sábado, 29 de octubre de 2011

Squirrel seeks Chipmunk, de David Sedaris





El camino del "ensayo humorístico" (si es que existe algo llamado así) es dificultoso. Hacer gracia a todos y hacer gracia siempre es una tarea muy ardua. Se puede hacer por varios caminos. O uno tiene la capacidad natural de hace reír de manera espontánea a los demás (en este caso a los lectores), o uno tiene una lengua auténticamente viperina, bífida y capaz de percibir la temperatura del ambiente, para indicar el sitio donde más va a doler la mordedura. 
Esto se convierte en una especia de "El Club de la Comedia" escrito. Tomas un tema , generalmente banal. (La colección de ponys de juguete que tiene una autora porque a cada novio que tiene le pide que le regale uno, por ejemplo. Un ejemplo de un ensayo real por cierto). A partir de este empieza un desarrollo en que entre risa y risa te ves obligado, cuando está bien escrito, a reflexionar sobre diversos temas de la vida que todos vivimos día a día.

Entre los varios practicantes de este subgénero literario, uno de los más exitosos en el mundo anglosajón en los últimos años es el estadounidense David Sedaris. Mi toma de contacto de este autor fue curiosa. Un compañero y yo estábamos en un aeropuerto (Sevilla) esperando tomar un vuelo (con retraso) y mi compañero, también lector, me dijo: "Oye, ¿Que libro es ese que tiene ese tío?. Se está tronchando de la risa". Un extranjero estaba sentado solo, leyendo un libro cuya portada era una calavera fumándose un cigarro y, efectivamente, partido de la risa él solo.  Con un poco de flexión de cuello y entornamiento ocular logramos ver que el autor era un tal Sedaris y al día siguiente, en Londres, averiguamos que el título era "When you are engulfed in flames" ("Cuando estás devorado por las llamas"). Compré ese y algún otro volumen de Sedaris y me puse a "trabajarmelo". Entonces descubrí varias cosas. La primera, que era difícil leer u oír hablar de Sedaris sin que se le comparara con Woody Allen ("Es el Woody Allen del nuevo milenio", "Puede hacer parecer a Woody Allen torpe con las palabras"..."). La segunda era que Sedaris es muy, muy conocido y seguido en Estados Unidos y lleva bastantes años dedicado a este tipo de ensayo/libro y los vende por millones, fue declarado humorista del año por la revista Time en 2001. Pero sobre todo (re)descubrí que una de las cosas con las que más se ríe la gente es con un hombre o mujer que, de manera despiadada pero firme, se ridiculiza a si mismo ("Self-deprecatory Style" que dicen los americanos). Esa linea de auto-ridiculización que los americanos trazan desde Woody Allen a Jerry Seinfield y de este a Sedaris. Y es que eso de autoflagelarse a Sedaris se le da muy bien. Sus libros se componen sobre todo de ensayos en que nos cuenta su vida, las cosas que le pasan y como estas le hacen reflexionar, como se siente tras padecer cualquier evento de la vida cotidiana que a simple vista podría parecer banal. Pero lo hace de manera tan exhibicionista que te tienes que reír. Así, textos  acerca de sus múltiples afecciones juveniles (ha estado diagnosticado de trastorno obsesivo-compulsivo y de síndrome de Tourette), su educación, su homosexualidad, su contacto con las drogas, sus ancestros griegos, su trabajo, su vida familiar, viajes (tiene casa en Nueva York, Paris y Londres) llenan páginas y páginas (y columnas y columnas de diarios).



No obstante, siendo sincero, llegó un momento en que me separé un poco de este autor. Probablemente porque era tal la cantidad de hiel que a veces soltaba en sus libros entre broma y broma que a veces me llegaba a hacer sentir levemente incómodo. En ocasiones se ha metido en berenjenales como el que le quisieron montar tras publicar un artículo en el que ridiculizaba las costumbres culinarias del pueblo chino. Pero luego volvía (yo) a otros ensayos y me volvía a reír. Así que descubrí que lo mejor (para mi) era ir poquito a poco y espaciar sus libros. Es, por mantener el paralelismo, como "El club de la Comedia", un programa un domingo por la tarde, con tres humoristas esta muy bien, ligero y divertido, pero ver seguidos los 7 DVDs de una temporada puede ser un poco excesivo. Al menos para mi. En dosis no homeopáticas pero si limitadas, es una lectura muy refrescante entre textos más "sesudos". 

El otro día me encontré en una librería por casualidad con este libro que, vaya por delante, es el más atípico de todos los que he leído a Sedaris. El menos representativo de su humor y sin embargo, muy entretenido. Es también el último publicado por  el bueno de David (2010). Su subtítulo es explícito: "A wicked Bestiary" (Un bestiario malicioso o malvado). Son fábulas en que diversos animales, encarnados en las mas puras pasiones humanas critican, engañan, insultan, confabulan... y se comportan en general como cualquier ser humano que podamos conocer más o menos de cerca. Es decir, que en vez de contarnos lo que su heramana le había dicho una vez a él acerca de sus amigos, nos cuenta lo que un cuervo le dijo a una oveja, en el más puroe estilo Esopo. Claro que todo con el lenguaje que un puede esperar de un neoyorquino del siglo XXI, no como un griego del VI a.C. Difícil imaginar a los animales de Esopo diciendo lo que una cigüeña de Sedaris a otra:

- Y ¿donde exactamente conseguiste esa información?
- Oh. De aquel tipo con el me estuve acostando. 
O como dice el sapo, esta vez en su idioma:

"After all that I should have set her on fire", added the toad. "No. I should have poured acid on her and then set her on fire, the stupid bitch."
O la moraleja final de la fábula:

"...but what would it hurt to pretend otherwise and cross that fine line between licking ass and simply kissing it?" (...pero ¿que daño podría hacer el aparentar otra cosa y cruzar esa fina línea entre lamer un culo y simplemente besarlo?)

En cualquier caso, los animales son tan reales como lo que son: simples bípedos disfrazados. Un gato que va a ir a una fiesta y acude al negocio de un babuino que se dedica a los cuidados estéticos, una pelea entre dos hermanas cigüeñas acerca de la educación de los hijos cigüeña (el hijo de una de ellas le ha preguntado de donde vienen los niños y ella  le ha dicho la verdad: que los traen los ratones), una rata sana que se burla de una rata enferma, acusándola de que el origen de su enfermedad está en sus desordenados hábitos de vida, la espera en una fila en que se juntan un sapo, una tortuga y un pato que ponene verde a todos lo burócratas que les hacen esperar allí sin consideración...

Es el más atípico en el sentido de que no habla (al menos no directamente) de si mismo o su familia. De hecho, a muchos críticos que adoran al autor este libro les parece un divertimento menor que "hay que perdonarle a Sedaris". Los que quieran títulos catalogables como "Puro Sedaris" se deberían tirar hacia "When you are engulfed in Flames", "Me Talk Pretty One Day" o "Dress your family in Corduroy and Denim". En inglés se puede leer unos ejemplos en The New Yorker. Aqui y aqui.   No obstante, los mejores están en los libros referidos. Por cierto, las ilustraciones del libro son estupendas, dibujadas por Ian Falconer, el creador de los maravillosos libros infantiles de Olivia.




En español hay varios volúmenes de Sedaris (no este) publicados en Mondadori y en catalán en Angle editorial. Y por cierto, su hermana Amy Sedaris, aunque a mi no me suena, es al parecer una actriz famosa en USA. 

Os pongo unos vídeos de Sedaris para que lo veáis hablando: 

Uno, leyendo uno de sus textos en el Show de David Letterman



O una magnífica entrevista en la BBC. Muy recomendable (la entrevista, a petición de Sedaris, se lleva a cabo en una sala de disección):


Y finalmente este, que se oye peor, pero me gusta mucho. Una conferencia que dió en Australia llamada "Que es lo gracioso acerca de América"



En resumen, no dejo de reconocer que mucho de este personaje es una pose más que otra cosa, pero a ratos se lo pasa uno bien leyéndolo. 


3 comentarios:

  1. Es un tío divertido, había oído hablar de él, pero nunca lo había leído u oído y realmente mejor a dosis.

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  2. Sí, eso de verter vitriolo sobre uno mismo tiene su gracia y suele dar buen resultado, tanto sobre un escenario como en papel. Los grandes cómicos del cine americano lo sabían y lo explotaron genialmente. Preston Sturges cerraba su famoso decálogo con aquello de que lo mejor de todo era una buena caída. Y muchos escritores aprendieron de ellos el truco. Nombras a Woody Allen, que me gusta más en cine que en libro, y me viene enseguida el recuerdo de "El lamento de Portnoy". En una ocasión leí que eso de la autoflagelación era un rasgo de humor típicamente judío. No estoy seguro, pero casi que me gustaría que Sedaris no lo fuera, más que nada para contradecir el tópico.
    Un saludo.

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  3. Pues puedes contradecirlo abiertamente: madre protestante y padre griego ortodoxo. Y además, de manera parecida a lo que hace Woody Allen, Sedaris se pitorrea bastante de la religión de sus padres. Woody Allen que también a mi por cierto me gusta infinitamente más en el cine que escribiendo (y que en los últimos años no está en su mejor racha a mi parecer).

    Saludos.

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