martes, 18 de enero de 2011

A glass of blessings (Los hombres de Wilmet), de Barbara Pym







"If you will not when you may
When you will you shall have nay..."


Aprovechando que por fin podemos disfrutar en nuestro idioma patrio de alguna de las obras de Barbara Pym, me he visto obligado a leer algo más de su obra. La editorial Lumen ha traducido dos de sus obras: "Jane y Prudence" y "Los hombres de Wilmet". Esperemos que solo sea la inauguración de una larga lista.


La verdad es que lo primero que se me viene a la cabeza cuando cierro el libro, igual que al acabar el anterior de la Pym, meses atrás, es algo tan raro como que de esta novela sería imposible hacer un spoiler. Me explico. Uno de los (muchos) tópicos que siempre aparecen repetidos hasta la nausea respecto de la obra de Barbara Pym es que es la narradora de la vida cotidiana. Y es verdad. Me paro a pensar como le contaría a alguien el argumento de esta novela y es difícil. No imposible, pero muy difícil. Imagino que sería algo como "trata de una mujer joven, bien situada y muy ociosa en la vida y como se relaciona con sus conocidos (marido, suegra, amiga, marido y hermano de la amiga y sacerdotes varios, básicamente)". Ya está, no hay un gran desarrollo en la trama. Pero... ¿como puede ser que ver ante nuestros ojos como se desenvuelve un día cualquiera de una vida normal de una persona anónima, nos resulte tan atrayente?. Va a ser que lo importante aquí es la técnica narrativa y el uso del lenguaje. Por tanto, primera advertencia: abstenganse de leer a Pym los que buscan una "historia" como tal en la novela, con un inicio, un desarrollo, una "crisis" y un desenlace. Aquí todo fluye como un manantial. Y ¿que hace uno ante una manantial?. Una de dos: o lo pisotea y lo cruza sin hacerle mucho caso, o se sienta uno a su lado, trata en lo posible de dejar de notar el latido del tiempo y disfruta del paisaje, la tranquilidad y , si tiene suerte, hasta algún pajarillo que otro. Pues ante una novela de la Pym uno hace eso: sentarse y simplemente dejarla desperezarse y abrirse ante nuestra mirada.

Otro tópico acerca de Pym. Sus novelas son comedias. Si y no. Si hay un término literario que odio es el de "alta comedia inglesa". Pym es forzada dentro de ese saco. Y realmente no es que no sean divertidas sus novelas, que lo son y mucho (menos en mi opinión que las de Muriel Spark, pero bueno, eso son gustos) sino que se suele destacar esto y olvidar lo demás. El humor en sus libros realmente es un hilo que va entretejido en la novela. Empezamos un pasaje sin saber hacia donde va y de repente estamos con una sonrisa en la boca. La ironía es a veces sorprendentemente eficaz, probablemente no provoque una carcajada, pero Pym no busca eso. Son auténticamente novelas divertidas. Tejer una situación cotidiana como Pym y que sea creíble conlleva momentos de sonrisa, de risa abierta, de circunspección, de tristeza, de vergüenza, todo lo que en el transcurso del tiempo en que acaecen la mayor parte de los hechos de la novela podría ocurrirle a un perfecto desconocido, ¿quien sabe las cosas que ocurren detrás de las puertas o dentro de las cabezas de cualquiera de los personajes que nos cruzamos por la calle?. En la época de Pym, la Commonwealth no es ya lo que era, los británicos ya son el centro del mundo desde hace tiempo, pero solo entonces están comenzando a tener que creérselo. Muchos de sus personajes de sus novelas no saben entender o adaptarse a este cambio. Estamos a final de los cincuenta cuando se publica esta novela. Pero no de 1850, sino de 1950.



La acción se abre y cierra en el mismo lugar: la iglesia anglicana de St Luke, en el lujoso barrio londinense de Holland Park. Precisamente se abre el día de la festividad del patrón de la iglesia. Pues Wilmet Forsyth (ahí está, en la iglesia asistiendo a misa) es una heroína que en principio está abocada a no caerme muy bien. Eso en principio no es un problema, es un punto de partida tan válido como cualquier otro. Son muchas las novelas basadas en personajes más o menos inicialmente antipáticos que hemos leido todos. Solo con los que le he conocido a Philip Roth escribiría un tratado. Realmente no es que pueda caer mal, es que no parece un personaje de gran profundidad (esperad un poco...). Mujer joven, no descaradamente rica, pero si claramente desahogada, casada con un funcionario de un ministerio, que vive en una bonita casa y que básicamente no hace nada a lo largo del día. Esencialmente aburrida de la vida. Amiga de su gran amiga, a la que conoció durante la guerra sirviendo como voluntaria del cuerpo femenino (lugar donde ambas conocieron a sus esposos). No sabemos que lea, se apunta a cursos de portugués "para hacer algo o por si va de viaje a Portugal con su suegra", por supuesto no trabaja. Inocente hasta el punto de parecer simple. Su mayor decisión según la hora del día es si tomar un te o un "tío Pepe". Nada. Además es curioso (y aquí empieza la buena labor de Pym) que a pesar de ello no cae tan realmente mal, pienso "voy a darle una oportunidad". Wilmet (por cierto, ¡que nombre!) oscila entre diversos hombres de su entorno: su marido (que la ama o eso suponemos, pero que resulta aburrido y predecible), el hermano de su amiga (el único que le hace replantearse su matrimonio, que le introduce la idea inconsciente de poder sentirse atraída por otro hombre, pero que lleva sorpresa, como los huevos de chocolate), el marido de su amiga (que está "por ella", sin ser correspondido), hasta el nuevo sacerdote asistente le parece muy atractivo. Con este grupo de varones y una dama (con el que haría maravillas Corin Tellado), que es el origen del cambio de título al traducirlo al español, es con lo que nos vamos a valer durante 270 páginas. Esta es Wilmet al inicio del libro, hablando con su amiga Rowena:

"Los días en que nos confiábamos nuestros secretos emocionales la una a la otra se fueron, o puede que fueran los secretos más que los días los que se fueron.", "El es el tipo de persona que debería tener unos ingresos inmerecidos estables." O hablan de los hijos, Rowena le dice "Soy muy afortunada. es una pena que no tengas ninguno, Wilmet ¿Le das importancia? - Un poco, supongo, la hace sentirse a una bastante inútil."

Pero varios de los hombres del entorno de Wilmet empiezan a demostrarle lo mucho que les atrae, y ella empieza a darle vueltas a la cabeza (sin llegar a nada, sin bajar un ápice en su dignidad de dama británica casada), incluso empezando a fantasear acerca del nuevo sacerdote llegado a la parroquia. Prácticamente todos los personajes son perfectos, aunque probablemente sea Sybill, la suegra probablemente es la que más me ha cautivado, es el perfecto contrapunto a Wilmet, a su marido e indirectamente a algún otro de los personajes. Pero cada cual tiene su lugar.

Decía antes que la trama no tiene un desarrollo evidente, los acontecimientos más sonoros son hechos tan poco llamativos como que un sacerdote anglicano se pasa a la Iglesia católica romana (¡Dios mío!) por no estar de acuerdo con la actitud de esta ante la iglesia de la India. Pero ¿qué está pasando?. Wilmet empieza a tener frustraciones, empieza a ver como las vidas de los demás se van ubicando sobre el tablero, empiezan a aparecer parejas de todo tipo entre los que componen su entorno. En cambio su estabilidad se ve amenazada por dichos cambios que repercuten negativamente sobre su lugar de residencia, la seguridad en si misma... y de repente empieza a decir cosas como:

"Ay, la vida no es siempre como se espera... Y en ocasiones nos damos cuenta de que no somos tan simpáticos como creíamos ser... Es más, a veces descubrimos que somos personas bastante insoportables, y eso, en cierto modo, es humillante".

Y claro, ya nos damos cuenta que hace un buen rato que Wilmet ha comenzado a caernos bastante bien, que ojalá nosotros tuvieramos capacidad para autoanalizar nuestra vida y estrujar conclusiones como estas. El arte de la autora es que partiendo de un ser socialmente nulo, sin sustancia alguna, una vez nos sentamos a verlo florecer, sale una mujer envidiable, a la que uno desearía conocer y contar entre sus amistades. No parecía fácil al principio, pero ocurre casi sin darnos cuenta. Wilmet ha evolucionado de la ingenuidad a la capacidad humana para la comprensión (de si misma y de los demás). Las cosas pequeñas importan. El placer está garantizado. Realmente casi nada le ha ocurrido directamente a Wilmet, todo va cayendo como bombas a su alrededor, pero todo tiene su traducción en su vida. Bueno, vale, acaba cayéndome bastante bien.




Pym fue contemporánea y amiga de muchos otros escritores y escritoras. De hecho la introducción de la edición inglesa la hace su muy amigo y tremendamente admirador John Bayley (una introducción en mi opinión bastante flojita a pesar de la clara intención laudatoria, todo hay que decirlo). Pero si de algo sirve esta introducción es para ver las reuniones de escritores que se montaban en su círculo: Pym, Bayley, la esposa de Bayley, la magnífica Iris Murdoch (a la que por cierto no le gustaban mucho las obras de Pym) y otro escritor, Philip Larkin, admirador primero y amigo-admirador después). Dice Bayley:

"Eran espíritus afines (Pym y Larkin). Me considero afortunado por haber llegado a conocer a ambos. No había nada "literario" en absoluto, menos aún académico, en aquello de lo que hablábamos y en la manera en que nos relacionábamos, pero eran siempre "graciosos" de una manera tranquila, además de placentera y ordinariamente anticuados"

Y ya aparte dejo otros temas que siempre aparecen cuando se lee acerca de esta autora: "La Jane Austen contemporánea" (odio esta afirmación, aunque sea porque no deja de aparecer en todo libro de o ensayo acerca de ella). La escritora infravalorada, redescubierta años después (esto afortunadamente empieza a ser cosa del pasado, pero es ciertísimo, que frustrante debió de ser para ella, como para muchos otros, morir sin tener su justo reconocimiento). También encontrareis muchas veces lo raritos que son muchas veces los Pym-maniacos. Los club de fans y analistas de la autora tienen fama de quirky (extravagantes, estrafalarios). Esta catalogación se repite más o menos claramente muchas veces. Para algunos su atractivo reside en su "ultra-englishness", para otros su historia personal, el rechazo repetido de su obra "An unsuitable attachment" (cerca de veinte editores sucesivos lo rechazaron). Cualquiera que disfrute en general con los autores muy ingleses, admirará a Pym.

"Las navidades siempre me hacen sentir muy triste. "La época de los niños" dice la gente en una acogedor y sentimental tono y supongo que todos recordamos la excitación infantil, el despertar en la oscuridad en la mañana de navidad, los misteriosos bultos de formas envueltas al pie de la cama. Pero ahora uno puede prever muy claramente el patrón de las navidades adultas para el resto de la propia vida".




"Thank you, said Rodney seriously. ‘We – my wife and mother, rather – are very fond of gooseberries. We often eat them in one form or another.’ ‘Perhaps they are more a woman’s fruit,’ said Sybil, ‘like rhubarb. Women are prepared to take trouble with sour and difficult things, whereas men would hardly think it worth while.’
The men were silent for a moment, as if pondering how they might defend themselves or whether that, too, was hardly worth while".


Si os interesa la obra y la autora, podeis disfrutar también con el comentario de la misma en el blog de Pablo. (donde también encontrareis magníficos comentarios de otras obras de Pym). También Cristina tiene mucho que decir de la Pym...



4 comentarios:

  1. En los encuentros de fans de Pym es donde está la novela que Pym nunca llegó a escribir (ni a imaginar).
    Supongo que ya habrás buceado en la página de la Barbara Pym Society, que es una mina y un delirio alucinante.
    Los fans de Pym se dedican a escribir esto (sobre la ropa que llevan los personajes de A Glass of Blessings)
    http://www.barbara-pym.org/Goldstein-2010-Spring.pdf
    O esto (sobre lo que comen)
    http://www.barbara-pym.org/Shapiro-2010-Spring.pdf
    O esto (sobre los lugares de la vida y la obra de Pym)
    http://www.barbara-pym.org/Following_Barbara_s_Footstepsl2006_34.pdf

    Para pasarse un buen rato de lo más freak...

    Saludos!

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  2. Hola Oscar, el viernes quedé con un cliente en el centro y aproveché para comprar este libro, aunque no había terminado de leer el post, bueno y 3 más de los autores que sueles recomendar, aunque me fui algo frustrado porque un psicópata muy educado me "robó" literalmente de las manos "El hospital de las transfiguraciones" de Stanislaw Lem que me hacia mucha ilusión, espero que le aproveche, yo tendré que esperar a que lo repongan.

    He podido leer la mitad y la verdad que he pasado una tarde entrañable, como tu reconoces es un personaje que te encantaría conocer, algo dispersa al principio, pero sin duda inteligente, todo lo cuestiona, aunque no toma la iniciativa para intervenir, le gusta que los hombres flirteen con ella sin sobrepasar los limites, un tanto inocente o no tanto y mientras tu pensamiento se centra en el personaje la autora aprovecha para introducirte en la sociedad inglesa de postguerra con infinidad de descripciones, tanto de lugares como psicológicas de los personajes, pero sin que se pierda la frescura. Estoy deseando llegar a la parte en la que se produce esa transformación hacia la madurez que anticipas, sin dura hará al personaje aún más interesante.

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  3. ¡Yo adoro a Barbara Pym!
    http://bibliotecaredfieldhall.blogspot.com/2010/03/por-que-no-te-casas-prue.html

    ¡Saludos!

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  4. Yo ahora tengo un conflicto de sucesión, no se si siguir con 2Jane y Prudence" o "Excellent Women". Lo echaré a cara o cruz....

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