martes, 22 de marzo de 2011

Reflections in a Golden Eye (Reflejos en un ojo dorado), de Carson McCullers






Reflejos en un ojo dorado es uno de los más puros y poderosos entre los trabajos que son concebidos
 con ese sentido de lo espantoso que es la desesperada raíz oscura de casi todo el arte moderno significativo, 
desde el Guernica de Picasso hasta las viñetas de Charles Addams.
(Tennessee Williams)


No suelo comenzar nunca (y añadir pocas veces, salvo de refilón por si alguien le interesa) una nota hablando acerca de la película basada en la novela o relato del que voy a hablar. En este caso estoy obligado a hacer una excepción. Empezaré diciendo que mi capacidad como crítico de cine es no pobre, sino inexistente. Como con el vino, solo se si una película me gusta o no. Y cuando vi por vez primera la versión de John Houston de esta novela me gustó, vaya que si me gustó. Hay quien recuerda a Marlon Brando por su imagen en "La ley del silencio", quien por "Julio César", "Un tranvía llamado deseo", "El corazón de las tinieblas", "El padrino"etc. Para mi Marlon Brando es y será siempre el protagonista de esta película. Elizabeth Taylor maravillosa, pero no es lo mismo...




La película además tiene su anecdotario.  El papel masculino principal, cuando Elizabeth Taylor aceptó protagonizarla era para Montgomery Clift. Este no obstante estaba en sus peores momentos: El alcohol y la drogas le habían convertido en alguien poco fiable para llegar a protagonizar el film. Elizabeth aceptó cubrir su póliza de seguro (un millón de dólares) en caso de que Clift no lo cumpliera. Pero Montgomery Clift murió de un infarto de miocardio con 45 años, tres meses antes de comenzar el rodaje. Giros del destino. Taylor no podía soportarlo, lo consideraba más cercano que a un hermano. En la corona de flores que le mandó, Elizabeth escribió "Rest in Peace, Perturbed Soul" (Descansa en paz, alma perturbada). Y entonces apareció Brando y tuvo que tomar el papel planeado para Monty. No lo hizo nada mal, aunque seguro que Monty no habría dejado bajo el pabellón. Así se escribe la historia, también la del cine. Dicho esto que la película (que los cinéfilos no se si consideraran buena o mala), con lo que me gusta, no es ni una cuarta parte lo buena que es la novela.





Bueno, McCullers llegó a a mis estanterías inmediatamente después de ver la película, con esta novela. Y llegó para quedarse. Y siendo esta la primera obra que le leí, me dejó enamorado. Suele criticarse a esta novela, sobre todo cuando se la compara con su "hermana mayor": El corazón es un cazador solitario (The heart is a lonely hunter), que fue una de esas primeras novelas que directamente encumbran a su autor ante los ojos del público y ante la de críticos y colegas literatos. Tras ella vino esta, y dice Tennessee Williams (gran amigo y admirador de McCullers):

Este libro es una segunda novela y aunque el aprecio que se le tiene se ha incremetnado de manera constante en los ocho o nueve años apsados desde que apareció por primera vez (Williams escribe esto en 1971) fue entonces valorado como algo en cierta medida decepcionante, a la manera que lo suele ser las segundas novelas. Cuando el libro que precede a una segunda novela ha sido tan generalizadamente alabado como lo fue The heart is a lonely hunter, hay una inclinación por parte de los críticos a recortar su favor, una tendencia casi tan automática e invariable que casi podría ser establecida como una ley física. 

No es que yo esté completamente de acuerdo con Williams, que no lo estoy, pero si en este caso, que es a lo que vamos.

El "Estilo Sureño" o "Gótico Sureño" es uno de los estilos que más satisfacciones han dado a aquellos que nos acercamos a la literatura americana. Un estilo muy peculiar con temas y personajes muy diferentes a otros escritores americanos, que en parte nace con Faulkner, pero en realidad es un producto de la tierra, como las patatas. Nace allí. solo así se explica la diversidad de grandes escritores que engruesan con sus escritos el magno río que en ocasiones casi logra empequeñecer al resto del país. Y que quede claro, McCullers es una de mis favoritas (solo superada para mi por el grande entre los grandes, Faulkner; e igualada por Flannery O´Connor). Y mira que me gustan Welty, Capote, Porter y los demás (solo tengo por conocer, creo, a Tennessee Williams). Esta novela y las otras casi por igual (El corazón es un cazador solitario", "The member of the wedding" o la "Balada del café triste" son magníficos, solo levemente superiores a sus relatos). No faltan los elementos más comunes de los sureños, los personajes "raros", voluntaria o involuntariamente marginados, el ambiente social opresivo, los temas considerados espinosos (sexualidad, voyeurismo, placer, crimen de todo tipo). Una mezcla que entonces causó a muchos vergüenza y a otros muchos ira contra McCullers. "¿Porqué se pone esta a escribir acerca de esta gente? y ¿quiere enseñarnos algo?, ¿Como se atreve?". Aun hoy, sorprende la franqueza de muchos de los párrafos del libro si uno lo pone en su contexto socio-temporal.

Podríamos decir que cuando un autor quiere colocar a sus personajes en una situación de aislamiento (opresivo aislamiento), lo puede hacer como le de la gana.  Stanislav Lem los manda al planeta Solaris, Agatha Christie mete a los diez negritos en una casa y McCullers encierra a los protagonistas en una base militar del sur de Estados Unidos. Las cosas claras desde la primera linea:

Una base del ejército en tiempo de paz es un sitio aburrido. Pasan cosas, pero ocurren las mismas una y otra vez. // Al mismo tiempo, ocasionalmente ocurren cosas en una base del ejército que no es probable que vuelvan a ocurrir. Hay un fuerte en el Sur, donde hace unos pocos años se cometió un asesinato. Los participantes en esta tragedia fueron: dos oficiales, un soldado, dos mujeres, un filipino y un caballo. 

Cuando uno pone las cosas tan claritas, luego hay que escribir el resto del libro, claro está. Y para ello hay varias opciones. Una es crear cinco personajes (dejaremos fuera al caballo y al filipino por ahora) tan interesantes e individualizados entre si que tras la ominosa sensación inicial de que se masca la tragedia, poco después nos andamos preguntando ¿quien será el asesinado? ¿quien el asesino?, porque realmente muchos podrían matar o ser matados. Asi que un poco de misterio ¿eh? Vale, seguimos adelante. (Por cierto, no voy a contar nada jugoso del avance del argumento, claro. Cada uno que lo lea y descubra a su manera.



Dos matrimonios: el formado por el Capitán Weldon Penderton (el papel de Brando), un joven oficial de alrededor de treinta años, que es un personaje cobarde y con una homosexualidad que cada vez le cuesta más mantener encubierta (recordad, base militar de Estados Unidos, años 40, no el mejor sitio y lugar para tener ese tipo de tendencias). Casado con Leonora (La Taylor en la película), basicamente "buena gente" aunque con una cierta tendencia a establecer su lecho fuera del conyugal (entre otras causas obligada por su marido, evidentemente). En la casa de al lado de los barracones de oficiales viven el Mayor Morris Langdon (militar devoto, acultural devoto) y su esposa Alison, depresiva desde la muerte de su bebé y de ver el marido con el que vive. ¿El soldado?: Ellgee Williams (Su único nombre conocido son dos iniciales, L.G. , pero en el ejército le dicen que es no es nombre para un soldado y lo cambian a Ellgee, por "El"-"Ge" las letras de dichas iniciales. Reservado, no habla con nadie, no participa en nada que tenga que ver con sus compañeros y en los ratos libres de su trabajo (cuidar los corceles de las caballerizas de la base) se dedica a pasearse por los bosques de alrededor de la base y tomar el sol desnudo.

Vamos a retorcerlo un poco más: Leonora y el Mayor son amantes, pero el Capitán sigue su tradición: "Tenía una triste afición a enamorarse de los amantes de su mujer" y no interrumpe el affair porque quier tener cerca al mayor. Alison no soporta el engaño cuando se entera y tras tratar de suicidarse sin éxito se aisla mentalmente de todo el mundo salvo de su criado, el filipino Anacleto (toma nombre).  Y para colmo de males un día, el soldado Williams, hasta entonces convencido de la veracidad de lo que siempre le han dicho de que las mujeres son un vector de enfermedad, (que el simple contacto con su piel puede transmitirle una enfermedad que le dejará ciego, loco y mucho más) vislumbra el cuerpo desnudo de Leonora y desde ese momento vive obsesionado por el recuerdo de esa visión. Y ahi empieza lo bueno.





No sería capaz de decir cual de los personajes me atrae más, oscilo entre el capitán cobarde y la esposa deprimida a la que nadie cree cuando es la única que ha visto la verdad. Todos son magníficos:

El capitán: "En cuanto a su relación con los otros dos fundamentos de la existencia, su posición era muy simple. En su balance entre los dos grandes instintos , hacia la vida y la muerte, la báscula estaba fuertemente inclinada a un lado - a la muerte. Debido a esto, el Capitán era un cobarde". "Pero a pesar de su conocimiento de muchos hechos separados, el Capitán nunca en su vida había tenido una idea en su cabeza. Porque la formación de una idea incluye la fusión de dos o más hechos conocidos. Y esto, el Capitán no tenía el valor de hacerlo".

Leonora: "Leonora Penderton no temía ni a hombre ni a bestia, ni al diablo. En cuanto a  Dios, nunca lo había conocido". "Cuando se casó con el Capitán era virgen. Cuatro noches después de su boda aun era virgen y en la quinta noche, su status fue cambiado solo lo justo para dejarla, de alguna manera, perpleja".

El Mayor: "En la superficie, el mayor, ingenuamente creía que su esposa no sabía nada de su affair. De todas formas este calmante pensamiento se había vuelto crecientemente más difícil de mantener. La tensión de no darse cuenta de la realidad le había provocado hemorroides y casi había trastornado su buena digestión." "Cuando el mayor volvió con su esposa, la encontró leyendo ..//.. en la mesita de noche del Mayor había un libro abierto. Un libro muy recóndito y literario. El punto de lectura estaba marcado con el palo de una cerilla. El mayor volvió unas cuarenta páginas o así, una lectura razonable para una tarde y marcó el nuevo punto con la cerilla de nuevo. Entonces, de debajo de una pila de camisas en su cómoda tomó un pulp magazine llamado Scientification. Se colocó confortablemente en la cama y comenzó a leer acerca de una salvaje superguerra interplanetaria."

Alison: "Todo el mundo que había conocido en los últimos cinco años era, de alguna manera, equivocado ..//.. Morris Langdon, en su embotada manera era tan estúpido y sin corazón como un hombre puede ser. Leonora no era otra cosa que un animal. Y el ladrón Weldon Penderton era en el fondo inacabablemente corrupto. Que pandilla¡. Se odiaba incluso a si misma"


El desarrollo es magnifico. Hay de todo, humor, suspense, dolor, simpatía, maldad. Todo cabe.

En español lo podéis encontrar en Seix Barral. Se encuentra tanto como volumens suelto como dentro del magnífico tomo "El aliento del cielo" que incluye todos su relatos y tres de sus novelas cortas, "Reflejos en un ojo dorado", "Frankie y la boda" y "La balada del café triste". Un volumen imprescindible. Una novela magnífica.





7 comentarios:

  1. ¡Qué grande y qué sureña Carson McCullers! Confieso no haber visto la película, pero me ha hecho gracia saber que Liz Taylor (que por cierto, acaba de fallecer, se diría que has querido rendirle un homenaje) hacía el papel de la mujer insatisfecha con marido ocultamente homosexual, lo mismo que en "La gata sobre el tejado de zinc". Eso suena casi a encasillamiento por parte de los directores.

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  3. Si, Elena, justo antes de publicar tu comentario he recibido un email de las noticias del New York Times con la noticia. Que gran película "La gata".

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  4. Estos escritores sureños lograron crear un mundo fascinante. Pocas cosas me conmueven tanto como sus historias y creo que todo lector que se precie debería acercarse a sus personajes, cincelados sobre una base que se diría bíblica. Leo a esta autora, a Faulkner, veo La gata sobre el tejado de zinc, y creo estar asistiendo a una especie de milagro en el que los sentimientos no sólo se muestran a flor de piel, sino que se experimentan en la propia.

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  5. No estaba yo al tanto de esta película, defecto que tendré que intentar solucionar.

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  6. Ayer ojeaba el libro en cuestión después de leer tu interesantísima entrada y estuve tentado de comprarlo (la próxima vez me dejaré caer en la tentación).
    Esta es una de las pocas películas de Huston que no he visto, supongo que porque nunca ha sido muy destacada, pero lo remediaremos porque como bien comentas todo el ambiente sureño atrae. Además la avala T. Williams. Un saludo Oscar.

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  7. Si, la película no es de lo mejor de Houston ni de la Taylor ni seguro que de Brando. Yo es que tengo predilección personal por ella por ligarla al descubrimiento de la autora, que es justo lo opuesto a lo que suelo hacer (no veo habitualmente películas de las novelas que me han gustado realmente mucho, solo de las que me gustan de regular para abajo). Manías personales.

    Un saludo.

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