lunes, 8 de agosto de 2011

The Reading Promise: My father and the books we shared, De Alice Ozma




Parto de la base de que escribir libros "con el corazón" puede ser muy bueno para quien lo escribe, pero no siempre es igual de bueno para quien lo lee. No obstante ¿podemos sacar algo en claro?. Vamos a ver.

"La Promesa de lectura: Mi padre y los libros que compartimos". Título más explícito no puede haberlo. Lo cual no significa que sea exacto o que sea lo que uno espera.



Alice Ozma en realidad se llama ni mas ni menos que Kristen Alice Ozma Brozina (en realidad Kristen, Alice y Ozma son primer segundo y tercer nombre propio, el apellido de la autora es Brozina, pero firma con los dos nombres literarios que le puso su padre. Alice ya sabéis de donde viene y Ozma de Oz era la protagonista de uno de los libros del mundo de Oz de Baum) comenzó un día una ¿apuesta? ¿costumbre? con su padre. Este, que trabajaba como bibliotecario en una escuela primaria estadounidense, le prometió que le leería de manera ininterrumpida todas las noches, durante muchas noches (según recuerda Alice, ella pidió un mínimo de cien noches, según su padre, la cifra que exigió se elevó hasta las mil noches. Al padre le pareció demasiado tiempo, pero no supo negarse. Y no le fue mal. Contra viento y marea mantuvieron la costumbre durante casi nueve años. Cuando comenzaron, Alice tenía 9 años y solo lo interrumpieron cuando a los dieciocho, ella se fue de casa a la Universidad. Todos estos años mantuvieron lo que ellos llamaban su "streak" (su "racha", su "línea") de lecturas. 

La autora y el "autor " de la autora.

Y de eso nos habla Alice en el libro. El problema es que no juega limpio. Y eso que se atiene al título: primero mi padre y luego los libros. Los capítulos van dedicados a los distintos libros que fueron compartiendo. Y uno, que pensando en eso ha comprado el libro, cree que nos va a contar cuales fueron las conclusiones que sacaron de la lectura sobre cada libro. Claro, ahí está la veta de lector. Luego sale la veta de padre y lo entiendes mejor. Cada capítulo es encabezado por una cita de "Winnie The Pooh", "El mago de Oz", "Alicia en el país de las maravillas" y multitud de otros libros de los cuales en muchos casos no he oído hablar. Pero ya está. La cita solo es una excusa para relacionarla con un fragmento de su vida con su padre: cuando comenzado las lecturas, cuando su madre los dejó y se marchó de casa, cuando asistió con su padre por vez primera a una "Book Fair" del colegio, organizada por él como bibliotecario. La vida de una niña americana más. Muy emocionante para ella, pero absolutamente gris para nosotros. Un canto de amor a su padre.

Conclusión: un libro muy "blando" que puede resultar más o menos edificante según las conclusiones que uno quiera sacar de él. Pero que quede claro, va de padres, no de libros. Por cierto: el padre de la autora, al que va dedicado,  le ha dicho que nunca leerá este libro, porque le parece que va a ser excesivamente "mushy" (sentimentaloide). Tiene tela.

Evidentemente lo que uno querría que destilara del libro es la vital importancia de crear un hábito de lectura en el niño, lo cual difícilmente se hace sin darle ejemplo y sentarse con él. A mi me ha dado por pensar que tengo que mejorar ese hábito. Mira, ya me ha servido para algo... Pero poco más, la verdad. Menos mal que lo compré de segunda mano. 



A día de hoy no se encuentra traducido al español.

4 comentarios:

  1. Pués según lo que cuentas, a mí lo único que me interesa es la portada , que me parece muy bonita. Paso de ñoñerías americanoides.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Correcto. La Portada es lo mejor del libro. Por eso digo que menos mal que me costó dos euros. Si lo compro nuevo, que cuesta 17....

    ResponderEliminar
  3. Yo cuando leo algo malo, el consuelo que me queda es el de no haberme gastado mucho y por suerte lo peor que he leído en los últimos meses era o de la biblioteca o de segunda mano aunque uno de ellos no especialmente baratito. Ya contaré en alguna entrada.
    Oye, lo de este libro que comentas suena a Bucay y todas esas cosas, eh? ¡Qué repelús!

    ResponderEliminar
  4. Si, Bucay es una comparación perfecta... Ahora afortunadamente he acabado otro que me gusta mucho más. De la Atwood. Una de cal y otra de arena... La tómbola de la vida...

    ResponderEliminar