domingo, 2 de enero de 2011

The Wild Things (Los Monstruos), de Dave Eggers









La historia de este libro es, cuanto menos curiosa. Y además he de reconocer que me gusta mucho el hecho de que esta obra haya pasado por diversos campos de la expresión artística.

Mi primer contacto la historia de Max y sus “Wild Things” (no me gusta llamarlos monstruos, lo siento), fue en el año 1999, cuando mi amigo Dani, el que me amplió hasta límites insospechados mis gustos musicales (no porque sean extraordinarios ahora, sino por lo extraordinariamente limitados que eran entonces), que era entonces el que disfrutaba más de la parte más extrema de la música del siglo XX, me prestó una ópera de Oliver Knussen, cuyo libretto estaba compuesto por Maurice Sendak, basado en el libro infantil del propio Sendak llamado “Where the Wild Things Are” (“Donde están las Cosas Salvajes” o “Donde está lo Salvaje”), publicado en 1963 (el autor tiene hoy 82 años). Aquí por cierto, hay una repetida insistencia en traducir “Wild Things” por “Monstruos”. Una ópera en un acto amable que recordaba un poco a “El niño y los sortilegios” de Ravel, con una historia de un niño y unos monstruos en una isla. Bonita, pero nada fuera del otro mundo.






Luego, hace dos años, buscando un libro sencillito (un cuento breve) en inglés, para leerlo a mi hija, que por su edad no se enteraba de nada, pero se lo traducía y a la vez que disfrutaba la historia, le sonaba alguna palabreja. Mirando, me encontré con el relato ilustrado en que se basa la ópera. Su título, el mismo. Es un cuento muy breve (40 páginas o algo así), que incluye ilustraciones a toda página que a mi mes gustaron mucho. Lo leímos varias veces y cayó, más o menos en el olvido.






Finalmente el año pasado leyendo noticias sobre cine descubro que van a estrenar la versión cinematográfica de esta historia. Este es el tráiler (por cierto, que buena es la música de Arcade Fire).








Y ya empiezo a sorprenderme. ¡Pero si tiene cuarenta págnas y un argumento bonito, pero muy recortado!. Y entonces voy y descubro que además de servir de base para una ópera (y de paso, en 1979 para montar una obra de teatro y también un ballet, incluso en 1983, John Lasseter trató de adaptarlo para la Disney, aunque quedó abortado) , también hay un libro. El libro lo firma Dave Eggers, al que yo conocía por una magnífica colección de relatos ("How we are Hungry"), magnífica por cierto. Pero no tenía ni idea de su relación con este título. Junto al director Spike Jonze hizo la adaptación cinematográfica y amplió la historia hasta publicar un libro de 240 páginas.

Bueno, pero os cuento un poco de qué va toda la historia: Max es un niño de unos diez-doce años que se las da de incomprendido, aunque simplemente está teniendo una infancia tormentosa, como mínimo con un problema adaptativo. Parte del problema es la soledad, el sentimiento de abandono. Su padre les dejó y se marchó de casa, su madre solo tiene tiempo de trabajar para sacar adelante a sus dos hijos e intentar rehacer su vida sentimental, su hermana en plena adolescencia no puede, evidentemente relacionarse con un criajo, ya tiene otra edad y Max no logra hacerla recordar lo bien que lo pasaban juntos poco tiempo atrás. Hasta ahí no parece una historia muy infantil, ¿eh?. Una crítica americana se quejaba de que cuando llevó a su hijo (no decía la edad) al cine, a ver la película, inmediatamente se dió cuenta de que se había equivocado. El niño no huyó despavorido de la sala solo porque no se atrevía a dejar a su madre. Bueno, depende de la edad, claro. Ya hablé una vez (en la entrada acerca de "Coraline") de que pienso que (hasta cierto punto, los niños tienen que conocer el miedo como cualquier otra emoción, alegría, tristeza, amor, etc. No hay que tratar de eliminarles sistemáticamente lo que les asuste (no puedo evitar volver a acordarme de "Les Luthiers"). Pero para ciertas edades la película puede ser un poco agresiva, de manera similar al libro (pero ningún niño excesivamente pequeño leerá este libro, para ellos está la historia ilustrada de Sendak). Si veis (o habeis visto la película lo entendereis. La primera escena muestra el emblema de Warner Brothers rodeado de unos rayajos infantiles y sin solución de continuidad, la primera escena es un niño (Max) gritando auténticamente como un poseso (hasta un adulto se queda un poco parado al oir este comienzo en una película infantil). Solo está corriendo tras su perro, jugando a perseguirle, pero eso es lo último que uno pensaría.

Bueno, siguiendo un poco con el argumento: Tras una de las peleas con el mundo (sea su madre, su hermana, los amigos de esta o todos juntos), Max se escapa de casa (vestido con su ya archifamoso disfraz de lobo), se monta en una pequeña embarcación (su padre le había enseñado a navegar) y se escapa, quedando varios días a la deriva. Tras esto llega a una isla. Y allí están, claro, las "Wild Things", animales fantásticos (que hablan un perfecto inglés) con cabezas de gallo, gato, cuernos en la nariz... pero con pies y manos humanos, que andan erectos en bipedestación. Y uno volvería a pensar: ah, claro, unos animales que acompañan a Max y de manera amable le enseñan que su actitud era equivocada. Error de nuevo. Unas bestias que para empezar están destrozando e incendiando la isla. A renglón seguido están a punto de matar y comerse a Max. Pero entonces empieza el ingenio del muchacho. Acaba convertido en su Rey. Le nombran responsable de su entretenimiento y de planificar todo lo que hagan cada día. Todo. Pero claro, entre estas siete bestias hay sus rencillas y abiertas peleas. Cada una quiere llamar la atención de Max y algunas son francamente exigentes con su labor de Rey y abiertamente agresivas (las amenazas más o menos veladas con comérselo no son raras). No os quiero contar mucho más. Tendréis que descubrirlo vosotros si os interesa.



El libro está muy logrado, Eggers es un buen escritor. El lenguaje, la tensión, el miedo son muy bien desarrollados. A veces no obstante, tiene uno la sensación de que está haciendo lo que uno haría si tiene masa de pizza para dos personas y recibe cinco niños para cenar. Empiezas a estirarla, estirarla y probablemente el resultado es "menos bueno" de lo que podría haber sido con un poco menos de estiramiento. No obstante, no me arrepiento de haberlo leído, visto y odio. Max es una versión infantil y masculina de la "Fierecilla domada" shakespeariana. Uno empieza la película penando "si yo tengo un niño así me corto las venas con el rallador del queso". Pero la trama funciona y uno logra ver que es un niño con una maravillosa capacidad imaginativa y una desesperada necesidad de atención. La amplitud de la adaptación de Eggers se debe, evidentemente, a que explica cosas que los niños no necesitan saber. Se extiende en el entorno familiar del niño (en el relato de Sendak solo sabemos que se pelea con su hermana y que le castigan mandándole a la cama sin cenar) y, sobre todo, explicando como son y como viven y se relacionan las bestias (los Monstruos). Y este probablemente (creo yo) es el origen del cambio del titulo. Eggers no nos explica "Where the wild things are", no le importa donde están las Bestias Salvajes, sino como son, por eso el título del libro es solamente "The Wild Things".



Y una diferencia (muy significativa para mi) entre la edición inglesa (hay varias) y la española es que la última no conserva la frase de portada de la inglesa (Si que la han respetado en los carteles de la película) "There´s one in all of us" ("Hay uno dentro de todos nosotros"). Y es una pista importante, no me cabe duda...



En español el libro se llama "Los Monstruos" y lo publica Mondadori.



Así que si os interesa, empezad por donde queráis, cuento, libro, película u ópera ( o videojuego, claro)... Todos son buenos. Claro que la mayor parte del mérito debe ir a Maurice Sendak, el creador de la historia (y del libretto de la ópera y de la adaptación teatral). Hay que ver lo que puede salir de 40 páginas de buena imaginación.

Curiosamente la dedicatoria del libro varía en inglés y en español. En el ejemplar inglés la dedicatoria es "For Maurice". En el español "Para Maurice Sendak, una bellísima persona de inefable valentía". Vaya por él, pues.

12 comentarios:

  1. "Where the Wild Things Are" es un absoluto clásico de la literatura infantil americana. De esas obras que demuestran que un buen libro infantil puede proporcionar tanto placer al padre que lo lee en voz alta como al hijo que lo escucha. Y que es un error pretender ocultarles a los niños la parte oscura de la vida: todos hemos tenido nuestros miedos infantiles y la manera de superarlos es saber cómo enfrentarse a ellos, no negarlos. No me extraña por eso que haya servido de inspiración a otras obras, aunque desconozco tanto la ópera como la película. Y tampoco creo que llegue a leer el libro de Dave Eggers, que es un autor que me parece un tanto sobrevalorado. Quizá es cosa mía, no sé.

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  2. Pues efectivamente, si lo que conoces y te gusta es la narración de Sendak. el libro de Eggers se te haría al menos raro. Es mucho mas para adultos. entiendo tu impresión de Eggers porque me pasa con muchos otros autores (Hoy he estado hablando de ese tema respecto a Marc Levy). A Eggers solo le conozco la colección de relatos que menciono y me gustó mucho, pero sus novelas las he tenido varias veces en las manos y nunca me acabo de decidir. Para empezar los títulos no me gustan nada y luego las historias tampoco me seducen....

    Saludos.

    PD: La ópera (creo que te he leido en alguna ocasión que te gusta la música clásica) no merece mucho la pena, en mi humilde opinión.

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  3. Magnífico repaso a una obra fundamental. Es cierto que sorprende que un relato tan cortito dé para tanto, pero es que la magia de esta historia está también en lo que no muestra. Yo, a pesar de todo lo que nos muestras, me quedo con el original que guardo como una de las bellas lecturas que le leía a mis hijos (a ellos tampoco les apasionó mucho la película). Los "monstruos" o bestias salvajes siempre me parecieron encantadores.
    Por cierto, uno de los que más he disfrutado en literatura infantil ilustrada ha sido Anthony Browne.
    Un saludo y enhorabuena por el escrito de nuevo.

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  4. Me sonaba Anthony Browne cuando te lo he leido, Carlos. Tras un rato y un poco de navegación, ya me he acordado de qué- Mi adorado Ian McEwan ecribió un libro que ilustró Browne. Este > http://www.amazon.com/Daydreamer-Ian-McEwan/dp/0060244267

    Voy a dar una vuelta por la red a ver que me apaño, que ando corto de lecturas para mi niña-

    Además hoy le he recontado el libro de Sendak a la peque y le ha encantado...... otra vez.

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  5. Compré en Barcelona el cuento de Sendak y me gustó a la vez que me dió mucho que pensar por lo filosófico que me resulta su mensaje. Tiene dos lecturas en mi opinión. La película todavía la tengo reciente pues la ví en casa la semana pasada y me decepcionó un poco. Tenía muchas expectativas puesta en ella después de tanta critica favorable pero , lo cierto es que Spike no me gusta como director nada de nada. Aún recuerdo la retorcida e infumable peli de la Winslet y Jim Carrey(? )titulada en castellano "Olvídate de mí".
    Y ahora que hablas de Marc Levy: Tuve que leer una novela suya en francés para la escuela de idiomas y "A Dios pongo por testigo ...que jamás volveré a leer a tal sujeto". Bodrio es poco.Uff!
    Qué críticas tan negativas te dejo, no? La única positiva: tu post es muy bueno. Como todos los de este blog. saludos

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  6. Muchas gracias, prima.

    Lo de Marc Levy reconozco que es una cosa personal. Una tarde en cas de un amigo estaba encima de la mesa "Las cosas que no nos dijimos" (Hoy he visto en una librería (Va por la Edición 11). Lo abri y lei un párrafo (siempre leo el primero del libro por manía para hacerme una idea, se que no tiene lógica, pero bueno, costumbres). Dije "Uy". Abri otra página, otro párrafo. Dije "Uyuy" Y al tercero ("Uyuyuy") ya me hice una idea. El otro día, viendo un documental francés que recomendaba La Mujer Quijote, acerca de los bestsellers (muy bueno, por cierto), Levy era el máximo exponente de las campañas mediáticas. No se, le tengo tirria lo reconozco. Y a algún americano.

    Muchas gracias por la alabanza del post. La verdad es que me lo paso bien cuando compartimos ideas o lecturas... Gracias a vosotros ya he conocido otros pocos escritores.

    Saludos

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  7. Aunque no conozco la edad de tu niña te echo un capote en lecturas infantiles con las que nos lo hemos pasado muy bien, por si no las conoces. Casi todas se pueden encontrar en castellano e inglés. Además de cualquiera de los muchos libros que tiene escritos Anthony Browne,
    "El grúfalo" de Julia Donaldson/Axel Scheffler (Destino)
    "¡No abras este libro!" de Michaela Muntean/ Pascal Lemaitre (Scholastic - Entrelibros)
    "El árbol generoso" de Shel Silverstein (Litexsa Venezolana)
    "¿Qué pasa aquí abuelo?" de David Legge (Scholastic - Juventud)
    y una de las perlas que jamás haya leído y curiosamente muy desconocido que podrás encontrar en tus viajes a los EE.UU., pues de allí me lo envió mi hermana: "Harold y el lápiz de color morado" de Crockett Johnson (HarperCollins - Harper Arco Iris).
    Pues eso, buenos momentos por si te sirve para elegir lecturas. Un saludo.

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  8. Tirria justificada. Muy justificada. Esos no hacen literatura.Son meros productos industriales con un marketing detrás que para qué.
    Espero que los reyes te traigan muchos e interesantes regalos.Saludos

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  9. @Carlos: muchísimas gracias por las recomendaciones. Indagaré ahora mismo. Simplemente los tñitulos ya tienen una pinta magnífica.

    @Prima: nada, no hacen literatura, para nada. Imagino que al menos valen para que los editores puedan ganar dinero suficiente (de lo cual me alegro mucho, sinceramente) para poder también editar otros libros quizá menos rentables, afortunadamente para los que no seguimos a Levy como nosotros y nos gustan muchas veces esos libros menos rentables... En el documental que antes citaba, un editor francés reconocía, casi avergonzado, que él había en su día rechazado el manuscrito de "El código DaVinci" para Francia. Hombre, reconozco que tiene motivos económicos para lamentarse de haberlo rechazado, pero por otra parte, es para ponerle un monumento en Le Carrousel.

    Saludos y gracias.

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  10. Eso de que no tiene lógica la lectura del primer párrafo...
    Yo sigo la regla de la primera página para descartar libros de autores que me son desconocidos.
    Sigo además otra regla que escuché hace tiempo a alguien y que también funciona muy bien: "dime quién te lee y te diré cómo escribes". El conocer el tipo de lector de una obra ayuda mucho a encuadrar la obra y evita pérdidas de tiempo.
    No son infalibles, pero permiten una limpieza rápida de morralla.
    Me he permitido poner un enlace a tu blog en el mío.

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  11. Pues me alegro mucho de ver que no es tan raro. Si guardara memoria de todos los primeros párrafos que he leido en mis visitas a librerías, biblioteccas,etc, me volvería loco cual Quijote. Y cuando a veces he ido en contra de esta normal ("Bueno, es solo un párrafo, puede que no esté tan mal") he tenido de todo: éxitos clamorosos y fracasos estrepitosos.

    Gracias por el link de tu página. Estaba convencido de tener otro a la tuya en mi blog, como sabes te visito a diario, pero Blogger solo ponía cinco de los siete links que tenía. Corregido queda.

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  12. Se me había olvidado. Si de lecturas infantiles hablamos la poesía es importante, y en poesía infantil nadie como la gran Gloria Fuertes (con una obra para adultos también fantástica).

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