viernes, 30 de marzo de 2012

Pioneros, de Willa Cather









"Un pionero debía tener imaginación. debía disfrutar con la idea de las cosas más que con las cosas en si mismas". 


Cada vez que pensamos en los pioneros Americanos, pensamos en algo muy diferente a lo que encontramos en las novelas de Cather. Pensamos habitualmente en europeos venidos de lugares como Inglaterra o Irlanda, con algún francés o italiano más exóticos pasando por allí, que pasan calor en el desierto ardiente y mascan tabaco mientras se limpian el sudor de la nuca con un pañuelo bajo un sol abrasador.


Pero grandes zonas de Nebraska fueron colonizadas por familias enteras de suecos, checoslovacos (Bohemios) y franceses. Apellidos como Bergson, Shabata o Linstrum o nombres como Carl, Amedée o Angelique, no son los que nos suelen sonar cuando hablamos del Centro y Oeste colonial de los los Estados Unidos. De una familia de estos suecos nace la protagonista de esta obra (1913), la segunda novela de Willa Cather y la primera de la llamada "Trilogía de las Praderas". Una de las más famosas que escribió y una de las que cimentaron su justa fama.

Toda la familia de pioneros. A la vaca no sabían donde ponerla para
que saliera bien en la foto.   


Alexandra Bergson es un personaje poco habitual en ese entorno "pionero", o al menos no es el prototipo racial que nos transmite el cine. La hija mayor de una familia de inmigrantes suecos (sus padres llegan directamente desde Suecia y sus sobrinos serán la primera generación de su familia nacida en suelo americano), al morir su padre queda al cargo de sus hermanos y su madre. en el lote va incluido hacerse cargo de la granja familiar en Hanover, una ciudad ficticia de Nebraska (el estado en que Cather nació y creció). Tiene el corazón bifurcado entre el amor a su familia, a la que ha de mantener unida a toda costa,  y el amor a la tierra que los ha acogido, a la tierra que se rebela contra ellos y trata de matarlos de hambre, negándose a cederles el fruto de su vientre.

"Un día de enero de hace treinta años, la pequeña ciudad de Hanover, anclada en la meseta de Nebraska, intentaba que no se la llevara el viento. Una neblina de ligeros copos de nieve se arremolinaba en torno al puñado de edificios bajos y sin gracia que se amontonaban sobre la pradera gris bajo un cielo gris. Las viviendas se distribuían caprichosamente por el duro terreno de la pradera; algunas tenían aspecto de haber sido colocadas allí durante la noche, y otras parecían alejarse por si solas dirigiéndose directamente a las llanuras abiertas. Ninguna daba la sensación de permanencia y el viento ululaba y soplaba tanto por debajo como por encima de ellas."

Las condiciones extremas del clima de Nebraska (glacial en invierno,
pródigo en primavera) son también protagonistas.


Los pioneros de Cather son gente que vive la Tierra como una prolongación de su cuerpo. No viven para otra cosa. Las decisiones más importantes que toman no son con quien se casan o cuantos hijos tienen, sino que es lo que van a cultivar ese año o si construyen un silo. Lo demás es secundario. Todo el ciclo vital anual de la Tierra, de esa tierra que igual te mata de hambre que te ahoga en la abundancia, se convierte en una metáfora de la propia vida de los pioneros, de su propio cuerpo:

"Si, se dijo, había valido la pena. Tanto Emil como la tierra se habían convertido en lo que ella esperaba. De todos los hijos de su padre había uno que estaba preparado para enfrentarse con el mundo, que no se había visto atado al arado y que tenía una personalidad separada de la tierra."
"Había ciertos días, insulsos en apariencia, que Alexandra recordaba como especialmente felices; días en los que se sentía unida a la llana tierra en barbecho que la rodeaba y notaba, como si dijéramos, la jubilosa germinación de su propio cuerpo." 

No todo era en plan familia Ingalls.


Los personajes son uno de los puntos fuertes de Cather: Alexandra y su régimen matriarcal, el joven y sentimental Emil, el amigo enamorado Carl, la hermosa Marie, siempre conectada con la Naturaleza o hasta el plutoniano esposo de Marie, Frank, siempre queriendo estar enfadado y haciendo todo lo posible para destacar como separado del grupo; están perfilados a cincel. Y el personaje que da cohesión a todo, como en tantas novelas y óperas clásicas, es el santo, el loco, el mendigo tarado, en esta caso el Noruego Ivar, que como el loco de Boris Godunov no le gusta  a nadie porque les dice las verdades a todos, porque se comporta como sus padres y abuelos se comportaban en sus países de origen, tan solo una o dos generaciones atrás. Gusta de andar siempre descalzo en lo peor del invierno, con el pelo sin cortar, no sabe prácticamente hablar inglés y se expresa en un noruego rudimentario, prefiere vivir en el establo con los animales que en las casas, para evitar las "tentaciones" de las criadas más jóvenes:
"Usted cree que todo el mundo debería adorar a Dios del modo en que le haya sido revelado. Pero en este país no piensan así. Aquí todos han de hacer lo mismo. Me desprecian porque no llevo zapatos, porque no me corto el cabello y porque tengo visiones. En nuestro país había muchos como yo, que habían sido tocados por Dios, o que habían visto cosas en el cementerio por la noche y después habían cambiado. No pensábamos que fuera malo y los dejábamos tranquilos. Pero aquí, si un hombre es diferente en la cabeza o en los pies, lo meten en el asilo."
Las relaciones de amor de los Pioneros con sus granjas (cuando estas, ariscas, les niegan el fruto prometido, aquellos las abandonan y se van a buscar trabajo lejos de las praderas; cuando más adelante ceden a sus avances, la tierra se vuelve una amante voluptuosa que entrega todo lo que tiene a los granjeros prácticamente sin esfuerzo), se ven desarrolladas en paralelo con las relaciones de amor entre los protagonistas. La relación eterna de amor/amista de Alexandra con Carl, a la que aquella, como monja de clausura tiene que renunciar para poder dedicarse a adorar a la Tierra y la de Emil con Marie, una mujer casada, con un desenlace sacado directamente del desenlace del triángulo Arturo/Ginebra/Lanzarote.

Willa Cather.


La engañosa simplicidad del lenguaje de Cather (asociada a su pasión por la Naturaleza, por la tierra que la vio crecer) puede recordar los mejores relatos de Hemingway. Es una lectura sencilla a la que cada uno puede dar la complejidad o profundidad que quiera. Cather es quizá la menos leída en nuestro país de los escritores pertenecientes a los grandes escritores americanos de la primera mitad del siglo XX: Hemingway, Faulkner, Steinbeck, Cather... No obstante, no nos dejemos engañar por la ausencia de obstáculos a la lectura. Eso no implica simplicidad mental o incapacidad literaria. Hace poco leía una frase de Hemingway (el rey de la simplicidad aparente en literatura) hablando acerca de Faulkner (justo su polo opuesto):
"Poor Faulkner. Does he really think big emotions come from big words? He thinks I don’t know the ten-dollar words. I know them all right. But there are older and simpler and better words, and those are the ones I use" (Pobre Faulkner. ¿Realmente piensa que las grandes emociones vienen de las grandes palabras?. Cree que yo no conozco las "palabras de diez dólares". Las conozco perfectamente. Pero hay palabras mas antíguas, mas simples y mejores y esas son las que yo uso.) [E. Hemingway]
Esto puede discutirse si se quiere (a Faulkner que no me lo toquen, a Hemingway casi menos), pero es una verdad como un puño ante la cara. Creo que simplemente hay autores que se leen con facilidad, cuyos libros prácticamente se "beben" o se "devoran" de manera lineal y otros que nos obligan a pararnos, releer, pensar, volver atrás, releer otra vez, volver otra vez atrás... Cather se lee en un suspiro, combinando la hermosura del lenguaje con una trama suficientemente bien tejida y adictiva.

El título de la obra parece que proviene (aunque Cather nunca lo confirmó) del poema de Whitman "Pioneers¡ Oh, Pioneers¡". En el proyecto Gutemberg se puede obtener el texto completo en inglés.

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"I decided not to 'write' at all, - simply to give myself up to the pleasure of recapturing in memory people and places I'd forgotten." (Decidí no "escribir" en absoluto, - simplemente entregarme al placer de recapturar en el recuerdo gente y lugares a los que había olvidado) [Willa Cather]

Y aun a riesgo de ponerme pesado con las citas, la última:

"The land belongs to the future...that's the way it seems to me...I might as well try to will the sunset over there to my brother's children. We come and go, but the land is always here. And the people who love it and understand it are the people who own it-- for a little while." 
[La tierra pertenece al futuro... eso me parece... Podría igualmente intentar que los hijos de mi hermano heredaran aquella puesta de sol. Nosotros vamos y venimos, pero la tierra siempre está ahí. Y la gente que la ama y que la entiende es la gente que la posee - durante un ratito.] 




En español: Willa Cather. Pioneros, Edit Alba. 2006. 270 pps.


15 comentarios:

  1. Tengo en casa a Willa Cather esperandome con "Una dama extraviada"...y este libro que nombras, debió de pasarme desapercibido...porque veo que está editado desde hace tiempo.
    Sí, es cierto que tenemos una idea algo equívoca con los pioneros...y creo que cada quien que formó una nueva vida allí, fue tan diferente!! No hay dos vidas iguales...y creo que allí eso tomó un fuerte protagonismo. Por un momento, quizá...hubo pocas diferencias...y eso que llaman "meritocracia" comenzó a tomar forma.
    No sé...porque de la historia de los pioneros no sé nada.
    Espero leer algún día este libro...¿la foto de familiar con vaca incluida están en él? :)

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    1. Yo precisamente tengo aquí el mismo, pero en inglés ("A Lost Lady") para las lecturas próximas de Cather (junto a sus relatos). Es español, Alba ha publicado varios de sus libros, algunos tiempo atrás. Está disponible (creo que en tapa blanda) "Mi Antonia", otro de los clásicos de Cather.

      Un pequeño secreto para los que gusten de comprar por Internet y que no se lo que durará. Todo lo de Cather lo tengo en inglés, excepto este, que un día, buscando en la página de The Book Depository libros de Cather descubrí que tenían este, de Alba, en tapa dura (tienen prácticamente nada en español) ... ¡con un 89% de descuento!. Ahora (acabo de comprobarlo hoy), vale 4 Euros (no hay que pagar gastos de envío), lo cual teniendo en cuenta los precios de Alba es impresionante. A mi me costó menos aun, algo así como 2,5 Euros.
      Por si a alguien le viene bien.

      Saludos.

      http://www.bookdepository.co.uk/Pioneros-Willa-Cather/9788484280996

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  2. Willa Cather es una de mis autoras preferidas, una gran escritora para mi gusto demasiado poco conocida. Además de sus novelas, te recomiendo sus relatos, algunos magistrales. Mi preferido (pero es que yo tengo debilidad por las obras que unen literatura y música) es el titulado "A Wagner matinee". Se me encoge el corazón cada vez que lo recuerdo, aunque no te adelanto de qué va, porque sería un claro "spoiler". Tiene también una novelita titulada "My mortal enemy" (editada en español por Alba) que es simplemente una delicia y una lección del arte de narrar.

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    1. Tengo pendiente de leer el volumen de los relatos, además de "A Lost Lady" y la última "Sappira and the slave girl". Lo demás creía haberlo leído todo. Pero no conocía "My mortal enemy", que pienso buscar ahora mismo.
      De hecho voy a leer el relato que mencionas. También soy melómano aficionado y Wagneriano a temporadas. Voy a leerlo ahora mismo, de hecho.
      Saludos

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  3. Resulta curioso lo que dices sobre nuestra imagen de los pioneros.
    En la que se ha definido como la gran novela sobre norteamérica y los norteamericanos del XX, "Ser norteamericanos" (The Making of Americans) de Gertrude Stein (que es una de las grandes de la primera mitad del XX y bastante menos leída en nuestro país que Cather -aunque Stein no tiene nada de la sencillez narrativa de Cather-), el origen de la familia protagonista es alemán.
    Si te vas a los cuentos de Bret Harte (podríamos decir que es el creador de la iconografía del "western"), sus pueblos de frontera están llenos también de centroeuropeos.
    Da la sensación que la imagen del pionero anglo-irlandés es una imagen europea más que una imagen que ellos tengan de sí mismos.

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    1. Si, imagino que en gran medida el cine puede influir en esa imagen que tenemos de los pioneros, porque si en una película de John Ford sobre la conquista del país o en "Las uvas de la ira" apareciera de repente un granjero llamado Kryzstofsky o Karynka, nos chirriaría un poco. Muy probablemente la segunda parte de la historia es la falta de conocimiento en general que tenemos acerca de la historia de los Estados Unidos. Salvo los holandeses que llegaron a Nueva Amsterdam (y que la gente conoce de preparase el viaje de la luna de miel a Nueva York), solo nos movemos a base de estereotipos de los americanos. Como bien dices, seguro que por aquel lado del charco ven la cosa de manera diferente. Están más acostumbrados al mestizaje con todas las nacionalidades (con mayor o menor respeto por las misma, claro).

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  4. He comprado hace poco "Mi Antonia" eso de la engañosa simplicidad de su lenguaje me anima a empezar pronto con ella.

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    1. Los dos primeros que leí siguen siendo mis preferidos, uno fue "Mi Antonia" que compre tras oír un audio-curso sobre literatura en que por primera individualicé a la autora más allá de que me sonara su nombre. La segunda fue "Death comes for the archbishop" (en español creo que es "La muerte llama al arzobispo"). Las dos son magníficas para empezar con Cather.
      "Mi Antonia" es otro de los volúmenes de la Trilogía de las Praderas junto al que aqui comento. Son trilogía por la temática, no porque haya ninguna sucesión entre ellas.

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  5. Coincido con Elena Rius en lo poco reconocida que es Willa Cather entre nosotros. Para mí es única en la descripción del paisaje, que en "La muerte llama al arzobispo" alcanza cotas de una maestría indiscutible. Esta novela que nos presentas no la conozco, pero, a lo que te leo, tiene todos los atributos que han garantizado a esta escritora un lugar entre los grandes, así que tomo buena nota.
    Un saludo

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    1. Si, Ricardo. Aunque su fama ha sido fluctuante, los americanos siempre han tenido a Cather en lo más alto de su podio literario. Cada vez que lees diarios o memorias de escritores que te refieren lo que están leyendo en ese momento, antes o después te encuentras con referencias totalmente elogiosas a algún libro de Cather que están leyendo en ese momento. La última con la que me ha pasado ha sido con Sylvia Plath. Coincido en que pocos libros me han hecho sentir el pálpito del paisaje como el Nuevo México del "Arzobispo". De hecho estoy teniendo unas ganas horrorosa de releer esa novela y "My Antonia".
      Saludos.

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  6. No conocía a esta autora. Me maravillo de seguir descubriendo autores y que cada nuevo descubrimiento, cada nueva propuesta me genere estos deseos de ir a buscar una obra suya. Me ha encantado esta entrada, de verdad y los comentarios de tus lectores que me han hecho escribir una nueva lista de lecturas pendientes.

    Un saludo!

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    1. Muchas gracias, Antonia. Pues por ahora casi seguro que puedes apuntar en esa lista, refiriéndome Cather, el libro que refiere arriba María, "Una dama extraviada" ("A Lost Lady"). Lo estoy leyendo ahora y al menos la primera mitad es simplemente excepcional. Lo comentaré pronto.

      Un saludo.

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  7. Mi Antonia me pareció una novela magnífica y gracias a la que conocí un poco a los verdaderos pioneros americanos. Además nos relata una bonita historia de juventud. Estoy deseando leer otra de sus obras por lo que nos comentas. Ese espíritu americano también lo encontré en Ethan Frome de Edith Wharton por si te interesa. Saludos

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    1. Si, Pilar, totalmente de acuerdo. Ethan Frome es una magnífica novela, no siempre justamente apreciada. Totalmente de acuerdo contigo. Yo pondría "Mi Antonia" un poco por encima de "Pioneros", pero si te gustó aquella, esta probablemente también te gustará.

      Un saludo.

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  8. Perdón si está repetida. A mi Mi Antonia me emocionó mucho. Gracias a ella conocí un poco de los verdaderos pioneros americanos. Nos relata además una bonita historia de juventud. Por tus comentarios estaoy deseando leer algo más de Cather. Si te gusta este espíritu americano te recomiendo Ethan Frome de Edith Wharton. Saludos

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