
      Saludos

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  8. (Tarde) Me quedé a medias de comentar tu entrada hace unos días, San Jordi se me comió el tiempo. Y es que me ha parecido fantástica. Me encanta London, hace poco me estuve leyendo su Call of the Wild... cómo me gustó!
    Hace tiempo que me quiero leer este libro, es el tipo de libro que, como ha dicho antes Wolfville, triste y hilarante a la vez. Es además algo muy curioso, la relación del hombre con el alcohol, no? Y más la de un tipo como London, contradictorio e inteligente.

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    1. Si, es sorprendentemente divertido en muchas ocasiones. Muestra más sentido del humor en muchos aspectos que cualquier otra cosa de London que haya leído. Incluso si está contando como se emborrachó con siete años hasta perder la conciencia o las peleas descomunales que se producían entre marinos cuando bebían, que llegaban a la amputación o como cada vez que pagaba diez centavos por un whisky (siempre que invitaba a los amigos rezaba para que pidieran cerveza, que valía sólo cinco centavos) pensaba en la cantidad de caramelos que podría comprarse por ese dinero.
      Además este ejemplar viene con una extraordinaria introducción biográfica.
      Sorprende que un niño y muchacho que se crió enlatando comida, robando, viviendo como pirata o mendigo alcanzara un nivel cultural y educativo como el que tuvo London. Su capacidad natural tuvo que ser excelente.
      Saludos.

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  9. La primera vez que oí hablar de John Barleycorn no fue por Jack London, sino por la celebrada canción de 1970 de Traffic. Aquí puedes oirla.

    Saludos

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  10. Además "John Barleycorn Must Die", no tenía ni idea y es muy interesante. Son muchas las canciones y adaptaciones hay en el mundo anglosajón. El otro día, a raíz de la entrada, pregunté a un conocido inglés "¿Sabes quien es John Barleycorn?". Me miró sorprendido como diciendo "¿Es que tu no lo conoces?". Creo que debe ser ampliamente conocido en el mundo anglosajón.
    Muchas gracias por la aportación.
    Un saludo.

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  11. Excelente artículo, Óscar, tanto por el texto como por las fotografías. Desde pequeño guardo en la memoria la impresión que me causó la lectura de los "Cuentos del Gran Norte". London como Stevenson fueron los pilares de mi educación literaria; solo falta mencionar a Salgari para completar mi trilogía básica.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias, Ricardo. Salgari y Verne fueron también de mis "All Stars", aunque se ve que ya entonces me tiraba más lo anglosajón. Si es que la cabra tira al monte....
      Saludos.

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  12. me parece muy bueno el articulo, soy un admirador de London desde hace muchos años y no deja de fascinarme,leerlo me ha servido para crecer como persona y disfrutar mucho con sus lecturas no conocia esta obra y espero conseguirla pronto. no se si habra un club de lectores de Jack London, pero sino lo hay propongo que lo creemos entre todos a los que nos gusta este escritor, me encantaria intercambiar opiniones e ideas sobre sus obras.
    un saludo

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    1. Hola, Omar:

      Jack London es un gran escritor que a veces queda un poco eclipsado por otros escritores americanos contemporáneos o cercanos en el tiempo. Pero su lugar es difícil de cubrir por otros. Es un escritor excelente, emocionante en sus aventuras, profundo en su ideología (estemos o no de acuerdo con partes de ella) y cuyas obras son casi todas muy diferentes entre si. No deja de sorprender. Esta obra fue para mi otra de esas sorpresas.
      Cualquier idea de exprimir aun más la obra de un buen autor cuenta con mi apoyo.

      Un saludo.

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