miércoles, 18 de mayo de 2011

Memoirs of a Mangy Lover (Memorias de un amante sarnoso), de Groucho Marx




Escribí este libro durante las interminables horas que empleé esperando a que mi mujer acabara de vestirse para salir. Si hubiera andado siempre desnuda, nunca habría tenido la oportunidad de escribirlo. (Groucho Marx)





Julius Henry "Groucho" Marx fue un comediante y actor que casi nadie afirmaría no conocer. Sus cejas, su bigote, sus gafas, su puro, su forma de hablar y de andar se convirtieron en un icono que, de manera similar al bombín, mostacho y bastón de Charlot, evocan al personaje con su sola presencia (de hecho, cada capítulo de este libro se abre con una mini-caricatura hecha con sus gafas, bigote, cejas y puro). Participó en quince películas con sus hermanos, los "hermanos Marx". Tuvo además una carrera en solitario muy admirada en estados unidos, especialmente como conductor del  programa de TV y Radio You Bet Your Life (Apuesta tu vida)

Poco hay que decir sobre este libro, la verdad. ¿Os gusta el humor cinematográfico de los hermanos Marx en general y el Groucho en particular?. Pues os gustará este libro. En realidad no se trata de nada parecido a sus memorias, aunque hay momentos del libro en que parece bastante claro que se está basando en sucesos de su vida real. Un capítulo llamado "Despidiendo a los invitados" que narra lo difícil que a veces es desembarazarse de los invitados que has convocado a una cena se cierra así:

Si alguno de mis amigos se reconoce al leer estás líneas, sepa disculpar la broma.. Y si quiere invitarme a cenar ¿que tal mañana en el Joe´s Coffee Pot, en la esquina de la quinta con Main, a las seis en punto?
Sus memorias las compiló en otro volumen ("Groucho y Yo") que creo que debe ser muy interesante y buscaré probablemente en breve. Este libro en realidad compila una serie de ensayos agrupados en varias subsecciones, en las que oscila entre los relatos iniciales básicamente humorísticos, en los que cuenta por ejemplo como trata de seducir a una de las coristas que trabajaban con su compañía o como siendo un niño de pocos años se enamoró de una de sus tías por el hecho de que alabó el color de sus ojos (desde entonces el pequeño Julius iba a todos lados mirando fijamente a todo el mundo, con los ojos muy abiertos, a ver si volvían a piropearlo). 

Hasta cumplir los cuatro años no establecí diferencia alguna entre los sexos. Iba a escribir ‘entre los dos sexos’, pero ahora se dan tantos matices, que si alguien dice ‘los dos sexos’ se expone a que los amigos le consideren un caduco anacrónico y se pregunten en qué caverna habrá vivido uno en las últimas décadas.
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Personalmente, no veo por qué uno no puede tener un perro y una mujer. Pero si hay alguien que no puede mantener más que a uno de los dos, le sugiero que elija el perro. Por ejemplo, si el perro nos ve jugando con otro chucho, no corre al abogado a decirle que su matrimonio ha naufragado y que exige seiscientos huesos mensuales en concepto de alimento, más el coche bueno y la casita de cuarenta mil dólares sin su hipoteca de veinte mil.

Foto muy precoz de los hermanos Marx con sus padres en Nueva York, 1915
¿Cual es Groucho?

Luego otro grupo titulado "La innatural historia del amor", otro "Notas sociales de un desterrado de la sociedad". Otra muy divertida llamada "Cosas que les ocurrieron a otros ocho tipejos" y finalmente otra mas seria ("La filosofía Marxista según Groucho"), en que sin perder el punto humorístico nos demuestra que a veces puede darnos material para pensar un rato. En "sobre la economía"


En los viejos tiempos, quienes eran pobres vivían como pobres. Hoy, en cambio, viven como si fueran ricos. He discutido este asunto con amigos pertenecientes a la clase de los que ganan entre ocho y diez mil dólares al año, y, en la mayoría de los casos, han admitido que no son dueños de muchas cosas que poseen: el automóvil, la televisión, la casa, los muebles, etc... Su filosofía común parece ser: “¡Qué diablo; si mañana podemos morirnos!” Sin embargo, si su predicción se retrasa algunas décadas, lo más probable es que acaben sus días como pensionistas del estado.
La limpieza es la virtud que sigue a la santidad, pero, en mi concepto, la economía debería precederla. Me considero uno de los últimos supervivientes de la era de la tintorería. Soy de aquel tipo de personas que apagan la luz cuando salen de una habitación, y que cierran bien los grifos para que no pierdan agua.
A pesar de que tengo cocinera, voy personalmente al supermercado para escoger los artículos que, eventualmente, ella se encargará de echar a perder. La gente se queda asombrada cuando me ve estudiando cuidadosamente las ventajas de un repollo sobre otro, tentando los tomates u olfateando los melones. Como soy bastante conocido, esto da a veces lugar a situaciones algo embarazosas...





Ni siquiera Marilyn se pudo resistir
Os pongo otro pequeño ejemplo de como se desarrolla el tema....


En el grupo de los intelectuales, tampoco me tienen en gran estima. Físicamente, podría pasar por uno de ellos. Tengo el cabello gris en las sienes, cojeo ligeramente al andar y uso unos lentes bastante gruesos. Pero, mentalmente, me consideran deficiente. A causa de un error que nunca me he explicado, me invitaron a una de sus cenas. En cuanto recibí la invitación, me fui corriendo a la biblioteca pública y me empollé sobre una docena de temas elegidos al azar. Indagué sobre Platón, estudié las ideas de Spinoza, y me tragué íntegras las Guerras de las Galias. Cuando llegó la noche de la cena, fui a ella con la seguridad de poder disertar sabiamente durante toda la velada. Ahora pienso de otro modo.
Se trataba de un grupo de escritores. La mayor parte de las mujeres llevaban el pelo corto y botas de montañero, y casi todos los hombres tenían úlcera de estómago e iban descalzos. Hasta que no encendieron todas las luces, no resultó fácil distinguir entre los dos sexos. Todavía estaba tratando de limpiar unas manchas de mantecado que deslucían mis solapas, cuando la dueña de la casa nos condujo a la sala de estar, donde nos equipó con lápices y papel. Entonces, cada cual eligió su bando y dio comienzo a un bombardeo de preguntas que hubieran dejado perplejos a Bertrand Russell, Nathan Pusey y Arthur Schlesinger, padre e hijo. Después de algunas escaramuzas preliminares, quedé desplazado de aquel tejemaneje y me escabullí hacia la cocina, donde reanudé la limpieza de mis solapas.
Hay, aún, otros muchos grupos y grupitos, en Hollywood. Difieren entre sí en muchos aspectos, pero en todos coincide un factor común: me evitan por todos los medios.



En las entrevistas, a Groucho se le nota que es una de las personas a las que el humor le sale de manera tan espontánea e impremeditada como a otros les sale disparada la bilis. Julius se oculta tras un personaje que es un disfraz, pero no una pose. Y como no, genio y figura hasta la sepultura....




En resumen, creo que no hay mucho más que explicar, ensayos/historias/relatos divertidos, que me han hecho pasar un buen rato, con mucho ingenio y que hasta me han dado ganas de volver a ver alguna de las películas de los hermanos Marx, que hace seis meses que no veo alguna de ellas..... Creo que probablemente no será el libro preferido e nadie, pero gustará a muchos.

La edición española

6 comentarios:

  1. Ya que comentas que vas a buscarlo, en mi opinión "Groucho y yo" es todavía mejor que éste. Ya contarás qué te parece.
    Un saludo.

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  2. ¿Te puedes creer que ese libro circuló por mi casa cuando yo era niño y nunca lo leí? Mi madre todavía debe de tenerlo, aunque en español. No sé, creo que este tipo de humor debe de perder bastante en la traducción.
    Groucho era un genio. Sencillamente. Aunque aún le duela a algún pomposo poner esa etiqueta a un cómico.

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  3. Estupenda la entrevista con Bill Cosby. Groucho genuino. Desde luego, es de lo más sano repasar de vez en cuando las películas de los Marx, siempre te vuelves a reír como si fuese la primera.

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  4. Oscar, si normalmente leo tu blog con máximo interés, este post lo he leído entero con una sonrisa en los labios, no dejaba de recordar como me desternillaba, hasta más no poder, con las películas que protagonizaba con sus hermanos. 
    Estoy convencido de que hay que ser un genio para arrancar una carcajada con la facilidad que él lo conseguía y este debe ser un magnifico libro para cargarlo en la mochila vacacional, seguro que se le saca más partido leyendolo en un ambiente totalmente distendido.

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  5. Si quieres conocer como era la América profunda a principios del siglo XX, contada desde la perspectiva de un artista de vodevil que va de pueblo en pueblo, "Groucho y yo" es indispensable.
    Tiene razón el niño vampiro, ¿por qué se niega la etiqueta de genio a artistas del humor? Da lo mismo que sea literatura o cine, el humor siempre parece un género menor.

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  6. Bueno, me alegrod e la unanimidad, dado que "Groucho y yo" ya está encargado....

    También me apunto al cabreo de que un cómico no se pueda considerar un genio. Groucho en particular (y los Marx en general) no son menos geniales que James Dean (lo son más en mi opinión, pero eso va aparte). Curiosamente (o no tanto) de quien más reconociemiento recibe Groucho es de las sucesivas generaciones de cómicos (Bill Cosby o Woody Allen son buenos ejemplos de adoradores de Groucho).

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