lunes, 3 de octubre de 2011

Boy, Tales of Childhood (Boy, relatos de infancia), de Roald Dahl






Y continuando en la línea de la entrada anterior, los relatos de infancia y adolescencia, me he topado con este libro. Lo compré hace tiempo por lo mucho que me gustan los relatos de su autor, pero solo por casualidad me acordé de él.

Mi hija sacó de la biblioteca dos libros de Dahl ("Charlie y el gran ascensor de cristal" que le gustó más y "Las brujas" que la conquistó bastante menos) y me acordé de que por ahí, enterrado entre muchos otros congéneres debía andar este volumen. Lo rescaté y lo leí del tirón. Solo diré  dos o tres cosas de él. Todas buenas.

En este caso, a diferencia de "El gran Meaulnes" no hablamos de una novela sino de narraciones que el autor hace de los hechos que han marcado una huella más profunda en su memoria infantil. No es nada exhaustivo y no se trata de unas memorias o autobiografía. Un libro sencillo, a base de eventos sueltos, narrados de manera amena, al estilo de los mejores relatos y novelas de Dahl. La historia de este niño  cuyo padre, noruego, emigró a Gales para buscarse la vida, un padre que logró amasar una pequeña fortuna. Un padre que a pesar de tener solo un brazo (tras perder el otro por una mala "reparación" de una fractura de codo) era capaz de hacerlo todo con una sola mano. Se ataba los cordones con la mano derecha a la misma velocidad que los que podían usar ambas. No me preguntéis como. Para cortar la carne afiló el borde de un tenedor hasta hacerlo cortante y tuvo dos cubiertos en uno. Un personaje muy interesante, que siempre tuvo claro que sus hijos deberían educarse en escuelas de Inglaterra, las mejores del mundo para él, a años luz de las noruegas. Este hijo fue llamado Roald en honor a uno de los mayores héroes de Noruega, Roald Amundsen.

Algunos de dichos relatos nos retrotraen directamente al fermento del que crecerían después las escenas más famosas de sus obras. Al hablar de sus (muy escasos) recuerdos entre los siete y nueve años de edad, uno de los más claros es la tienda de dulces de la señora Pratchett:

La confitería de Llandaff en el año 1923 era el auténtico centro de nuestras vidas. Para nosotros era lo que el bar es para un borracho o una iglesia es para un obispo. Sin ella habría habido muy poco por lo que vivir. 

Ahí tenemos la descripción de todos los tipos de caramelos y dulces que compraban: Los cordones de regaliz, los Gobstoppers, los Sherbet Suckers... Difícil no recordar "Charlie y la fábrica de chocolate". No obstante, la más clara referencia a esta magnífica obra está en uno de sus mas dulces recuerdos de infancia. La empresa de chocolates Cadbury´s enviaba a una selección de niños unas cajas con doce barras de chocolates. Una de las barras tenía un sabor famoso y conocido de Cadbury´s para comparar. Las otras once eran sabores "experimentales" creados en los laboratorios de la empresa. Las barras venían con una tarjeta que se tenía que reenviar, poniendo nota a los sabores de prueba y haciendo algún comentario sobre ellos. Estas tarjetas dentro del envoltorio de las barras de chocolate deben sonarle a más de uno... Por cierto, que la señora Pratchett, la dueña de la tienda, malhumorada, desagradable con los niños, con las manos y la ropa muy sucia siempre, recuerda a algún personaje de "Las brujas". Me quedo sin saber como nació la idea de "Matilda". 


Roald Dahl en la versión de la BBC, tomando un "Sherbet Sucker"

Los Gobstoppers tuvieron su repercusión en el mundo de Willie Wonka.

Otros muchos episodios dan para echar un rato ameno con ellos:

- Las vacaciones de toda la familia, que cada año, en verano, hasta que Dahl cumplió diecisiete años, volvía a Noruega. Eso implicaba una labor de planificación por parte de su madre de increíble dificultad. Viajaban siempre alrededor de diez familiares. Tardaban cuatro días en llegar de Gales a Noruega (3 semanas de Inglaterra a Sudáfrica y más de un mes en llegar hasta China). Había que reservar trenes, barcos, hoteles, etc, de manera anticipada, todo ello por carta en cada parada del viaje. Por cierto que gracias a este libro me he enterado de que hasta hace no tantos años la capital de Noruega no recibía el nombre de Oslo, sino el de Christiania.

- Su educación en colegios (interno) en Gales primero y luego en Inglaterra. Colegios en que era muy habitual el castigo físico tanto por parte de los profesores o el director, que les azotaban de manera inhumana con un bastón especial, como por parte de los estudiantes mayores, los prefectos, que también se aprovechaban de los novatos (les tenían como criados para limpiar sus habitaciones o , en épocas de frío, para que se sentaran antes que ellos en el retrete para calentárselo a los prefectos), además de también azotarlos. Me recuerda a las memorias escolares de C.S. Lewis. No debía ser especialmente bonito estudiar en esos colegios, y eso que eran colegios privados para gente con un nivel medio-alto de recursos. Nada de colegios estilo Harry Potter, vamos. Si en la época de "El gran Meaulnes" había grandes diferencias respecto de la educación de los  niños con respecto a la nuestra aqui no son menores. En los colegios tanto de Gales como de Inglaterra, desde los 5 años, hacer algo que contrariara a los profesores suponía el riesgo de tener que inclinarse y bajarse los pantalones para recibir los golpes con un bastón especialmente querido para el director del colegio.

- La época en que el doctor te operaba a domicilio. El médico era llamado a casa y si se precisaba cirugía, llevaba su frasco de cloroformo y tendiendo un paño estéril sobre una buena mesa, te arreglaba allí mismo. Así operaron, sobre la mesa de su sala juegos, a la hermana de Roald de apendicitis y al mismo Roald le reimplantaron la nariz que se había amputado casi entera tras salir disparado a través del cristal en un accidente con el primer coche que tuvo la familia y conducía su hermana.

Los recuerdos llegan aproximadamente hasta los veinte años de edad.

En el Repton College, con su equipo de "Fives", un juego de pelota algo similar a la pelota vasca
Roald (arriba a la derecha) fue el capitán del equipo de Fives y del de Squash.


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La BBC hizo una adaptación a la TV de este libro en capítulos que se pueden ver en su página web, siempre y cuando uno viva en el Reino Unido. Fuera de allí, por motivos que se me escapan, la BBC bloquea la reproducción de sus contenidos. Las fotos de Dahl niño que se ven por aquí son de la misma. 





Un libro amable, sin más pretensión que el mero entretenimiento, que se lee casi como un relato más del Dahl, más como sus relatos puramente destinados a los niños que como los de misterio, claro. Como Matilda o Charlie.

Más tarde vendrían los años de trabajo como vendedor de petróleo para la Shell, de la guerra, en los que se fue alistado en la RAF y se convirtió en piloto y héroe de guerra, un auténtico "Wing Commander" y su implicación con el servicio secreto y el espionaje británico. Y aun más tarde su desarrollo como escritor. Escritor de maravillosas historias para niños y no tan niños y de magníficos relatos de suspense. Pero eso es agua de otro manantial... y de otro libro, llamado "Going Solo", la continuación de sus recuerdos.


Roald Dahl con su amigo Mr Fox





17 comentarios:

  1. Leí este libro hace un par o tres de años y me encantó. Como dices, es un libro sin grandes pretensiones, pero con el inconfundible sello Dahl.
    Roald Dahl es autor de cabecera de cualquier niño inglés, que se saben sus historias de memoria. Una vez más, me toca lamentar que en España no tengamos a nadie así, o si lo hay, yo no lo conozco. Me temo que Manolito Gafotas... no.
    Un saludo.

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  2. Este y la continuación (Going Solo) son libros fetiche de mi infancia. Son geniales.

    Lo que no sabía era lo de la adaptación de la BBC. Eso lo tengo que ver.

    La BBC bloquea contenidos para que los que no les pagamos impuestos (en el Reino Unido pargan impuesto y licencia de TV) no tengamos acceso a ellos por la cara. Y yo que estaría dispuesta a pagarles impuestos desde el extranjero si pudiera hacer zapping en sus cadenas cuando me apeteciera.

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  3. Es un libro delicioso que he recomendado y regalado muchísimo. Lo leí por primera vez ya ni me acuerdo cuándo, pero motivado, sin duda, por la lectura de sus "Relatos de lo inesperado", cuyos "La pierna de cordero" y "Hombre del sur" fueron adaptados en aquella serie memorable de "Hitchcock presenta". Para mí Dahl era un escritor de humor negro, negrísimo, que con maña de cirujano convertía la crueldad y la estupidez en humor. Por eso, cuando me encontré por primera vez aquel libro de memorias para niños me puse en guardia y empecé a leerlo recelando que a las primeras de cambio aquel narrador infantil se convirtiera en un psicópata, pero no, amigos, el muy cabronazo no solo era muy bueno en aquel género, sino que resultaba tierno, sincero, entrañable, sin llegar nunca -y ahí está el mérito- al engolamiento o a la ñoñería. Fue toda una sorpresa. Literatura para niños, pero no una literatura menor. Qué diferente a toda esta literatura juvenil que prolifera.
    Bravo por tu artículo, Óscar

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  4. Estoy con Cristina, me da una rabia increíble no poder acceder a los contenidos de la BBC. ¿No han pensado en una suscripción para extranjeros? Seguro que muchos la pagaríamos.

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  5. Es un libro delicioso que he recomendado y regalado muchísimo. Lo leí por primera vez ya ni me acuerdo cuándo, pero motivado, sin duda, por la lectura de sus "Relatos de lo inesperado", cuyos "La pierna de cordero" y "Hombre del sur" fueron adaptados en aquella serie memorable de "Hitchcock presenta". Para mí Dahl era un escritor de humor negro, negrísimo, que con maña de cirujano convertía la crueldad y la estupidez en humor. Por eso, cuando me encontré por primera vez aquel libro de memorias para niños me puse en guardia y empecé a leerlo recelando que a las primeras de cambio aquel narrador infantil se convirtiera en un psicópata, pero no, amigos, el muy cabronazo no solo era muy bueno en aquel género, sino que resultaba tierno, sincero, entrañable, sin llegar nunca -y ahí está el mérito- al engolamiento o a la ñoñería. Fue toda una sorpresa. Literatura para niños, pero no una literatura menor. Qué diferente a toda esta literatura juvenil que prolifera.
    Bravo por tu artículo, Óscar

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  6. Es un libro delicioso que he recomendado y regalado muchísimo. Lo leí por primera vez ya ni me acuerdo cuándo, pero motivado, sin duda, por la lectura de sus "Relatos de lo inesperado", cuyos "La pierna de cordero" y "Hombre del sur" fueron adaptados en aquella serie memorable de "Hitchcock presenta". Para mí Dahl era un escritor de humor negro, negrísimo, que con maña de cirujano convertía la crueldad y la estupidez en humor. Por eso, cuando me encontré por primera vez aquel libro de memorias para niños me puse en guardia y empecé a leerlo recelando que a las primeras de cambio aquel narrador infantil se convirtiera en un psicópata, pero no, amigos, el muy cabronazo no solo era muy bueno en aquel género, sino que resultaba tierno, sincero, entrañable, sin llegar nunca -y ahí está el mérito- al engolamiento o a la ñoñería. Fue toda una sorpresa. Literatura para niños, pero no una literatura menor. Qué diferente a toda esta literatura juvenil que prolifera.
    Bravo por tu artículo, Óscar

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  7. La verdad es que Dahl es mucho más conocido en nuestro país de lo que yo durante mucho tiempo creí. La primera vez que entre en la librería Foyles de Londres, había toda una sección inmensa dedicada a sus libros. Y lo más bonito es que estaba llena de niños y sus padres tirados por el suelo o en "pufs" leyendo sus obras. Al volver y empezara a contarselo a la gente, me sorprendió que un autor que yo creía que no conocía mucha gente y que era yo de los pocos que leía, era por el contrario muy, muy leído. Mea alegré un montón. El autor se lo merece. De nuevo soy, por lo que veo, el último en llegar a este libro y de nuevo me alegro de ver que a todos os ha gustado mucho. Muchas gracias por los comentarios porque de verdad es estimulante ver que no es solo mi impresión el pensar lo amenas que son estas historias.

    Yo también pagaría gustosamente por los contenidos de la BBC. Pero ni pagando podemos. Un poco tonto. Comprensible, pero tonto, la verdad.


    Saludos a todos.

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  8. Creo que por una vez, hemos leído un libro casi a la vez. Espero poder ponerme al día con las reseñas y hablar de ella pronto. Hace unos días que lo acabé y me ha quedado una sensación muy dulce: quiero sabes más sobre su infancia pero Boy está perfecto como está: con sus pequeñas anécdotas infantiles y sobre su familia: todavía siento dolor al recordar el pequeño accidente con el coche de su hermana o la reparación que le cuesta el brazo de su padre. Y me pregunto: ¿será verdad todo lo que nos cuenta? No importa realmente.

    En cuanto a BBC, creo que todos los que nos pasamos por aquí pagaríamos por poder recibir la señal en nuestras casas. Hace años cuando nos pusieron el Canal Satélite en casa, en la lista de canales aparecía la BBC pero nunca apareció en la pantalla. Qué desilusión.

    Y, por cierto, Matilda es la historia de mi vida :P Tenía que decirlo ;D

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  9. Pues yo creo que la mayoría debe ser verdad, aunque te reconozco que algún episodio me genera una leve desconfianza. Por ejemplo. Es extraordinariamente difícil que una nariz amputada prácticamente por completo ("colgando de un hilo") sea reimplantada con éxito muchas horas después del accidente usando esos medios (básicamente sutura y cloroformo) .Es probable que exagerara en la gravedad del corte.
    En lo que muy probablemente no exagera sino que se queda muy corto es en los abusos físicos de que eran víctimas los niños en las "boarding school" inglesas. Ya digo que en época similar C.S Lewis, con un colegio también similar, narra sus experiencias y son como para no meter a tu hijo en un colegio ni por equivocación. El ser apaleados era lo mínimo a que aspiraban.
    Pero el tema es precisamente que Dahl lo convierte todo en un libro tan amable, tan suave y divertido que coincido contigo en que no me importa realmente si es verdad o no lo que cuenta. Ya aclara desde la mismísima primera frase que esto son "sus recuerdos" y ya sabemos que cada uno recordamos las cosas a nuestra manera.

    Saludos

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  10. Se me olvidaba.... Matilda es una de las historias más increíbles que he leído (y la película es también magnífica, por cierto. Mi hija la habrá visto unas 2.345 veces)). Fue leerla y caer rendido a sus pies.

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  11. Por cierto, no dejéis de echar un vistazo a la página web de l autor.
    http://www.roalddahl.com/

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  12. Tengo un aprecio especial por este autor que tantas horas buenas me ha dado. En especial me gustan sus relatos más macabros o directamente fantásticos, aunque reconozco que nadie como él para las historias infantiles. No lo leí de niño, pero estoy seguro de que me hubiera marcado a tenor de todo lo que cuentan los niños sobre sus libros. No me extraña que lo adoren en Gran Bretaña.
    Por cierto Niño Vampiro, Manolito Gafotas es una de las lecturas más divertidas que recuerdo y aunque no esté al mismo nivel imaginativo que Dahl, se me antoja una lectura estupenda para compartir carcajadas.
    Como siempre Oscar, un magnífico trabajo. Saludos.

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  13. Soy fan acérrima desde hace muchos años. Cuando iba a la escuela leí Charlie y la fábrica....recomendada por un crío de mi clase . Luego de mayoren inglés llegaron Matilda, fantastic Mr. Fox , Charlie, Boy......El Último que he comprqado es Going Solo el pasado verano en Londres por una libra. AH! Tengo una antología ilustrada por Quentin Blake que es una maravilla. En el blog comenté aquí http://atwinnifred.blogspot.com/2009/05/roald-dahl-y-yo.html

    Saludos

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  14. Ayer también dejé un comentario aquí y veo que no salen publicados. Estoy teniendo problemas con este formato...no sé que sucede...en fin...Veré qué pasa en el futuro.

    Una entrada preciosa...Roald Dalh, me ha gustado siempre sin saberlo. Actualmente, Londres está fomentando aún más su lectura en sus librerías...O al menos es lo que a mí me ha parecido en esta ocasión.
    Charlie y la fábrica de chocolate me encanta...y las dos versiones cinematográficas también.
    Un saludo!!!

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  15. Corregido, Maria. No había recibido comentarios previos. Blogger tiene esas cosas, de vez en cuando se traga comentarios aleatoriamente. Gracias por repetirlo.

    ;ME alegro además de que menciones las dos versiones cinematograficas de "Charlie..." Yo tengo mucho cariño a la primera, sin dejar de reconocer la obra de arte que es la segunda. Pero los que llegaron primero a la versión de Tim Burton tienden a infravalorar la primera. Asi que como digo, me alegro de que también te guste.

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  16. sin duda un libro que merece la pena ser leído y releído. A mi me gustó sobretodo poder ver cómo era ser niño en su época (desde la severidad de las escuelas, los tratamientos médicos, las travesuras de los niños). Que pena que la BBC no permita que se vean sus contenidos fuera de su país porque conseguir esa serie en el mío es casi imposible. Estoy con tu hija: a mi las brujas me gusta también menos que los de Charlie ;-)

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  17. Yo sí lo leí de niña y desde ese instante nunca volví a ver del mismo modo las tiras de regaliz..., jajjaj. ME ENCANTÓ, por descontado!

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