domingo, 3 de octubre de 2010

Firmin, de Sam Savage





Me muero de la risa. Hay que haber "tratado" (en mi caso dos veces) de leer Finnegans Wake para entender como de damnificado podría nacer alguien que fuera acunado y alimentado por sus páginas.

Lei esta obra en español por primera vez hace unos dos años. Ahora aprovecho para releerla (también tengo preparada la siguiente del mismo autor, The Cry of the sloth (El grito del perezoso)). La contraportada me decía que este animal iba a seguir el camino que los muy aficionados a la lectura, tengamos mayor o menor éxito, tenemos que seguir, desde el comienzo omnívoro en que lo leemos todo hasta la evolución algo más crítica de tiempos y lecturas posteriores.

Realmente tampoco es que pueda decir que esta "novella", según el concepto americano de la misma, se vaya a situar entre mis preferidas. Pero es merecedora de una cálida acogida porque proporciona un buen rato (eso si, desigual en mi opinión). Una primera parte que apela fácilmente al amor a los libros que todos tenemos. La historia de una rata (es una rata, no un ratón como muchos comentaristas confundidos dicen, de hecho ella misma lo aclara en el texto)) de biblioteca que nace en una biblioteca de Boston, entre páginas arrancadas de libros por su madre y dado que es el más débil de los trece hermanos y su madre solo tiene doce tetas para amamantar, aprende a sobrevivir devorando libros, cualquier libro, lo que tenga a mano. Solo más tarde aprende a leer y comienza a simultanear la lectura de los libros con el mordisqueo de los bordes de los mismos. Distingue a los autores por el sabor de los libros que "devora" (literalmente) de sus obras. Finalmente llega a aprender a alimentarse físicamente de alimentos propios de una rata e intelectualmente de los libros. Los libros que aparecen mencionados son de lo más variopinto, en general muy acordes con los gustos que yo podría defender (me gusta mucho que haga referencia a "La balada del café triste" de Carson Mc Cullers o "El buen soldado" de Ford Maddox Ford, no lo puedo evitar). Otro guiño literario es (me parece a mi, vamos) el del nombre de la rata, arrancado del de Geoffrey Firmin, el protagonista de la magnífica "Bajo el volcán", de Malcolm Lowry, el escritor alcoholizado que solo quiere llegar a escribir un libro y ser aceptado. Así Firmin solo aspira a poder convertirse en un ser humano (en lo más interno de su ser está convencido de ser humano en su corazón) más (prefiere ser un humano común a una rata muy especial, muy por encima de las capacidades de cualquier otra rata). Y una segunda parte en la que la relación de la rata con un escritor empobrecido y alcoholizado me trae a la memoria, sin poder evitarlo, al perro Mr. Bones de la novela Timbuktú, de Paul Auster. Esta rata a la que le gusta el cine porno y a veces se imagina convertifo en Ginger Rogers o que es capaz de tocar música de Cole Porter al piano... no se, no la acabo de ver completamente dibujada...

En general me parece una novela "facilona" para pasar un rato. Por eso la elegí. Quizá un poco sobrevalorada a mi parecer. Y "sentimental" en el sentido "negativo" que se puede aplicar a este término. Por cierto ¿Soy el único que pienso que Jeffrey Magoon es en realidad el autor traducido a negro sobre blanco?. Porque su descripción no puede ser más cercana al aspecto del autor, pero es que tengo el pálpito de que asi es. No se, no conozco aun lo suficiente a este autor...

Y ya de paso, el "bocado" que veis en el borde derecho de esta edición es lo más curioso, es un bocado real, el libro está comido en ese lado. Este Firmin no tiene solución...

He aqui la prueba:







4 comentarios:

  1. Me pareció un cuento muy entrañable en el que ver reflejado el amor por los libros, las librerías de viejo, y la marginación que produce en los otros el ávido lector.

    Quizás no se entienda el éxito de este libro sin conocer al autor. Firmin es la primera novela de un mecánico de bicicletas, pescador, carpintero y doctor en filosofía por la universidad de Yale, de la que fue profesor. Firmin no tenía mayor pretensión de ser, que una pequeña novela, que se edito en una modesta editorial de Minneapolis.

    Pero el boca-oido, fue el encargado de hacer llegar este pequeño relato hasta los grandes círculos editoriales. Y así fue como a los 80 años Sam Savage se convirtió en un escritor famoso. Nunca dejarán de asombrarme estas casualidades.

    Te dejo este enlace a la presentación del libro. Me encanta la sombra del sabio roedor deambulando por los libros.

    http://www.youtube.com/watch?v=DKa7cP-JftI&feature=player_embedded#!

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  2. Si, precisamente ayer vi ese video. Por cierto, y aunque se que no modifica la valía del personaje... tiene 70 y no 80 años (los cumple en diciembre). El libro ha funcionado, creo yo, por varias cosas: el boca oido que refieres ha hecho mucho, es muy comun encontrar gente que ha leido el libro y en mayor o menor medida le ha gustado (curiosamente el único que he leido y dice no haber podido acabarlo por aborrecible, es un bibliotecario como él mismo comenta). También la presentación del libro, con los dibujos magníficos de Fernando Krahn. También la imagen del autor, su vida errática y sus múltiples profesiones manuales o elementales antes de llegar a enseñar en Yale. Y aunque tampoco cambia nada, diré que estuvo en Yale muy poco tiempo, en sus palabras enseñó allí "briefly and unhappily" (breve e infelizmente). Finalmente por la campaña publicitaria que le ha hecho Seix Barral, que compró los derechos del libro cuando se publicó hace tres años, con 67 años que tenía el autor. Compró los derechos a nivel mundial. Se hinchóm.
    Pero es un libro que tiene muy dividida a la gente.

    Ejemplo: Comentarios de lectores en la casa del libro. Cinco comentarios. El primero: "Lo mejor desde hace mucho; Firmin es especial, divertido e inteligente." El quinto: "Uno de los pocos libros que no he podido terminar. Me pareció aburridísimo y no le encontré la gracia por ningún lado"

    Salud

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  3. Es cierto, pobre hombre le he puesto diez años más encima. Disculpa Sam.

    Sobre lo que comentas, de tener un publico dividido, no hay más que leer algunas críticas literarias al respecto: He encontrado desde “escritor frustrado” a la más rebuscada, publicada por El País que se refiere al autor en estos términos: “un antiguo y valleinclanesco profesor de filosofía de Yale”. Todavía le estoy dando vueltas a lo de "valleinclanesco".

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  4. Imagino que se refiere a su aspecto, delgado, de larga barba blanca, despeinado con "melena al viento". Porque en su escritura (aunque hace mucho, muuuuuucho que leia yo a Valle Inclan) no se parecen nada. Una comparación fácil y poco afortunada, como si lo comparan a Gandalf más o menos.

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