jueves, 20 de enero de 2011

A tale told by moonlight, de Leonard Woolf







Ultimamente hay una corriente cada vez más fuerte (encabezada entre otros por Victoria Glendinning, que prologa este libro y escribió una biografía del autor) que trata de defender la idea de que Leonard Woolf era un gran escritor en potencia. Que realmente no llegó a desarrollar tal potencial debido a la presión de los factores externos. Su matrimonio y la enfermedad de Virginia que, afirman, le tuvo atado durante toda la vida de esta, la necesidad de ganar un sustento estable para mantener su hogar, etc. Imagino que la única forma de saber cual podría haber sido la capacidad de desarrollo potencial de un autor es analizar aquello que ha escrito y con ello sacar las pertinentes conclusiones. En el caso de Leonard es fácil. Su producción literaria es muy breve, apenas un puñado de relatos y dos novelas. Las novelas son "The Village in the Jungle" (1913), "The Wise Virgins" (1914, republicado por Persephone Books en 2003 y en castellano, recientemente traducido por Impedimenta como "Las Virgenes sabias"). Y si mi información es correcta los relatos incluyen estos tres y poco más (creo que hay alguno suelto que publicó Hogarth Press junto a relatos de VW).

Recuerdo cuando hace muchos años leí el libro "Bloomsbury: una guarida de leones" (En alianza bolsillo, auqnue hoy es difícil de localizar, es altísimamente recomendable para quien le interese la historia de este grupo de buenos amigos) que una de las cosas más interesantes que encontré acerca de la primera parte de la vida de Leonard fue su pertenecia a un grupo llamado "Los Apóstoles de Cambridge", una sociedad secreta de carácter intelectual que corría por las venas de la Universidad de esta maravillosa ciudad. Posteriormente esto quedaría infinitesimalmente pequeño tras su relación con el Bloomsbury Group. Entre una y otra corriente ideológica con las que contactó en su vida, Leonard tuvo que buscarse un trabajo como funcionario en las colonias, concretamente en Ceylán, donde trabajó varios años, para ganarse la vida y puesto este al que solo renunció cuando tras viajar a Londres conoció a (y se comprometió con) Virginia. De este periodo se desgajan los relatos de este libro.




Es una lástima que cuando se ha hecho esta edición de los tres relatos cortos de Leonard Woolf, no se haya preservado la portada original con la que lo publicó la Hogarth Press en 1921 (bajo el título de "Stories from the east"). Era un dibujo realizado por Dora Carrington, que muestra un tigre entre palmeras y que a mi me trae a la memoria (que le vamos a hacer) los tigres de Borges. Me gusta mucho...


Pero vamos a centrarnos en este libro y esta teoría. Los tres relatos contenidos en este pequeño volumen se llaman "A tale told by moonlight", "Pearls and Swine" y "The two Brahmans".

El primero de los tres relatos (escrito en la época en que estaba cortejando a Virginia) cuenta la relación de un inglés "buscador de la verdad" con una prostituta cingalesa. Una prostituta de piel dorada con la que no puede comunicarse (ninguno entiende el idioma del otro), pero en la que proyecta una idealizada imagen del amor. El propio autor había hecho uso de los servicios de las meretrices de Ceylán durante su estancia, hasta en esto escribe de primera mano.

El segundo relato, quizá el más (levemente) interesante está basado también en la propia experiencia de Woolf durante su estancia en Ceylán. Entre otras labores como funcionario tuvo que supervisar un área de explotación de perlas, un criadero de ostras. En una zona costera se tenían en el fondo cantidades inmensas de ostras. Solo algunas tenían perlas. Como explica uno de los protagonistas, la forma Imperial de pensar es "El mar en esta zona pertenece al Imperio Británico, las ostras están en el mar y las perlas en las ostras, por ello, las ostras son propiedad del Imperio". Por ello, se permitía a buceadores tamiles, árabes o negros, bajar a pulmón y subir las ostras en bolsas atadas a su cintura. Se llevaban luego todas las ostras de todos ellos a un almacén y se apartaba un porcentaje de ellas que directamente pasaba a las arcas británicas (dos tercios para su graciosa majestad, un tercio para los pescadores). Para facilitar la labor de extraer las perlas de la ostra, se dejaban las ostras expuestas al aire caliente para que se descompusieran, lo cual generaba un nauseabundo olor (amén de enjambres inmensos de moscas), que Woolf nunca olvidó. El título hace referencia a que esta labor de pesca de perlas se desarrollaba aquí siglos y siglos antes de que llegaran los británicos, de hecho cuando los ancestros de los habitantes de las islas criaban cerdos en Noruega.

El tercer relato es simplemente la narración levemente reelaborada de una leyenda cingalesa que trata acerca de dos brahmanes (la casta superior) y la forma en que perdieron el privilegio de pertenecer a dicha casta, aunque por motivos muy diferentes: uno por cumplir el sueño de su vida, ser pescador (la que le parecía más hermosa de todas las actividades humanas) y el otro en cambio, miserable, por cavar un pozo en busca de agua, portando la tierra encima de su cabeza para tirarla (lo cual estaba prohibido a su casta) simplemente por ahorrarse el pago que tendría que hacer a un inferior para que cavara el pozo. No da para mucho, la verdad. Unicamente la fácil transformación mental que podemos hacer entre las castas hindúes y las clases de la sociedad británica.

Serían piezas útiles fundamentalmente para llegar a comprender la forma en la que Woolf desaprobaba y desconfiaba del colonialismo. Pero realmente como composición literaria son bastante poco emocionantes. Flojas en el argumento, nada interesantes en la ejecución. En resumen, creo que si uno esto a la impresión que saqué tras leer las dos novelas, en mi opinión no es tanto lo que se perdió porque Woolf no siguiera escribiendo ficción. De hecho, las piezas fueron repasadas muchas veces y publicadas mucho después de ser escritas. Incluso pasaron por el tamiz de otros de los escritores del grupo de Bloomsbury. Lytton Strachey y E.M. Forster al menos las revisaron (el primero nunca pensó que su amigo Leonard sirviera para escribir ficción, el segundo le dijo que tenía un "autentico defecto técnico" y que tenía que acortar mucho las introducciones de los dos primeros relatos. Sigo admirando muchos de los hechos de la vida personal e intelectual de Woolf, e incluso en algunos me da autentica envidia, pero no lamentaré que no se le descubra una nueva novela nunca publicada.

Pero ¿significa esto que fuera un mal escritor?. Pues en realidad, no. Hasta ahora hablábamos de ficción. Pero Woolf escribió además multitud de artículos políticos, económicos, etc, además de unas interesantes memorias y amén de seguir como director de la Hogarth Press hasta su muerte. En este volumen han tenido la muy buena idea de incluir además de los tres relatos, dos fragmentos muy interesantes de las memorias de Leonard Woolf (Autobiography of the years 1904-1911). Uno se llama "The Voyage Out" y nos narra el viaje de tres semanas en barco desde Londres hasta Ceylán cuando fue nombrado funcionario civil en ese país. Comienza con una muy interesante comparación de este viaje con un segundo nacimiento:

"Puedo recordar el momento preciso de mi segundo nacimiento. El cordón umbilical por el que estaba atado a mi familia, a St Paul, A Cambridge y el Trinity fue cortado cuando inclinándome sobre la barandilla del barco vi a través de la sucia, goteante mugre y niebla a mi madre y a mi hermana diciéndome adiós con la mano y noté el barco empezar a moverse lentamente Támesis abajo hacia el mar."

Después de esto nos narra las amistades que se podían hacer en esos largos viajes en que uno se veía obligado a relacionarse con el resto del pasaje. Como le sirvió para conocer y tratar a grupos de personas (básicamente gente "no intelectual" como capitanes del ejército) a la que nunca antes había tenido entre sus conocidos, como llegó a a flirtear con una joven dama, como se organizaba el entretenimiento en el barco e incluso como se dividían las "castas" entre los británicos en las colonias de la India y Ceylán (funcionarios civiles, oficiales del ejército, plantadores y hombres de negocios).

Luego viene en un segundo extracto titulado "The Pearl Fishery" donde nos cuenta como funcionaba la pesquería de Ostras de la que he comentado que estuvo al cargo. Más de 8000 pescadores de ostras, más de 450 barcos pesqueros, uno o dos millones de ostras al día... Al leerlos vemos que realmente gran parte de los relatos son meras transcripciones de sus propias cartas a Strachey y anotaciones para el gobierno.

Y estos fragmentos, en cambio, me han gustado mucho, me han parecido muy bien narrados e interesantes en su contenido y desarrollo. Que sorpresa. Quizá finalmente el problema no era que Woolf no escribiera más ficción, sino que otros piensen que se equivocó al elegir lo que escribía....




Dice una de las páginas que hablan de la Hogarth Press:

“Stories of the East was published in April 1921 in 300 copies and very nearly sold out. At the end of the first year, the Hogarth Press had sold over 230 copies, to realise a profit of £6 11s. 5d. When Leonard Woolf closed the account in January 1924, Stories of the East had sold 267 copies. Of the six books published by Hogarth in 1925, Leonard’s stories outsold all but Gorky’s second book, The Notebooks of Tchekhov and Virginia’s Monday or Tuesday, and in the scale of press operations it was a successful venture.”

11 comentarios:

  1. Leí hace años los cuatro volúmenes de la autobiografía de Leonard Woolf (ignoro si siguen disponibles en inglés; naturalmente, nunca ha habido traducción al castellano), titulada "The Journey not the Arrival Matters" (Importa el viaje, no la llegada), un título que me pareció y me sigue pareciendo una declaración de principios digna de elogio. Puedo asegurarte que, al menos en esos volúmenes, Leonard Woolf demuestra que es un buen escritor. Me interesó en especial la parte en que describe sus experiencias en Ceilán, las mismas que luego convertiría en ficción, quizá con resultados menos acertados que en sus memorias.

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  2. Que va, he buscado varias veces esos volumenes (la ultima hace una hora) y no los encuentro, pero solo buscaba por autobiografia, no por el título completo que tu das. Voy a ver si con esto la localizo. Solo encuentro la biografía de la autora que menciono arriba, pero me interesa infinitamente menos.

    Si, eso es lo que quería decir, que me parece que los fragmentos de las memorias que incluye el libro son magníficos. Por eso las busco. Bueno, por eso, por los Apostoles, por Virginia, por Strachey, por Ceylan, por Bloomsbury....

    Solo la ficción es lo que no me parece nada lograda. Cuenta lo mismo acerca de la pesca de las ostras en el relato y en sus memorias y es infinitamente mas interesante en las memorias.

    Voy a buscar. Si no lo encuentro te hago una oferta por los tuyos :-)

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  3. Ok. Gracias a tu pista lo he encontrado:

    El volumen que citas es el que comprende los años 1939-69, el volumen de 1919 a 1939 es "Downhill all the way". el de 1904 a 1911 es "Growing". Y el de los años 1880 a 1904 es "sowing". Hay disponibles tres de los 4 (los 3 que mas me interesan. Muchas gracias, Elena.

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  4. Aprovechando vuestro conocimiento del grupo Bloomsbury, tengo una pregunta. Estoy leyendo "Toda pasión apagada" de Vita Sackville-West. Para vosotros ¿Vita perteneció al grupo? No veo unanimidad sobre esto.

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  5. Oscar, me alegro de que hayas localizado esos volúmenes, es cierto que cada uno lleva un título distinto. Lo había olvidado, porque lamentablemente no conservo esos libros. Se quedaron atrás, creo que en casa de mis padres y me temo que cambios y mudanzas los han hecho desaparecer. ¡Una lástima! En fin, espero que los disfrutes, yo recuerdo con mucho agrado esa lectura.
    En cuanto a la pregunta de la Mujer Quijote puedo decir que para mí no tiene ninguna importancia si hay quienes consideran que Vita era del grupo de Bloomsbury o no, eso son meras clasificaciones académicas. Lo irrefutable es su estrecha relación con Virginia Woolf y que en consecuencia participó intensamente del ambiente que la rodeaba.

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  6. Sí, ya sé que es una simple etiqueta, y las etiquetas sirven para lo que sirven. Pero tenía curiosidad por vuestra opinión.

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  7. Con lo que me gusta Virginia Woolf y aún tengo pendiente leer algo de su marido. Lo que cuentas me ha picado la curiosidad, así que quién sabe...

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  8. Si, yo también pienso que lo de poner límites al grupo es difícil y habitualmente trabajo estéril. Vita era incluida por Virginia en el grupo (en sus cartas), igual que Lady Ottoline Morrell. La relación con el grupo fue indudablemente a través de Virginia, no formó parte del nucleo “duro”. Tuvo influencia no se si importante, pero si interesante, siempre vehiculizada por VW. Yo, y esto ya es opinión personal, tengo aprecio a Vita y el papel que desarrolló, aunque cuando pienso en el grupo no suelo incluirla mentalmente en el mismo. Creo que mas bien era gente que gravitaba alrededor de aquellos, pero, insisto en que su influencia es fácil de apreciar a partir de cierto momento.

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  9. @ Cristina: yo lei a Woolf por lo mismo, por Virginia, creo realmente que pocos lo leerían hoy si no fuera asi. La parte literaria de su obra no te recordará nada a la de ella, sin entrar en compararlos. En cambio la parte de sus diarios me parece que tal y como refiere Elena, puede dar agradables sorpresas.

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  10. Hay publicado en Lumen (1975) un fragmento de esas Memorias titulado: "La muerte de Virginia" y abarca los años 1939 a 1941. La narración se mueve en dos planos: la tragedia de un inglés (judio) que ve hundirse la civilización en la que ha vivido por la hecatombe de la II Guerra Mundial, y la tragedia del hombre que tiene que luchar contra la enfermedad depresiva de su mujer.

    Muy interesante, la verdad. Lo poco que he leído de él me ha gustado.

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  11. Yo he leído sólo de Leonard Woolf 'Las vírgenes sabias' (grrrr, no hay cursivas en los comentarios) y me gustó muchísimo. Os lo recomiendo. Las protagonistas son un trasunto de Virginia Woolf y de su hermana Vanessa Bell.
    Saludos.

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