martes, 8 de noviembre de 2011

Tobacco Road (El camino del tabaco), de Erskine Caldwell



Hay ciertas historias que uno piensa que en pleno siglo XX solo ocurrían en África o las selvas más recónditas de Asia entre pueblos indígenas. Hay ciertas historias que uno no suele asociar con ciertas épocas y ciertos lugares. Hay ciertos momentos en que uno no suele pensar que un escritor tuviera facilidad para contar según que historias. A muchos norteamericanos les apetecería que eso hubiese sido así.

Pero resulta que en el sur de Estados Unidos, hasta bien entrado el siglo ya pasado aun se vivían situaciones personales, laborales y familiares que hoy nos dejan con la boca abierta (cuando sabemos que estamos hablando de Estados Unidos me refiero). La historia de la familia Lester es una de ellas. Además los autores que entraban a  contar de manera abierta esas situaciones no eran tantos. Algunos las dejaban entrever (no en vano los autores sureños nos han dejado la visión más marginal y "salvaje" de la vida en ese país), pero la claridad con la que Caldwell desmenuzaba el día a día de  la vida en las comunidades de su Georgia natal es difícil de igualar. El que quiera saber que es el auténtico "Gótico Sureño" que se pase por estas páginas. Y aquí se impone una explicación, y ninguna mejor que esbozar como comienza el argumento de esta magnífica novela.

Comienza con una conversación. Lov llega a casa de su suegro Jeeter Lester. Viene enfadado pero temeroso. Enfadado porque viene a quejarse a Jeeter de la actitud de Pearl, la hija de aquel con la que Lov está casado. Pearl que tenía doce años cuando se casaron hace un año, se niega a dormir por la noche en la cama con Lov y prefiere escaparse de la casa cuando este se acerca. ¿Es esta manera de tratar a un esposo?. Bien sabe Dios que no. Y eso que el bueno de Lov lo había probado todo:

"Lov le había hecho preguntas a Pearl, la había pateado, le había echado agua encima, le había tirado piedras y palos y había hecho todo lo que se le podía ocurrir que le haría hablar con él. Ella lloraba mucho, especialmente cuando estaba herida en serio, pero Lov no consideraba esto como conversación."

Pero además Lov viene temeroso, porque trae un saco lleno de nabos que ha comprado caminando muchos kilómetros en otro pueblo por medio dólar y teme que su familia política se los pueda robar y le deje sin comer. Y tiene motivos para temer.

Los personajes de Caldwell son los aparceros que viven en el campo del sur de los Estados Unidos, en la zona más profunda del país, en la época más profunda de la depresión. Viven en casas hechas con tablones clavados por ellos mismos, que se alzan del suelo sobre montones de piedras en las esquinas, cuyo suelo se comba cuando se caen las piedras de una de las esquinas (el protagonista tiene que gritar a su hijo que deje de hacer botar su pelota contra la pared por miedo a que esta desclave aun más las tablas que la componen).  Lo único que tiene para comer durante días es sopa hecha con las cáscaras del tocino, agua y sal. Menos mal que pueden estar todo el día masticando tabaco para quitarse el dolor de estómago que provoca el hambre. Por supuesto visten todos los días del año la misma ropa y su mayor preocupación es que traje les pondrán el día que los entierren (bueno, eso y que las ratas no los devoren dentro del ataúd). Son hombres sin trabajo y mujeres que no paran de parir hijos. Hijos e hijas con nombre socmo Elli May o Lizzie Belle,  que crecen y que un día salen a dar una vuelta y si no vuelven... bueno, pues se habrán ido a vivir a otro lado o a buscar esposo/a. A muchos de esos hijos nunca jamás los volvían a ver, nunca les volvían a visitar ("Supongo que deben tener sus propios hijos de los que ocuparse" dice una de las madres reales entrevistadas por Caldwell). Nadie contrata ya aparceros para los trabajos del campo. Todo el mundo se ha ido a trabajar a otros lugares. Pero ellos siguen allí, pegados al "Camino del tabaco", un camino hecho por el hombre años atrás, por el que se llevaban rodando los barriles llenos de hoja de tabaco para ser embarcados.

Tal es así que el crítico Lewis Nordan, que prologa este volumen y ha escrito mucho sobre Caldwell, nos cuenta que cuando él era un niño que vivía en el Delta del Mississippi en los años 40 del siglo pasado, (cuando aun era común ver carros tirados por mulas repartiendo barras de hielo para conservar los alimentos en cajas de madera al uso, cocinas y calefacciones eran de leña, el baño era esa caseta de madera fuera de la casa, las casas de los blancos tenían cristales y electricidad para una única bombilla o una radio, las de los negros estaban claveteadas de tablas y se alumbraban con queroseno...) y entre sus amigos de infancia hablaban de los más pobres de la tierra, los más desesperados, incluso los más moralmente recriminables, decía como frase hecha: "Podrían perfectamente estar viviendo en Tobacco Road".  Solo muchos años después se enteró de que esto hacía referencia a una obra de un escritor del que nunca había oído hablar ("mucho antes de saber que Tobacco Road era una obra de ficción, era para mi un fragmento de geografía ficticia, vaga pero real y yo me estremecía al imaginar sus habitantes").

"Migrant Mother", 1936,
la magnífica foto tomada por Dorothea Lange


Caldwell incrementó el aprecio con el que era recibida su obra en general de manera directamente proporcional al incremento de la sensación de enfado y auténtico odio en ocasiones que desató en Estados Unidos, y muy especialmente entre los estados del Sur, de donde procedía y donde se ubicaba la acción de sus novelas. El motivo es obvio. Nadie le critica por ser un mal escritor. Preferían mirar a otro lado y pensar que nunca existió algo así en Estados Unidos. Consideraban que Caldwell reflejaba una América Sureña hundida, inhumana y que solo contribuía a propagar una mala imagen de la región y secundariamente del país. Su forma de escribir acerca de la pobreza, la marginación, el hambre y los elementos sociales más retrógrados admisibles en una sociedad occidental son difíciles de igualar, si tenemos en cuenta la época en que fueron escritos. La primera escena que abre "Tobacco Road" (que ocupa 40 de las 180 páginas de la novela) es simplemente increíble e indescriptible. Hay que leerla.

Y sin embargo, para sorpresa de casi cualquiera, la extrema crueldad de los personajes da lugar a una novela en la que en muchas ocasiones te ríes sin parar. Cuando Dude, otro hijo de Jeeter (con dieciséis años) se va a casar con una viuda, la madre del novio se acerca a la nuera y le dice:

"Bessie, tendrás que hacer que Dude se lave los pies de vez en cuando, porque si no, te va a ensuciar las colchas. A veces no se lava en todo el invierno y las colchas se vuelven tan sucias que no sabes como las vas a limpiar. Dude es igual de descuidado que su padre. Las pasé canutas para obligarle a ponerse los calcetines en la cama, porque era la única manera de mantener limpias las colchas. El nunca se lavaría. Imagino que Dude va a seguir haciendo lo mismo que su padre ha hecho, asi que puede que lo mejor que hagas es obligarle a ponerse los calcetines también."

Un regalito de hombre, vamos. A ver quien dice que no. Y no detallaré la visita al ayuntamiento para conseguir la licencia de matrimonio (Dude es varón y es ilegal que se case con menos de dieciocho años, en cambio es totalmente legal que Pearl se casara con doce. Que recuerden esto los que acusaban a Edgar Allan Poe de pedófilo por casarse con su prima de doce años: era legal y nada extraño) o la noche pasada en un "hotel". Para partirse.


Familia de Dahlonega, Georgia


Yazoo City, Mississippi - 1937 by Margaret Bourke-White


Belmont, Florida

Condado de Putnam, Georgia. Las piedras de la esquina
sujetan toda la cas encima de ellas.

Nettleton, Arkansas. Dice el retratado:" Mi esposa e hijo duermen en la cama.
Yo dormía en el suelo hasta que la inundación se llevó mi colchón."


Su primer libro fue directamente prohibido y requisado por las autoridades del país. Luego, cuando fue publicado "God´s little acre", Cadwell fue directamente detenido en Nueva York, mientras asistía a un acto de firma de ejemplares y sometido a un juicio que finalmente llevó a su exculpación.  Precisamente estas dos ("God´s Little Acre" y"Tobacco Road") son sus mejores y más representativas obras. Sus relatos son en su mayoría también magníficos y alguna otra novela (tengo personal preferencia por "A place called Estherville") son muy recomendables. Sus obras fueron (abiertamente a veces, encubiertamente otras) prohibidas en varios estados, incluyendo su estado natal de Georgia. Hoy, sus obras son magníficamente publicadas por la Editorial de la Universidad de Georgia. Asi son las cosas.



Erskine Caldwell

Caldwell y su esposa, Margaret Bourke-White, fotógrafo.



Mención aparte merece un libro llamado "You have seen their faces" ("Habéis visto sus caras") que, con texto de Caldwell y fotos de Margaret Bourke-White, su esposa, recopila imágenes visuales y escritas de la vida en el sur profundo de los Estados Unidos. Una especie de venganza contra aquellos que le acusaban de falsear o exagerar la situación en el Sur de la postguerra. Siempre hay que recordar que Caldwell pertenecía a un extracto social medio-alto, lo cual hacía aun más atípica la preocupación por las penurias  de esta pobre gente. A este libro pertenecen muchas de las fotos que veis en este post. Se inicia el libro así:

The South has always been shoved around like a country cousin. It buys mill-ends and it wears hand-me-downs. It sits at second-table and is fed short-rations. It is the place where the ordinary will do, where the makeshift is good enough. It is that dogtown on the other side of the railroad tracks that smells so badly every time the wind changes. It is the Southern Extremity of America, the Empire of the Sun, the Cotton States; it is the Deep South, Down South; it is The South.





Hay película. Y dirigida nada menos que por John Ford. Pero no hay nada más que escuchar la música que suena durante los títulos de crédito iniciales para darse cuenta de que estamos ante algo muy diferente. Está basada en un guión teatral escrito por Jack Kirkland en 1933 basándose en la novela de Caldwell. La obra fue un tremendo éxito en la historia del teatro americano. Si contraponemos esto a la recepción de las novela, ya podemos ir teniendo una idea. La película no está mal, siendo dirigida por Ford era difícil, pero tiene un tono de comedia americano que difiero mucho del humor negro que salpica el libro en ocasiones y nada de su crudeza, que como digo sorprende más de una vez.





Y además, gracias a Amanda y su blog me entero de que la Editorial Navona está traduciendo al castellano la mayor parte de obras de Cadwell, que hasta no hace tanto solo se podían leer en inglés. Están disponibles nada menos que sus dos obras maestras (El camino del tabaco y La Parcela de Dios), además de "Una casa en la colina", "Un lugar llamado Estherville", "El sacrilegio de Alan Kent", "Tumulto en Julio", "Historias del Norte y del sur", "Un muchacho de Georgia" y "El predicador". Un lujazo.



7 comentarios:

  1. Caramba, Óscar, cuántos recuerdos y evocaciones me despierta tu artículo. Yo recorrí el Sur americano, el Cotton Belt, durante el verano anterior al Katrina, en un viaje que formaba parte de la documentación que necesitaba para escribir los últimos capítulos de una novela sobre un imitador de Elvis. Pasé por muchos de los lugares que mencionas y por algunos de los que aparecen en las fotografías, como Natchez, por ejemplo. Lo hice en un coche alquilado, con música de blues, redescubriendo paisajes que había leído en Faulkner, Peter Taylor y Twain. Al leer tu entusiasta recomendación de la obra de Caldwell, no obstante, me vienen a la memoria dos obras geográficamente muy alejadas en millas, pero muy próximas en lo social: "Las uvas de la ira" y "De ratones y hombres", de Steibeck. Y quizás también, por su resuelta actitud crítica al pintar sin miedo la verdad, "Las hurdes, tierra sin pan", de Buñuel.
    Un saludo.

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  2. La verdad, Ricardo es que uno de mis sueños no cumplidos es el de alquilar un coche y poder recorrer con toda tranquilidad varias partes de los Estads Unidos. Los Estados del Sur (junto con Nueva Inglaterra o los parques naturales) son una de las que más me apetecen, así que te reconozco mi envidia. Además a eso se suma que estuve invitado a ir a conocer por primera vez Nueva Orleans solo unas semanas antes del Katrina. No pude ir y... ya nunca podré conocer esa Nueva Orleans original.
    Los personajes de Caldwell son el resultado de los personajes de Steinbeck tras haber estado veinte años sin trabajo. Están embrutecidos por el hambre, la falta de ocupación, de educación, de higiene. Corroídos por la endogamia y con un cierto aspecto tétrico y degenerado que no siempre puede ni quiere encubrir e tono semisarcástico de Caldwell. Nada de un "tonto" amable como Lennie en "De ratones y hombres", aqui los tontos tienen más mala leche que otra cosa y parecen aun "más tontos". Las situaciones de Caldwell son más explícitas que la de Faulkner, ya digo que la primera parte es sorprendente en una novela de los años 30. Es curioso que hay un pasaje que me ha recordado mucho a otro de una mis novelas favoritas de Faulkner ("Santuario") porque ocurre algo muy similar, referente a la estancia de los personajes en un "Brothel" (un prostíbulo) sin llegar a saber que se trata de ese tipo de local el sitio donde han pasado la noche.

    De nuevo te dirá que te envidio ese viaje...

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  3. Ya sabes que soy una enamorada de Caldwell. Tiene algo que resulta muy interesante, no juzga a sus personajes (explícitamente) aunque suelen ser gentuza, y esa risa derivada de su humor negro yo creo también que es risa nerviosa porque sus personajes son completamente reales, y eso da mucho miedo.
    La película, como dices, es un tanto descafeinada.

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  4. Si que se qu te gusta. De hecho he estado releyendo los relatos de Cadwell en tu blog. De hecho (bis) como los relatos están publicados en un solo volumen y yo los he ido leyendo salteados , los he pedido para releerlos. Coincido contigo en que los personajes son absolutamente realistas. Incluso a veces pienso que alguno seria aun algo peor en vivo. Por eso algunos preferían que Cadwell no hablara de ellos. Afortunadamente eso ha cambiado hoy y en EEUUse le considera un gran autor. Aunque solo sea por no parecer retrógrados los americanos (algunos de ellos) ha recogido velas.

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  5. Tremendos esos fragmentos que citas, así como
    las fotos. A mí también me recuerda a Steinbeck, pero como dices bien, cuando todo ha ido a peor. Y ese Sur en el que el único hielo es el que traen en carros y la poca electricidad da solo para una raquítica bombilla me recuerda bastante a la España rural de no hace tanto tiempo. Vamos, que yo que no soy una anciana he llegado a ver cosas parecidas.

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  6. Caray... en Navona estamos contentísimos e impresionadísimos con esta entrada! ¡Muchísimas gracias! Ahora mismo la hacemos circular.

    Isabel Sucunza
    Navona Editorial

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  7. Gracias a vosotros, Isabel.
    Es lo menos que se puede hacer por las editoriales que os dais el trabajo de dar a conocer a este magníficos autor y con esta selección de títulos que habéis publicado.
    De verdad que me alegro si os sirve para algo,
    Un saludo.

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