jueves, 2 de junio de 2011

Pánico al amanecer, de Kenneth Cook





Cuando se habla de este tipo de novelas se suele decir que son muy "visuales". Pero exactamente igual se podría decir que son muy táctiles o que son muy "sabrosas". Me explico: en realidad el protagonista de esta novela no es John Grant, para nada. Protagonistas son el desierto, la cerveza, los canguros, el juego de azar. Realmente todo lo que envuelve a la trama de la novela, que tampoco trata de nada completamente nuevo (de hecho la portada del libro y sobre todo el cartel de la película me trajeron a la memoria inmediatamente a Michael Douglas en la foto del cartel de "Un día de furia", cuya temática podría ser considerada similar). Pero aqui uno puede masticar la arena cuando va leyendo la evolución de John, puede sentir la sequedad de la garganta dolorida de sed, el placer de una cerveza bien fría en un bar de ese desierto. Todo es totalmente creíble. La cantidad de cerveza que toma esta gente haría pasar a Hemingway por un abstemio de la liga anti-alcohol. 


Kenneth Cook



Si no fuera porque lo sabemos a priori, el escenario de esta novela (las zonas desérticas del oeste de Australia) pasaría perfectamente por las zonas desérticas del oeste de Estados Unidos. La parte más árida del Outback Australiano es el escenario. John Grant, un amable profesor, el único de la única escuela de un pueblo llamado Tiboonda. ¿Un pueblo?

Noventa metros más allá de la escuela se encontraba la posada y, a continuación, el apeadero junto a la vía ferrea llamado Tiboonda Station. Esas tres construcciones formaban el pueblo de Tiboonda.
Y un poco más allá, bajo un calor aplastante, se encontraba el silencioso corazón de Australia conocido como Dead Heart.
No es difícil entender porqué John, criado en la parte costera de Australia en contacto con el mar, está deseando que llegue ese día en que se abre la novela, sus vacaciones. Ese día, con su flamante cheque de la paga del Estado, va a emprender un viaje hasta Sidney, donde va a pasar las próximas seis semanas. El primer pueblo al que llega en tren es Bundanyabba (Yabba para los lugareños), algo más grande que el anterior, pero igual de desértico, a partir del cual se inicia verdaderamente el viaje. Pero en realidad aquí acaba el viaje. John no llegará a Sidney. ¿Porqué?. Bueno, no quiero contar absolutamente nada más. Baste decir que por una cadena de acontecimientos, John va a empezar a girar como una peonza y a cambiar todos los pilares en que se sustenta su vida. ¿Hasta que punto puede un hombre cambiar su conducta si los acontecimientos se suceden en un orden concreto?. Juego, cerveza, policía-rudo-pero-bueno, cerveza, cacerías salvajes, cerveza, médico alcoholizado, cerveza, cerveza...

Sentado en su escritorio observó con desgana como los alumnos abandonaban la sal, sin dejar de pensar que, después de todo,  era buena señal que ninguna de las chicas se hubiese quedado preñada durante el curso. 

La verdad es que los escritores Australianos no dejan de sorprenderme. En los últimos años varios autores han salido de golpe del anonimato para mi, saltando a las baldas de mi librería. La mayoría para quedarse. Asi vino (la maravillosa) Julia Leigh, Helen Garner y ahora parece que este señor también pide sitio. 







La novela, de auténtico culto para los australianos, fue publicada en 1961 (se traduce al castellano ahora que hace justo 50 años) y llevada al cine en 1971. De esta película son algunas de las imágenes que tenéis arriba. Para muchos una de las películas más interesantes del cine australiano. De hecho la novela está escrita de esa manera (ya lo decía antes, "tan visual") que hace terriblemente fácil imaginarse lo bien que funcionará en el cine. La película estuvo en realidad perdida durante mucho tiempo, pero en 2002 fue restaurada en base a una copia localizada en estados unidos. presentada en 2009 al festival de Cannes obtuvo una mención especial en la sección de clásicos. 



Un trailer de la misma (ojo, SPOILER,  las escenas os pueden adelantar partes de la novela):






Sin que sirva de precedente le voy a dar la razón a uno de los críticos que hace las manidas alabanzas del libro: dice que este es un libro que se saborea como una cerveza, de un trago y sin moderación. Intercalar este tipo de lecturas con otras más reflexivas o elaboradas es tan refrescante como una buena película del oeste o de guerra entre varias sesiones de adaptaciones inglesas de clásicos de época. Es una novela aparentemente ligera, pero que puede dar para una buena charla. Con una cerveza bien fría. 


3 comentarios:

  1. Hola, es una casualidad que te hayas leído este libro, porque yo me estoy leyendo uno... ni siquiera sé si recomendarlo: "Knockemstiff", de Donald Ray Pollock. Son unos relatos que hablan de gente que vive en un pueblo fantasma de Estados Unidos, de donde es el autor. Vaya, no quiero contar más, no hay mucho más que contar. Es un poco...mmm...extremo, pero me está gustando mucho. Es una mezcla de Bukowski desesperado y de Sherwood Anderson colocado. Lo publica Libros del Silencio y decía que era una casualidad porque si en tu libro sale mucha cerveza, aquí lo más suave que se meten es esteroides y pegamento. No se dedican a tomar el té de las cinco precisamente. Un saludo.
    Sonia.

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  2. Pues a mi me suena muy bien ese libro. No te creas que a veces no dudo respecto de si pararme a escribir sobre libros como este. Tras uno como el de Anna Quindlen, tan tranquilito puede quedar raro. Pero la verdad es que yo también me lo he pasado bien leyendo este libro. Sencillo pero muy entretenido. Estos se dedican solo a la cerveza, pero si el pegamento se diluyera en cerveza también le darían. Dice el libro que de lo único que puedes estar seguro en esa parte de Australia es de que vayas donde vayas, la cerveza estará bien fría.
    Oye, no hago mas que darle vueltas a eso de una mezcla bukowski-anderson. Suena digno de darle una oportunidad.

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  3. Es una jodida delicia de libro. Me gustan el humor de Bukowski y de Irvine Welsh y el de este libro no se queda atrás. Una aventura muy loca en la Australia profunda que me recuerda un poco a la película 'Giro al infierno', en donde todo lo que se puede torcer se tuerce. Lo cogí prestado de una biblioteca pero ahora estoy pensando hacerlo mío comprándolo. Muy recomendable, de verdad.

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