viernes, 6 de mayo de 2011

The hearing trumpet (La trompeta acústica/La trompetilla), de Leonora Carrington





"Leer ´La trompeta acústica´ nos libera de la miserable realidad de nuestros días (Luis Buñuel)"



Leonora Carrington fue para mi un descubrimiento reciente, he de reconocerlo, pero la verdad es que tanto su vida como su obra son sencillamente fascinantes. El título de esta obra en nuestro medio debería ser "La trompetilla", pero en general lo encontrareis como "La trompeta acústica", lo cual por aquí suena un poco raro, pero es debido a que se mantiene el título de ediciones traducidas en centro y Sudamérica y creo que (que me corrija quien lo sepa mejor) han traducido directamente de la primera edición que fue en francés ("Le cornet acoustique").



VIDA DE LEONORA CARRINGTON


Como digo, la vida de Leonora es sorprendente, una de esas mujeres que parecen salidas de un tiempo muy posterior al suyo y metida de un empujón en otra época, una época en la que las mujeres simplemente "no hacían esas cosas". La introducción de la novela (en este caso la edición de Penguin), escrita por la autora escocesa Ali Smith, es casi tan amena como la obra introducida.

Leonora nace en 1917, hija de un magnate textil inglés y de madre irlandesa. Creció en una casa señorial inglesa (Crookhey Hall), cerca de Lancaster. Su madre y su niñera (también irlandesa) la pusieron pronto en contacto con el folklore irlandés y los sidhe. Expulsada del colegio católico en que se educaba porque las monjas la encontraban "mentalmente deficiente" y además bastante horripiladas porque Leonorita era capaz de escribir con ambas manos y además era capaz de escribir en espejo, escribir igual de rápido hacia atrás o hacia delante y eso, cualquier monja sabe desde primer curso, que no puede traer nada bueno. Como la familia no padecía precisamente miserias, la solución fue enviarla a Florencia a un internado. pero los maravillosos museos de la ciudad no contribuyeron a "normalizarla". De ahí a Paris, en el Ritz tuvo su fiesta de mayoría de edad. Allí mismo soltó a bocajarro a su padre que se quería dedicar al arte. Tras superar el atragantamiento que estoy seguro que sufrió, su padre le recomendó que porque no se dedicaba mejor a la crianza de perros Fox-Terrier (no me lo invento, es casi surrealista pero real).

Después se traslada al mejor sitio al que un artista podía ir por aquel entonces: París. Entra en contacto con el círculo de los pintores surrealistas y entre ellos especialmente con uno. Enamorada hasta el tuétano de Max Ernst, ese pintor "con cara de pájaro" como lo describía Anaïs Nin, que la triplicaba en edad y cuyo respeto por la obra de Leonora no siempre era el ideal. Dice la misma Anaïs Nin en sus memorias:

Recuerdo lo que se contaba de él cuando se casó con Leonora Carrington. Era una chica inglesa muy guapa. Los surrealistas, como grupo,fomentaron su neurosis hasta llevarla cerca de la locura. Era pintora. Pintaba una tela y la dejaba apoyada contra la pared. Cuando al cabo de unos días iba a buscarla, no la encontraba. Oí decir que cuando MaxErnst necesitaba telas tomaba el cuadro de ella y pintaba encima.Y luego le decía a su esposa: "¿Estás segura de que habías pintado algo? Yo no he visto ese cuadro que dices".

Entre 1937 y 1940 viven en Francia un periodo idílico, primero en París (donde establece su contacto artístico vital: conoce a todos los grandes del surrealismo además del propio Ernst: Andre Breton, Joan Miró, Salvador Dali, Picasso... los contertulios del café parisino Les deux Magots)  y luego en St. Martin D´Ardeche. Leonora empieza a escribir sus primeros relatos en francés. Pero con el inicio de la guerra, Ernst, alemán de nacimiento es arrestado por los franceses. Leonora le llevaba pintura y lienzo a la prisión para que pudiera trabajar. Una vez liberado, es vuelto a encarcelar... pero en esta ocasión por los alemanes que habían invadido Francia y le tenían en su lista de artistas "degenerados". Entonces, a los 23 años, Leonora empieza a tener problemas psiquiátricos y deja de comer. 


Leonora y Max Ernst en St Martin D´Ardeche en 1939



Viaja a España en busca de un visado que le permita liberar a Ernst, pero de nuevo se tuercen las cosas. Su problema mental empeora, tiene una crisis en la embajada Británica  y es encerrada en un manicomio (unas fuentes dicen que un manicomio de la capital, la mayoría hablan de un manicomio de Santander). Allí es tratada con las "humanitarias" medidas habituales en la época. Inyecciones de Cardiazol, una sustancia que se usaba para provocar crisis convulsivas (como luego se hiciera con la electroconvulsivoterapia). No se si a alguien le sorprenderá los cuentos que de aqui nacieron "La casa del miedo".




Tras ser liberada gracias a su padre, viaja a Estados Unidos y finalmente a México, donde se establece, junto a muchos  de sus amigos surrealistas que allí viven. Allí se casa con el fotógrafo húngaro Imre  Weisz, que había escapado de Hitler por los pelos. Allí además se reencuentra con una de sus mejores amigas, la pintora surrealista Remedios Varo. También allí encuentra un suelo propicio para la siembra del interés que tenía en el mundo mágico y espiritual desde mucho tiempo atrás. Desde entonces su nombre queda ligado a este país de manera inseparable. 



La pintora - escritora en su estudio.




El arte de Carrington mezcla las tendencias de la corriente surrealista, que le cuadran como a pocos con elementos repetidos provenientes de las corrientes más esotéricas del tarot, el budismo, la alquimia, la Kabbalah, la astrología, el catolicismo romano y muchos otros elementos mitológicos. Algunas muestras:






La comida de Lord Candlestick

Are you really Syrious?

The House Opposite

Aun hoy, a sus 94 primaveras sigue viviendo en Mexico (que en 2005 le concedió el Premio Nacional de Bellas Artes. Dicen que aun sigue pintando...


LA NOVELA

Bueno, ahora viene la parte difícil. Hacer una crítica coherente y justa de esta novela es mucho más fácil cuando uno acaba de empezar a leerla que cuando acaba de terminarla.

El caso es que cuando uno empieza a leerla, todo comienza de manera ordenada y coherente. El Cosmos aun es Cosmos y no ha comenzado a tornarse en ese hermano llamado Caos. ¿Que puede ser más sencillo que asistir a la vida diaria de Marian Leatherby, una ancianita de 92 años que se ve obligada a vivir con su hijo (de nombre Galahad, por cierto), su nuera y su nieto. Esta es la parte de su familia por la que no siente ninguna afinidad (ven a Marian como una carga intolerable, una obligación, a la que no ponen en la puerta de la calle por preservar el más elemental decoro). La otra parte, la parte buena, son su doncella india, Rosina, una gallina, dos gatos, y sobre todo las visitas a su amiga Carmella. He de reconocer que Carmella es uno de los personajes más divertidos que me he cruzado últimamente. 

La novela empieza con esta frase "Cuando Carmella me dio como regalo la trompetilla, puede que hubiera previsto algunas de las consecuencias". Esa trompetilla que Carmella regala a Marian le sirve para poder salir del completo aislamiento sensorial que tiene respecto del mundo. No oye casi nada, tiene una dificultad visual importante, además de otros males menores. Una vez puesto en posición el artilugio, escondida en una zona oscura para oir por primera vez a su familia hablando sobre ella, descubre que simplemente la van a empaquetar en dirección a una residencia de ancianos. La más barata que haya. 

- Te darás cuenta de que vas a ser muy feliz, madre, vas a tener todo tipo de interesantes pasatiempos y un personal entrenado para que nunca estés sola. 
- Nunca estoy sola, Galahad. O mejor, nunca he sufrido de soledad. Sufro mucho más por la idea de que mi soledad pueda serme arrebatada por un montón de gente despiadadamente bien intencionada.

Vamos bien ¿verdad?. Pues agarraos, que vienen curvas. La "Residencia" (por llamarla de alguna manera) está situada en una calle del pueblo. Al llegar, Marian (y su trompetilla) directamente entra en otro mundo. La portera va vestida con unos pantalones de pijama de franela, una chaqueta de caballero y un jersey de cuello vuelto. Cada una de las ancianitas que allí vive se aloja en una especie de bungalow, pero aun más curioso es que cada uno está construido con una forma diferente. Uno tiene la forma externa de una seta, otro el de una bota, otro el de una momia egipcia, otro el de un iglú. Pero lo más curioso no es la pareja que gobierna (con mano de hierro e ideas de economía doméstica propias del más espartano de los "trescientos"), el doctor Gambit y su esposa. Lo más curioso como digo es el cuadro pintado que cuelga en el comedor, el retrato de una antigua abadesa del convento. Una monja que mira a Marian guiñándole ("The winking Nun"). Con el relato que va descubriendo Marian de la vida de dicha abadesa comienza la parte más irreal de la obra. Lo menos irreal (para hacerse una idea) es que la abadesa fue entre otras cosas alquimista, amante de un obispo (también alquimista) y forma parte del rescate del Grial que quitaron a los templarios de uno de sus castillos. El final de la obra es una especie de Apocalipsis de San Juan, simplemente delirante.

---------------------------- 

Es mucho más sencillo entender esta novela una vez que uno ha leído acerca de la formación y tendencia artística de Leonora y si uno se para a mirar tranquilamente los cuadros que pintó. La segunda mitad del libro es la transcripción literaria fidedigna de cualquiera de los cuadros que os he puesto arriba. La mezcla de un mundo onírico, esotérico, surreal/irreal, un auténtico "Bestiario" pasado a palabras. La novela puede gustar o no gustar nada. Es más, creo que a mas de uno/a puede comenzar gustándole mucho y a partir de la página 100 (tiene algo más de 150), darle ganas de dejarla de lado. A mi me ha gustado mucho, pero es una de las novelas que no se pueden recomendar absolutamente a cualquier lector. Y además es muy divertida, me he reído a ratos mucho, mucho... Que cada cual asuma sus riesgos.



17 comentarios:

  1. Creo que mi anterior comentario se ha ido al limbo, así que lo repito.
    Decía que a mí, Carrington, es una autora que me gusta mucho, tengo varios de sus cuentos puestos en mi blog.
    Es una autora de esas que es prácticamente imposible encontrar nada en las estanterías de las librerías.
    En muchos artículos sobre ella se considera su faceta de pintora, pero pocas veces la de escritora, incluso en ocasiones ésta ni siquiera se menciona.
    Teniendo en cuenta que para muchos lectores "surrealista" es un adjetivo despectivo (creo que simplemente porque ignoran absolutamente qué es el surrealismo), esa recomendación que haces para cualquier lector no la veo muy clara.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Que va, Mujer Quijote, lo que digo es justo lo contrario, que no se puede recomendar a cualquier lector. Si unimos efectivamente el matiz peyorativo de llamarle surrealista a la parte simplemente esotérica (Acaba con las Sephirot de la Kabbalah, el Grial, alquimia, etc), más de uno no solo dejaría de hablarme sino que me miraría "raro".

    Me alegro mucho de que la conozcas y te guste y me alegro de los cuentos de tu blog, que voy a leer ahora mismo. Precisamente tras leer este he estado buscando liros de relatos de Carrington en inglés, pero también en ese idioma se encuentran solo en segunda mano (lo cual no es un problema, ultimamente le estoy cogiendo el gusto a comprar de segunda mano a través de internet) sino que además tienen un precio francamente muy alto (lo cual si que es un problema) .

    A ver que localizo. Un saludo

    ResponderEliminar
  3. Por cierto, que no lo he dicho. En español hay una edicion de esta novela en Lumen, de 1995.

    ResponderEliminar
  4. Perdona, tienes razón, ya no sé ni leer, lo siento.
    Yo confiaba en que la publicidad que le han dado a la biografía que Elena Poniatowska (muy recomendable, la Poniatowska, no esa biografía de la que he oído de todo menos bonito) ha publicado hace poco, podía llevar a algún editor a publicar algo de Carrington, pero me temo que de eso nada.

    ResponderEliminar
  5. Si, tras hablar de ella (de la autora) me han regalado el libro de la Poniatowska y lo tengo encima de la mesa, pero aun no me he decidido. No se si me gustará. En realidad aun no he leido nada de ella (he visto en tu blog también varias cosas ahora mismo). Pero eso de las biografías noveladas muchas veces me cabrea mucho, me cuesta trabajo interpretarlas a veces. Bueno, la empezaré pronto casi seguro. Ya te contaré. Parece que se conocen (Poniatowska y Carrington) desde hace tiempo y el libro se basa fundamentalmente en muchas conversaciones que han mantenido. Pero claro, eso es siempre muy elástico...

    ResponderEliminar
  6. Los cuentos y novelas de Poniatowska son muy interesantes, su parte periodística me coge un poco lejos y no la he probado. Sin embargo, de esta novela-biografía he oído auténticas pestes. Ella, amiga íntima de Carrington, ha dicho en una entrevista que para hacer la novela se basó en fuentes estándar y no en entrevistas o conversaciones personales. Así que en lugar de conocer a la Carrington más íntima conocemos a la Carrington que figura en las enciclopedias. De ahí vienen la mayoría de las críticas, para eso no hacía falta nada nuevo. Ya me dirás.

    ResponderEliminar
  7. A mí me parece muy atrayente la propuesta que haces, Óscar, y espero estar entre esos lectores que puedan disfrutar de esta escritora, si es que alguna vez encuentro algo suyo. Es el problema de haber sido educado cuando el inglés era visto como la lengua de la pérfida Albión, poco menos que la del mismo diablo... Otro autor que me apunto. Como sugerencia mía, ya que hablas de surrealismo, un escritor sudamericano, Felisberto Hernández, cuyos cuentos se mueven en esa frontera entre el sueño y la realidad, por si no lo conoces. Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Si, Juan Manuel. Yo también soy de los de Francés como única lengua extranjera. No me ha servido ni en Paris, la verdad. Pues a Hernandez no lo conozco de nada. Pero lo que he leido de él en la wikipedia tiene buena pinta. ¿Tiene algo publicado recientemente, para que sea fácil de encontrar, que puedas recomendar?.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Es uno de esos autores olvidados, de los llamados malditos. Sé que hay algo publicado en Cátedra, en su colección Letras hispánicas. Yo de él sólo tengo un libro que conseguí en una librería de lance, una recopilación de cuentos que me gustaron mucho. Se le considera precursor de Cortázar y Borges. Además, su vida, por lo poco que sé, resulta tan fascinante como las que recoges tú en estas entradas.

    ResponderEliminar
  10. En Cátedra hay algo, y en las librerías de segunda mano es ralativamente fácil encontrarte con cosas suyas. En la red también es fácil encontrar algunos de sus libros.
    Yo no pondría yo a Felisberto Hernández en el surrealismo, más bien en la narración fantástica, tal vez en el realismo mágico, pero no en el surrealismo, al menos lo que he leído suyo.
    Si buscas surrealistas "puros" en hispanoamérica: María Luisa Bombal (chilena) y sobre todo Pablo Palacio (ecuatoriano). Bombal estaría más en el estilo de Carrington y Palacio más en la forma europea (Péret o Jarry)
    De todos ellos puedes leer algún cuento en mi blog antes de lanzarte a la librería o la biblioteca.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Dios mío. De ninguno he oído ni el nombre... Que de trabajo me queda¡.

    ResponderEliminar
  12. ¿Trabajo? No lo llamaría así. Supongo que cuando la literatura es placer y no obligación, uno de las partes más interesantes es la de ir rellenando lagunas. Claro que, al menos en mi caso, por cada laguna que intento medio rellenar aparecen mil o dos mil nuevas. No recuerdo quién dijo aquello de que "cuanto más aprendo, más grande es mi ignorancia".

    ResponderEliminar
  13. Bueno, he de reconocer que un poco de gustirrinín si que da, si.....
    Si es que el ser obsesivo como yo implica que no filtro bien y no quiero dejar pasar muchos de los autores que comentais, a la vez profundizar más en los conocidos y, como bien dices, las vías de agua del barco nunca dejan de aparecer. Cualquier dia me da un cortocircuito

    ResponderEliminar
  14. Se me había olvidado una cosa. Hay un error en la entrada. Ali Smith, de quien por cierto acabo de terminar su fantástico "Hotel World", es escocesa, no inglesa. Saludos.

    ResponderEliminar
  15. Lo acabo de cambiar, que esta gente de las islas son muy "quitame alla esas pajas" para estas cosas nacionalistas. Aun me acuerdo en una acdemia que le pregunté al profesor si era inglés, el griego y taconazo en el suelo que dio, diciendo "I´m a scottish"

    ResponderEliminar
  16. Leonora Carrington murió el pasado miercoles 25 de mayo (94 años de nada que tenía). En la mayoría de las noticias la siguen presentando como pintora y silenciando su faceta de escritora.

    ResponderEliminar
  17. No tenia ni idea. Estas noticias por desgracia pasan desapercibidas con frecuencia.
    Gracias por la información. La he descubierto casi al límite de su vida. Precisamente estoy en la playa y buscando en las librerías de ingleses entre otras cosas a ver si encuentro sus volúmenes de relatos.

    ResponderEliminar