sábado, 6 de noviembre de 2010

Homer and Langley, de E.L. Doctorow













Primero los hechos (reales como la vida misma):

Nos movemos en Nueva York, en un brownstone (un tipo de vivienda popular años atrás en estados unidos), de cuatro plantas, en la quinta avenida, muy arriba, en Harlem (en la 128th St concretamente). Alli viven dos hermanos, ambos con una limitación física. Homer, el mayor está completamente ciego debido a una hemorragia ocular. Langley, el menor, que ha participado en la primera guerra mundial, ha sido gaseado en las trincheras, y desde que vuelve a cas tras la guerra, su cerebro no ha vuelto a ser el mismo. En la época en que los padres se mudan a Harlem, esta es una zona de moda, de postín. De hecho sus padres conforman una adinerada familia compuesta por un médico (concretamente ginecólogo) que trabajaba en el prestigioso hospital de Bellevue y una antigua cantante de ópera. La inmensa casa que tienen y la zona en que viven atestiguan su posición social y económica.



Cuando mueren sus padres, Homer y Langley, solteros, sin trabajo (nunca lo han tenido), se encuentran con una inmensa casa, un gran patrimonio y una ciudad que va cambiando (Harlem se va convirtiendo con el paso de los años en una zona mucho menos recomendable o "fashionable"). Con el correr del tiempo, los vecinos empiezan a murmurar: ¿que ocurre con estos dos solteros desocupados, que no salen de la casa prácticamente nunca y que no hacen más que comprar cosas que van llevando a su casa?. Empieza a haber rumores de que tienen tesoros acumulados en la casa y la gente trata de acceder a ella. Los chavales hacen añicos los cristales a pedradas (ya os digo que la zona iba bajando en consideración social, a pesar de seguir siendo parte de a quinta avenida). Los hermanos empiezan a asustarse y a defenderse. Ciegan las ventanas bajas con madera y establecen "Bobby traps" (trampas que se activan al tocar una palanca, cuerda oculta,etc. En 1917 les cortan el agua, el gas y la electricidad por falta de pago (han ido dilapidando todos sus recursos), calientan la casa con un pequeño infiernillo de queroseno e incluso Langley trata de generar electricidad con un motor de automóvil. Langley empieza a tener que deambular. Solo sale por las noches y sale a recolectar agua para llevar a casa, y recolectar comida, incluyendo aquella que recoge de la basura o la que iba a ser desechada por las tiendas de alimentación. Desarrolla una dieta para curar la ceguera de su hermano (cien naranjas a la semana, pan negro y mantequilla de cacahuete). "Curiosamente" no logra curar la ceguera y Homer además empieza a estar severamente limitado por un problema articular progresivo.


En 1938 aparecen en el New York Times, por haber echado bruscamente a un agente inmobiliario que trataba de ver su casa y ya entonces este diario se hace eco de los rumores de la vecindad: "los hermanos Collyer viven en una especia de lujo oriental, sentados sobre pilas de monedas que no quieren depositar en el banco". La ciudad de Nueva York les expropia por no pagar sus impuestos otro edificio que habían adquirido.
El New York Herald Tribune entrevista a Langley y le pregunta entre otras cosas por las tremendas pilas de periódicos que han sido vistas en su casa, llegando desde el suelo al techo. Respuesta: "estoy guardando todos los periódicos para que cuando Homer recupere la vista, pueda ponerse al día de las noticias". Me parece genial. Cuando la policía aparece en su casa por impago de la hipoteca, se encuentra con una muralla de escombros y basura, desde el suelo hasta el techo, aparece Langley, extiende un cheque de 6.700$ (hoy unos 88.000$) y paga toda la hipoteca de una vez.

En marzo de 1947, un informante anónimo llama a la policía e informa de que hay un muerto en la casa. Una patrulla de siete policías encuentra la casa bloqueada por la basura y tiene que empezar a acarrear escombros a la calle para poder entrar. En una de las habitaciones hay una muralla desde el suelo hasta el techo de periódicos antiguos, carritos de bebé, bibicletas, paraguas, colecciones de instrumentos musicales. Tras dos horas de búsqueda siguiendo un olor nauseabundo, encuentran muerto a Homer, con el pelo tan largo que cae hasta sus hombros, vestido solo con un albornoz. Muerto por malnutrición y deshidratación. Y esto es aun más increible. Para buscar a Langley en el resto de la casa, tiene que llamar para que obreros evacuen toda la basura de la casa, todos los objetos recolectados a lo largo de décadas. Salieron más de 100 toneladas de estos objetos. Nueve días después empiezan a aparecer rumores de que Langley ha sido visto en un autobús que iba a Atlantic City. Siguen saliendo cosas, una mandíbula de caballo un piano, una máquina de Rayos X antigua... Y atención: diecinueve días después se encuentra el cadáver de Langley, a solo 3 metros de donde habían encontrado a Homer. Su cuerpo, parcialmente devorado por las ratas, estaba cubierto por una maleta y tres pilas de periódicos. Había muerto aplastado por una de las trampas que tenía tendida, iba a llevarle comida a Homer y por accidente activó la trampa que le aplastó entre basura.




Siguieron saliendo cosas: cochecitos de bebé y de muñeca, comida pasada, bicicletas oxidadas, una coleccion de pistolas, candelaros de cristal, somieres de camas, el chasis de un Ford T, cientos de metros de telas sin usar, 25.000 libros, 14 pianos, 2 órganos, banjos, violines, y una infinidad de fardos de periódicos. La silla en que encontraron muerto a Homer fue exhibida como rareza macabra y luego vendida a coleccionistas particulares.

Me encanta la cita que hace el New York Times en marzo de 1947:
"Hay, indudablemente, algo repulsivo en la avidez con que la sociedad filtra cada detalle que los hermanos Collyer protegieron celosamente contra el escrutinio. Es casi como si la sociedad se estuviera vengando de los hermanos por atreverse a cortar los hilos que unen al hombre con sus congéneres".

En estados unidos se conoce como "Collyers Syndrome" (entre otros nombres) al síndrome de Diógenes. Asimismo "Collyeers Mansion" es un término de los bomberos para referirse a casas ocupadas por personas que acumulan incesantemente todo tipo de objetos en que el peligro de incendio es altísimo.

Desde los 60, el enclave de la casa Collyer es un pequeño parque de Nueva York, nombrado en honor a ellos.



Segundo: La Novela de Doctorow.

Bueno. Es difícil. Es difícil no pensar que la vida de los Collyer no parece hecha para libros y/o películas. Es difícil también hacer lo que hace Doctorow y en mi opinión lo hace muy bien.
Su novela es una ficción prácticamente completa y así lo aclara desde el principio. En ella Homer (que en la novela es cambiado al hermano pequeño) nos narra como se desarrolla el proceso interior en los dos hermanos. Precisamente aquello de lo que no sabemos nada (no ha quedado registrado porqué o como vivieron como lo hicieron, si fue solo enfermedad o creían tener alguna misión concreta). El escritor neoyorquino nos narra la vida mental de Homer y por extensión la de Langley. Se permite (y creo que hace bien, pues esto no es una biografía de los hermanos Collyer) cambiar el orden de nacimiento, prolongar su vida hasta los años 70, darnos una explicación de porqué Langley podría estar obsesionado con comprar periódicos y trata de explicar muchas cosas más, dentro de su visión literaria de los hechos.



Es la primera vez que leo a Doctorow e indudablemente no será la última. La visión de los hechos que vemos a través de Homer es perfectamente lógica, o al menos no mucho más extraña de las que pasan por normales en nuestra sociedad. En frases cortas y sencillas, perfectamente pausadas, Homer (en la novela ciego desde la adolescencia, a diferencia también de la realidad), nos explica los esfuerzos para evitar la bancarrota (por ejemplo abrir parte de la casa para bailes de pareja con música en vivo, que tienen que clausurar por la presión de la policía cuando se niegan a darles un soborno). Vemos desarrollarse poco a poco la afición por los periódicos de Langley. Vemos la magnífica relación y el cariño que Doctorow presupone para los dos hermanos. Todo está hilado de una manera perfectamente factible, a la manera que solo un escritor acostumbrado a "modular" la realidad sabría hacerlo. Tanto es así que la visión de Doctorow, de unos hermanos que solo van aislandose de manera en gran medida involuntaria y parcialmente por odio e incomprensión a la realidad circundante nos parece (a mi, al menos me lo parece) la correcta. La integridad de los hermanos, su sensibilidad y humanidad, son casi palpables. No sabiendo nada de como se desarrolló la vida dentro de esa casa, prefiero pensar que fue tal como aquí aparece, que los Collyer vivieron hechos como la muerte de sus padres, sus enfermedades, así como otros imaginarios (las personas que trabajaron en sus casa y como fueron abandonando esta, sus ideas y vivencias durante la segunda guerra mundial). No quiero pensar en ellos en términos puramente psiquiátricos (patología obsesivo-compulsiva, síndrome de Diógenes...), sería algo demasiado doloroso pensar en que mantuvieron una vida así con una muerte como la que tuvieron. Es lo que tiene la ficción, la buena ficción, ya nunca podré pensar en los hermanos Collyer de manera que automáticamente venga a mi cabeza el "Collyer Syndrome". Siempre será así:

Langley, dije, ¿soy yo tu sombra?
Escuché en la oscuridad. Eres mi hermano, dijo.

O el mismo inicio:

Soy Homer, el hermano ciego. No perdí mi vista de repente, fue como en las películas, un lento fundido a negro.

O sus relaciones personales, sus frustrantes relaciones con las mujeres:

(Ella, la ex-esposa que inventa el autor para Langley) era intratable. cabezona, terca.
Homer, puede que tu seas capaz de decirme porqué estoy fatalmente atraído hacia mujeres que no son más que espejos de mi mismo.

"I´m interpreting the myth" dice Doctorow en la entrevista que tenéis referida en video más abajo. Esta interpretación del mito a mi me ha convencido. Voy a ver que más me busco de Doctorow. En castellano lo tenis junto a varias obras mas de Doctorow en la Editorial Miscelánea.

Si tenéis curiosidad aquí podeis ver a Doctorow hablando acerca de esta obra en la radio pública de Nueva York.

3 comentarios:

  1. Increíbles las fotos y muy buena la entrada. Doctorow es considerado uno de los "grandes" en Estados Unidos. Aquí, no sé por qué, ha tenido menos suerte.

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  2. Si, es muy curioso. Yo he pensado lo mismo que tu muchas veces. Todo el mundo conoce a Paul Auster, Don De Lillo o Philip Roth como escritores neoyorquinos, pero Doctorow aqui no le suena a mucha gente. Y eso que cuando hice una búsqueda de libros para pedir más cosas suyas me sorprendió las muchas obras que conocía (por el nombre) suyas y nunca me había parado a echarles un vistazo. Unas veinte novelas, un montón de premios (el National Book Award, varios National Book Critics Circle Award, finalista del Pulitzer, Premio Faulkner...). Cuando pasé por Nueva York, en todas las librerías te metían este libro por los ojos (más incluso que "Nemesis" el recién salido de Philip Roth. Me he pedido "Ragtime" y "Billy Bathgate", a ver que tal. Gracias por el comentario. Un saludo

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  3. Por cierto, Elena, me apunto tu blog. Reconozco que aparte de lo mucho que prometen su nombre y su subtítulo, ver a Wodehouse en primera página me ha llegado al corazón.

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