jueves, 11 de agosto de 2011

Enormous changes at the last minute (Enormes cambios en el último minuto), de Grace Paley




"This is prose meant to be read aloud, as an expression of 'voice', not a resolution of plot"
(Esta es prosa   desarrollada para ser leída en voz alta, como una expresión de la  "voz",
no como la resolución de una trama)
[Joyce Carol Oates, hablando de la prosa de Grace Paley]

Creo sinceramente que Grace Paley es algo excepcional. Cuanto menos bastante inusual. Esta escritora neoyorquina, nacida en 1922, hija de padres judíos emigrados desde Rusia, es una de las varias grandes escritoras que han pululado recientemente (murió en 2007) o pululan en la actualidad por la ciudad de Nueva York.

Y es sin embargo muy diferente en muchos aspectos de muchas de las otras. Paley no tiene absolutamente nada que ver con otra escritora neoyorquina de padres rusos y judíos como ella, Cynthia Ozick. Se suele asimilar su obra con la de Saul Bellow, Isaac Bashevis Singer o Bernard Malamud (los inmigrantes judeo-americanos), pero no siempre me parece tan fácil. Me cuesta conectar a Bellow por ejemplo con Paley (pero yo no soy especialmente habilidoso en esos tercios). También pasean por allí (por Nueva York) Amy Hempel, Ozick, otras que se han ido, pero siguen allí en espíritu (Lorrie Moore desde Wisconsin, por ejemplo). Y luego el tropel de los chicos (DeLillo, Doctorow, Roth, Auster). Vamos que si no se consiguen allí autógrafos de grandes (unos más otros menos grandes) escritores es porque no se intente. Y la verdad, en este partido, las chicas llevan las de ganar en mi opinión si comparamos las fuerzas de unas y de otros. Paley fue siempre una intensa activista tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista del pacifismo. Todavía suele recordarse cada vez que se habla de ella la férrea oposición que mostró a la guerra de Vietnam. Además es una escritora que gusta a los escritores. Es fácil encontrar críticas extremadamente elogiosas acerca de Paley escritas por Philip Roth (que se deshacía ante su primer libro de relatos), Lorrie Moore, Susan Sontag, A.M. Homes o Angela Carter entre otros.

Prcticamente todas las historias de Paley transcurren en el Bronx, donde ella creció, y solo algunas en Grenwich Village. He rebuscado en la web del New York Times donde leí cuando murió una frase que realmente me dejó tocado. Dice así: "her work was about what happened to the women that Roth and Bellow and Malamud's men had loved and left behind" ("Su trabajo trata de lo que ocurrió a las mujeres que los hombres de Roth, Bellow y Malamud amaron y luego dejaron atrás"). Pero por otra parte solo puedo comulgar con la opinión que un comentarista da de esta idea: es parcialmente inexacta. No son pocos los relatos en que Paley habla de y desde la perspectiva de un protagonista varón de manera sorprendentemente empática (se definía como "una feminista a la que le gustan los hombres").  Por otra parte se da un fenómeno curioso en los relatos de Paley, y esto es exclusivamente una opinión totalmente personal. Cuanto más corto es el relato, más hermoso es. Los relatos de 3-4 páginas son con frecuencia para mi los más emotivos. Cuando se mete en tiradas algo más largas (16-20 páginas), me cuesta algo más mantener el nivel emocional durante todo el relato.

Suele decirse que sus relatos tratan siempre de las relaciones ente hombres y mujeres. Hombres y mujeres que entran o salen del amor, o fluctúan entre uno y otro lado. Ella siempre decía que escribía solo sobre "gente normal". La opinión de Joyce Carol Oates que reflejo arriba, para mi va a misa. Que nadie busque una trama en estos relatos. ¿Quien busca trama en un poema?. Tomemos una idea, una sola, pongamosle cuatro adornos alrededor y así se presenta en la mesa. Parece fácil, pero no debe serlo. No muchos lo hacen como ella. 


La autora en 2003. Foto: Toby Talbot /AP

No tiene sentido hablar de los relatos contenidos en este libro en particular. El releerlo es solo una excusa para hablar de ella. Como digo no hay trama que seguir, por ello no hay trama que contar, ni siquiera un poquito. Para quien quiera abrir boca, el mejor de los relatos de este volumen, aquel por el que lo salvaría en caso de tener que elegir solo uno, es el primero. Se titula "Deseos", y otra amante de la autora lo puso aquí. Diré que para quien pueda leer el libro en inglés es este un ejercicio muy recomendable por el abundante uso de lenguaje coloquial del inglés americano que hace, con lo que se puede aprender (yo al menos) bastante. En este podcast lo podéis oír leído en ingles. El otro cuento al que se suele hace referencia en las críticas de este libro es "Una conversación con mi padre", sobre todo por el evidente y extremadamente sugestivo cariz autobiográfico. A la protagonista, su padre, de ochenta y seis años, encamado, le dice un día:

"Querría que escribieras un relato sencillo, solo una vez más" me dijo, "del tipo que escribía Maupassant o Chekov, el tipo que tu solías escribir. Solo gente reconocible y después escribir lo que les ocurre a ellos."
Yo dije "Si, ¿porqué no?, eso es posible". Quiero complacerle. No recuerdo cuando escribía de esa manera. Me gustaría tratar de contar una historia así, si eso significa el tipo que comienza "Había una vez una mujer..." seguido de una trama, la absoluta línea entre dos puntos que yo siempre he despreciado. 

Esto nos da una idea de como se apartan sus relatos de un relato puramente tradicional. La protagonista trata de escribir ese tipo de relato. ¿Lo conseguirá?.

En España tenemos la gran suerte de disponer de todos sus cuentos en un solo volumen. Este volumen del que hablo aquí y los otros dos que reunió. "Batallas de amor" (The Little Disturbances of Man, 1959) y "Más tarde el mismo día" (Later, the same day, 1985). Ya está. No escribió nunca una novela,  ni falta que hizo. Ya lo dijo ella, que la vida era corta y el arte largo y que había cosas más importantes en esta vida para hacer que escribir. Si a alguien le gustan los narradores de relatos y no tiene este volumen, debería hacerse con el antes de que se descatalogue. Luego será tarde. Cuando fue publicada en inglés, esta recopilación fue finalista tanto del National Book Award como del Premio Pulitzer. 




6 comentarios:

  1. Hace años leí algún relato suelto y me encantó... En algún momento me tendré que hacer con alguna antología :)
    Un saludo!

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  2. Pues la de Anagrama es una buena elección, tienes todo lo que escribió a un precio bastante razonable.
    Un saludo y bienvenida.

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  3. No tenía el gusto. Gracias por la presentación, Óscar, y en especial por el podcast, que es ya todo un lujo. Después de tu texto es inevitable ya leer a esta autora.

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  4. Qué de descubrimientos!! Tomo nota de los libros y la escritora. El último, el traducido al español, intentaré buscarlo y sí lo encuentro desde luego...me lo llevo!!
    Me parece interesante eso de buscar en el periódico su epitafio o lo que dijeron de alguien cuando falleció. En ocasiones también lo hago.
    Saludos!!

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  5. Dices que es fácil encontrar críticas elogiosas de la obra de Paley. Yo propondría un ejercicio diferente, encontrar una mala crítica sobre su obra (o la de Amy Hempel), eso sí que es difícil. Yo al menos nunca he leído una.
    Gracias por el enlace.

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  6. Ricardo: espero que te guste. Ya me dirás. En cualquier caso, es difícil que conocerla no te merezca la pena, creo.

    María: si, ya sabemos que siempre implica cierto peligro leer lo que dice la gente de un artista cualquiera cuando muere, pero a veces uno se lleva agradables sorpresas. De algún escritor en concreto además, no solo todo el mundo habla bien, sino que además se nota que lo hacen de corazón y tras haberlo leído.

    Mujer Quijote: efectivamente lo de la Hempel es otra deuda pendiente de relectura en inglés que tengo ahí. Me gusta a un nivel prácticamente igual que Paley. No se si sabría decidirme. Del enlace nada de nada, me consta que compartimos afición por ella y además elegiste bien el relato....

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