sábado, 23 de octubre de 2010

New York y sus librerías



Bueno, de manera semejante a lo acontecido en Dublín hace un mes, el viaje a New York no podía desarrollarse sin la intromisión de algunas librerías entre caminatas, puentes, zona cero, Columbia, Central Park y todo lo típico y algo de lo menos típico.

La verdad es que hemos estado (mi compañero de viaje es otro fanático de libros/librerías y del estudio del inglés) muy moderados para lo que solemos ser y gastar. El sofocón del equipaje y el aeropuerto a la vuelta de la expedición previa han sobrevolado mi cabeza (también el acúmulo de material recopilado entre las compras por Internet y las escapadas recientes).

Hay dos o tres librerías que no puedo dejar de mencionar y que, en caso de estar interesados en ello, merecen una parada que puede oscilar entre media hora y toda una mañana y/o tarde.

Una de ellas es sin duda alguna, Books of Wonder, una librería dedicada exclusivamente a la literatura infantil y juvenil. Merece mucho la pena pasear por ella por muchos motivos. Por ver la increiblemente extensa variedad de libros catalogados por edades, desde libros para bebés hasta literatura juvenil y más alla. Tolkien, C.S. Lewis, Alice in Wonderland, Gulliver y muchos otros autores y personajes se pasean por las maravillosas estanterías. Además con bancos, mesas y sillas para sentarse y cafetería incorporada, para saborear un café y un dulce mientras echas un vistazo a los libros de la tienda. Pero lo más increible está al fondo de la misma. Una sección de ediciones raras y antiguas de libros infantiles y juveniles. Estanterías que contienen ejemplares inmaculados de la primera edición de las Cronicas de Narnia, o un ejemplar de "The Lord of the rings" autografiado por el propio Tolkien en 1968 durante una fiesta para celebrar la primera edición en un volumen. Por el módico precio de 16.500 dólares. Una delicia. Incluyen una fregona para que recojas tus babas cuando terminas de mirar al "armario de las maravillas". Lo se porque tuve que usarla. Podeis comprar por Internet o ir a la tienda de New York, en 18W 18Th Street.




A renglón seguido va uno y se mete en la librería Strand y esto ya simplemente es el éxtasis. En la esquina de Broadway con la calle 12 (el 828 de Broadway concretamente) se encuentra una esquina cubierta de andamios que podría ser similar a las puertas del paraíso bibliófilo. Se anuncian como la librería que tiene más de 18 millas de libros. No se si es verdad, pero muchos si que puedo decir que hay. Muchos, muchos... No he visto otra igual en algunos aspectos. En los estantes se mezclan libros nuevos y usados, estrenos y volúmenes de segunda mano. Miramos un autor y encontramos la edición de hace quince días (literalmente) y una edición de segunda mano, generalmente a un precio irrisoriamente bajo. Al menos bajo para los sablazos a que estamos acostumbrados por aquí. Pero claro, es que también las ediciones nuevas son más baratas que aquí. Un volumen en tapa dura de poemas de Emily Dickinson, precioso, magníficamente conservado, de 1978 me costó 5 $ (unos 3.5 euros). Además los libros se salen. Los que no caben se colocan en armarios en la calle, para verlos allí al pasar. Y además mucha "Stationery" y complementos (desde bolsas o tazas con publicidad de la tienda hasta muñecos de Jane Austen, Charles Dickens, etc. No es raro encontrarse allí con celebridades y escritores que pasan "por allí". Por mi parte, mi encuentro fue diferente. Estando recién entrado, me tocan en el hombro y al volverme me encuentro con una cámara, un micrófono y una periodista rubia que me dice que es de la televisión de Nueva Zelanda y me quiere hacer unas preguntas. No me pude zafar escudándome en mi cortedad con el inglés y finalmente me hizo unas preguntas acerca de Jonathan Franzen (que si lo conocía, que si lo había leído o lo iba a leer...). Así que si vais por Nueva Zelanda y me veis en la tele, grabádmelo, por favor.





Luego algunas otras muy interesantes, aunque después de Strand, sabía a poco. Estuvimos en las dos plantas de Shakespeare & Co, en Broadway (hay otras más distribuidas por la ciudad). Hasta donde llega mi conocimiento, no tiene relación con la famosísima librería homónima de París. Muy interesante, aunque como digo, palidece en comparación con su casi vecina.



Otra más: La NYU Bookstore (librería de la Universidad de New York), interesante y con algunos libros que n había visto en las restantes. Puedes comprar también ropa universitaria (camisetas, sudaderas, gorras...). Estuvimos en la de Broadway y pasamos por varias más (Columbia entre otras).



Y por supuesto, las omnipresentes Barnes and Noble. La gran cadena tienes varias decenas de ellas en la isla de Manhattan. La mayor parte de varias plantas. Estuvimos en la de la Quinta avenida. Alguno se animó y se llevó un Nook, que no creais que no me dieron ganas...



En resumen, un balance cortito, muy conservador. Varios libros de Poesía (Dos de Dickinson, uno de John Ashbery, Uno de Robert Frost), un Doctorow, "Sanctuary" de Faulkner, un volumen de cartas de amor de hombres ilustres y (esto ya es casi una tradición) el volumen calentito de la última novela de Philip Roth ("Nemesis").


Para establecer una comparación, os pongo una foto del botín que traje de Irlanda.


2 comentarios:

  1. Oscar, qué entrada tan maravillosa. Aún no he ido a New York, pero desde luego, leyendote, me he adentrado por algunas de sus librerías...que en caso de ir...caerán.
    Además de esta librerías...me encantaría visitar las librerías que Helene Hanff solía visitar (seguro que conoces a esta escritora-guionista por su 84 charing cross road).
    Ha sido genial pasear por aquí
    Saludos!!

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  2. Pues desde luego es un placer perderse una tarde o una mañana en estas librerías. Siempre encuentra uno algo apasionante. Me alegro mucho de que te haya gustado.
    Un saludo.

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