viernes, 20 de mayo de 2011

El dia de la toalla (Towel Day)

Cada 25 de mayo, aquellos que admiramos al malogrado escritor británico Douglas Adams, celebramos (cada cual de manera más o menos explícita) el día de la toalla. 

Adams fue conocido en su tiempo y tremendamente admirado, muy especialmente en Gran Bretaña, pero más tarde en medio mundo, por una serie de libros que de forma cómica reflejaban la vida en el Universo del único (aunque luego eran dos en realidad) terrestre tras la destrucción del planeta por una flota interestelar de cargueros Vogon, que necesitaban el sitio de nuestro planeta para construir un atajo en la autopista espacial. Todos los volúmenes me parecen más o menos buenos, pero ninguno alcanza el nivel del primero, el mítico "La guía del autoestopista galáctico" (conocida en el mundo anglosajón como "H2G2" (por Hitchhikers guide to the Galaxy), su título original. 

He de reconocer que la primera ve que la leí, bastantes años atrás, la obra no me convenció demasiado ("¿Tanto ruido por esto?"). Pero un día hace unos siete años, la releí y se hizo la luz. Me parece francamente una de las obras más divertidas que he leído (abstenganse los que no disfruten con el humor británico más puro). La he releido varias veces, visto la película otras pocas e incluso la antigua serie de la BBC en seis capítulos que aunque en efectos especiales es cutre (es de los años ochenta), no resulta nada mal. 

Muchas de las frases de la película se han convertido en míticas dentro del argot de los seguidores y se repiten por todos lados (The Guardian titulaba un artículo reciente que le recordaba Goodbye and thanks for all the books, parafraseando su famoso Goodbye and thanks for all the fish, una frase del primer libro que luego se usó como titulo de otro de ellos. "Ser de un planeta en las inmediaciones de Betelgeuse", "Ser mayormente inofensivo", "Ir al restaurante en el fin del mundo", son frases que se repiten hasta la saciedad. Yo he repetido mucho una del guardián Vogon "Resistance is useless" (La resistencia es inútil). Pero indudablemente la frase bandera (la catchphrase que dirían los ingleses) de Adams y su H2G2 es "DON´T PANIC". Siempre escrita en mayúsculas. Es la frase que aparece en la portada del libro (La Guía alrededor de la que se organiza la novela) , en parte por lo complicada que parece la guía y en parte para ayudar al viajero interestelar a conservar la calma.  Dijo una vez Arthur C. Clarke que esta frase de Adams le parecía el mejor consejo que se podía dar a la humanidad.

Se ha usado la frase en una cantidad ingente de tipos de tazas, camisetas, carteles, etc.




Incluso, tras la boda de Guillermo, para tranquilizar a las inglesas casaderas, en alfombrillas:


Y por supuesto, la toalla "cool" del día de la toalla no podías tener nada más escrito...





Incidentalmente diré que Don´t Panic también es el título de una magnífica canción de Coldplay.

El escritor, fotografiado por Eamonn McCabe.
Ya en otro post del blog puse algunos de mis puntos favoritos y ya dije que este es uno de los que mas me divierten:


Reconozco que el gusto por esta obra puede ser extremadamente personal, pero quedando dos o tres días no podía resistirme a poner un recordatorio. Adams fue además conocido por su extensa labor como activista a favor de los derechos de los animales, por ser un miembro externo asociado repetidamente  a los "Monty Python", guionista de algunos capítulos de Doctor Who, tener un amplio historial de trabajo radiofónico en la BBC y por ser muy aficionado a los coches (no le coincido el gusto) y las cámaras de fotos y los ordenadores Macintosh de Apple (estos dos gustos si que se los heredo). De hecho fue uno de los Apple Masters, un grupo extenso de celebridades en todos los campos a nivel mundial, que participaron en las campañas de propaganda de Apple, especialmente en el archifamosisimo Think Different. Bueno, que me pierdo....

Esto dice la Guia del Autoestopista Galáctico respecto de la toalla:

A towel, it says, is about the most massively useful thing an interstellar hitch hiker can have. Partly it has great practical value – you can wrap it around you for warmth as you bound across the cold moons of Jaglan Beta; you can lie on it on the brilliant marble-sanded beaches of Santraginus V, inhaling the heady sea vapours; you can sleep under it beneath the stars which shine so redly on the desert world of Kakrafoon; use it to sail a mini raft down the slow heavy river Moth; wet it for use in hand-to-hand-combat; wrap it round your head to ward off noxious fumes or to avoid the gaze of the Ravenous Bugblatter Beast of Traal (a mindboggingly stupid animal, it assumes that if you can’t see it, it can’t see you – daft as a bush, but very, very ravenous); you can wave your towel in emergencies as a distress signal, and of course dry yourself off with it if it still seems to be clean enough.
More importantly, a towel has immense psychological value. For some reason, if a strag (strag: non-hitch hiker) discovers that a hitch hiker has his towel with him, he will automatically assume that he is also in possession of a toothbrush, face flannel, soap, tin of biscuits, flask, compass, map, ball of string, gnat spray, wet weather gear, space suit etc., etc. Furthermore, the strag will then happily lend the hitch hiker any of these or a dozen other items that the hitch hiker might accidentally have “lost”. What the strag will think is that any man who can hitch the length and breadth of the galaxy, rough it, slum it, struggle against terrible odds, win through, and still knows where his towel is is clearly a man to be reckoned with.

- Douglas Adams: The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy

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Una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Más importante es el inmenso valor psicológico de una toalla. Por alguna razón, si un strag (un no-autoestopista) descubre que un autoestopista lleva una toalla consigo, asumirá automáticamente que también está en posesión de pasta de dientes, toallitas, jabón, tarro de galletas, termo, compás, mapa, madeja de hilo, spray antimosquitos, cadenas para ruedas, traje espacial, etc. Más aún, el strag le prestará de buen grado al autoestopista cualquiera de esos objetos, o una docena más, que el autoestopista puede haber perdido accidentalmente. Lo que pensará el strag es que cualquier hombre que es capaz de hacer autostop por la larga y ancha galaxia, pasar apuros, malvivir, enfrentarse a terribles peligros, salir triunfante y, aún así, no olvida en ningún momento dónde está su toalla, es un hombre muy a tener en cuenta.
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Bueno, en realidad no es nada más que una excusa para una vez al año acordarnos de Adams y recordar lo que nos hemos reído y disfrutado con su novela. Vale, es un poco friki, pero a mi me sirve solo para eso, para recordar a DA.



Es muy recomendable para quien le guste la obra y el autor, la biografía que sobre él escribió Neil Gaiman, titulada "Don´t Panic: Douglas Adams and the Hitchhiker´s guide to the galaxy", que por cierto, fue quien acuñó en uno de los capítulos el nombre de H2G2.






6 comentarios:

  1. Puesto que desconozco la obra y el universo de Adams, y para centrarme, ¿Adams sería algo parecido a Terry Pratchett?

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  2. Creo que no... El Mundodisco es algo mucho más elaborado a lo largo de los muchos (muchos. muchos) libros de Pratchett (por cierto,diagnosticado recientemente de la enfermedad de Alzheimer). He leído poco a Pratchett y hace tiempo, pero creo que Adams es más humorístico (Pratchett también si no lo recuerdo mal) y mucho menos "científico" en el sentido de que aquí simplemente se usa el espacio exterior como un contenedor de aventuras y solo se mencionan los planetas para resaltar las potenciales características humorísticas del planeta o sus habitantes.No hay ese planeta plano sostenido por elefantes ni una elaboración detallada de los hilos argumentales a lo largo de los libros que me parece recordar de Pratchett. Yo recuerdo a Pratchett (que me perdonen sus admiradores, porque seguro que digo una barbaridad) como una parodia de Tolkien mezclado con Arthur C. Clarke o algo asi.

    Soy consciente de que no te he aclarado nada. Que conste. En resumen es un libro eminentemente humorístico. Lo del espacio es incidental.

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  3. Y como decía Cristina en su blog hace poco respecto de Jasper Fforde y Thursday Next, la única solución suele ser leer el primero y si te gusta, seguir adelante y si no, simplemente dejarlo. Si no gusta el primero, no creo que gusten los demás.
    Saludos.

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  4. En Pratchett he leído algunas de las críticas más feroces a la religión, la seudociencia, el racismo o la corrupción del poder (y eso que he leído muy poco). Pero ocurre lo que hablábamos en la otra entrada sobre el humor y el genio, en este caso, como lo dice con humor no lo toman en serio.

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  5. Comencé a leerlo hace unos meses y reconozco que lo dejé a medias, aún no he decidido si lo retomaré, me enganchó más el humor de Eduardo Mendoza en "Sin noticias de Gurb", del que recuerdo haber leído algunos pasajes con mi hija mayor, mientas las lagrimas caían en el libro de tanto reír.

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  6. Si, Aprendiz, he de reconocer como he dicho que es algo muy personal el gusto por esta obra. Si yo me hubiera quedado con la primera lectura lo habría dejado ahi, porque no me gustó casi nada. La segunda vez que lo lei, fue como otro libro diferente. Asi que entiendo lo que te ha pasado. Igual algún día te conviertes a nuestra doctrina...

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