jueves, 8 de marzo de 2012

Nightwood (El bosque de la noche), de Djuna Barnes










En varios aspectos se podría decir sin miedo a equivocarse que esta es una novela muy diferente a muchas otras. Para bastantes lectores y sobre todo para muchos escritores que la han leído es uno de los que se pueden en justicia llamar clásicos del siglo XX. De hecho aparece en muchas clasificaciones como una novela esencial del siglo. que ya paso a mejor vida. La portada del volumen lo demuestra: Introducción por Jeanette Winterson, Prefacio por T.S Eliot y "Praise" por W. Burroughs.


Se ha repetido hasta la saciedad la cita de la propia Djuna Barnes cuando dijo "Soy la más famosa de las escritoras desconocidas". Decenios después, sigue siendo perfectamente aplicable. Una escritora ante la que multitud de compañeros escritores, algunos de ellos reconocidos como muy exigentes críticos se pliegan y ronronean emitiendo alabanzas que a veces se acercan peligrosamente a lo empalagoso. Muy especialmente por esta novela. En cambio, a nivel del público general o del lector medio, una gran desconocida. A algunos les suena su nombre por la asociación con multitud  de escritores y los círculos literarios más "in" de los años 10 en Nueva York (en Greenwich Village) y más tarde del Paris de los años 20-30.

Mi muy admirada Marianne Moore dijo una vez que "leer  a Djuna Barnes es como leer un  lenguaje extranjero, un lenguaje que, no obstante,  puedes entender". Y esto es doblemente cierto si la leemos en un idioma no nativo, en mi caso el inglés original de la novela. Es decir ante todo la cosa va hoy de lenguaje. La sensación que he tenido con esta novela podría ser muy parecida a esa. La novela tiene un lenguaje de una hermosura a veces aplastante. Soy un subrayador nato de libros (ojo por si alguno de vosotros me prestáis alguno) y en libros como este tengo que graparme la mano a la mesa para dejar de subrayar, anotar, acotar y poner asteriscos. Tres de cada cuatro párrafos es en si una obra de arte, comparable en muchos aspectos a la de un buen poema. Uno lo lee, lo vuelve a leer y cada vez cae mas rendido.

Y sin embargo es un libro en mi opinión bastante difícl y exigente, que no está escrito para ser leído en cualquier momento o de cualquier momento, nunca  a saltos o en tramos breves de autobús. Pero al mismo tiempo un libro que compensa con creces el esfuerzo y que exige abiertamente una segunda relectura al menos. Y que conste que no digo esto para perpetuar la leyenda del "libro difícil", sino porque lo pienso de verdad. Y ese es su gran mérito. A fin de cuentas ¿quien dijo que todo en la vida tiene que ser siempre fácil?.

Y ¿porqué me parece un libro difícil?. Bien, precisamente por lo que mencionaba arriba. Tomemos un párrafo y leámoslo tranquilamente. Muchas veces pensaba al leerlo: "que forma tan extraordinaria de expresar esta idea acerca de la muerte", "que lección sobre el amor", "que frase tan económica y perfectamente estructurada". Pero claro, esto no es un poema sino una novela. Hay que hilar todos los párrafos y seguir una mínima linea de accion. Y eso no es fácil. Hay capítulos enteros que son solo una conversación entre dos personajes, o más bien un largo monologo de uno de ellos. El personaje no para de bombardearnos con ideas sucesivas, con imágenes visuales y pensamientos que saltan rápidamente y se esconden uno detrás de otro. Un auténtico "tour de force" entre el capítulo y el lector. Si a uno le pila un poco cansado, a las tres páginas descubre que no esta entendiendo nada, que tiene que volver a comenzar para seguir todo el razonamiento. El mejor ejemplo (y el mejor capítulo) el quinto: "Watchman, what of the night?" ("Vigilante, ¿que me cuentas de la noche?"). Una charla entre Nora y el Doctor (Doctor Matthew-mighty-grain-of-salt-Dante-O´Connor) sobre la que pivota toda la filosofía de la novela. Y sin embargo me resulta imposible de resumir o esquematizar. Hay que leerlo. Hay que ver como el párrafo se retuerce como las volutas de un capitel. Este es el inicio del primer capítulo:

A principios de 1880, pese a tener fundadas dudas acerca de la conveniencia de perpetuar esa raza que posee la aprobación del Señor y la reprobación de los hombres, Hedvig Volkbein —vienesa de gran vigor y belleza militar, en un lecho con dosel de intenso y espectacular carmesí, con las alas bifurcadas de la casa de Habsburgo estampadas en la cenefa y edredón de plumas con el escudo de los Volkbein fastuosamente bordado en oro viejo— dio a luz, a los cuarenta y cinco años, a su único hijo, siete días después del anunciado por su médico para el parto
Algún otro párrafo (después de leerlo invito a imaginarlo leído en inglés...):

Nos ahogamos con el espesor de nuestra lengua cuando decimos "Te quiero", del mismo modo que en los ojos de un niño perdido durante mucho tiempo se advierte la imagen contraída de esta distancia: un niño que se empequeñece en las garras de un animal que surge impetuosamente de las fauces del iris. No somos sino piel tirante sobre un viento con los músculos crispados contra la mortalidad. Dormimos sumidos en un polvo de reproches contra nosotros mismos. Estamos llenos hasta la garganta de los nombres que damos al sufrimiento. La vida, el pasado en el que la noche selecciona y mastica el alimento que nutre nuestra desesperación. La vida, el permiso para conocer a la muerte. Nosotros fuimos creados a fin de que la Tierra pudiera advertir su sabor inhumano, y el amor, a fin de que el cuerpo sea tan querido que hasta la misma Tierra gima con él. Sí; nosotros que estamos ahítos de sufrimiento hasta la garganta, deberíamos mirar bien en derredor, dudando de todo lo que se ve, se hace o se dice, precisamente porque tenemos una palabra para ello y no para su alquimia

¡Escucha! ¿Es que a la luz del sol las cosas son iguales que en la oscuridad? ¿Son la mano, la cara, el pie, la misma cara, la misma mano y el mismo pie? Porque ahora la mano está en sombras, sus encantos y sus defectos están difuminados. El ala del sombrero hiende el pómulo con un cuchillo de sombra y ahora tienes media cara que imaginar. Una hoja de sombra ha caído bajo la barbilla y se te han agrandado las órbitas. Hasta los mismos ojos han cambiado de color. Incluso la cabeza de tu madre por la que juraste en el banquillo de los acusados es ahora una cabeza más pesada, coronada de majestuosa cabellera.

Nosotros volvemos los ojos a Oriente, en busca de una sabiduría que no utilizaremos, y al durmiente en busca de un secreto que no encontraremos. Por eso yo digo, ¿qué hay de la noche, la noche terrible? La noche es la alacena en la que tu enamorada guarda su corazón, ella es el ave nocturna que picotea su espíritu y el tuyo, dejando caer entre ella y tú la horrible enajenación de sus entrañas. El goteo de tus lágrimas es su pulso implacable. Las criaturas de la noche no entierran a sus muertos, te los ponen al cuello, a ti, su enamorada que vela, de tu cuello los cuelgan, despojados de la corteza de sus gestos. Y donde tú vayas irá contigo, tú, viva, con la muerta de ella que no quiere morir; hacia la luz, hacia la vida, hacia el dolor, hasta que las dos seáis carroña.


Djuna Barnes


Entonces ¿merece la pena tanto esfuerzo?. No cabe la menor duda de que si. Si y mil veces si. Y no leerla una vez sino dos o tres (ya lo advierten Jeanette Winterson y T.S Eliot: esta es una novela que aumenta su "poso" a medida que se lee más veces). Doy fe de que cuando la lea una segunda vez estoy convencido de que la disfrutaré aun más.

Este es un libro más acerca del famoso París de los años 20. Y a la vez es todo lo contrario. Nada de similitudes con Hemingway se podrán encontrar por estos lares. Nada de Scott Fitzgerald ni de "Generaciones Perdidas". Esta es otra historia que solo coincide en el tiempo con las otras. O la misma historia vista a través de ojos muy diferentes. En realidad se desarrolla en Paris, pero nadie lo diría. Básicamente el número de personajes es muy recortado.





Algo de la trama (esta novela es materialmente imposible estropearla con un spoiler) podría ser: Un falso Baron, Felix Volkbein, obsesionado por fingir pertenecer a la nobleza europea y perpetuar sus tradiciones, tiene como objetivo engendrar un heredero. Esto lo consigue gracias a Robin Vote, una mujer que parece buscar continuamente estar acosad, huir de todo y ser infeliz, Cuando finalmente nace el heredero, Robin descubre que esa no es la vida que quiere (al parecer continuamente está descubriendo que la vida que lleva no es la que quiere) y abandona a marido e hijo, iniciando una relación con otra mujer, Nora Flood, que cae calada por Robin hasta los huesos y ambas se mudan a  Paris. Pero claro, Robin no sería Robin si no abandonara a Nora por otra mujer, mayor y viuda por cuatro veces, Jenny que parasita las vidas de los demás para obtener su felicidad. En su desesperación, Nora pide consejo al Doctor Matthew O´Connor, que en realidad es un travesti sin título medico que se dedica a hacer partos y sobre todo abortos.  



Al parecer la novela tuvo que ser retocada por T.S Eliot antes de su publicación para "suavizar" el lenguaje religioso y explícitamente sexual que se creía podría ser ofensivo para el público, especialmente americano. Hoy además se suele encuadrar entre eso que se llama (de manera muy desafortunada en mi opinión) "las mejores novelas homosexuales". Pero esta novela es mucho más que eso, esta fuera de esa sintonía.

Por cierto, la portada de esta edición es estupenda. El tinte azul combinado con el ligero desenfoque de la fotografía y la pose de la modelo quedan en mi opinión excepcionalmente bien.

En inglés: Djuna Barnes. Nightwood. Edit Faber & Faber. 2007. 153 pps.
En español: Djuna Barnes. El Bosque de la Noche. Editorial Seix Barral. 1992. 191 pps. Traducción: Ana Ma de la Fuente.

16 comentarios:

  1. Una de las grandes grandes grandes novelas del XX. Vale, no soy imparcial, Djuna es una de mis diosas olímpicas. Y si te parece difícil la novela, su poesía ni te cuento. Los cuentos son bastante más sencillos (aunque admiten muchas vueltas).
    Creo que a ser desconocida contribuyó mucho su carácter, tuvo fama de huraña. Es imprescindible la entrevista que aparece como complemento en la edición española del "Almanaque de las mujeres".
    En español "el bosque..." y "el almanaque..." así como su poesía reunida es fácil de encontrar, pero el resto está descatalogado y sólo la suerte en una librería de usado puede ayudar.

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    1. Ya sabía yo que a ti te iba a tocar la fibra sensible. Ya la habíamos mencionado más de una vez. La sensación de dificultad es un poco parecida a la que te comenté tras leer "Eucalyptus", que tengo pendiente de próxima (Espero que cercana) relectura. Esa hermosa sensación de que cuando me reencuentre con el libro aun me enamoraré más.

      Me has asustado con lo de la poesía. A mi este libro me parece el eslabón perdido entre un poemario y una novela. Es una cursilería, lo se, pero me sale así, que le vamos a hacer, la primavera está cerca.

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    2. Pues no te asustes y a por ella. Una cosa curiosa, a mí su poesía me parece menos poética que su prosa (sensación personal). Tienes algo de su poesía (en español) en mi blog, y algún cuento.
      "Eucalyptus" es muy simbólica, pero no sé, para mí su dificultad es muy diferente a la de Barnes.

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  2. Tengo pendiente a la señora Barnes, pero siempre me atrajo ese poso canallesco pero lírico que parece emanar su obra. Tengo que ponerme con ella.

    Me esta costando ponerme al día de tus actualizaciones dada mi ausencia de la red en una semana. No lees libros, ¡Los devoras uno tras otro! XD

    Un saludo.

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    1. Desde luego el toque canallesco lo pone el Doctor en esta obra, que a la vez es uno de los personajes más humanos que he leído últimamente y un auténtico Oráculo de Delfos.

      Lo del ritmo de lectura va por rachas. Estoy en periodo de hiperactividad (lo paso periódicamente) y empiezo hasta siete libros a la vez, lo cual acaba a veces bien y a veces en cataclismo, abandonando cinco de ellos para poder salvar los otros dos. Tu con la Sci-Fi no andas mal tampoco. Me estás picando. Además me pillas oyendo un audiolibro que habla mucho de los autores que mencionas en los últimos posts de tu blog y me esta renaciendo la vena (también canalla a su manera) de Heinlein, Clarke y hoy me han reapetecido hasta los cuentos de robots de Asimov al oir un extracto en el audiolibro. Hace tanto que los leí...

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  3. Este es uno de esos libros con los que no pude y me juré que no valía la pena. De hecho, lo abandoné bastante cabreado y con esa sensación de "vaya tomadura de pelo". Sin embargo, tras leer tu entrada creo que me equivoqué en lo segundo (lo primero, no poder con él, es bastante disculpable, por lo menos en un primer intento). Esto se debió, quizá, no tanto a la dificultad (al fin y al cabo, a mí me gusta este tipo de desafíos) cuanto a la traducción, ya que se trataba de una versión en catalán, una lengua que domino pero no a ese nivel.
    La verdad es que los párrafos que has seleccionado son muy sugerentes, así que a ver si algún día consigo hacerme con una versión original y saldo mis deudas con la señora Barnes.
    Un saludo.

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    1. La traducción es vital en este tipo de libro. No conozco la catalana, pero la española que reseño abajo (y de la que salen directamente estos párrafos) es muy buena y todo lo fiel al espíritu poético del texto que una traducción permite.
      El que lo abandonaras me parece perfectamente comprensible. Como si coges un libro de poemas y tras 25 poemas similares te hartas. En gran medida es un ejercicio de fe que todos los lectores tenemos que hacer de vez en cuando. Pero pillado en un mal momento, como digo, el libro puede ser una cumbre imposible de escalar.

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  4. Como El niño vampiro, yo también intenté leer este libro en un momento nada propicio. Saqué su misma conclusión: sin duda un texto muy interesante, pero que hay que abordar con la mente dispuesta. Lo tengo aparcado, y soy muy consciente de que un día u otro habré de ponerme con él.

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    1. Pues visto el volumen de lectores empedernidos al que os ha ocurrido lo mismo esta claro. Hay que tomárselo con calma o el fracaso puede estar garantizado.

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  5. Una tiene su lista de libros por leer y su lista de libros aún pendientes de comprar, así como su último encargo a TBD entre las manos y con evidentes ganas de atacarlo... y vas y me pones esta reseña. La conozco, sí, pero nunca me he atrevido a leerla, así que de momento, para mi no es ni diosa olímpica, ni intento aparcado; y con que ganas me he quedado ahora de leerla!!

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    1. Ja, ja. Lo de la lista de TBD es una enfermedad muy mala. Yo he recibido dos pedidos y tengo en la lista otro, que no le doy al botón de checkout porque me contengo más que un maestro Shaolin. A Barnes tómatela como un desafío, a ver que me cuentas el día que te encuentres con ella.

      Saludos.

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  6. Poco entrenados estáis, compañeros: si los oídos están abiertos, lo que hace esta señora te inunda por completo

    ¿Habéis probado ese otro elixir que son "Las mansiones verdes"? Nada que ver, solo lo asocio porque habita el mismo lugar de mi psique que este del que habláis.

    Un saludo de un traductor que no recuerda por qué acabó leyendo esto...

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  7. Poco entrenados, pero con ánimos de superación. Asi que me anoto "Las mansiones verdes" (que no conocía de nada). Muchas gracias por la recomendación y bienvenido.
    Un saludo.

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  8. Aunque tarde no quiero dejar pasar la oportunidad de comentar este libro. Si lo hago aquí es porque después de leerlo me sentí tan perdido que he acudido a diversas webs buscando un hilo que me conduzca al corazón de la novela.
    Como bien comentas, Oscar, es un libro muy difícil que exige toda la atención posible (y algo más)para intentar no perderte por los recovecos psicológicos de Barnes.
    A ratos me resultaba frustrante no ser capaz de asimilar todo lo que ofrece la obra, pero aun en los momentos mas negros de la lectura no podía dejar de leerla, diría beberla, absorbido por esa prosa y el discurso que nos ofrece la autora.
    Bueno, no quiero alargarme mas que me conozco. A la espera de una segunda lectura mas pausada solo me gustaría pedir una ligera ayuda con el último capítulo. ¿Que conclusión sacáis de el? es el que mas se me resiste y, sinceramente, no me avergüenza decir que no soy capaz de entenderlo.
    Saludos.

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  9. Mientras más tiempo pasa de su lectura, más me convenzo de lo enrevesado que resulta el libro y a la vez de lo fácil de olvidar que resulta su trama, quedando solo el regusto de un buen vino. Hace poco leía en The Guardian una lista de "Los diez libros más difíciles: ¿cuantos has leído?".
    ¿Adivinas cual es el primero de la lista?... Premio: "Nightwood". Este es el artículo.
    http://www.guardian.co.uk/books/booksblog/2012/aug/07/most-difficult-books-top-10?INTCMP=SRCH

    Y para tu consuelo te diré que si a ti no te avergüenza decir que no eres capaz de entenderlo, a mi me avergüenza menos aun decir que no soy capaz de recordarlo. Pero leyéndote y releyendo la lista que te acabo de citar me han dado ganas de darle una segunda pasada, a ver si le saco jugo más allá de decir que es muy bueno. En cuanto le lea comentamos el final. Antes no soy capaz, a cinco meses vista, de mantener una opinión con conocimiento del final del del libro.

    Un saludo y como siempre, gracias por opinar.

    PS: Defines perfectamente la sensación que tuve con el libro: a párrafos estaba alucinado, disfrutando como un niño pequeño y a ratos era más difícil seguir que acabar el ascenso de un pico de montaña.

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  10. Apuntado queda, pocas cosas me gustan más que compartir puntos de vista sobre un texto.

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