viernes, 7 de octubre de 2011

The Complete Fairy Tales, de George MacDonald





Imaginad la situación: Una estación de tren inglesa y un muchacho de dieciseis años, de aspecto algo descuidado, pero inteligente. Antes de montarse en el tren recuerda que no tiene nada en que entretenerse durante el viaje, aparte de la observación del paisaje, pero no cree que esta de para tanto rato. Asi que se dirige a la librería de la estación, a echar un vistazo a lo que alli se ofrece. 
No se si entonces la situación en las estaciones sería similar a la de los aeropuertos actuales y tendría que encontrarse con lo mismo que una protagonista de Ursula K. Le Guin: “Las tiendas del aeropuerto no vendían libros, solo bestsellers, que Sita Dulip no podía leer sin riesgo de severas reacciones sistémicas“. Pero no, este muchacho, tras subir y bajar por estanterías y expositores encontró una novela de fantasía publicada en 1858. Se montó en el tren y cuando llegó al final de su viaje y había acabado la lectura se bajó del mismo con la sensación de “haber cruzado una gran frontera”. El viajero era C.S. Lewis. El libro era “Phantastes” de George MacDonald. Su comentario posterior no puede ser más claro: “Esa noche mi imaginación fue, en cierto sentido, bautizada...//...No tenía la más mínima idea de aquello en lo que me había metido al comprar Phantastes".

Pero no fue Lewis el único adalid de la obra de MacDonald: G.K. Chesterton dijo de él que "era uno de los tres o cuatro hombres más grandes del siglo XIX" ,W.H. Auden le llamó "uno de los escritores más destacados del siglo XIX", Oswald Chambers que dijo de él "¡Cómo adoro a ese hombre!" y su conocido, amigo y apoyo editorial, Lewis Carroll no era menos importante para MacDonald. Hablaré un poco más adelante de esta relación.

Además, durante una gira americana de conferencias  comenzó su amistad con Mark Twain. También John Ruskin, Lady Byron (viuda de Lord Byron) y Ralph Waldo Emerson mostraron repetidas veces de manera pública su apoyo y aprecio por el escocés. El interés de la obra de MacDonald es simplemente colosal. Y no hablamos desde luego de ningún Don Nadie, aunque como ocurre con frecuencia, el tiempo en gran medida ha roído la merecida fama de un escritor y pensador muy reconocido en la segunda mitad de su vida. A pesar de todos sus apoyos, su fama se fue desvaneciendo a lo largo del siglo XX, sus libros fueron quedando descatalogados. ¿Porqué?. Diversas causas y curiosamente, defiende el prologador de esta obra (Koepflmacher, de la Universidad de Princeton): opina que a pesar de sus esfuerzos, no solo C.S.Lewis no fue capaz de rescatar del olvido al que llamó "su maestro", sino que pudo ser una de las causas de su declive. Lewis siempre fomentó la lectura de sus sermones y ensayos. Alabó su capacidad de pensamiento y su filiación cristiana, dejando un poco de lado sus novelas y relatos, que consideraba menos importantes. Pero para el público general los sermones de MacDonald empezaban a estar desfasados y hubiera resultado mucho más interesante (y merecedor de preservar su memoria) su "corpus" puramente literario. Otros críticos no piensan así, defienden el papel de C.S. Lewis como divulgador de su obra de fantasía. Solo en 1970-80 comienza a reaparecer el interés en este victoriano, esta vez no en su tierra, sino en Estados Unidos. 



George y Louisa MacDonald el día de sus bodas de oro, en 1901


Las obras de GMD (más de cincuenta) se pueden agrupar por un lado en los cuentos de hadas (once en total, reunidos todos en este volumen) y sus novelas: "The Princess and the Goblin" ("La princesa y los trasgos" en España, que es el más conocido de sus relatos largos), "Phantastes", "The princess and Curdie", "Lilith"... Además de varios volúmenes de poemas y otros de sermones y ensayos de carácter básicamente religioso. Estos últimos, como digo, los mas admirados por C.S. Lewis: 

I dare not say that he is never in error; but to speak plainly I know hardly any other writer who seems to be closer, or more continually close, to the Spirit of Christ Himself. I have never concealed the fact that I regarded him as my master; indeed I fancy I have never written a book in which I did not quote from him. (C.S. Lewis)
(No me atrevo a decir que nunca se equivoque; pero para hablar claramente es difícil para mi encontrar otro escritor que parezca estar más cercano o más continuamente cercano al Espiritu del mismo Cristo. Nunca he ocultado el hecho de que lo considero mi maestro; desde luego imagino que nunca he escrito un libro en que o incluya citas suyas.) 

Este escritor escocés, novelista y creador de relatos, ensayista y escritor de sermones, que comenzó su vida como clérigo y siempre se consideró esencialmente un poeta, destacó por su visión nada ortodoxa de la vida de la época victoriana, de su literatura y especialmente de sus relatos. Inmerso en una época en la que los niños victorianos, considerados de extrema inocencia por los adultos, que debían ser protegidos hasta bien creciditos de cualquier exposición a conductas consideradas violentas, de malos modos y espacialmente de cualquier información relacionada con el sexo o el erotismo, con el cuerpo humano, MacDonald comenzó a escribir relatos que se desviaban de este canon. Varios son los aspectos que separan estos relatos de los cuentos de hadas y cuentos para niños victorianos típicos. De hecho los separan años-luz.

1) Uno de los datos más apasionantes del pensamiento de GMD es que fue un gran defensor de que los llamados "Cuentos de Hadas " (aunque muchas veces nada tuvieran que ver con las hadas) nunca se debían entender como literatura dirigida exclusivamente a niños. Ni siquiera principalmente a niños. Siempre defendió que se dirigían por igual a los niños ("children") y a los que son como niños ("child-like"). Cada uno podría extraer las ideas y moralejas que quisiera del cuento, o disfrutarlo a su manera. Además el adulto se beneficiaría del punto de vista del niño igual que el niño puede recibir muchas explicaciones por parte del adulto. 


Ilustración creada para el relato "The light princess".



2) Su sentido del humor: nunca hay que perder de vista que los relatos están dirigidos a “children and child-like” (niños y los que son como niños) por lo que abundan elementos humorísticos que un niño de corta edad no percibirá. Usando como ejemplo básico su cuento “The Light Princess”, (La princesa ligera) podríamos citar las puyas que el rey dirige a la reina debido a que no logran tener hijos: 

- "¿Porqué no tienes alguna hija al menos?" dijo el rey "ya no digo hijos. Eso sería demasiado esperar".
- " Seguro que lo sería, querido Rey. Lo siento mucho." Dijo la reina.
- "Bien debes sentirlo", respondió el Rey, "No iras a hacer de eso una virtud ¿verdad?"
3) Su denuncia de la doble moral victoriana respecto de los sexos. El papel secundario asignado a la mujer no cuadraba con MacDonald. Así, en el mismo cuento es la princesa la que rescata al príncipe con un beso, o mirad lo que opina acerca de las bodas de príncipes y princesas. 

Un día (el príncipe) perdió de vista a su comitiva en un gran bosque. Estos bosques son tremendamente útiles en la entrega de príncipes separándolos de sus cortesanos, como un cedazo que retiene el salvado. Entonces los  príncipes escapan para seguir su fortuna. En esto tienen ventaja sobre las princesas, que son forzadas a casarse antes de tener la más mínima diversión. Como me gustaría que nuestras princesa se perdieran en un bosque de vez en cuando. 

4) Su “toque” erótico, que hoy consideramos de lo más nimio, pero entonces era algo impensable. Y muy especialmente en relatos dirigidos a niños entre otros receptores. Más que dar un matiz erótico a los relatos, para no confundir a nadie, se trata de que se pierde ese concepto de que príncipes y princesas son asexuados casi y como mucho se dan un beso para romper un hechizo.  El simple hecho de que cuando el príncipe encuentra a la princesa en el lago bañándose, esta no lleve todo el complejo armazón que debían usar las mujers victorianas para bañarse ya es sospechoso. Pero cuando además el príncipe agarra a la princesa, la lleva nadando por el lago, la coge en brazos y se tira desde una roca al agua con ella en brazos... Hasta Ruskin, que admiraba tremendamente a MacDonald comenzaba a sentirse muy, muy incómodo. 



MacDonald en todo el esplendor de su barba.


En este libro se reúnen sus once "Cuentos de Hadas", la mayoría totalmente recomendables y disfrutables para niños y mayores. Algunos de ellos son:

The Light Princess (La princesa ligera): Haciendo un guiño a "La Bella Durmiente", esta es la historia de una princesa que trae a sus padres la felicidad. Cuando estos van a hacer la lista de invitados al bautizo de la primogénita, "olvidan" a la hermana de su padre, la princesa Makemnoit, que además de princesa resulta ser una bruja y en castigo por el olvido, condena a la princesa a vivir sin gravedad, flotando en el aire ante la mínima brizna de viento. Pero claro, entonces aparece un príncipe que pasaba por allí y la ve mientras se baña en el lago por la noche (porque en el agua es el único sitio donde recupera la sensación de gravedad, de corporeidad) y ya la tenemos liada. 

The Shadows: Comenzamos en presencia del recién elegido Rey de las Hadas (porque bien sabido es que las Hadas pueden elegir a quien quieran para ser su Rey). Este hombre (Ralph Rinkelman) está postrado en cama y recibe una comitiva que viene a hacerle una petición. No son Hadas. Son Las Sombras. Las Sombras (que se diferencian de los fantasmas) son esas imágenes que aparecen en las paredes en las habitaciones poco iluminadas, sobre todo en las que la luz es el hogar de una chimenea; o las que aparecen en los pasillos mal iluminados y juegan a engañarnos. Se quejan de que desde que se usa la "Moderna iluminación con gas en las casa", ellas están en peligro de extinción.

The Golden Key: Dos adolescentes (Mossy el héroe y Tangle la heroína) encuentran una llave dorada y a partir de ese momento inician su labor para localizar el candado que dicha llave abre. Para ello deberán atravesar el país de las hadas. Entonces descubrirán cuan diferentes son las normativas, las gentes y hasta la aplicación de las leyes físicas en aquellas tierras. 

También muchos otros muy conocidos y admirados en Gran Bretaña y Estados Unidos, como  The Wise Woman or The Lost Princess,  Nycteris y asi hasta once.


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MACDONALD & CARROLL

Y hay más sorpresas. Lewis Carroll en su época tenía sus dudas acerca de si debía publicar un librito que había dedicado a una amiga-niña, que luego sería llamado "Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas" (Aunque por entonces se llamaba "Aventuras de Alicia bajo Tierra". Y como jurado eligió a los niños de MacDonald (el buen George tuvo nada menos que once). Les dio a leer el libro y la recepción fue tan entusiasta que Carroll decidió inmediatamente publicarlo. Ahí es nada. El resto es historia de la literatura, de la buena literatura. A cambio, más tarde Carroll trató por todos los medios de apoyar la publicación de los libros de MacDonald. De hecho, la publicación y el gran éxito de "Alicia" allanó el camino para la publicación de las obras de MacDonald. Hasta entonces los editores eran muy reacios, pensando que esos cuentos para niños y adultos eran muy raros. El éxito de un libro aun más atípico (Alicia) ablandó sus recelos. 

Esta foto tiene su historia: En ella vemos a George McDonald con una de sus hijas. Una de los once hijos que tuvo. Esta es Lilia ("Lily") Scott MacDonald, su ojito derecho, su favorita. La foto fue tomada el 14 de Octubre de 1863 y el fotógrafo es nada menos que Lewis Carroll. Tanto McDonald como Carroll tartamudeaban al hablar y se conocieron en la consulta de su logopeda común. Se hicieron amigos y admiradores de sus respectivas obras. La verdad es que la foto es fascinante. La mirada de George, la mirada concentrada de Lily, su mano despreocupada sobre el hombro de su padre, la mano de él agarrando el cinturón de ella. Merece observarla un rato.



Esta otra, igualmente tomada por Carroll,  muestra al escritor con sus hijos Mary y George, ambos dormidos. Mary está conjurando en un sueño esa imagen "idealizada" de su padre. Está compuesta en realidad de varias tomas superpuestas y probablemente combina al menos tres negativos. 


Y como colofón, os pongo al mismísimo Lewis Carroll autorretratado posando con Louisa MacDonald y cuatro de los niños MacDonald:


Otra curiosidad es que un hermano de Lewis Carroll, llamado Wilfred Dogson, enseñó a la hija deportista de MacDonald, Mary, a boxear. ¿Alguien imagina una hija de un clérigo victoriano boxeando?. Pues bien, Mary era una de las niñas MacDonald favoritas de Lewis Carroll. Hasta el punto de que en "Aventuras de Alicia a través del espejo" aparece un gato cuyo nombre tomó del nombre real del gato de Mary: Snowdrop. Carroll mantuvo abundante correspondencia con Mary a lo largo de los años. 



Un muy buen autor, autor de "Matrícula de honor cum laude" para este lector. 

En inglés, al ser autor cuyos derechos son de dominio público, la mayor parte de su obra puede ser consultada en el Proyecto Gutemberg.

14 comentarios:

  1. Me ha encantado esta entrada. Me sonaba el nombre de MacDonald, de una biografía de Carroll que leí, pero nunca he leído nada suyo. Otro más pa la lista. Y qué injusta es a veces la historia de la literatura, que olvida a escritores como éste, que, por lo que cuentas, parece interesantísimo.
    Fascinantes las fotos, Carroll tenía un extraño talento como fotógrafo. Y qué decir de la foto de MacDonald y su señora; perfecta para ilustrar un cuento de fantasmas.
    Y en cuanto a las curiosidades y coincidencias, apasionantes. En el libro que estoy leyendo hay unas cuantas también.
    Un gusto leerte como siempre.

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  2. No lo conocía y me ha fascinado todo lo que explicas y como dice el niño Vampiro, la foto de McDonald con su mujer es... genial de lo que llega a impresionar, la mirada de él es inolvidable. Me lo apunto seguro (o ataco Gutenberg)!

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  3. Yo me introduje en el mundo de las hadas por culpa de Lady Gregory, aunque lo suyo era más mitológico. A MacDonald lo conocí en una recopilación de cuentos que publicó Siruela, "Cuentos de hadas victorianos" ("Beyond de looking glass" en su edición original), en la que aparecen también Ruskin, Christina Rossetti y otros. El prólogo de Jonathan Cott, el editor, sobre el mundo de las hadas y la infancia es de lo más recomendable.

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  4. No sé que me ocurre, pero dejo comentarios que luego no salen escritos...(llevo cuatro desde ayer)
    Voy a intentar escribir lo mismo que he escrito hace un rato.
    Me ha gustado mucho esta entrada...aprendo mucho leyendote. Soy gran admiradora de C.S.Lewis y de Chesterton...y veo que ellos leían los mismos libros,...es como sí entre ellos se conocieran a pesar del tiempo y que algunos no fueron coetáneos. Ruskin, Mark Twain, Lewis Carroll...Qué interesante y curioso lo que cuentas.
    Este autor, va desde luego, a la libreta moleskine, para cuando ahorre...vengo algo austera de Inglaterra.
    Me quedo con el inicio de esta entrada...con ese chico -c.s.lewis-sentado en la estación.
    Un saludo!!

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  5. Bat Boy: La verdad es que para mi el autor ha sido todo un descubrimiento. Lo pillé de refilón al leer la opinión que sobre el tenía Yeats. Comencé a buscar cosas y topé con este libro. Me ha encantado. He encargado una novela larga, precisamente Phantastes, la que tanto sorprendió a C.S. Lewis.

    Nit: Las fotos de MacDonald son todas impresionantes. Llego a sospechar que nació del vientre de su madre ya con esa barba, por muy joven que le veas ya aparece con ella. Algunas son sorprendentes porque al ser en blanco y negro recuerdan a otros personajes. Tengo una foto suya que jurarías que es Rasputín.

    Mujer Quijote: Lady Gregory también me gusta mucho. Creo recordar que mi vía de llegada a ella fue la madre de Oscar Wilde, pero no estoy totalmente seguro. Oye, ¿que cuento de MacDonald aparece en ese libro de Siruela?, que igual lo busco.

    Maria: Ahora han entrado juntos este mensaje y el otro perdido (el de Dahl). C.S.Lewis tuvo una relación intensísima con la obra de MacDonald y como comentaba con Nit en otro sitio, también Tolkien le leyó y le disfrutó. De hecho C.S. Lewis le habló de él y Tolkien meditó mucho sobre sus obras. He leido que los Orcos de "El señor de los anilos", entre otros origenes, deben mucho a los Goblins de MacDonald. La teoría es muy curiosa. En la época victoriana no estaban bien vistas obras en las que se matara a montones de seres humanos. Por ello MacDonald inventóa los Goblins. Matar a un Goblin (no humano) no era como matar a tus compatriotas en una guerra. Era comprensible y permisible. Algo parecido pasaba con los Orcos, En contra de los que quieren ver ciertos tintes racistas en el Señor de los Anillos (Los Elfos rubios matando a los Orcos, de piel oscura, con peinados raros y anillos en la nariz, como si fueran arios matando a negros) en realidad se trata del exterminio de seres de otra naturaleza, no de otra raza.

    Bueno que me enrollo.
    Gracias a todos por los comentarios.

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  6. ¡que entrada tan fascinante! debo decir que no conocía nada de este autor y me llevo mucha tarea para buscarlo y leerlo.
    Me encantó, de principio a fin ¡gracias!
    Ale.

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  7. Yo a Lady Gregory llegué por Cunqueiro que tradujo algunos de sus trabajos.
    En la recopilación de Siruela aparecen dos cuentos: "La llave de oro" y "Niño de Sol y Niña de Luna" (éste parece que inicialmente se llamaba "Photogen y Nycteris". La traducción es de Carmen Martín Gaite.

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  8. Pues son dos de los famoso. Merece la pena. Lo buscaré. Gracias otra vez.

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  9. Oscar te felicito de nuevo por una entrada tan completa, llena de materiales. Naturalmente al leer lo de cuentos de hada victorianos he recurrido a mi querido volumen de Siruela al que alude La mujer Quijote y me he leído de un tirón "La llave de oro". Madre mía que imaginación, todo maravillas y no me extraña esa cercanía a Carroll. Lo he disfrutado como lo que soy, un niño grande (child-like ¿no?). En fin, gracias por unos momentos de fantasía en este sábado.
    Abrazos.

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  10. La verdad, Carlos es que "La llave de oro" es un poco diferente a los demás. A mi me gusta mucho, la verdad. Es más esotérico, muy influido por la formación filosófico-religiosa de MacDonald. Si lees "La princesa ligera" o "El corazón del Gigante" son más cercanos a los cuentos de hadas mas tradicionales. He hecho el experimento de contarle "La princesa ligera" a mi hija pequeña y le ha gustado bastante.

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  11. Me acabo de bajar a mi e-book "Phantastes", con lo cual, además de constatar aquí mi ignorancia acerca de McDonald, subrayo lo que es evidente: tu capacidad de persuasión y tu paladar literario. Destaco también la potencia evocadora de esas fotografías, magníficas, que acompañan tan bien a tu texto; y, por último, apunto una coincidencia temática entre uno de sus cuentos que he leído en el ordenador -"la loba gris"- y la leyenda de Bécquer "La corza blanca".
    Un saludo.

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  12. Llego con retraso a esta entrada, estoy de viaje estos días. Muy completa e informativa, ylas fotos son estupendas. Macdonald sin duda sería un hombre buenísimo, pero visto en fotos da un poco de miedo, la verdad. Como tú, le veo un parecido asombroso con Rasputín. Serán las barbas.

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  13. Ricardo: Ya me contarás que te parece Phantastes. Yo lo he pedido por internet, aprovechando que tiene un precio de risa. A ver si lo leo protno y lo comentamos. Ese cuento (La loba gris) no lo conozco, no viene en esta recopilación ninguno con ese nombre. Voy a a buscarlo, a averiguar cual es (Las leyendas de Becquer son uno de los pocos libros que me obligaron a leer en literatura de BUP y me gustó).

    Elena: Pues para Rasputiniana la foto que le ponen en la Wikipedia (la primera) en inglés. Echalé un vistazo:

    http://en.wikipedia.org/wiki/George_MacDonald

    Saludos.

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  14. Gracias por estas entradas, Óscar!
    Hace miles de años compré Lilith - me encantó el nombre y - lo confieso- la cubierta- pero aún no lo he leído. Así que, con gran riesgo de mi integridad física, lo he rescatado del nivel más inferior, lejano y olvidado de mi montón de "pendientes". Me has puesto la miel en los labios...

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