viernes, 6 de enero de 2012

The Victorian Chaise-Longue, de Marghanita Laski













¡Pero que sorpresas más extraordinarias estoy recibiendo últimamente de la mano de la editorial Persephone!. Después del libro de Julia Strachey me dedico a este volumen de Marghanita Laski y me resulta igual de extraordinario (o más). Conocía a esta autora solo por "Little Boy Lost", que es también otra obra muy interesante. Pero prefiero esta.


Una de las cosas más sorprendentes de esta breve novela es la capacidad de que sin la más mínima irregularidad en su trazado, lo que comienza siendo, más o menos, una novela de costumbres al uso (al menos al uso británico de la época) fluya hasta convertirse en algo totalmente diferente. Uno comienza su recorrido en el Londres de los años 40-50 y acaba, sin sentirlo, metido en uno de los relatos de Margaret Oliphant.

Marghanita Laski, unos ojos francamente interesantes.
La historia nos presenta  a Melanie, una veinteañera que se encuentra encamada, convaleciente. Esta convalecencia es debida a que justo cuando se enteró (recién casada) de que estaba embarazada, fue diagnosticada de una tuberculosis. Ha tenido la suerte de que el embarazo se considera viable, pero el médico la ha obligado a estar muchos meses en la cama de su dormitorio. El primer día que la dejan salir de su cama, se le permite trasladarse a la sala de estar, donde tiene dispuesta para su reposo una chaise-longe que adquirió justo el mismo día en que fue diagnosticada de la enfermedad, hurgando en un almacén de antigüedades, cerca de Marylebone.


Charles Spencelayh - The Old Dealer. 1925.

Hasta aqui vamos bien, con buen ritmo, manejo del lenguaje muy interesante y con un estilo que habría dado para poder continuar así hasta el final sin problema y gestar una novela bastante interesante. Laski habría salido airosa. Pero no, agárrense, que vienen curvas. Y no cuento nada más que lo estrictamente necesario.

Cuando Melanie se despierta  de su siesta, su casa ya no es su casa, los que la rodean ya no son su familia. Ni siquiera Melanie es ya Melanie. Lo único que si es igual es la chaise-longue, la misma, fea, con un tapizado de flores. Pero quien allí yace es Milly, otra muchacha, también afecta de tuberculosis, que también estuvo reclinada en ese diván, concretamente ochenta años atrás. Y ahí empieza la parte de la novela que ha llevado a que sea definida como una "de las más habilmente narradas y aterradoras novelas cortas  de su década". ¿Cual es la historia de Milly y cual es la conexión ente ambas muchachas?

Una chaise-longue victoriana de nogal. Con dibujo de flores y
bastante fea. Justo como la del libro.
Realmente, en contra de lo que muchos críticos opinan, no me aprece una novela "aterradora", una novela de miedo. No la definiría así. La sensación que produce es más que sufre un claustrofóbico, la sensación de no saber por donde o como escapar de una situación que no podemos comprender. Y por momentos a mi me ha resultado muy, muy agobiante. Por momentos he llegado a sentirme francamente incómodo, pero con un disfrute incómodo, si es que existe algo parecido. La labor de Laski es simplemente magnífica. Creo que cada vez que vea en un anticuario una chaise-longue tendre dificultad en reprimir un escalofrío. A medida que la novela avanza y quedan veinte, quince, diez páginas, empieza a atenazarnos la garganta la idea de ¿como puede concluir esto?., "que se le acaban las páginas", "espero que no lo resolverá luego en tres renglones con algún ejercicio extraño de escapismo". Nada más lejos de la realidad. El final es excelente y la última frase creo que la he releído diez veces. Se lee del tirón e invita  la relectura para disfrutar y desmenuzar cada una de las conclusiones o correlaciones entre las historias.

Las lecturas posibles de la historia son diversas, hay quien la interpreta como historia de "terror" como ya he comentado, quien prefiere decantarse hacia las diferencias sociales entre las mujeres victorianas y las de la "moderna" época de los años 50, con las extremas separaciones en cuanto a su capacidad de volar por si solas o su sumisión y dependencia respecto del mundo de los hombres. Y hay quien simplemente disfruta una buena lectura. Que se lee en un suspiro.

La primera edición estadounidense.
Reza arriba "Una joya del horror".


Indudablemente la clave fundamental de la novela es la dedicaria con que se abre, una frase del poema "Song for Simeon" de T.S. Eliot, que Laski elige de manera precisa: "I am dying in my own death and the deaths of those after me." (Estoy muriendo en mi propia muerte y en la muerte de los que vienen detrás de mi, de los que me siguen). La novela viene con una introducción de una gran fan de la misma, la conocida escritora de novelas policiacas, P.D. James, que se deshace en elogios para obra y autora.

Laski nació en Manchester, hija de padre judío (no tardó mucho en convertirse en atea declarada, aunque no renunció a su pasado judío). Estudió en Londres (en la St Paul School for Girls) y en la universidad de Oxford, donde  en el cursó estudios de Inglés Somerville College. La lexicografía fue siempre su gran pasión y fue colaboradora en la redacción del Oxford English Dictionary. También fue presentadora de televisión en un programa muy conocido en los años 50-60 en la BBC, llamado "What´s my line?". En este video (en el minuto 1:29) se puede ver imagen en video de la autora:


Una pequeña gran joya que daría para muchas conversaciones o una buena reunión de un club del libro en la que cada uno expusiera lo que tiene claro de la historia. Puede que surgieran conclusiones sorprendentes. Que bien que Persephone esté rescatando estas maravillosas obras.

Español: no traducida (en España)
Inglés: Marghanita Laski. The Victorian Chaise-Longe. Edt Persephone Books. 2010. 99 pps.



13 comentarios:

  1. Curioso. Cuando estuve hace poco olisqueando por el catálogo de Persephone, fue precisamente este el que más llamó mi atención!!

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  2. Pues merce mucho la pena. Y eso que el catálogo de Persephone, mientras más lo miro y estudio (Wikipedia en mano) más interesante me parece.

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  3. Se puede decir que lo más conocido de tu artículo para mí es casi que la tuberculosis. O séase, que doy fe de mi ignorancia, pero, amigo Óscar, tu entusiasmo es contagioso y ya mismo apunto el título en el apartado de pendientes de la sección de "Óscar y Batboy recomiendan" de mi agenda.

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  4. No te extrañe, Ricardo. Es una escritora nada conocida por nuestro país y no excesivamente fuera salvo en Gran Bretaña. Además la mayor parte de su obra ha estado descatalogada mucho tiempo y no era fácil de encontrar. Así que no nos ponían las cosas fáciles.

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  5. Qué interesante parece este libro, y qué gran reseña has hecho. Yo tampoco conocía de nada a esta señora, y mucho menos esta novela, pero has contado lo justo para abrirnos el apetito, o mejor dicho, hacernos la boca agua.
    Esta noche prefiero no tumbarme en la chaise longue de mi salón.

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  6. Había oído mencionar el libro pero poco más, por lo que explicas suena fascinante; es el tipo de novelas (relativamente) cortas que me gustan, aquellas que no sabes por donde te han golpeado.
    Y, por cierto, que guapísima es.

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  7. Coincido plenamente contigo. Me pareció una obra fascinante...pero para nada terrorífica, más bien agobiante. Es que a mi las historias de "desfasados" me fascinan: si me pasase a mi, me tiraría al suelo en posición fetal y me tiraría un rato llorando.

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  8. @ Niño Vampiro: si, te digo en serio que no volveré a mirar igual ese tipo de mueble que por otra parte siempre ha sido bastante incomprensible para mi...

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  9. @ Nit: Si, la verdad es que a mi me ha encantado y se lee de un tirón o casi. La verdad es que cuando ves el video de cuando es mayor, ha perdido bastante, pero en esa foto la mirada me parece muy interesante.

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  10. @ Samedimanche: ja,a ja, "si me pasase a mi, me tiraría al suelo en posición fetal y me tiraría un rato llorando". Me troncho. No se puede expresar mejor. Se nota que la has leído.
    Un saludo.

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  11. M. Laski parece opinar que nuestra identidad radica en los recuerdos. Coincido con ese punto de vista: Somos nuestros recuerdos; si estos desaparecen (amnesia, Alzheimer etc.), la identidad se diluye con ellos.

    El tema del despertar en una vida distinta me trae a la mente al menos dos guiones cinematográficos, ambos muy inquietantes: Abre los ojos de Alejandro Amenábar (o su versión americana Vanilla Sky) y Jacob's Ladder de Adrian Lyne. Creo que lo realmente sorprendente es que nos despertemos cada día y descubramos que seguimos siendo la misma persona que éramos ayer.

    Aquí también es aplicable el comentario que sobre otra novela muy similar a The Victorian Chaise-Longue (The Yellow Wallpaper de Charlotte Perkins Gilman) hace Alan Ryan en su antología sobre autoras de literatura de terror Haunting Women:

    "It may be a ghost story. Worse yet, it may not."

    Saludos.

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  12. Interesantísima opinión, Entangled. El juego que desarrolla Laski con los recuerdos me ha dado que pensar (también) desde punto de vista profesional al leer la novela. Melanie mantiene sus recuerdos estando dentro del cuerpo de Milly, pero se da la circunstancia (muy interesante) de que, por ejemplo, no puede denominar objetos que no existen en la época a la que se ha trasladado. La palabra "aeroplano" no puede salir por su boca (aunque es capaz de pensarla y recordarla) porque Milly no conoce el significado de esa palabra y por tanto no puede articularla. Es decir, conserva sus recuerdos sometidos a la correa del cerebro al que han sido transplantados. Curiosamente el lenguaje y la zona de "los recuerdos" son áreas cerebrales vecinas y una lesión cerebral podría afectar a ambas con relativa facilidad. Esto podría dar lugar a que los positivistas que tratan por todos los medios de encontrarle una explicación a las experiencias "paranormales" si queremos llamarlas asi) lo tuvieran fácil para "encontrar su explicación". Un tumor cerebral o un infarto (me viene a la memoria, nunca mejor dicho, la película "Phenomenon", de John Travolta) es la causa potencial de todo, dictaminarían. Pero esto es más complejo y más divertido, No se si me explico bien, después de todo este rollo que he soltado.

    "Abre los ojos" también pasó en algún momento por mi mente, pero creo que se alejó un poco por la peculiaridad de esta novela en que la acción está restringida a solo una habitación y un lugar exacto, lo que hace que el componente "claustrofóbico" de la misma sea mucho más llamativo y agobiante. No he visto "Jacob´s Ladder", pero me pongo a buscarla ahora mismo.

    "The Yellow wallpaper" también fue un mazazo para mí cuando la leí casi sin tener muy claro de lo que iba. Quizá el hecho de saber que en ese caso el descenso a las cavernas de la mente era "provocado" y no espontáneo hizo que el impacto fuera algo menor para mi.

    Gracias y un saludo.

    PD: miraré también ese "Haunting Women"...

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