sábado, 11 de febrero de 2012

Charleston (A Bloomsbury house & garden), de Quentin Bell y Virginia Nicholson











Mas de una vez a lo largo de los últimos tres meses he tenido la idea de hacer una entrada del blog acerca de un tema relacionado con Bloomsbury que me resulta fascinante: las casas en las que habitaron sus miembros. Y este libro es la excusa perfecta para hacerlo.


Tanto los Woolf (Virginia y Leonard) como los Bell (Vanessa con Clive o con Duncan Grant), como luego Maynard Keynes con Lydia Lopokova, los Garnett (David y Angelica), el trio (Lytton Strachey - Dora Carrington - Ralph Partridge) y, por supuesto, Lady Ottoline Morrell tuvieron sus casas en Londres y también sus casas de campo más o menos impresionantes (logicamente la "Manor" de Lady Ottoline se llevaría la palma). Estas casas además de tener un personalidad más o menos acentuada, tenían habitualmente unos nombres estupendos. Me encantaría tener una casa similar por muchas cosas, entre ellas por copiarle el nombre a alguna de las suyas. Solo diré unas palabras de algunas de ellas, para luego centrarnos en la protagonista de este libro.

El grupo de Bloomsbury recibe este nombre porque casi todos sus integrantes se conocieron y comenzaron sus primeras reuniones (los famosos "At Homes") en diversas casas ubicadas en dicho barrio londinense, en la zona que abraza al museo británico. Probablemente la casa más famosa de este barrio en lo que nos interesa sería el 46 de Gordon Square, donde se trasladaron los cuatro hermanos Stephen: Vanessa, Thoby, Virginia y Adrian tras la muerte de sus padres.   Aqui comenzaron las primeras reuniones de los Stephen (hijos) con los amigos de Cambridge de Thoby: Lytton Strachey, Desmond McCarthy, Saxon Sidney-Turner y Clive Bell (varios de ellos miembros de la sociedad semisecreta de Cambridge conocida como "los Apóstoles" y todos desbordados por el deseo de "expandir la palabra" del filósofo G.E. Moore y su "realismo filosófico"). Más tarde, tras la muerte de Thoby y el matrimonio de Vanessa y Clive, los dos hermanos que quedaban solteros Virginia y Adrian se trasladaron a Fitzroy Square

46, Gordon Square


Tras su matrimonio, Leonard y Virginia se mudaron primero cerca de Fleet Street (donde Virginia tuvo un primer intento de suicidio) y más tarde  a la Hogarth House en Richmond, donde con una imprenta manual emprenderían la aventura de la Hogarth Press.


Hogarth House


Los Woolf tuvieron dos casas en el campo, primero Asheham House (de 1912 a 1919) en Sussex y luego Monk´s House ("La casa del monje", donde nunca vivió, hasta donde Leonard pudo indagar, monje alguno) en Rodmell, de 1919 hasta la muerte de Virginia en 1941. En principio, Monk´s House era usada solo los fines de semana y vacaciones como casa de campo (a la vez que mudaban su residencia londinense primero a Tavistock Square y luego Mecklenburg Square), pero luego se convirtió en la residencia permanente de los Woolf.

Monk´s House. El jardin que cuidaba Leonard.

Monk´s House. 

Ham Spray es la casa donde vivieron primero Dora Carrington y Lytton Strachey, luego el trío Carrington-Strachey-Ralph Partridge y luego, tras la muerte de los dos primeros (Lytton por un cáncer de estómago, Dora suicidada con una escopeta) vivió allí el matrimonio de Ralph y Frances Partridge.

Ham Spray


Garsington Manor es la impresionante mansión de estilo Tudor en la que lady Ottoline Morrel realizaba sus veladas y reuniones de varios días, a las que asistieron una impresionante cantidad de personajes importantes de la época en el mundo de las artes (literatura y pintura especialmente) y las ciencias. La casa fue llamada, siglos atrás "Chaucers", por haber pertenecido precisamente a un hijo de Geoffrey Chaucer. Lady Ottoline y su marido la encontraron semiruinosa, convertida en una granja y la reconstruyeron en todo su esplendor, dotándola entre otros, de estupendos jardines de estilo italiano. Entre los muchos escritores que aquí pararon, hay al menos uno al que mencionar en relación a la casa, Aldous Huxley, porque inmortalizó la mansión y a su dueña (ridiculizándola de manera despiadada) en su novela "Crome Yellow")




Garsington Manor


Tilton House es la casas donde se mudaron tras casarse el economista John Maynard Keynes y la bailarina Lydia Lopokova. Es una casa georgiana ubicada en el campo de Sussex. Hoy se usa como hotel y Bed & Breakfast.

Tilton House y sus jardines



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De toda esta multitud de casas hay dos que son especialmente importantes para los seguidores de este grupo:

Monk´s House es lugar de peregrinación para los fans de Virginia. Conservado hoy por el patrimonio nacional británico, está mantenida tal como entonces se encontraba. En este video podeis verla por dentro, con un periodista que entrevista al  encargado de cuidarla y organizar las visitas (que curiosamente durante la entrevista comete más de un error al hablar de Virginia). Abstenerse los que sean muy sensibles al gusto por el campo, las casas de campo o Virginia Woolf. La casa es muy, muy bonita... ver los lugares donde se sentaban, paseaban los Woolf, donde ella escribía o jugaba con sus sobrinos frente a la chimenea, es muy evocador. Los detalles de la casa se han conservado completamente tal como estaban en vida de Leonard (que sobrevivió muchos años a Virginia) y en su mayor parte como estaban en época en que el matrimonio convivía en la casa.






El muro del jardín de Monk´s House donde están
colocados los bustos de Leonard y Virginia Woolf


Charleston es la casa más importante de las que se pueden asociar al grupo de Bloomsbury. Decía antes que Monk´s House es el altar al que los woolfianos acuden a rezar sus oraciones. Los Woolf recibían allí ocasionalmente amigos y familiares, se quedaban a temporadas con sus sobrinos, etc. Pero aquella casa de campo nunca llegó a ser el punto de reunión creativo que fue Charleston (el comentarista del video anterior acerca de Monk´s House la llama una "mini-Charleston", y se refiere no solo a su tamaño, inferior al de la casa de Vanessa Bell y Duncan Grant). Por eso Charleston es otra historia en muchos aspectos. La casa está situada en East Sussex (esto tuvo su importancia estratégica como veremos) a unas 4 millas de Monk´s House. Precisamente fue Leonard Woolf en sus paseos quien descubrió la casa, de tres plantas, muy deteriorada y usada (también) como granja. En varias de las habitaciones estaban viviendo animales domésticos. Cuando, siguiendo el consejo de Leonard y Virginia, Vanessa se desplazó a verla quedó absolutamente prendada de ella. Las posibilidades de la misma eran espectaculares. Tenía una gran habitación en la planta baja totalmente acristalada (digna del gran estudio de un pintor), un lago, unos extensos jardines (entonces totalmente desolados) y multitud de habitaciones.

Charleston vista desde su lago

Allí se mudaron en 1916 Vanessa, sus dos hijos (Julian y Quentin), Duncan Grant, David ("Bunny") Garnett, una criada, una niñera y Henry, el perro. Clive Bell no formaba parte del paquete, ya se había separado "a su manera" de Vanessa y prefería irse con su amante a la mansión de Ottoline (solo con el paso de los años volvería a ser un ocupante, primero ocasional y luego constante en Charleston).

"You really must come and see this place soon. It´s most lovely, very solid and simple with flat walls in that lovely mixture of brick and flint that they use about here, and perfect flat little windows in the walls and wonderful tiled roofs. We are just below Firle Beacon wich is the highest point in the downs near, and except towards the downs, the ground slopes down from the house on all sides."
(Vanessa Bella a Roger Fry, carta 1916)

Y se mudaron en plena primera guerra mundial por varios motivos. El primero la atracción que sentían por la casa y la cercanía con los Woolf. El segundo y no menos importante era que tanto Duncan Grant como David Garnett (y también Lytton Strachey) eran objetores de conciencia. Y la única forma de librarse del alistamiento forzoso (o su única alternativa (la cárcel) era trabajar en algo productivo para la maquinaria de guerra. En este caso trabajar como agricultor produciendo alimentos. Y allí se fueron los buenos de Duncan y David a plantar lechugas y remolachas...

Durante la segunda guerra mundial los habitantes de la casa estuvieron relativamente tranquilos. Los bombardeos fueron casi inexistentes (una o dos bombas caídas en el camino de regreso de los bombarderos alemanes hacia el continente). Pero en el caso de que se hubiera materializado la invasión alemana de Inglaterra, Charleston estaba justo en la entrada de los alemanes en la Isla y habrían sido de los primeros en ser machacados (es conocido que Leonard y Virginia Woolf tenían preparadas sendas dosis de cianuro para suicidarse si los alemanes tomaban el país). Afortunadamente (para todos) aquello no ocurrió.

Pero lo más curioso de esta casa se podría resumir en dos puntos:

1. Aunque su periodo de mayor esplendor va desde 1925 a 1937 (según la experta opinión del autor del libro y habitante de la casa, Quentin Bell), año en que casi todo se rompió tras la muerte de Julian Bell en la guerra civil española; lo cierto es que la casa estuvo ocupada por diversos miembros del  grupo, en mayor o menor número hasta los años 80. Uno de los últimos ocupantes "pata negra" y el más longevo, fue Duncan Grant, el pintor (después solo hubo un intento de ocupación por parte de su hija, Angélica Garnett). Y esto, como Quentin señala, tiene gran importancia, porque la longevidad de Grant dio lugar a que pasara uno de esos ciclos que la critica de arte tiene siempre. En los años 50, la obra de Grant se consideraba caducada. Si entonces hubieran dejado la casa (que tenían en régimen de alquiler) nunca la hubiéramos visto como ellos la ocuparon. Pero... en los años 80 de nuevo se consideró que la obra de Grant era absolutamente maravillosa (¡que cosas!) y esto, unido al creciente interés en el significado histórico del grupo de Bloomsbury (no olvidemos que incluso Virginia estuvo semiolvidada e infravalorada durante decenas de años) hizo que la casa fuera conservada como un tesoro nacional y abierta a las riadas de visitantes que por allí iban.


La casa vista desde atrás. (Foto de A. Hesslenberg). 


2. Y lo más importante y característico de todo. Nada más llegar a la casa, Vanessa Bell y Duncan Grant no pudieron (ni quisieron) refrenar su pinceles y su ideario artístico. Comenzaron a pintar dibujos y motivos en paredes, puertas, chimeneas, lámparas, armarios, rodapiés... Luego siguieron colocando cortinas y tapicerías en los sillones con diseños creados por ambos. Pintaron retratos en el estudio de todos y cada uno de los amigos que por allí pasaban (más de uno fue retratado en varias ocasiones). Crearon en cerámica los jarrones que, llenos de flores, adornan las mesas, las lámparas que cuelgan de los techos. Pusieron sus fotos, Clive Bell sus colecciones de libros de arte, Julian Bell sus muebles traídos de China en la época en que residió allí... Cuando Duncan Grant y Quentin Bell comenzaron a trabajar la cerámica más en serio hicieron incluso todos los vasos, fuentes y jarras que se usaban en la casa, cada una con su decoración especial. No hay un rincón de la casa que no sea absolutamente irrepetible.

Os pongo algunas fotos de la casa como muestra:


Los tubos de pintura de Duncan Grant en el estudio (Foto P. Fewster)
El estudio de Clive Bell



"Levitating Lady", estatua de Quentin Bell




La "Drawing Room" de Charleston.
La cocina

La alacena de la cocina, decorada por Vanessa

La mesa y el fogón de la cocina


El libro, editado en gran formato, con fotografías que en muchas ocasiones están impresas a página completa es un gustazo para la vista. Además se incluyen muchas fotografías del archivo personal de los Bell en que aparecen todos los personajes que residieron en uno u otro momento en la casa. Un gustazo.

Frances Marshall, Quentin Bell, Julian Bell, Duncan Grant, Clive Bell y
Beatrice Mayor. Delante Roger Fry y Raymond Mortimer.

Duncan Grant en Charleston en los años 30.
La coautora del libro, siendo una niña, con su bisabuela
Vanessa Bell y Duncan Grant, en Charleston.
Julian, Quentin y Angelica Bell, con Jane Bussy, escenificando
una obra teatral en los jardines de Charleston.






En inglés: Charleston: a Bloomsbury house and garden. Quentin Bell & Angelica Nicholson (photographs by Alen MacWeeney. Edit Frances Lincoln Limited. 2004. 152 pps.


17 comentarios:

  1. ¡Ohhh! Preciosas casa. Y maravillosos jardines. Una de las cosas que más me gusta es lo "vividas" que son, ninguna concesión a las apariencias, sólo la intención de crear lugares donde uno de rodea de objetos agradables a los sentidos. Creo que me ha saltado en especial a la vista porque estuve recientemente en casa de unos conocidos, típico interior de decorador, aséptico, todo perfecto y en su sitio. Me pareció espantoso. Los de Bloomsbury sí que sabían cómo debe ser un hogar.

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  2. Desde luego, vivirla la vivieron. Allí pasaron más hambre que pordioseros, más frío que el tato hasta que llegó la modernización de la casa y pudieron permitirse pagarla. Pero allí criaron al menos tres niños y cada vez que se rompía algo (por ejemplo un espejo de la pared) no había problema: sacaban los pinceles y le pintaban encima un bodegón o un motivo geométrico. Las hojas de las puertas son espectaculares, pero si uno mira de cerca la jamba, aun es más bonita. Los azulejos de la cocina, las mesas... todo, todo. Coincido contigo en que lo moderno aséptico y luminoso es limpio y ordenado, pero no confortable en el auténtico sentido de la palabra.

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  3. Hola Oscar,

    Me ha encantado esta entrada, pues soy una forofa de este grupillo, especialmente de Virginia. La casa de Charleston, me parece preciosa con esa decoración bohemia y tan personal, justamente he sabido algo más de ella gracias a un libro que acabo de leer "las hermanas Woolf", y ya veo como tu dices que lo pasaron canutas al principio, pero tuvo que ser fascinante, sus reuniones. Por cierto, de la cocina no he visto ninguna foto ¿sabes de alguna?
    Me gustaría agradecerte el trabajo que has dedicado a leer el libro y luego realizar esta entrada (ya que el libro está en inglés), para compartirla con todos nosotros.

    Un abrazo.

    P.D. Por cierto, te menciono en mi última entrada, ha dado la casualidad de que ambos hablamos de un tema común.

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  4. Esta entrada es para recrearse en ella. Me ha cautivado Garsington Manor... Saludos

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  5. Hola, Rosa:

    Bienvenida. Y si eres fan de Bloomsbury, doblemente. De la cocina (que es muy bonita, por cierto, y la única habitación de la casa que nunca fue movida de lugar) hay una visión parcial aqui

    http://www.culture24.org.uk/places+to+go/museums+at+night/art356118

    En la segunda foto están tocando música en la cocina. Al fondo se ven las jarras hechas por Quentin Bell y Duncan Grant colgadas y la escalera por la que se subía alas habitaciones de la servidumbre. El resto de fotos de esta página también son estupendas. Aunque eso de una velada musical allí, no se, no me acaba de convencer.

    Aqui tienes una pequeña foto en que se ven al fondo la cocina en si misma, de carbón inicialmente y luego de gas, en que guisaban sus comidas y algunas de las bandejas que la adornaba

    http://latestsussex.co.uk/articles/category/features

    Puedes también ver como era la cocina cuando llegaron a la casa en el retrato que Vanessa Bell pintó de la Sirvienta Grace Higgens

    http://itstartedwithajug.blogspot.com/2011/01/normal-0-false-false-false-en-gb-x-none.html

    Detrás se ve el frigorífico que Clive Bell consiguió para poder tener hielo en su Ginebra, toda una extravgancia.

    No encuentro fotos mejores, pero si tienes interés dimelo y te escaneo las que viene en el libro, que son excelentes.

    Voy a visitar tu blog ahora mismo.
    Sientete como en casa. No es Charleston pero nos lo pasamos bien.

    Un abrazo.

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    1. Hola Oscar, muchísimas gracias por tus enlaces, son muy interesantes, pero como tu dices se ve más bien poco. El cuadro de Grace Higgens sí lo conocía y la foto en la que se ve la velada en la cocina, estoy de acuerdo contigo, quizás hubiera preparado una buena tetera y hubiera repartido scones, pero música?, con el estudio con chimenea tan coqueto?, va a ser que no.
      Me has picado con lo de las fotos del libro, la verdad es que me gustaría verlas, si no te supone mucho trabajo, te lo agradecería.
      A propósito de quién cocina en casa, hay por ahí un libro, que no se sí conocerás "Una habitación ajena", donde Nelly, la sirvienta de V.W. que escribió un diario mientras trabajó para ella, cuenta algunos de sus platos favoritos, y claro algunos cotilleos más (me gustaría leerlo).

      Un abrazo y hasta pronto.

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    2. Olvidaba el gran tamaño del libro que no me ha permitido escanearlas, pero las he fotografiado lo mejor que he podido y te he puesto tres fotos. Intentaré mañana con luz de día cambiar las fotos a otras mejores que no tengan el destello del flash...

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    3. Están puestas en el post debajo de las otras de la casa.
      Saludos.

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  6. Elvira: la de fotos de Flores y cuadros que ibas a tirar tu alli con tu Canon PS G9...
    Especialmente Leonard en su casa y Vanessa en la suya eran fanáticos de las flores.
    Me alegro de que te guste.

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  7. ¡Que gozada de libro! Como siempre sin traducir. Conforme nos introduces en el tema del Grupo de Bloomsbury más me interesa. Pululando por internet veo que existe una autobiografía de Angelica Bell/Garnett en español por si te interesa: Una mentira piadosa:una infancia en Bloomsbury. Saludos

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  8. Si, Pilar: lo estoy esperando por correo junto con el libro más famoso (en realidad el único famoso) de su marido, David Garnett ("Lady into Fox"). Os contaré pronto. Prometen ser interesantes también. El caso de Quentin Bell y Angelica (y Julian, pero este murió en la guerra) es especial. Son los únicos que crecieron como niños alrededor de este grupo de adultos, sus "titos" y su visión (al menos, por ahora en el caso de Quentin) es francamente interesante.

    Me alegro de que te interese el tema. Yo también me lo paso cada vez mejor leyéndolo.

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  9. Que maravilla de casas... se notan vividas y personales, como tienen que ser. Y no tenían pinta de aburrirse demasiado, verdad?

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  10. Bueno listo, tantas bellísimas entradas me hacen retirar todos los libros pendientes de lectura y bajar los de Virginia. Me dió ganas de una relectura de su obra. Ya venía pispeando Las Olas. Bajo hasta los diarios, que la relación con Nelly me divierte mucho. Empiezo con Al faro. Aunque Orlando me cueste. Felicitaciones por tu trabajo.
    Y si vieras la televisión argentina...eso sí que es dudoso gusto..
    Saludos.
    Analía.

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    1. Pues si va a hacer que releas a Virginia, ya solo por eso merece la pena. Así seguimos comentando. . Yo estoy dando vueltas alrededor antes de meterme con la relactura completa de su obra. Ahora precisamente estoy con los diarios, que me parecen maravillosos. Por otra parte, "Orlando" es, para mi también, su obra más rara, la que menos me gusta, la menos conseguida. Aun asi me le he comprado en inglés para darle otra oportunidad.

      De la TV Argentina aqui no nos llega nada salvo (que me corrija cualquiera que vea más TV que yo) las series infantiles (Mis hijas pasaron su fase fan de "Patito Feo" y "Niní" "Consentidos"). La verdad es que lo de la BBC es difícil de reproducir. Los americanos tienen muy buenas series, pero cada vez que voy por allí, la calidad global de su programación está tres puntos por debajo de penosa.

      Saludos.

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  11. Me hubiera encantado asistir (aunque fuera como uno de los sufridos curritos que contrataban) a una jornada de trabajo en la imprenta amateur de Virginia y esposo. Alli creando obras maestras en impresión, manchado de tinta hasta las cejas y con los Wolf arrimando el hombro también!! Too much.

    Un saludo y a seguir con estos excelentísimos reportajes.

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    1. Yo lo he pesando muchas veces. Ese deseo de asistir a esas reuniones. Pero siendo una especia de "invitado invisible" o escuchando tras los cristales. Me sentiría tan avergonzado de estar en ciertas reuniones que se que pasaría por tonto...

      Que pena que no haya vídeos de la época. Serían muy interesantes esas tertulias si se hubieran grabado.

      Saludos.

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