sábado, 21 de enero de 2012

A Russian Journal (Viaje a Rusia), de John Steinbeck (Fotografías de Robert Capa)













En el momento en el que el escritor John Steinbeck y el fotógrafo Robert Capa (que haría su foto más inmortal aquí por mi tierra) se cogieron de la mano y se fueron de viaje a Rusia recién tendido en 1947 el telón de acero que separaría a los rusos (mejor dicho a los soviéticos) del resto de los europeos , se gestó este curioso libro de viajes/costumbres.



El propósito no puede ser más claro ni franco: viajar a través de la URSS, recogiendo lo que vieran u oyeran, sin interpretar ni opinar. El amplísimo viaje desde Moscú a Georgia, desde Leningrado a Kiev nos muestra lo mejor de la honradez de Steinberg (y el buen hacer de Capa). Ya en alguna ocasión he comentado que Steinbeck es uno de los escritores a los que más admiro de manera global. Quizá no sea el mejor escritor que conozco, pero su actitud ante la vida y la literatura siempre me ha parecido envidiable.

Corría el año 1946 cuando Winston Churchill anunció que entre La Unión Sovietica Stalinista y occidente había caído un "telón de acero". En 1947 comenzaba la guerra fría sin paliativos. El potente aliado de ingleses y americanos en la guerra se convierte en la mayor amenaza existente una vez exterminado el fantasma nazi. A partir de esa época a los occidentales solo se les permitía visitar ciertas áreas seleccionadas de la Rusia destrozada por la segunda guerra mundial, aquellas que decidía el "papito" Josef. En esa época, Steinbeck y Capa inician lo que se llamó una "expedición de curiosos", de la que decía Steinbeck "is not the Russian Story, but simply a Russian Story".

Steinbeck había tenido una evolución personal y profesional que como mínimo se podría calificar de sorprendente. Tras llevar desde 1927 publicando diversas novelas basadas sobre todo en la exposición de las formas de vida de los marginados sociales de California, aquellos que habían sido dejados de lado, la que muchos califican como su obra maestra, "Las uvas de la ira" llega en 1939. El éxito tremendo le cae encima cuando John Ford adapta esta novela y en la gran pantalla conoce un éxito tremendo. Atrás habían quedado obras como "In dubious battle"("Hubo una vez una guerra"), "Tortilla Flat" o la gran "Of mice and men" ("De ratones y hombre"). El carril estaba labrado. Probablemente solo tenía que haberse dedicado a escribir una novela cada cierto tiempo para poder haber vivido muy bien durante muchos años. Pero entonces no habría sido John Steinbeck. Comentó:

"I must make a new start" "I´ve worked the novel as far as I can take it. I never did think much of it - a clumsy vehicle at best" ("Debo comenzar de nuevo", "He trabajado en la novela hasta donde puedo llevarla. Nunca he pensado gran cosa de ella, un torpe vehículo como máximo").
Y esto lo decía quien aun tenía que escribir obras como "Al este del Eden", "El invierno de nuestra desazón", "Viajes con Charlie" o "Los hechos del Rey Arturo". Pero en ese momento necesitaba un cambio y para ello nada mejor que montarse en un barco con su amigo Ed Ricketts, biólogo marino e inició una exploración que daría lugar al libro "Sea of Cortez" (1941), mezcla de libro de viajes, documento científico y evasión filosófica. A partir de aquí viene una avalancha de guiones de películas (A mi me sigue gustando "Lifeboat", la película que con guión de Steinbeck dirigió Hitchcock), diarios de viajes, artículos periodísticos, novelas, obras de teatro...


John Steinbeck y Robert Capa autorretratados
durante el viaje.
El húngaro Endre Friedman vio pronto que su pasión residía en la capacidad que tenía para fijar en una imagen toda una porción cortada de la vida de una persona, un grupo, un pueblo. En 1935 decidió cambiar su nombre para siempre, pasar a llamarse Robert Capa y dedicase a ello en serio. Y dentro de la fotografía, que mejor que ser fotógrafo de guerra. Cuando uno lee acerca de su vida entiende que este hombre no estaba hecho para fotografiar flores o mariposas. También fotógrafo de guerra era el amor de su vida, Gerda Taro, que le acompañó hasta que a los 27 años murió aplastada en España por las cadenas de un tanque republicano de manera accidental. Capa se hizo famoso por su famosa (y luego discutida) fotografía de la muerte de un miliciano en Cerro Muriano (Córdoba), y logró el gran "papel de su vida" cuando pudo acompañar a las fuerzas aliadas para cubrir el desembarco de Normandía para la revista Life en 1944. Y esta anécdota me encanta. Cuando después le preguntaban como tuvo valor de meterse en tal berenjenal para tener unas fotografías que publicar dijo:

"Para un corresponsal de guerra, perderse una invasión como esta es como rechazar una cita con Lana Turner justo tras acabar una condena de cinco años en Sing-Sing".

Cuando murió, Steinbeck publicó un artículo en el que decía:

"Capa podía fotografiar el movimiento, la alegría y la desesperación. Podía fotografiar el pensamiento. Creó un mundo y era el mundo de Capa. Dense cuenta de como caprtura la infinitud del paisaje ruso a través de una largo camino y un único ser humano. Mirad como su lente puede mirar a través de los ojos en el alma de un ser humano."

Robert Capa: la más famosa (Muerte de un miliciano)
Robert Capa: mi preferida (Picasso y su hijo)
Robert Capa: su especialidad, fotografía de guerra (Desembarco de Normandía)

Antes de salir de viaje, Steinbeck y Capa ya empezaron teniendo que enfrentarse a todos los prejuicios y rumores que en el poco tiempo que hacía desde que los rusos eran "los de enfrente" se habían exacerbado. Todo tenía un halo tenebroso, una anciana les dijo con tono aterrado:
"¿Vaya, desaparecereis, vais a desaparecer en cuanto crucéis la frontera!"
Y nosotros le preguntamos en pro de un adecuado reportaje "¿Usted conoce a alguien que haya desaparecido".
"No", dijo, "Yo no conozco a ninguno, pero montones de gente han desaparecido.  
Steinbeck llama "Moscovitis" a este prejuicio temeroso. Los rusos, logicamente también padecían de "Washingtonitis".

El humor es componente indispensable de cualquier reportaje periodístico de Steinbeck. Es muy divertido seguir sus explicaciones, cuando uno empieza un párrafo parece que está hablando totalmente en serio, pero a medida que vamos avanzando, la sonrisa va creciendo:
"Robert Capa estaba fuera de su elemento, porque Capa habla todos los lenguajes a excepción del ruso. Y habla cada idioma con el acento de otro. Habla español con acento húngaro, francés con acento español, alemán con acento francés, inglés con un acento que nunca ha sido identificado. Pero no habla ruso. Tras un mes se ha quedado con algunas palabras del ruso con un acento que es considerado, generalmente, Uzbeko."
Y la verdad es que la descripción de los hábitos de Capa le dan para sacar la vena humorística más de una vez. Desde su costumbre de atrincherarse en el cuarto de baño durante horas para ducharse u otras "necesidades" (siempre compartían habitación) llevándose cualquier cosa para leer (incluidos periódicos en ruso que no entendía) hasta el estado de somnoliento-casi-zombi en que se mantenía durante una hora tras levantarse.

A escritor, fotógrafo y equipaje (llevaban dieciséis maletas, porque Capa cargaba con más de 4.000 negativos, productos químicos y varias cámaras, así como múltiples lámparas de flash para las mismas) los llevaron evidentemente a lugares bien controlados y "permitidos" por el régimen estalinista, pero eso no resta interés a lo que describen.  Es curioso que además de documentarse acerca de los hábitos de los campesinos rusos, en cada pueblo al que iban, tenían que someterse a rondas de preguntas acerca del pueblo americano (para muchos de los campesinos era la primera vez en su vida que veían a un americano "en vivo"). Preguntas acerca de como se elegía o que poder tenía el presidente americano, acerca de las granjas americanas y como funcionaban, acerca de F.D. Roosevelt (un personaje muy querido por el pueblo ruso). En cada pueblo eran recibidos por los campesinos (llevaban un traductor oficial) y se les enseñaba la granja, las factorías en que se fundían los tanques y cañones capturados a los alemanes para hacer tractores, se les hacían representaciones teatrales que mostraban las ventajas conducta comunista respecto de la decadente de occidente y sobre todo, se les daba de comer. Mucho. Pero mucho, mucho. Pongo aquí el desayuno por persona que les servían en una granja (y ellos se lo tomaron):

"Primero un vaso grande (water glass) de vodka, después para cada persona, cuatro huevos fritos, dos grandes pescados fritos y tres vasos de leche, después un plato de encurtidos y un vaso de vino casero de cerezas, pan negro con mantequilla y luego una taza grande de miel, dos vasos más de leche y acabábamos con otro vaso de vodka". 
Kreschatyk, 1947. La ciudad arrasada tras la guerra (Foto: R.Capa)
Esta campesina les dijo a los americanos "Si Dios hubiese tenido en cuenta los pepinos
antes de crear al hombre, habría menos mujeres infelices en el mundo".
Viuda por dos veces, dice que los hombres del pueblo "le tenían miedo".

Visitan Moscú, Kiev y las estepas y granjas ucranianas. En Stalingrado comprueban lo que el asedio alemán hizo a la ciudad, prácticamente no ha quedado un edificio en pie y mucha gente vive bajo un montón de escombros, en el sótano de las casas derruidas por los bombardeos, asi que Steinbeck ve por la mañana como de debajo del suelo, bajo un montón de escombros, sale una muchacha hacia su trabajo, arreglándose el pelo para recomponerse. 


Las descripciones de los aviones en los que vuelan a través de Rusia (desde Helsinki tienen que entrar al país ya en aviones rusos, ningún avión de otra nacionalidad podía volar por Rusia) siempre los C-47 de origen americano reutilizados de los excedentes de la segunda guerra mundial, no tiene desperdicio.



Los Douglas C47 de origen americano eran los
aviones de pasajeros que atravesaban toda Rusia.


Los aviones solo vuelan de día, si les sorprende la noche tiene que aterrizar en un pastizal y pasar allí la noche durmiendo. Es la costumbre. Siempre parten a primera hora de la mañana y la gente coloca todo el equipaje en los pasillos. Como el país está arrasado, cada vez que quieren ir a una nueva ciudad (Kiev, Stalingrado, Tiflis) tiene que volver a Moscú para desde allí volver a desplazarse radialmente hacia su objetivo.

Logicamente la parte que muchos consideran más criticable del libro es la más obvia. En esa  época ya están en marcha las purgas estalinistas, la represión de la población empieza a ser la norma. Los intelectuales "desaparecidos", las deportaciones, la opresión estatal... nada de esto aparece en este libro. Hay que ser muy poco realista para recriminarle eso a Steinbeck y Capa (es famosa réplica de un profesor ucraniano que había tenido que salir por pies a vivir en Munich "Why did you not want to see, Mr. Steinbeck?" ("¿Porqué no quiso usted ver, Sr Steinbeck?") recriminándole que obviara la información "sensible" que podría haber encontrado allí). Si alguien piensa que los soviéticos iban a dejar a un escritor reconocido en los Estados Unidos y un famoso fotógrafo de guerra pasearse por la Rusia de la época es que no tiene los pies en el suelo. De hecho aun yendo solo a sitios permitidos, en muchos de ellos no se les permitía fotografiar determinadas partes (un dique, una maquinaria de construcción... todo lo que se consideraba que podría ser potencialmente peligroso si lo vieran los occidentales. Con el consiguiente cabreo de Capa).

Un libro muy entretenido y muy bien escrito. Con sus pros y contras resulta muy divertido.

Español: John Steinbeck. Viaje a Rusia. Edit Grupo Unison. 2005. 298 pps.
Inglés: John Steinbeck. A Russian Journal (with photographs by Robert Capa). Edt Penguin (Modern Classics). 2000. 212 pps.

7 comentarios:

  1. Desconocía este libro, que parece muy apetitoso. La visión de la Unión Soviética por parte de un escritor de la talla de Steinbeck debe de ser de lo más interesante. Personalmente, aparte de que me fascina todo lo ruso, me atraen muchísimo estos libros en los que un extranjero tiene el privilegio de visitar el país, por muchas restricciones que le pusieran. En este sentido es muy recomendable Viaje a Rusia, del gran Joseph Roth, y también me impresionaron las páginas que dedica Arthur Koestler en su apasionante biografía (recientemente reeditada en Lumen) al viaje que hizo en los años 30.
    Un saludo.

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  2. En algunos pasajes me acordaba de tus entradas acerca de la música rusa: "The orchestra played its usual Gypsy an Georgian and Russian and Jewish and Ukrainian songs" // "As we passed the pond, a boat came across it, and there was music in the boat, a curious music. The instruments were a balalaika, a little drum, with a small cymball and a concertina, and this was the dance music if the village".
    Es una visión muy interesante y apreciativa del pueblo y el paisaje ruso.
    Saludos.

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  3. Hace unos años (creo que fue al poco de salir) me compré en Altair la edición de Unison. Si alguien está pensando en comprarla que sepa que esa edición no tiene ninguna foto. Poco después vi otra edición en castellano, no recuerdo de quién, que sí venía con las fotos.
    Yo me leí seguidos este viaje a Rusia y el "Viajes con Charley" (su libro de viajes por EE.UU.). Fue muy interesante comparar su visión de los dos países.

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  4. Pues esa información es muy importante, porque el libro sin las fotografías pierde muchísimo. La edición penguin incluye unas 40 fotos de Capa, que dad la calidad del papel tampoco es que sean soberbias, pero ayudan mucho, y en gran medida el interés dek libro es ver la intersección entre el escritor y sus descripciones y el fotógrafo con su "imagen que vale mas que mil palabras". Habra que tenerlo en cuenta.

    Muchas gracias.

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  5. Tomo buena nota de buscar la edición con fotos. Siendo de Capa, no conviene perdérselas.

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  6. DISCULPA: El siguiente comentario es de RICARDO, pero al darle a publicar, blogger ha hecho un extraño y lo ha rechazado. Por ello lo copio tal cual y publico yo, tal como lo ha mandado Ricardo. Lamento las molestias.

    Dice RICARDO

    "Qué buena pinta tiene este libro, Óscar, del que llama la atención tanto lo que cuenta Steibeck y muestra Capa como lo que se les oculta. Pienso que la pregunta del profesor ucraniano no es correcta, ya que no se trata de una ignorancia voluntaria, sino más bien impuesta. Podría decirse que no miraron detrás de los "decorados de Potemkin" -en alusión a la escenografía bucólica que preparaba este a Catalina la Grande en alguno de sus viajes campestres por territorios asolados por la miseria. Por otra parte, cabría preguntar igualmente sobre esa ceguera a Alberti, Miguel Hernández, Sartre y tantos otros intelectuales que estuvieron invitados por el régimen de Stalin. Es un tema peliagudo, pero que, en cualquier caso, subraya la perspicacia ética de otros escritores que sí supieron ver, como Camus, por ejemplo.
    Un saludo. "

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  7. Una entrada fantástica...me he reído mucho con esa vena humorística de Steinbeck...viajar con él tenía que ser toda una aventura, y con Capa también!!
    Curiosamente los Reyes Magos, también me han traido un diario de viaje hacia Rusia...
    El título ya de por sí es raro: "En trineo y a caballo hacia los leprosos abandonados de Siberia" de Kate Marsden. A ver qué tal...de momento esta reseña hace que anote en mi libreta este libro para el futuro.
    Saludos!!

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