domingo, 24 de octubre de 2010

The Spare Room (La habitación de invitados), de Helen Garner




Cuando comencé a leer esta novela de Garner, lo primero que venía rápidamente a mi cabeza era el convencimiento de que esto era una historia real. Estaba demasiado bien contado. era demasiado real. Parecía un diario, no una novela. No obstante, al avanzar me fui calmando, todo empezó a fluir con más tranquilidad. Solo al final, una vez acabada la novela, busqué datos acerca del pensamiento que me acosaba cuando abría el libro.

Las protagonistas son dos mujeres. Alrededor de los sesenta y cinco años, como la autora. Una de ellas, Helen (que también comparte nombre y profesión con Garner) está preparando la habitación de invitados de su casa. En ella va a recibir a Nicola, su amiga. Viene a pasar tres semanas en la casa de Helen, en Melbourne (Australia). Hasta aquí, una situación doméstica cualquiera. Pero Nicola trae consigo algo más que abrazos y besos, algo más que recuerdos de años atrás. Llega enferma, con una enfermedad que la devora y que la acerca rápidamente a la muerte. De hecho acude a casa de Helen para poder acudir a una clínica (el Theodore Institute) donde se le administrará una terapia alternativa para su enfermedad (se sobreentiende que la medicina así llamada "tradicional" la ha desahuciado ya). Aqui comienzo yo a mosquearme. Esto está demasiado bien descrito, no solo los tratamientos, sino el funcionamiento de la clínica, el personal no cualificado que repite continuamente la misma cantinela ("¿Para que sirve la vitamina C"? - "Es como si sacara a paladas la enfermedad"). El director y cabeza de la clínica es un veterinario con múltiples publicaciones, eso si, en revistas absolutamente desconocidas. La organización de la clínica es un auténtico Caos, con mayúscula. Pero no me entendáis mal en absoluto. No es la crítica que se hace a este tipo de medicina "alternativa" lo que hace que la novela me guste. En realidad es casi secundario ver como Nicola es sometida a dosis masivas de Vitamina C intravenosa que provoca cuadros sistémicos horrorosos, o a Saunas con ozono, o a enemas de café (todos son tratamientos reales, solo tenéis que googlearlo, y ni mucho menos son los más peregrinos. En realidad el centro del libro es descubrir como nos preparamos y afrontamos los últimos momentos de vida. Como puede cegar la enfermedad hasta hacernos creer lo simplemente increíble y que lazos se puede establecer con los amigos y/o familiares alrededor de la enfermedad. Todo está ahí. El dolor físico. El dolor emocional propio del enfermo. El dolor emocional de los que le rodean. El como sin quererlo el enfermo puede llegar a manipular a su cuidador (los médicos vemos situaciones de esa índole casi a diario). El lenguaje es preciso, parece cortado con un bisturí. Frases cortas, precisas, de una hermosura a veces sobrecogedora. Que poco puede imaginar Helen lo que en realidad significan esos preparativos de la habitación de invitados que lleva a cabo al iniciar la novela. ¿Hasta que punto podemos aprovechar la elasticidad de las ataduras de amor o amistad que nos unen a los demás? ¿Como sabremos cuando la hemos sobreestirado y que ya no recuperará nunca su forma previa?. A veces hay cosas que no es preciso decir, pero otras hay cosas que es absolutamente obligatorio decir.

Las descripciones son precisas e inmejorable (La clínica está "pintada en un extraño amarillo, el color del pánico controlado", su amigo psiquiatra le dice a Helen: "Quizá por eso se queda contigo, quizá quiera que ti seas la elegida" "¿Que elegida?", "La elegida para decirle que va a morir" (aqui un escalofrío nos baja por la espalda). Muchos otros ejemplos: "Si te tienes que ir, bien puedes irte brillando", "Su ternura removió algo doloroso en mi", "esta es la parte que me gustaba, tareas directas de amor y de orden que yo podía llevar a cabo con comodidad", "No querrás oir esto". Las más incisivas no me atrevo a escribirlas.

Lo más increíble es que de esta experiencia tan devastadora (sigo pensando que basado en una situación previa real) se obtenga un libro tan magnífico, con momentos en que uno siente como se va revitalizando. Y con momentos de risa y amistad maravillosos aunque sean contaminados por vetas de desánimo (la actuación del mago es un perfecto ejemplo, es simplemente magistral). En contra de lo que podeis pensar al leer el argumento, a mi me ha parecido una obra que contribuye a valorar aun más las relaciones que establecemos a lo largo de esta vida. Nada triste. Not at all. Es una magnífica muestra de como se puede narrar una experiencia aplastantemente dolorosa de forma que sirva para obtener algo positivo de ella. Porque en caso contrario ¿porqué iba a darse nadie el mal rato de leer la crónica de una muerte anunciada?.

Creo que esta es la única novela de esta autora australiana traducida al castellano. Tampoco en inglés hay mucho más, dos novelas. Me apetecería seguir con otra/s de sus obras del tirón. Os aseguro que merece la pena. Hacía quince años que no publicaba ninguna cuando salió a la venta "The Spare Room". Leyéndola no me sorprende en absoluto conocer las pinceladas de la vida de Garner que aparecen en todas sus biografías de la red. Fue despedida de su trabajo como profesora por dar explicaciones "no programadas" de sexo a los niños del colegio en que trabajaba, por ejemplo. La Helen del libro podría haberlo hecho igual. Perfectamente.

Postdata: después de leer muchas críticas (elogiosas todas ellas) en Internet, leo que efectivamente la obra está en parte basada en la experiencia de Garner cuando tuvo que cuidar a una amiga suya enferma. Esto explica algo de la veracidad que trasciende la novela. Además leo que "Monkey Grip", la otra novela que mencionaba, igualmente se basa en sus experiencias en una casa de huéspedes. En ella recopiló muchas de las experiencias reales que allí se vivieron, lo cual no sentó particularmente bien a más de uno de sus conocidos.



2 comentarios:

  1. Una obra maravillosa, llena de lirismo, de sentimiento de amistad, de crudeza y de realidad. Una auténtica gozada el haber podido leer esta novela. La recomiendo muy especialmente.

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  2. Me alegro de que te haya gustado. Esta autora no es nada conocida por aqui. Acabo de pedirme por intenet de segunda mano otras dos obras suyas que están descatalogadas. Ya os contaré que tal.

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