sábado, 12 de febrero de 2011

The Magic Toyshop (La juguetería mágica), de Angela Carter





Reading a book is like re-writing it for yourself. You bring to a novel, anything you read, all your experience of the world. You bring your history and you read it in your own terms.

(Leer un libro es como re-escribirlo por ti mismo. Tu aportas a una novela, cualquier cosa que leas, toda tu experiencia del mundo. Aportas tu historia y lo lees en tus propios términos.)


Una de las mejores experiencias que podemos tener como lectores que acaban de terminar una novela (o un volumen de relatos o de poesía), es la de que no solo hemos disfrutado con la lectura sino que además estamos leyendo a alguien que escribe como ningún otro escritor que hayamos conocido o leido antes. Esto me ocurrió la primera vez que leí a Angela Carter y me ha vuelto a ocurrir casi con cada una de sus obras. La verdad es que no deja de sorprenderme. Mirándolo desde un punto de vista lo más aséptico posible, lo que estoy leyendo es un cuento de hadas tradicional para adultos (si es que existe algo parecido a eso), con algo de Roald Dahl, un poquito de los hermanos Grimm... Pero es mucho más que eso, y además funciona muy bien.


Como mínimo, se podría decir que la capacidad de Angela Carter para inventar su propia forma de literatura es sorprendente. Y en este caso no me voy a centrar en sus maravillosas colecciones de relatos basados en la reelaboración/reinterpretación de los cuentos tradicionales de Perrault, Grimm y compañía; sino en sus novelas. No se si se podría hablar de algo parecido a "cuentos de hadas para adultos", pero realmente la sensación que por momentos me produce la lectura de esta novela es similar (salvando las distancias) a la lectura de un cuento tradicional muchos años atrás. En ella aparecen elementos que la tradición cultural en que me he criado transmite como parte del "corpus" de los cuentos. Y yo me lo he creído cuando los he reencontrado aquí. Y mucho.

Esta novela se publicó en 1967 y en 1968 ganó el John Llewellyn Rhys Memorial Prize. En 1987se hizo de ella una película con guión de la propia Angela Carter y que no he logrado encontrar (aun) por lado alguno. Por cierto está edición (en Virago Modern Classics) tiene dos añadidos: el diseño de la portada con dibujos magníficos de Jacqueline Groag y la introducción de Carmen Callil, la editora de Carter durante muchos años (y amiga de esta).



La novela se inicia con una presentación un tanto peculiar de su protagonista: "En el verano en que tenía quince años, Melanie descubrió que estaba hecha de carne y hueso". Cuando se abre la novela, Melanie vive en su lujosa casa de familia adinerada, con sus dos hermanos (Jonathon de 12 y Victoria de 5 años), y sus padres. Pero en este preciso instante , en este verano, en la casa, los tres niños están en casa al cuidado de una nanny porque sus padres se encuentran haciendo un viaje por los Estados Unidos. Mientras la niñera cuida a sus hermanos, ella se queda en la casa, conociendo su cuerpo, explorando el mismo y disfrutando del recién adquirido autoconocimiento "haciendo volteretas y el pino por la pura excitación de la tremenda sorpresa de si misma, ahora que ya nunca más sería una niña".

Melanie tenía quince años, era hermosa y nunca había salido con un chico cuando, por ejemplo Julieta había estado casada y muerta de amor a los catorce. Sentía que estaba envejeciendo. Cogiendo sus pechos desnudos cuyas puntas eran tan rosadas como las móviles narices de los conejitos blancos, pensó: "Físicamente he alcanzado probablemente mi cúlmen y de ahora en adelante lo único que puedo hacer es deteriorarme".

Explora la casa y descubre el vestido de novia de su madre. Con él puesto siente la necesidad de salir al jardín en plena noche y queda fuera de la casa sin poder entrar. Por ello se ve obligada a trepar por el manzano cuyas ramas están cerca de su ventana. En el momento en que entra de nuevo a su casa (tras haber destrozado el vestido por el camino, lo cual es un dato muy significativo en mi opinión), es como si entrara en un nuevo mundo. A la mañana siguiente todo se vuelve del revés. Una frase magnífica, espeluznante:

"A las once y media en la somnolienta mitad de la cálida mañana hubo un tremendo aporreo en la puerta, tan alto e inesperado que la mano del bolígrafo echó un borrón en su cuaderno.", "Había un joven mensajero con un telegrama en la mano en la puerta. Tan pronto como lo vió supo lo que contenía el telegrama, como si las palabras estuvieran impresas en su frente."

Los tres hermanos se ven obligados a irse a vivir a Londres (vivían en una maravillosa casa en el campo). Van a vivir a la casa de su único tío, al que hace años que no ven, desde que sus padres le retiraron el saludo tras haber recibido un regalo para la entonces muy pequeña Melanie, un jack-in-the-box con la cara de la propia niña que le da un tremendo susto que le dura muchos días. Y es que el tío Philip (de apellido Flowers) es un fabricante de juguetes. Tiene una tienda en un callejón de la capital y allí vive con su familia. Su esposa (los niños ni siquiera sabían que estuviera casado), que además de Irlandesa es muda (extravagante combinación) y los dos hermanos de esta.

Y aqui voy yo y pienso que voy a encontrar una novela de una tío maravilloso, juguetero, que descubre a los niños otra vida, que vive fabricando sus muñecos en un callejón de Londres como un Gepetto cualquiera. Pero claro, eso solo se debe a que he olvidado que en la portada pone "Angela Carter" en vez de "J.K. Rowling". Barbazul. Si Barbazul otra vez. Aquí me doy cuenta de que esta no es solo otra "coming of age novel", otra novela acerca de una maduración. Y aquí empieza realmente la novela. Los personajes son pocos, casi de obra teatral. Melanie (léase "la niña mutante" en su arco de desarrollo personal y sentimental), su tía (una auténtica segunda madre) y tío (sorpresa, sorpresa o bien "el juguetero que hacía marionetas de tamaño real"), los dos hermanos de la tía, Francie, serio y violinista, poco hablador pero "un buen tío" y Finn ("el vector o agente condensador en la transformación"). Los otros dos niños solo pasaban por allí. El final nos deja un montón de cosas a medio explicar y medio resolver, pero a fin de cuentas es "solo" un Fairy Tale ¿no?.

La novela está condensada, "apretada", pocos diálogos y mucha descripción, varios puntos culminantes o "crisis" que son fácilmente identificables y que he de reconocer que son francamente sorprendentes e inesperados siempre. No puedo entrar a discutirlos aquí, porque sería imperdonable privar a alguien de ellos. Pero puedo garantizar que en alguno de ellos he sentido un escalofrío. Además navega en una especie de intemporalidad "limitada". A veces parece que estamos en el Londres de final del siglo XIX (cuando Melanie llega a la tienda de juguetes y empieza a vivir allí, en un callejón oscuro, en una casa "que no tiene agua caliente", y que según recuerda Melanie eso es lo más común en muchas casas, solo hay agua fría en los grifos, pero el baño está decorado con cortinas de peces de Disney. Suelen incluirse este tipo de obras de Carter dentro de uno de los (muchos ) términos literarios que no digiero ni con el mejor champán: "realismo mágico". No es eso. No. No es esto un García Márquez o un Italo Calvino. Es muy diferente. Es un "Cuento de hadas que cambia a novela negra" (o algo así). De hecho, a Carter no le parecía adecuada esta clasificación que tanto gustaba a los críticos de su país (ella decía que era "más realismo que no realismo" lo que había en su obra)

Toda Carter está por aquí. el papel del matrimonio y la sumisión de la mujer al varón, el autodescubrimiento de la mujer como ente independiente. Los rituales iniciáticos de dicha mujer. Los niños (básicamente las niñas), la muerte, un sentimiento opresivo (claustrofóbico, os lo aseguro) en la segunda mitad del libro, que hace que estemos deseando salir de esa juguetería. Y también el humor, claro:

La señora Rundle era gorda, vieja y fea y, de hecho, nunca había estado casada. Adoptó la forma de "señora" por medio de una escritura oficial en su cincuenta cumpleaños como regalo a si misma. Pensaba que "señora" daba a una mujer un toque de dignidad personal según envejecía. 
Melanie rezaba: "Por favor, Dios, déjame casarme. O déjame tener sexo"Había renunciado a creer en Dios cuando tenía trece. Una mañana se despertó y El no estaba ahí. La señora Rundle rezaba, sorprendentemente: "Por favor, Dios déjame recordar que estuve casada como si realmente hubiera estado casada. O, al menos, déjame recordar que tuve sexo. 




Como comentario aparte, así como quien no quiere la cosa, diré que otra cosa que se me viene continuamente a la cabeza leyendo a Carter es que es mucho más fácil ser mujer en sus novelas que ser hombre. La pretensión de compensar el desequilibrio vergonzoso en que su sexo se encontraba en su época (y se encuentra solo en algo de menor medida hoy en día, quiero creer) la lleva a hacer personajes hombres "difíciles de querer" incluso cuando no son abusadores, violadores o asesinos. Los hombres suelen ser más bien así:

Sus ojos desnivelados se deslizaban y cambiaban como mercurio en un plato. Ella podía ver la afilada punta de su lengua entre sus dientes. El sacudió la ceniza de su cigarrillo en el suelo. La onda de su muñeca era un acorde música, perfecto, resuelto. Súbitamente, Melanie encontró difícil poder respirar. Era como si se hubiera puesto la cualidad de la masculinidad como una vistosa capa. Era un león oscuro confiado en la matanza  - y era ella la presa?.... ...Ella pensó que él estaba estirando sus zarpas señoriales y jugando ociosamente con ella...





Y como siempre que puedo, aunque no tiene mucha calidad, os dejo un video para que la veais y oigais tal como era cerca del final de su vida (murió con solo 52 años de un cáncer de pulmón):





Por cierto, que también escribió libros para niños como este o este, a los que no me importaría echarles un vistazo.

Una escritora simplemente maravillosa, se mire por donde se mire. No me cansaré de recomendarla.


9 comentarios:

  1. A la wishlist ahora mismo! Esto tiene buena, buenísima pinta. Gracias por la recomendación!

    Tal vez te interese leer esto, que acaban de publicar en la London Review of Book:
    http://www.lrb.co.uk/v33/n04/anne-enright/diary
    Saludos!
    pablo

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  2. Gracias, Pablo. Me interesa y mucho. De Enright tengo permanentemente atrasado leer The Gathering que compré en Dublin. La verdad es que Angela Carter conoció a muchos escritores de su época y es de los pocos autores de los que aun no he encontrado quien hable mal.

    No se si has visto la colección de videos de la BBC "In their own words" acerca de los escritores ingleses de los que la BBC tiene imagenes grabadas. El tercer capitulo (y ultimo) se llama "Nothing Sacred" por una colección de ensayos de Carter y tieen algunas escenas de entrevistas buenísimas. Y una escena que me mata de risa: la escena, la cena de la noche en que se entrega el Booker Prize de 1983. En la cena una periodista algo despistada empieza a entrevistar a quienes allí están y se acerca a una mesa, coge a una mujer y le dice: "Señora ¿puedo preguntarle que opina de la elección del ganador?" No tiene ni idea de que es Angela Carter, que es uno de los jueces que ha votado el premio "Soy uno de los jueces. ¿Me excluye ello de esto?". La periodista tampoco se inmuta: "Lo siento. ¿Como se llama usted?" - "Angela Carter" - "Que piensa usted?" - "Creo que es una novela muy poderosa e impresionante..." Y ya lo remata la periodista "¿Es la que usted ha elegido?" Sin perder la sonrisa dice Carter "No debería usted hacer una pregunta como esa." El ganador había sido "Vida y tiempos de Michael K" de Coetzee.


    Dice en el documental: "When you read a page of Angela Carter it´s a tissue of different quotations, illusions and echoes". Es verdad.

    Espero que te guste.

    Por cierto, desde que me recomendaste a Beryl Bainbridge, no hago mas que encontrarmela por todos lados... Tengo tres, a ver por cual empiezo. De hecho, ahora voy de viaje y voya a llevarme "Nights at the circus" de la Carter y uno de los de Bainbridge.

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  3. Por cierto, Pablo. Periodico por periodico, de la Bainbridge
    http://www.guardian.co.uk/books/2011/feb/08/beryl-bainbridge-booker-prize?intcmp=239

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  4. No he probado los enlaces, pero tal vez te interese probarlos, son de sitios en los que la película está disponible:

    http://www.watchthisfree.com/movies/1987/the-magic-toyshop/download/

    http://www.moviewatch.in/watch-109133-The-Magic-Toyshop

    http://www.divxturka.net/divx-download/120977-magic-toyshop-1987-a.html

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  5. Muchisimas gracias, mujer Quijote, pero no van. Los dos primeros te pierden en completar encuestas para ganar un iPhone o te obligan a instalar una programa llamado Ares (lo cual en Mac es ademas imposible porque es un sospechoso .exe que mi Mac no reconoce). En el tercero los links han sido eliminados....

    Pero muchas gracias otra vez.

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  6. Pues lo siento, una pena. Yo uso linux y tampoco puedo probar alguna de esas "maravillosas herramientas". De todas formas ARES es un programa de intercambio p2p, supongo que habrá alguna fuente segura para obtenerlo.
    Lo dicho, una pena.

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  7. Tú si que sorprendes, Oscar, con cada una de tus entradas, ahora toca una de hadas para adultos, intuyo que más por el giro de la novela hacia la parte "negra" que por el paso de niña a mujer de la protagonista, que también será el motivo de la perdida de su inocencia, aunque en principio no me atrae este tipo de literatura, la tendré en cuenta.

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  8. ¡Qué interesante! :-) Me lo apunto.
    El libro de los gatos también tiene buena pinta, a ver si lo encuentro.
    Saludos,
    Noemí.

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  9. Ah, te recomendé este libro desde la entrada de "The Bloody Chamber", pero ya veo que la habías encontrado.

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