jueves, 5 de enero de 2012

The Celestial Omnibus (El omnibús celestial), de E. M Forster







Forster es habitualmente reconocido bien por sus novelas (magníficas casi todas) o bien por su famoso ensayo "Aspects of the novel" ("Aspectos de la novela", Edit. Debate) que merece ser estudiado detenidamente por cualquiera que tenga el mínimo interés en la teoría literaria. Pero más de una vez he recomendado a algún amigo no perderse sus relatos. 

Hay más de una recopilación de relatos, pero quizá sea esta la más difundida. Fue la primera que yo conocí del Forster no novelista y la que me sorprendió más.

Y soy totalmente sincero al decir que me sorprendió porque, habiendo leído casi todas sus novelas (entonces me faltaba por leer "El más largo viaje"), lo que menos esperaba era un Forster dedicado a los cuentos de índole "sobrenatural" por llamarle de alguna manera. ¿El autor de "Howard´s End", "Una habitación con vistas", "Pasaje a la India", "Donde los ángeles no se aventuran" o "Maurice" escribiendo sobre espíritus mitológicos de la naturaleza, viajes fantásticos, países extraños?. Pues si señor, y no se le daba mal del todo. No voy a decir que alcancen estos relatos el nivel de sus mejores novelas, pero son muy interesantes y totalmente diferentes de aquellas, no solo en temática sino en recursos estilísticos. Hasta tal punto es así que a ratos me parecía estar leyendo relatos fantásticos de 50-60 años antes de loa época en que estos fueron escritos.)


Forster en su habitación del (maravilloso) King´s College, Cambridge, 1968
De entre los relatos que componen este volumen, destacaría el primero "The Story of a Panic" ("El relato de un pánico"). Sería conveniente recordar que la palabra "pánico" proviene del nombre del dios Pan, la deidad de la fertilidad y de la naturaleza, el Arcadio que vivía con las ninfas en la gruta del Parnaso, asociado a las brisas, vivía en los bosques y selvas donde se dedicaba a la desenfrenada persecución tanto de ninfas como de muchachos con el fin de... bueno, con ese fin. El terror pánico original es el que Pan infundió entre las tropas persas para ayudar a los griegos a triunfar en la batalla de Maratón. Y toda esta introducción mitológica tiene su explicación porque es la base en que se fundamenta el relato que abre el libro.

Forster parte de una escena que parece sacada directamente de una de sus novelas y que explotó hasta la saciedad: el grupo de ingleses que están descansando o haciendo una "cura de reposo" en Italia y salen a las montañas a hacer un inocente pic-nic, en un grupo de caballeros, damas y jóvenes de ambos sexos (¿a alguien más le recuerda la excursión al Fiésole florentino de "Una habitación con vistas"?). El narrador, un caballero que va a la excursión acompañado de sus dos hijas y que representa en muchos aspectos la personalización de lo peor de los ingleses de la época (obsesionado con los modales, despreciando a los italianos que les rodean, literalmente como "una raza inferior", incapaz de una percepción estética suficientemente amplia); es el testigo que narra lo que ocurre a uno de los muchachos. Este maleducado, consentido y retraído, sufre algún extraño fenómeno durante el paseo. Uno de los protagonistas se queja de que por culpa del hombre las Nereidas ya no habitan en los mares, las Oréades en los montes y que incluso Pan ha tenido que abandonar los bosques.  Otro incluso se permite afirmar que Pan ha muerto y por eso ya no pulula por los bosques. El chico malhumorado, que por cierto esta tallando una flauta con mano no muy hábil, escucha la conversación desde lejos. De repente algo pasa: "Miss Robinson recuerda que la primera señal de intranquilidad que advirtió fue el clamor de los pájaros." Una ligera brisa empieza  deslizarse por las laderas cercanas, acercándose a ellos y de repente ¿que le ha pasado al joven Eustace?. Dejo al lector ese descubrimiento.

Es evidentemente imposible no relacionar este relato con otra narración colosal: "El Gran Dios Pan" de Arthur Machen escrito entre 1890 y 1894 y que pudo en parte ser fuente de inspiración para Forster.


¿Que ocurre a quien se encuentra con Pan?

También el que da título a la colección, "The Celestial Omnibus" ("El Omnibus Celestial") es digno de mención. ¿Que ocurre cuando un niño comienza a obsesionarse por el significado de un poste indicador que hay frente a su calle y que señala hacia un callejón vacío, teniendo inscrita en el la indicación "Al cielo"?. Indagando el niño descubre que dice la leyenda que el poste fue erigido muchos años atrás por un jovenzuelo con fama de díscolo, que había sido expulsado de la Universidad y que respondía al nombre de ... Shelley.

Bien, no hay más forma de deshacerse de ese tonto pensamiento que le acosa diciendo que podría existir algo de realidad en la historia que dirigirse al callejón y comprobarlo. Allí solo hay un pequeño cartel pegado que advierte que debido al bajo uso del servicio, se han reducido los omnibuses disponibles a dos, uno al amanecer y otro al atardecer. ¿Omnibús? ¿Para ir a donde? y lo más interesante ¿Quien conduce esos omnibuses?. Solo hay una forma de averiguarlo: dirigirse al callejón al amanecer.

De manera similar, cuando ví por vez primera la película "Polar Express", salvando las distancias, no pude evitar acordarme de este relato. Sigo con la curiosidad de si los guionistas lo conocían.

Ilustración de "El omnibús celestial" por C.W.Bacon
para "Radio Times". Años 50.


El tercero en intensidad podría ser "The Curate´s friend" ("El amigo del cura"). Habla el autor que inicia justo así el relato:

"No se sabe con seguridad como el Fauno llegó a Wiltshire. Tal vez cruzó el mar con los legionarios romanos para acampar con ellos y hablarles de Lucretilis, de Garganus o de las laderas del Etna. Absortos en tales recuerdos, los legionarios olvidaron subirle a bordo y le dejaron llorando en su exilio."  

Pues bien, ese Fauno transplantado a tierras británicas se encuentra un día con una de las pocas personas que tiene capacidad para verle (porque es bien sabido que no son muchas hoy en día las personas que pueden ser testigo de las apariciones de la naturaleza). Esa persona, también en un pic-nic para tomar el te (desconocía el término inglés "tea-ing") resulta ser un sacerdote anglicano que va de paseo con su prometida y algunos otros amigos. Y claro del cruce (del cruce en el espacio, entiéndase bien) entre un cura y un Fauno solo puede surgir la más curiosa de las situaciones.

Los pic-nic de Forster siempre son prometedores...

Finalmente "The Road to Colonus" ("El camino a Colonus") narra la historia de un anciano inglés que desesperado por la vida que hasta entonces ha llevado se encuentra de viaje por las montañas de Grecia con su familia y unos amigos. Allí descubre un árbol de gran tamaño (un plátano) desde el que a pesar de estar totalmente quemado brota un manantial de agua clara. Dentro del árbol se encuentra un altar consagrado a la Virgen. La estancia dentro del árbol y cerca del altar modifica su percepción de todo lo que le rodea de manera definitiva. Tiene una auténtica teofanía allí dentro, fenómeno que el resto del grupo evidentemente prefiere tomarse a risa.

Estos vienen acompañados de otros relatos que se podrían considerar algo menores: "The other side of the Hedge" ("El otro lado del seto") es una parábola con mejor intención que resultado acerca del modo continuo en que nos vemos impelidos a movernos y estar coninuamente en acción en nuestro mundo, sin ser capaces de pararnos a hacer cosas por puro placer, cosas sin finalidad aparente, cosas que simplemente nos apetecen en ese momento.

En "Other kingdom" ("Otro Reino") también se trata básicamente del la existencia de personas más "primarias" en el sentido elogioso del término, que son capaces de tener una conexión especial con las fuerzas de la Naturaleza (con N mayúscula) y tratan de saltar fuera del círculo en que nuestra sociedad y los que la componemos tratamos de meterlos. En este caso una joven irlandesa, prometida de un rico terrateniente a la que su fiancé le regala (puestos a regalar) un bosque. Un bosque que limita con la propiedad señorial en que él vive y que lleva por nombre nada menos que "Otro Reino". Para ella el regalo más maravilloso posible, que estrena inmediatamente llevándose a todos de paseo y  demostrándoles como con su cuerpo es capaz de imitar las formas de los distintos árboles. Pero hay algo más, Evelyn es capaz de sintonizar con el clima, con el viento, con la lluvia.... Pero los problemas se inician cuando su prometido decide poner una cerca que aisle el bosque, un camino de asfalto para llegar a él sin mojarse los pies e la hierba, una puerta que lo cierre.

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Respecto del autor y su relación con el grupo de Bloomsbury: Forster es uno de los personajes que aunque se suelen asociar a las listas de componentes del grupo, quedaría con mayor exactitud en un de los círculos concéntricos del mismo.  Durante su educación en el King´s College de Cambridge formó parte de la sociedad semisecreta conocida cono Los Apóstoles. En esta entabló relación con otros miembros que si que formaban parte del núcleo duro de Bloomsbury: Lytton Strachey, John Maynard Keynes y Leonard Woolf (todos tras la estela del filósofo G.E. Moore). Aunque apareció de modo repetido en la vida de esos compañeros y de Virginia Woolf en los años 20 y 30 del siglo XX, nunca llegó a a estar plenamente integrado como parte del grupo. Era más "el tío que viene a saludar de vez en cuando" y considerarlo parte del grupo es un error incomprensible (salvo que se sea muy laxo en la delimitación del mismo).

Curiosamente, aunque vivió una vida larga (vivió hasta 1970), dejo pronto de escribir. En 1924 había publicado todas sus novelas menos una ("Maurice"), publicada postumamente, debido a que trataba del tema de la homosexualidad. Forster era homosexual y desde siempre temió las consecuencias sociales y personales que la declaración de dicha condición conllevaría (más de una vez se refirió al "desgraciado caso de Oscar Wilde"). Así, su condición sexual no fue difundida nunca hasta después de muerto, salvo entre sus círculos más íntimos.  En etapas avanzadas de su vida fue nombrado Miembro Honorario de su querido King´s College y se dedicó a diversas tareas con sus amigos. Su círculo más estrecho se estructuró lejos de los Woolf y los Strachey. Sus mejores amigos eran el magnífico músico inglés Benjamin Britten (con el que realizó el libretto de la ópera Billy Budd, basado en la novela corta homónima de Herman Melville), el poeta Sigfried Sassoon y el escritor J.R. Ackerley. Falleció de un infarto cerebral a los 91 años en la casa de los Buckingham, un matrimonio amigo (lo cual siempre fue su deseo). Forster mantenía desde años atrás una relación amorosa con el marido de la pareja, Bob Buckigham, un policía local.


Forster (2º por la izquierda) con Britten (en el centro). Octubre 1949.

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En español: Edward Morgan Forster. El omnibús celestial. Edt Valdemar (Colección Tiempo Cero). 1987. Traducción: Javier Sánchez García-Gutierrez. 125 pp. 
En inglés: Edward Morgan Forster. The celestial Omnibus and other stories. Edt Snowbooks. 2005. 159 pp. 

13 comentarios:

  1. Muy interesante y muy completa entrada, Oscar. Soy bastante fan de E.M. Forster.

    Saludos

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  2. Pues si no conoces sus relatos y te apetece échales un vistazo. Hay otro volumen de relatos en español titulado "La vida futura" en Alianza Tres.

    Saludos, Elvira.

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  3. Sólo he leído Aspects of the novel a pesar de que tengo varias cosas suyas en casa.El DVD de A Passage to India trae como extra un documental muy bueno sobre su vida y su obra en la que vemos al propio Edward hablando y me dejó una impresión de ser buena, buena persona.
    Interesante lo comentas de ese cuento y de la peli Polar Express...

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  4. En general Forster es de los escritores que ha sido bastante bien tratado por el cine. Las adaptaciones de "Una habitación con vistas" son muy buenas (en muchos aspectos prefiero la mas nueva de la BBC a la más conocido de Bonham-Carter y compañía), Howards End (regreso a HE en el cine) con ese pedazo de Ivory como director, que fue a través de la que yo descubrí a Forster, "Maurice", "Pasaje a la India" (otro impresionante: David Lean) y aunque menos conocida no está mal la adaptación de "Donde los Angeles no se aventuran". No se si este buen trato es por la adaptabilidad de las novelas y/o por la calidad de los directores y actores.

    Coincido en que estoy convencido de que fue una buena persona por convicción y que en muchos aspectos lo tuvo que pasar mal a lo largo de su vida por no poder ser más claro.

    Lo de "Polar Express" puede ser solo cosa mía, pero realmente los paralelismos son muchos aunque el destino final del viaje es semi-diferente y "Polar Express" se decanta más hacia los niños.

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  5. Me he pasado toda tu reseña intentando recordar bajo que aspecto y en qué idioma debí leer estos relatos (todo lo que cuentas me sonoba muchísimo), hasta que he visto tu anterior comentario y por fin he visualizado con claridad ese volumen de Alianza. ¡Aunque debió ser hace muchísimo tiempo! Creo que lo que me ha despistado es que el título español no se parece para nada al inglés. En cualquier caso, leer a Forster siempre es un placer. A mí me gustan en especial las novelas ambientadas en Italia, con el choque que supone para los ingleses ese mundo lleno de hedonismo y belleza.

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  6. La verdad es que todas las ediciones en español de Forster son antiguas. Esta de Alianza es de 1985 (La vida futura. Original "The Life to Come"), Alianza Tres). Pero esta edición reúne cuentos publicados póstumamente, entre los que no están los que refiero aquí. Son cuentos más en la línea de las novelas, como bien refieres sobre todo referidos a las diferencias de clase y las diferencias entre nacionalidades.
    ¿Puede ser que te hayas cruzado con una edición en catalán de 1994 titulada "Tots els contes"?

    Coincido en el gusto por las novelas "Europeas" (Howards End y Una habitación con vistas) mucho antes que la más reputada (Pasaje a la India)

    Por cierto, que yo estuve en el hotel de Florencia donde se rodaron las escenas correspondientes de la película de Bonham Carter y compañía. Y conseguí que me dieran una habitación con vistas, auqnue hacia el otro lado, hacia el Ponte Veccio y el Arno. Precioso.

    Y por cierot, hablando de titulos que no se parecen, en España el título (en Alianza también) de Howards End) se cambió a "La Mansión", con lo que me costó lo mío encontrarlo (entonces no había Internet (o al menos no tan a mano).

    Saludos.

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  7. Creo haberme leído casi todas sus novelas y no tenía mucha idea de sus relatos; no parece muy extraño la influencia greco-romana de algunos de ellos después de haber leído Maurice, pero sigue siendo algo bien curioso.
    Por cierto, lo del Omnibus que explicas a mi me ha hecho pensar en el Knight Bus de Harry Potter...

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  8. Si, si, ahora que lo dices, el bus de Rowling también tiene su similitud con este ómnibus.

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  9. Nunca hubiera relacionado a Foster con relatos de corte fantástico o fabuloso. Si eres capaz de afirmar que hay un relato próximo a "El gran dios Pan" y que además Valdemar lo ha editado, debo echarle un ojo a toda costa.
    Siempre aprendiendo. Un saludo Oscar.
    P.D. Por cierto, un poco tarde por "culpa" de unas vacaciones pero este look me agrada bastante. Me anima a cambiar un poco yo también.

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  10. Bueno, Carlos, que con lo que que se te guta (nos gusta) el relato de "El gran Dios Pan", no se si se me ha ido la mano, ja, ja.
    La calidad del relato no es la misma (aunque muy buena en mi opinión), pero si el fundamente del relato, la inspiración, el eire de la historia. Es una edición de Valdemar algo antigua (yo la encontré en la Cuesta Moyano hace años), pero si lo lees, me cuentas que te parece.

    Yo tu blog lo veo muy bien, el mío es que lo veía, sobre todo, muy oscuro.

    Un saludo.

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  11. La verdad es que no controlo mucho el tema Foster -solo he leido "Pasaje a la India" y visto la adaptación de "Howard´s End"-, así que no tenía ni pajolera de que también hubiera cultivado el cuento fantástico. ¡Y encima en un espectro temático similar al del gran Machen!

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  12. Comento por primera vez en tu Blog, aunque lo sigo desde hace tiempo. Me gusta mucho más ahora ya que se lee bastante mejor. De E.M Forster me quedo con sus novelas ambientadas en Italia y sobre todo Una habitación. ¡Que suerte tuviste en tu viaje a Florencia!Saludos

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  13. Hola, Pilar. Bienvenida (oficialmente). Parece que en contra de la opinión "académica" somos mayoría los que tiramos más a "Una habitación con vistas" que al "Pasaje a la India". El hotel lo localicé buscando uno al que ir en un viaje a Florencia y de casualidad en un buscador referían ese dato. Lo investigué y resulta que era verdad. Al llegar mi primera pregunta (estarían allí hasta las narices de oírla) fue "¿Tiene vistas la habitación?". Me dijeron: "No". Se me puso cara de palo. Y me dijeron "Un momento.... ¿La 305?. Ah, si, esa si". Y me alegraron la mañana. A ver si subo alguna foto tomada desde la ventana. Era espectacular. Justo encima del Ponte Veccio, veía la Plaza Michelangelo y San Miniato por un lado y el Arno al otro. Una maravilla que no olvidaré, la verdad.

    Gracias y un saludo.

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