domingo, 5 de diciembre de 2010

The Mind´s Eye, de Oliver Sacks



Esto es lo primero que vemos del libro. Un optotipo borroso que compone el título de la obra. (Sabéis que el optotipo es el aparato que usa el oftalmólogo para valorar la agudeza visual, la pantalla con letras y símbolos). Bueno, he de reconocer que las portadas puramente tipográficas hechas con un poco de imaginación como esta me pierden.

Aunque muchos lo conoceréis, no está de más comenzar por las presentaciones.
Este es Oliver Sacks:


Y este es Robin Williams haciendo como si fuera Oliver Sacks:


En al película "Despertares", de 1990, basada en uno de los libros más famosos de Sacks ("Awakenings"), que relata sus propias experiencias.

Sacks es un neurólogo inglés (nació en Londres, aunque por su lugar habitual de residencia y trabajo mucha gente lo toma por americano). Es un tío como mínimo sorprendente. Es neurólogo consultor para las Hermanitas de la Caridad y otras instituciones benéficas y en el Hospital Público del Bronx, sigue trabajando como neurólogo en Nueva York y está en el staff de el Instituto de Neurociencias y el Jardín Botánico de Nueva York. Profesor de Neurología y Psiquiatría en la Universidad de Columbia. Su trabajo en el Beth Abraham Hospital (hasta los años sesenta, su nombre era "Beth Abraham Home for the Incurables", eso es dar ánimo a los inquilinos) con supervivientes de la epidemia de encefalitis letárgica de los años veinte le dio la experiencia necesaria para escribir "Despertares" y convertir en encefalítico a Robert de Niro. Además ha escrito de otros temas y quizá el mejor ejemplo sea "El tío Tungsteno: recuerdos de un químico precoz".

Pero evidentemente Sacks es conocido por toda una serie de libros de estructura muy similar cuya virtud es hacer accesible al público general las complejidades de la máquina más perfecta que existe, el cerebro humano, y ese mundo semi-extraño que es la Neurología. Aparte de "Despertares", probablemente su libro más famoso (que sería una buena introducción a su obra) es "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" ("The man who mistook his wife for a hat", 1985). Una preferencia personal es su penúltimo libro "Musicofilia, Cuentos de la música y el cerebro, 2007". Todos los libros parten de la exposición de una historia personal de un paciente, habitualmente muy sorprendente por lo llamativo de la conducta del paciente: Un hombre que agarra a su mujer por la cabeza y trata de ponérsela como si fuera su sombrero, una pianista profesional que pierde la capacidad de leer (inicialmente la música y luego cualquier texto, a pesar de ser capaz de ver y reconocer las letras individualmente, pero que no es capaz de conjuntarlas como una partitura o texto), un hombre que perdió la memoria y vive anclado en el pasado y ha perdido completamente la capacidad de fijar lo que le ocurre en el día a día, todos los días se despierta en el mismo día. Todo lleno de términos neurológicos con nombres muy curiosos, llenos de "A"s iniciales, indicando que algo se ha perdido (Afasia, Alexia, Amusia, Agnosia). O el caso aun más curioso de la Prosopagnosia, la incapacidad para reconocer las caras de amigos y familiares, aun siendo capaz de reconocerlos por ejemplo, por su voz. Mas curioso aun, el propio Sacks sufre una Prosopagnosia. Se le diagnosticó un melanoma (tumor pigmentario) ocular que le ha costado la visión del ojo derecho y que hace que cada día que sale a pasear sienta como si conociera de nuevo a los conocidos que se cruza.

Quizá el principal problema de los libros de Sacks en mi opinión es ese: todos tienen la misma estructura y llegan a hacerse muy repetitivos. Es innegable que alguien que vende esas cifras de libros, tratándose de libros que dedican (como en este caso) tres páginas seguidas a explicar las diferencias entre una afasia motora (incapacidad para emitir lenguaje), sensitiva (incapacidad para entenderlo), global (ambas sumadas), alexia (incapacidad para leer) y agrafia (incapacidad para escribir de manera coherente) tiene su mérito. Y es curioso que probablemente el mérito de estos libros, al menos en parte, sea debido al uso que hace de un recurso que él niega, pero que claramente es innegable. Sacks cuenta cada paciente como si fuera una sorpresa absoluta en cuanto a sus síntomas. Lo cuenta como si la esposa de un fontanero llegara un día y le dijera a su marido "Cariño, no se que me pasa, pero trato de escribir lo que está en mi cabeza y de mi mano no sale mas que una garabato incomprensible; y lo que es peor, desde esta mañana estoy tratado de leer la lista de la compra y soy absolutamente incapaz de entender que quieren decir esas letras ¿Has escrito tú una lista de broma?". Evidentemente el fontanero se sorprendería, probablemente al principio se reiría y solo más tarde se alarmaría. Sacks nos lo narra como algo esotérico, siempre empieza con unos datos biográficos y profesionales de cada persona (no los llamemos pacientes), su tremenda sorpresa ante el caso, como si todo fuera muy raro. E indudablemente lo es. El recurso literario es hacernos ver que el es un ciudadano más, al que esto no le suena de nada. Pero claro, no es así. Oliver Sacks lleva ejerciendo de neurólogo muchos años. A cualquier neurólogo que le cuentan algo similar, inmediatamente le brotan en la mente la secuencia "alexia, agrafia > parietal hemisferio izquierdo > infarto cerebral? tumor?". Pero es un recurso que le funciona. Aumenta la sorpresa del lector, como si él y Sacks descubrieran el caso al mismo tiempo. Otros neurólogos que alaban el trabajo divulgador de Sacks, le recriminan esto precisamente, como si solo se pusiera a estudiar después de ver a un paciente, como si no tuviera unos conocimientos de base.

En este libro tenemos diversas historias: La referida pianista profesional que un buen día nota que no puede interpretar las partituras y que cada vez tiene que restringir más su repertorio a las piezas que puede tocar de memoria. Howard, un escritor que tiene que seguir adelante a pesar de que un ictus ha anulado su capacidad para leer o finalmente, el propio historiador historiado, que narra su proceso de adaptación a su enfermedad, como la alteración visual convirtió su mundo un día en un mundo de "medias personas" por la distorsión visual que le acarreó unido a una pérdida de la capacidad de percibir la tridimensionalidad del espacio (pensad lo que sería bajar una escalera si no fuésemos capaces de medir la posición de cada escalón en el espacio de manera tridimensional, una especia de método de acierto y error). Cuenta como dicha falta de reconocimiento se extiende incluso a si mismo, como alguna vez ha pedido perdón a un hombre con barba tras casi haberle golpeado, para poco después comprender que era su reflejo en un espejo.

Y lo que más me ha gustado del libro, aunque a Sacks no se si le gustaría oírlo es una anécdota que os demostrará que en el cerebro humano, los centros del lenguaje hablado y el lenguaje escrito/leído están separados. Mcdonald Critchley describe como el archifamoso Dr Samuel Johnson (1709-1784) perdió su capacidad para hablar a la edad de setenta y tres años, tras sufrir durante la noche un "Stroke", (un ictus). Refiere Critchley que el doctor se despertó y descubrió rápidamente que "había padecido un ictus". Para demostrarse a si mismo que no estaba perdiendo la cordura, compuso una oración en latín en su mente, pero descubrió que no era capaz de decirla en voz alta. Esperó a la mañana y le dio a su sirviente una nota que había escrito para llevar a su vecino:
"Estimado señor, ha sido voluntad de Dios todopoderoso esta mañana el privarme de la capacidad del habla; y, como no se si será su placer aun mayor el privarme pronto de mis sentidos, le rogaría que tuviera a bien, tras recibir esta nota, venir hasta donde me encuentro y actuar por mi, como puedan requerir las exigencias de mi caso."

Dios mío, ¿quien escribe una nota así tras sufrir un ictus? (y después de la oración en latín). Solo el increíble Dr. Johnson, desde luego. Anécdota magnífica, digna de entrar en la historia de la neurología.

En resumen trata de gente que a pesar de haber perdido un sentido o capacidad que todos consideraríamos absolutamente imprescindible para poder desarrollar una vida normal (habla, vista, capacidad de reconocer las caras...), es capaz de desarrollar una vida normal o casi normal mediante una serie de trucos (la primera paciente no sabe leer los letreros de los envases de tomate que compra, pero reconoce el color amarillo de la etiqueta y el círculo que lleva dibujado, si no reconoce las caras, otro protagonista hace hablar a las personas para reconocerlas por medio de la audición de su voz...). Una vez más, el cerebro es sorprendente en sus capacidades y Sacks nos ayuda a darnos cuenta de esto, asi que aunque sea solo por eso, merece la pena dedicarle un rato a alguno de sus libros.

El libro aun no esta en castellano, pero no tardará mucho, Anagrama los traduce todos muy rápidamente. En contra de lo que pudiera hacer pensar el aspecto técnico, se lee muy fácilmente y es bastante entretenido, aunque me sigo quedando con los otros dos que recomendé antes.

Finalmente no me resisto a poneros una foto de Sacks extraida de la Wikipedia, que yo llamo "la mano fantasma". A ver de quien es la mano en su hombro... No la he retocado, insisto que es de la Wikipedia. Sin hacer mención de su camiseta ("Bienvenidos, Jefes supremos de los calamares"). Bueno, vale, si que se intuye de quien es la mano, pero tiene su gracia.



5 comentarios:

  1. Me alegra saber que hay un nuevo libro de Sacks, yo también soy fan suya -en general, me interesan mucho las neurociencias (Damasio et al.). Tengo especial cariño por "Musicofilia", porque todo lo que tiene que ver con la música me fascina. La idea de que la música afecta a partes de nuestro cerebro más profundas (o "primitivas") que el habla, por ejemplo, siento que corrobora de algún modo lo que siempre me había parecido.
    Me divirtió también su libro autobiográfico "Tío Tungsteno", no sé si lo conoces.

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  2. Aunque la neurología y la psiquiatría me atraen por diferentes motivos, ahora estoy leyendo     "La mujer temblorosa" de Siri Hustvedt que, por cierto, comienza diciendo que el primer libro que publicó Freud fue "Sobre la afasia" aportando su significado y describiendo los diferentes aspecto afectados del lenguaje, y de  Sacks siempre he oído hablar apasionadamente, nunca me acabo de decidir, esa mezcla entre House y la madre Teresa me ha parecido algo fuera de la realidad, los neurólogos, por muy buenos que sean, rara vez curan, pese a ser los médicos que más saben (estudian). Por otro parte, al ser Aprendiz, tal vez necesitaba un último empujoncito, me dejaré guiar por tu recomendación y comenzaré con "Despertares", aunque Elena a picado mi curiosidad con "Musicofilia".

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  3. No, no, aprendiz. No empieces con "Despertares" (vamos, es un consejo, no una orden) . Las dos recomendaciones que hago en el texto son "Musicofilia" (la misma que Elena, que por ser melómano intermitente también me impactó mucho) y "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero". Ambos en Anagrama, en los marrones, no me acuerdo de como se llama la colección ahora.
    Respecto del tema de los neurólogos, creo que el error de bulto que cometemos, incentivados por los medios de comunicación, es creer que la Medicina es una ciencia exacta, cosa que evidentemente no es. No creo que los cardiólogos curen más que los neurólogos, si a eso vamos. Pero bueno, que nos desviamos...

    A mi me oirás hablar de Sacks con entretenimiento y gusto, nunca tanto como apasionadamente.

    Por cierto, no lo compares con el omnisciente Dr House. Recuerda que en House el neurólogo es puesto de medio tonto.

    Saludos.

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  4. Perdona Oscar, me pondría en las manos de algunos neurólogos que conozco sin pensarlo, que remedio. Que los neurólogos saben y no curan es un chiste que sabrás, en el mismo los cirujanos curan sin saber y los M Interna ni saben ni curan.

    He debido interpretar mal tu comentario "Aparte de "Despertares", probablemente su libro más famoso (que sería una buena introducción a su obra)" pensando que lo recomendabas como introductor a su obra, esto de aprendiz me va a durar más de lo que pensaba, comenzaré entonces con "Musicofilia" y así no fallo.

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  5. Llevas toda la razón, me he expresado mal en el post. Siento la confusión. Creo que "Musicofilia" te gustará.

    Un abrazo.

    PD: Dios me libre de defender a los neurólogos. Si no digo que curen mas que los demas. Digo que curan igual de poco que todos los demas...

    ,-)

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