martes, 12 de julio de 2011

This Side of Brightness (A este lado de la luz), de Colum McCann






He lives three blocks from anybody else in the tunnel. Sometimes, gazing along its length,
he sees a watery movement in the distance, and it looks to Treefrog like a canoe being paddled with intent;
or his daughter swimming toward him, arms stretched wide;
or his wife moving through the blackness, slender, night-eyed, forgiving. 
But then the dark clarifies itself, and the visions are gone.


El sitio, Nueva York. Mas concretamente bajo Nueva York, los túneles bajo el East River. Si señor, esos túneles por los que entramos en la isla más famosa del mundo cuando venimos desde el aeropuerto JFK. A partir de ahora cuando llegue (espero que sea muchas veces, por favor, por favor) me pararé a pensar algo que hasta ahora, embobado por la espera de salir de ellos y ver el skyline, nunca tenía en cuenta: esos túneles tuvo que construirlos alguien. ¿Perogrullo?. Bueno, un poco. Pero si tenemos en cuanta que los túneles apenas tienen cien años (el primero se empezó a construir en 1904), sorprende ver cual fue el proceso de su construcción. No es lo mismo hacer un túnel bajo una masa de agua como el East River que en otro sitio. 

Los trabajadores (el nombre específico de estos constructores de túneles es "Sandhogs") tenían que bajar y estar en una cámara que aumentaba la presión ambiente a la que trabajaban, estando largo rato en una sala específica, tras lo cual podían entrar a palear montones de arena del fondo del río. Mientras trabajaban, máquinas de presión se encargaban de bombear aire a alta presión para evitar que los trabajadores sufrieran un embolismo aéreo (la "enfermedad de los buzos"). El libro en parte cuenta la historia de un grupo de estos sandhogs. Entre otras historias. 


Estos Sandhogs e ingenieros son los responsables del túnel bajo el East River
que permitieron a los trenes pasar de Manhattan a Queens hace unos cien años.

Los Sandhogs en acción.


Y por favor, que nadie deje de conocer la increíble historia del no menos increíble Alfred Ely Beach, el visionario que construyó el Beach Pneumatic Transit, el primer tren subterráneo de Nueva York, el primer intento de crear un medio de transporte en que los trenes no se desplazaran sobre la tierra, sino bajo esta en aquella ciudad. Dicen las crónicas que "en 1860, el tráfico en Nueva York era una pesadilla, especialmente a lo largo de su arteria central, Broadway". Bajo esta avenida quiso colocar Beach su gran invento. Como bajo tierra no parecía factible usar motores de vapor, creo un sistema de tubos neumáticos que movían al tren a lo largo de su recorrido. Diversos motivos políticos e intereses personales de los grandes propietarios de edificios de Broadway que temían que el túnel echara abajo o dañara sus caros edificios, impidieron obtener  el permiso para hacer su tren subterráneo de pasajeros a Beach. ¿Solución?. Pues lo hago en secreto. Empezó la excavación diciendo que estaba construyendo tubos neumáticos para el correo e hizo gran parte del túnel, que solo semanas antes de su inauguración en 1870, fue descubierto por el New York Tribune. En la tienda de ropa Devlin (desde cuyo sótano comenzó su excavación) estaba la primera estación, una muestra de lujosa ostentación, decorada con frescos, iluminada con lámparas de Zirconita, un estanque de peces dorados. Solo se pudo hacer un recorrido de demostración de unos cien metros en que un vagón con 22 pasajeros era impulsado por un ventilador de 48 toneladas (el "Western Tornado"),  antes de que diversos intereses económico-políticos obligaran a su abandono en 1873. Esta historia es absolutamente marginal, solo contada de refilón en la novela, pero me encantan estas sorpresas de la historia de Nueva York, similares  a las que aparecen en muchas novelas de Doctorow.


El plano del tren neumático de Beach.

La historia en que se centra la novela, es doble: Por un lado, en 1916, tenemos a un grupo de cuatro Sandhogs que participan excavando el agujero del túnel. Claro está que allí solo trabajaban los inmigrantes más separados de la sociedad y que no podían trabajar en mejores puestos. Un trabajo extremadamente duro y que costó muchas vidas. Los accidente s de todo tipo (dinamita que estallaba cuando no debía, palas que se rompían al dar con un filón duro, rebotaban y seccionaban lo que pillaban...) estaban a la orden del día. Allí encontrábamos negros (Nathan Walker, uno de los protagonistas es uno de estos "nigger"), italianos , españoles o portugueses (llamados despectivamente "Dagos"), polacos (despectivamente "Polacks") o irlandeses ("Micks"). Pero allá abajo, bajo tierra, todos son iguales, son sandhogs, son compañeros. Cuando salen a la superficie, ser un negro sigue siendo un auténtico problema en los primeros años del siglo XX. Curiosamente todo empieza con un acontecimiento maravilloso, increíble, pero que podía ocurrir en realidad durante la excavación (quizá no tan espectacular como aquí, pero ocurrían. De hecho está basado en un caso real): uno de los muchos peligros que corrían los trabajadores al excavar los túneles era poder ser absorbidos por grandes bolsas de aire en el subsuelo del río. Estas bolsas aspiraban (a la vez que los grandes compresores aumentaban la presión interna del túnel), con lo que si aparecía una de estas bolsas, el obrero era tragado por la pared. En este caso, la bolsa es tan grande y la diferencia de presión tal, que los trabajadores absorbidos por la pared del túnel, atraviesan el lecho del río y en forma de géiser afloran en pleno East River. Solo uno de ellos no acaba ese viaje a través del cieno y muere (o mejor, desaparece, nunca se le encuentra).

Historia número dos: ubicada en 1991. Treefrog es un homeless, un mendigo que ha desarrollado un sistema perfeccionado para vivir en los mismos túneles. entrevemos que previamente ha sido un feliz, con una esposa y una hija, con un nivel de vida, cuando menos aceptable. Vive, con toda una comunidad de homeless en nichos excavados en los túneles. Frank Mc Court dijo acerca de esta novela que era "probablemente la primera novela auténtica acerca de los sin techo, sobre el vivir por debajo y más allá de esta rica ciudad". No se si será la primera o no, pero la verdad es que el reflejo es tan fiel que a veces alcanza el nivel de repulsivo. No obstante, esta segunda parte, el personaje de Treefrog es simplemente magnífica. La sensibilidad del personaje ante la primera nieve que cae dentro del túnel a través de las rejas del techo dan una nueva e impresionante  faceta al personaje.

¿Hay relación entre las dos historias?. Que cada cual lo descubra por si mismo.



La edición española


Este irlandés que vive en Nueva York y que se hizo famoso sobre todo con "Que el vasto mundo siga girando" (Let the Great World Spin), que entre otros premios le mereció el resplandeciente National Book Award; lleva camino directo hacia el estrellato. La novela que aquí os presento fue su segunda novela en un ya lejano 1998.


7 comentarios:

  1. Bueno, pues con lo mucho que me gustó "Que el vasto mundo siga girando", y con lo fascinante que es el tema de esta novela, no hay duda que el libro va directo a mi lista de lecturas pendientes.

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  2. Yo tengo pendiente de leer su obra mas conocida, pero esta me ha gustado mucho, la verdad.

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  3. No lo conocía y tiene la pinta de ser superinteresante. Me encantan este tipo de historias, hobos, mendigos, marginados, freaks... me encantan. Gracias!

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  4. Qué maravilla esto de unir varios mundos, libros...me encanta!! Ambos libros parecen la mar de interesantes. Van directos a mi lista de libros...que crece y crece y necesitaré tres vidas para leer...y si es en inglés, cuatro.

    Si alguna vez voy a New York (que espero que sí), también yo trataré de pensar en aquellas personas que hicieron posible esos grandes túneles.
    Saludos!!

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  5. Nit: Pues si, hobos tienes unos pocos por aqui, mas mientras mas se desarrolla la obra y curiosamente la historia de Treefrog el homeless es la mas hermosa de todas... Todo el mundo de ahi abajo es genial. Faraday es el mendigo que piratea los cables eléctricos para darles luz a los mendigo, Papa Love el artista que pinta grafittis en el metro y vive bajo tierra, solo saliendo cuando la inspiración le ataca...

    Maria: Se unen prácticamente sin solución de continuidad, como la vida misma. Nueva York te espera.

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  6. La historia de los "sandhogs" me despierta inevitablemente el recuerdo de los mineros de "Germinal": miseria, sufrimiento, avances técnicos unidos a la degradación de los trabajadores... Y en lo personal me evoca la figura de mi abuelo paterno, que fue uno de aquellos trabajadores que llegó a Nueva York, pasando por Ellis Island, en la década de los veinte del siglo pasado.

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  7. El trabajo físico tan duro adquiere un matiz especial si se desarrolla bajo tierra probablemente. Es algo diferente. La soledad, la ausencia de luz o de relación con el ambiente hacen que efectivamente cada novela que se desarrolla en el subsuelo pueda evocar a otras de ambiente similar. A mi me recordaba a una muy mala americana que leí hace muchos años acerca de una banda de ladrones que vivían en minas y túneles (cosas que leía uno años atrás...).

    ¿Tu abuelo llego a Ellis Island? Eso es una experiencia familiar, desde luego. Espero que te lo contara muchas veces. Es curioso que de las muchas veces que he ido a Nueva York, nunca he accedido a ir a ver Ellis Island. A pesar de la fuente de oportunidades que simbolizó para tantos emigrantes europeos, siempre me ha dado un poco de repelús... Muy probablemente injustificado.

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