jueves, 8 de diciembre de 2011

El secreto de Joe Gould, de Joseph Mitchell












Lo primero es lo primero y lo primero es agradecer a quien me ha llevado a este libro. Ricardo en su estupendo Blog ha sido el culpable de la presentación.

Como podéis leerle a él una crítica mucho mejor que la que yo resuma aquí, he estado a punto de no decir nada del libro, pero lo hago, primero por agradecimiento a Ricardo y segundo porque algo tengo que decir del personaje más curioso y en cierta medida más interesante que he conocido este año en un libro.

Y desde luego, lo que probablemente lo haga más interesante para mi es el hecho de que por increíble que parezca, Joe Gould haya sido alguna vez un personaje de carne y hueso. 

Joe Gould con el autor del libro, Joseph Mitchell
¿Que decir del "Profesor Gaviota"?. Pues tres palabras al menos. El autor del libro, Mitchell, fue un afamado periodista que escribió una serie de artículos llamados "Perfiles", ni más ni menos que para el New Yorker, en ellos se dedicaba a hablar a cerca de los personajes menos famosos que circulaban por las calles de Nueva York. Y aquí no puedo dejar de retomar la anécdota que aparece en el libro, cuando alguien recriminó a Mitchell el que solo escribiera acerca de "gente ordinaria". Mitchell le respondió: "la gente ordinaria es tan importante como usted, quien quiera que usted sea". Épico, ¿verdad?.

Bien pues en dos de esos artículos, Mitchell se dedicó a desgranar la vida y obra de un personaje que deambulaba por el Village de Nueva York. Este era un cuasi-indigente que vivía a expensas de las contribuciones (por llamar así a los sablazos que daba) con que contribuían sus conocidos. Todo un personaje que daba color al barrio y se dedicaba a pasear desaseado, recogiendo colillas, con una maleta de cartón  y sentarse a comer de la caridad de conocidos o dueños de bares y escribir de manera inacabable en una serie de  cuadernos escolares. En ellos recogía lo que llamaba la "Historia Oral". Esta era su gran obra (su única obra) que se dedicaba a pulir eternamente. En ella pretendía recoger toda la historia (se comparaba repetidamente a Gibbon y su papel como historiador del Imperio Romano) y tenía escritos cientos de cuadernos que repartía entre todos sus amigos para que se los guardaran (de hecho, en los años de la segunda guerra mundial, ante el miedo a que fueran destruidos en un incendio, los mandó a la granja de una amiga en las afueras).  Toda esta historia estaría recogida única y exclusivamente de la tradición oral, de lo que Gould oía cada día en las calles de Nueva York, de las opiniones de borrachos, prostitutas, porteros, etc. Gould provenía de un linaje con larga historia de familia norteña (Yanqui) y se había (ni más ni menos) licenciado en Harvard, además de estar un tiempo haciendo estudios in situ acerca de las tribus de indios americanos. Un día decidió dejar su casa, negarse a trabajar en lo que quería su padre, irse a Nueva York y dedicarse en exclusiva a su obra. Allí vivía de caridad, se vestía con ropa que le daban sus conocidos cuando la iban a desechar. Dormía en albergues, pensiones de mala muerte o directamente en la calle. Se lavaba caad varias semanas y comía cada varios días. Y escribía, y escribía....
Joe Gould sentado escribiendo en el Village, toda una
leyenda con color local.

El primer artículo de Mitchell, en New Yorker, en 1942 se tituló "El profesor Gaviota". Este era uno de los sobrenombres con que era conocido Gould, por afirmar que entendía el lenguaje de estas aves. El segundo, escrito en 1964, tras la muerte de Gould, es el que realmente se llama "El secreto de Joe Gould". Algunos fragmentos de la obra de Gould se publicaron en diversas revistas americanas  (algunas de mucho prestigio) y se pueden leer en inglés aqui.

Pagina de uno de los cuadernos de la "Historia Oral" de Gould
Gould contó entre sus mentores a Ezra Pound y William Saroyan y entre sus amigos a mi adorado  e.e. Cummings. Y es que este personaje como este es tan, pero que tan original que solo podía ser real, nadie se podría imaginar a un personaje así. Sería tachado de irreal y sensiblero ("¿que acabó sus estudios en Harvard y se fue a vivir de pordiosero y escribir un libro durante toda su vida?... Venga, hombre...." le dirían a cualquiera que lo planteara). 


Retrato de Gould dibujado por el mismo e.e. Cummings
Realmente la obra de Mitchell es absolutamente sorprendente y así lo ha reconocido muchos escritores como Salman Rushdie, Doris Lessing, Martin Amis o Julian Barnes. Es difícil encontrar otra historia así. ¿O no?. No lo se. Aunque Gould no caería estrictamente dentro del concepto de "Homeless", muchas veces cuando he paseado por diversas calles de Estados Unidos y visto estos indigentes que duermen en la calle y viven de la caridad (no es que sean una desgracia exclusiva de los EEUU, pero puedo asegurar que allí son más aparentes) me he preguntado (fugazmente, tampoco pretendo hacerme el místico) acerca de la historia que habrá detrás de cada uno de esos personajes que parecen todos iguales y sin embargo tienen que tener historias muy diferentes. El estilo con que se despliega la biografía del Profesor es absolutamente magistral. Conciso y ágil, con ningún detalle superfluo y tan bien escrito que parece que estamos sentados en el bar al lado de Gould y Mitchell mientras aquel le saca a este un martini o unos huevos fritos con ketchup, dándole a cambio un fragmento de su historia. No cabe duda de que Gould es una maravilla de personaje y Mitchell una maravilla de reportero.

Y por último... "el secreto" (el nombre del libro tiene que venir de algún lado) es absolutamente abrumador. Mientras lo descubría , me sentía como si me hubieran dado en la cabeza con una cacerola. Así que el que quiera que lo descubra. No creo que le defraude. 


7 comentarios:

  1. ¡Absolutamente increible este descubrimiento! La historia me parece fascinante así que intentaré conseguir el libro en cuanto pueda. Que grande es que hayan existido -y existan- personajes así, para los cuales su obra es lo más importante. Aunque para ello deban aislarse del mundo.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Pues la historia es aun más increible... Ya verás, ya verás.... Ya me contarás, ya me contarás... Se lee en un sin sentir.

    ResponderEliminar
  3. Creo, Óscar, que los habituales de tu Strange Library no hubiéramos tenido ningún reparo en dejarnos sablear por Joe Gould a cambio de participar en sus tertulias. A algunos escritores les agradecemos sus obras, a otros sus silencios; a unos pocos sus vidas.
    Un saludo y muchas gracias por tus palabras.

    ResponderEliminar
  4. No se puede decir mejor, señor Signes. A Gould le debemos gratitud por su vida. Y a Mitchell por garantizarle ese lugar en el Parnaso que Gould siempre pensó que tenía y probablemente no habría alcanzado sin esta obra.

    ResponderEliminar
  5. Interesantísimo. Me encantan las "otras" historias y os agradezco a Ricardo y a ti que me hayáis presentado al tal Joe Gould (me sonaba por la película de hace unos diez años pero que no he llegado a ver).
    Me pasa lo mismo Oscar. Cuando veo un mendigo, siempro acabo imaginando cual ha sido su historia y que le ha llevado a esta situación. No puedo dejar de pensar que una vez fueron niños y en su imaginario infantil nunca pasó por su cabeza que podían acabar en esta situación.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. Me parece muy interesante y me lo apunto. No conocía al autor. A mí también me pasa lo del mendigo, incluso he pensado muchas veces en escribir una novela basándome en ello.

    Un abrazo, me tienes por aquí

    ResponderEliminar
  7. Hola, Antonia: encantado de tenerte por aquí. Espero que te guste si lo lees. A mi me ha resultado muy ameno y sorprendente. Un saludo.

    ResponderEliminar