jueves, 9 de diciembre de 2010

Una soledad demasiado ruidosa, de Bohumil Hrabal







Hace poco, visitando y disfrutando el blog de Carlos, leía acerca de Stefan Zweig y rebuscando entre mis libros de este autor, me encontré un libro que tenía medio olvidado. Al cogerlo (justo el día siguiente de reencontrarlo hacía nueve años que lo compré y lei en el mismo día), inmediatamente recordé la sensación tan gratificante que tuve cuando lo terminé tras la primera lectura. Asi que claro, lo tuve que releer en el acto. El libro se titula "Una soledad demasiado ruidosa" y está escrito por el checo Bohumil Hrabal. Vaya por delante: esta obra es basicamente un doble canto de amor: amor a los libros y lo que estos representan en la vida de los que tenemos el placer de tenerlos, atesorarlos y disfrutarlos; y amor a una de las ciudades con mas magia de Europa: Praga.

Conoceremos al magistral Hanta. Hanta impresiona por su maravillosa combinación de una extrema simplicidad y una pasmosa complejidad. Trabaja desde treinta y cinco años atrás manejando una prensadora de papel. La máquina se alimenta a diario de todo tipo de papel: papel de envolver, panfletos propagandísticos, folletos y sobre todo libros, muchos libros. Hanta es un destructor de libros. Y sin embargo el amor que siente por este objeto es tal que empequeñece el que sentimos los que leemos su historia. Cada día, Hanta repasa los libros que tritura y cuando encuentra uno que le impresiona, lo salva y tras el trabajo lo lleva a casa. Además, aplicando un amor mágico a su obra, se preocupa de como va preparada cada bala en que se empaqueta el papel triturado. En el centro de unas coloca un libro maravilloso. O cuando recibe unos seiscientos kilos de reproducciones de cuadros famosos, se preocupa de adornar cada bala con una copia de "Ronda de noche", "Desayuno sobre la hierba" o el "Guernica". Su gran sueño: cuando se jubile, poder comprar la prensa y llevarsela con él, para hacer balas de papel que nunca venderá, que serán su obra de arte y amor para si mismo. Mientras nos explica sus teorías, nos deleita con citas y ejemplos históricos de Sartre, Da Vinci o Copérnico que ha aprendido en sus libros.

Conociendo a Hanta nos damos cuenta de que el Quijote, Los Quijotes, no murieron con Cervantes. Su extravagancia, su innegable humanidad persisten, como si el personaje saliera del libro y se sentara a nuestro lado.

Hanta está maldito. Perseguido por el dolor de tener que destruir lo que se ama. Dia a dia, volumen a volumen.

"Al terminar la segunda guerra mundial, alguien volcó a los pies de mi prensa un cesto lleno de libros; cuando me repuse, abrí una de aquellas joyas: llevaba el sello de la Biblioteca Real de Prusia; y cuando al día siguiente en mi subsuelo no paraban de caer libros de valor, encuadernados en piel y con el lomo y el título estampados en oro que brillaba en el aire mientras caían, eché a correr por la escalera arriba, donde vi dos chicos; pinchándoles un poco les hice cantar que cerca de Straseci, entre la paja de una granja, había tantos libros que a uno le parecía ver visiones. Fui a ver al bibliotecario del ejército, juntos nos dirigimos a Straseci y allí, en medio de los campos, encontramos no una, sino tres granjas repletas de libros de la Biblioteca Real de Prusia".

Mejor no os cuento lo que ocurre con estos libros... Pero con el uso y abuso continuo, uno acaba insensibilizándose a veces:

"Pero con los años me acabé acostumbrando, cargaba bibliotecas enteras de libros que no tenían precio, encuadernados en piel y marroquí, provenientes de castillos y palacios, llenaba con ellos vagones enteros, y cuando tenía treinta vagones cargados, el tren se llevaba aquellos tesoros hacia Suiza y hacia Austria, a corona el kilo, y a nadie le parecía extraño, nadie lloraba, yo tampoco..."

Pero no solo libros pasan por la prensa de Hanta, otro día recibe un cargamento de papel y cartón de una carnicería, quedando todo manchado de sangre. Como venganza en esa bala introduce un ejemplar de Ecce Homo, de Nietzsche, para que "la palabra se hiciera carne sangrienta".

En las páginas del libro además acompañaremos a Hanta a sus excursiones por el espacio y el tiempo. Merodearemos por Praga, por sus callejones oscuros, por su noche, sus casas de portadas maravillosas. Bajaremos a las alcantarillas de Praga, asistiremos al desfile de la podredumbre bajo la ciudad, a las batallas entre dos facciones de ratas en el submundo. Pero también viajamos atrás en el tiempo. Hanta no siempre ha estado prácticamente extirpado del mundo, años atrás salía de su casa, incluso se aseaba (ahora lo hace poco), acudía a bailar la Polca. Dios mío, sus experiencias escatológicas con Maruja (me gustaría saber como se llama en el original checo) serán difíciles de olvidar. Hanta empieza a hablar de una manera que se va alejando de lo que consideramos normal. Va aceptando cada vez más una muralla que le separa de la sociedad. Su soledad se va haciendo cada vez más ruidosa (que hermoso título, por cierto). Aparecen las visiones: "Yo, que soy culto a pesar de mi mismo, veo a Schelling y Hegel, nacidos el mismo día y el mismo año. Un día vino cabalgando hasta mi cama Erasmo de Rotterdam, para preguntarme como se llegaba al mar". Y allí recibe la visita simultánea de LaoTse y Jesucristo, y viendolos a ambos, allí, mientras opera su máquina, descubre las claves de la filosofía de los dos, ve de manera palpable las diferencias entre ellos.

Pero todo periodo de culmen artístico acaba, Hanta tiene un atisbo del futuro cuando descubre que hay una prensa que tritura cantidades de papel infinitamente superiores a la suya, manejados por obreros socialistas que actúan de manera uniforme, que nunca miran las obras que trituran, que simplemente las tiran a la cinta transportadora. Las excursiones de niños acuden a ver la prensa y se les insta a destruir uno de los libros con sus propias manos. Dios mío que placer he sentido al leer cual es el único libro que se resiste a ser triturado por los niños.... Y con un sentido monumental de sorpresa me doy cuenta de que el fin de una forma concreta de destrozar los libros en una máquina puede tener el mismo significado que el cierre de una editorial. Acaba una forma de amor a los libros. Página pasada. Y como dice Hanta, "nadie lloraba".

Adoro esta ciudad. Tengo muchas ganas de volver. Cualquier excusa será buena.


Por cierto, si vais a Praga, visitad la librería Anagrama de esa ciudad.
Mirad que diseños promocionales.





Hrabal fue un personaje apasionante, crítico feroz de los extremismos (izquierda o derecha, ¿que más da?). Enamorado y cortejador impenitente de la ciudad que quedó cristalizada en su obra, Praga, la de los brujos. Tanto de su parte hermosa como de las más sórdida). Siempre fotografiado con una cerveza en la mano, como sus personajes (Hanta trasiega jarras y jarras de cerveza entre prensado y prensado, hay días que sobrevive solo de eso, de cerveza). Su vida y su muerte fueron propias de sus personajes (aun está por decidir definitivamente si su caída por la ventana fue un accidente mientras alimentaba a los pájaros o un suicidio). Se fue, pero nos dejó a Hanta. Es buena compañía.

Bueno, espero que disfrutéis el libro, os aseguro que yo lo he hecho. Empecé subrayando algún pasaje y tuve que dejarlo porque no quedaba un resquicio que no estuviera machacado por el lápiz.

"Así pues, sosegado y tranquilo, trabajo con mi prensa, introduciendo en el corazón de cada bala el libro abierto de un filósofo clásico y es que me he serenado pasear por Praga esta mañana, me ha sosegado el hecho de que yo no soy el único, que millares de personas como yo trabajan en la Praga subterránea, en las cuevas y los subsuelos y miles de ideas vivas y vivificantes me pasan por la cabeza."





5 comentarios:

  1. Praga la ciudad de Kafka me parece la capital más bonita de las 3 bañadas por el Danubio, famosa por su buena cerveza, la belleza de sus mujeres, sus terrazas amenizadas por extraordinarios músicos o las vidrieras de su catedral. Pero se nota que Hrabal conocía bien a sus paisanos, la primera vez que estuve, recién caído el muro (en aquella parte creo que era llamado "telón de acero") entremos en la tienda de cristalería Oficial a comprar unas piezas de cristal de Bohemia y los empleados parecían aborregados, se limitaban a cobrar y ni te miraban, nos aseguraban que era la cultura que habían recibido mientras disfrutaban su régimen totalitario particular, no me extraña que vieran destruir libros si pestañear. Año y medio después entramos un grupo en una joyería a comprar granates (otras de sus maravillas) me hice abanderado y les propuse un 10% de descuento adicional o nos íbamos a otro sitio, la jugada salió bien por ambas partes, se habían adaptado rápidamente al capitalismo, ya miraban a la cara y sonreían cuando hacían negocios, no se si les irá mejor.

    Praga también es la ciudad de las brujas, como bien comentas, esa es la etiqueta que le pusieron, durante los 2 siglos que estuvieron los jesuitas "engalanando la ciudad", como artificio para que se olvidara que durante una época fue el centro ( no sólo físico) de la libertad en Europa, aunque durante años, sólo han sido sus souvenirs más codiciados en forma de marionetas.

    El libro me lo apunto para leerlo, pues aparte de los motivos que tu, con tanto detalle, expones, tengo otro que las malas lenguas me han comentado, y es que según se rumorea, yo no tengo ni idea, sirvió a Ruiz zafón como inspiración para su "Sombra del viento", libro que por otra parte me fascinó y si mi hija mayor leyera el comentario se molestaría conmigo.

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  2. ¿Si? Pues no tengo ni idea de como podría esto servir de apoyo a "La Sombra del Viento". No se parecen absolutamente en nada. En tema, desarrollo, personajes... Como no sea que el amor a Praga exacerbara el (comprensible) amor de Ruiz Zafón a Barcelona, no veo forma de conectar una pequeña joya como esta con "La Sombra del Viento". Creo que sería más fácil ver inspiraciones (a veces descarados plagios en mi opinión) para RZ en Borges por ejemplo. He de reconocer que leí ese libro absolutamente contra mi voluntad, por no hacer un feo a mi esposa, que pensaba exactamente igual que tu. Pero si lo lees (el de Hrabal) aunque sea por eso... Ya me contarás que tal, creo que te gustará mucho , por muchos motivos que no incluyen el Zafoniano....

    Yo por lo pronto he sacado otros tres libros de Hrabal y los he puesto sobre ese montón de "lecturas inminentes" que me miran con muy mala cara por mi pereza (y mira que intento ponerme al día).

    En resumidas cuentas, que concretamente a ti, se que te gustará este libro. Y como me dejes por mentiroso, te regalo el nuevo de Ruiz Zafón (que ya habrás leído dos o tres veces, claro y que todo el mundo dice que es peor que el del viento). ;-)

    PD: Tu hija mayor muestra buen criterio....

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  3. ¡Qué bueno y qué genuinamente checo es Hrabal, con ese humor tan peculiar! Supongo que has leído "Yo que he servido al rey de Inglaterra" (si no lo has hecho, te lo recomiendo para tu montón de lecturas pendientes, que seguro que no hace más que crecer). Hace un par de años vi una película de Jiri Menzel basada en esa novela que, sin ser brillante, sí que capturaba muy bien algunos ambientes descritos por Hrabal, como el del restaurante.

    P.D. Yo tampoco me cuento entre los admiradores de Ruiz Zafón.

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  4. Y yo que pensaba que había leído todo el Hrabal publicado en España. Mira que éste está en la biblioteca, y lo he hojeado varias veces, y me he dicho "ya lo he leído", pero después de leer tu magnífica reseña, empiezo a dudar. Claro que a Hrabal, como a todos los grandes, uno siempre puede releerlo y pasárselo igual de bien que la primera vez. Un día de éstos volveré a atacar sus originalísimas memorias, "Bodas en Casa".
    En cuanto a Zafón, se equivocará quien busque en él buena literatura. Ahora, a mí me hizo pasar un viaje en tren Almería-Barcelona la mar de entretenido.
    Saludos.

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  5. Si, además de espectacularmente bueno, se lee en un rato. "Bodas en casa" es el único libro de Hrabal que no he podido leer. No lo encontré para comprarlo y está accesible en inglés, pero leer checo traducido al inglés se me antoja algo raro (aunque realmente ¿que diferencia habrá con el checo traducido al español?). El otro día estuve buscando de segunda mano en Iberlibro, pero los ejemplares disponibles costaban un órgano vital. Hrabal está en alza. Precisamente estoy releyendo otro de sus libros, creo que caerán todos (Menos "bodas" hasta que lo encuentre.

    Me alegro de no ser el único que no puja por Zafón como nominable al premio Nóbel. Hay mucha gente en mi entorno que lo adora. A mi siempre me llaman "ese que no leyó el "Código Da Vinci" ni vió "Titanic" y además leyó "La sombra del viento" y no le gustó.....

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