domingo, 1 de agosto de 2010

Las Virgenes Suicidas, de Jeffrey Eugenides



Ultimamente estoy enamoradizo en lo literario. Estoy descubriendo a una serie de autores de cuyo nombre había tenido eco previamente, pero a los que nunca me había acercado antes. Y la verdad es que me estoy llevando sorpresas no gratas sino espectaculares. Eugenides es una de ellas. Estuve tentado de comprar cualquiera de las dos únicas novelas que ha publicado ("Las virgenes suicidas" o "Middlesex") y he de reconocer que me decidí por la más corta (era para leerla en inglés). Bueno: es absolutamente adictiva. Un ejemplo de la mejor narrativa contemporánea en mi opinión.

Al menos dos son los grandes méritos de Eugenides. Narrar una historia que en principio debería ser muy triste (el suicidio de cinco hermanas en un pueblo de Estados Unidos) en forma de una historia apasionante de un desarrollo muy diferente a los normal. Desde la primera página se nos cuenta que las cinco hermanas se suicidaron, una lo hace justo al comenzar, pero las otras cuatro no... la novela va avanzando y no mueren, sabemos que lo harán, pero no como ni cuando. Se van a suicidar, pero en realidad "suicidio" es un término tan amplio (uno puede suicidarse envenenandose o provocando a otro para que le mate, o simplemente no comiendo....). Pero el gran mérito de la obra es que no nos cuenta el ochenta por ciento de las cosas que sabemos que están ocurriendo. Las hermanas Lisbon están recluidas en su casa, aisladas del mundo. Fuera las acechan un grupo (número indeterminado) de chicos obsesionados con su olor, su ropa, su movimiento, su vida... En resumen con el irrefrenable magnetismo (sexual y no sexual) que desprenden estas adolescentes, que cautiva a todos los chicos de la zona (o al menos eso nos hace creer el narrador, que en realidad es la impersonación de las voces de todos estos muchachos que espían todas las noches las luces de las ventanas de la casa, que acumulan objetos perdidos por ellas como buenos fetichistas). Entonces como sabemos, que es lo que pasa entre madre e hijas, si no se nos cuenta exactamente en ningún momento. Pero lo sabemos. O al menos eso creemos. ¿Y entre padre y madre?. ¿Y entre padre e hijas?. Dos lineas de una conversación telefónica nunca explicada nos aclaran una linea paralela de la acción que no ha sido abordada en ningún momento.

La historia es absolutamente creible, en todo momento sentimos debilidad y cariño por las "chicas Lisbon", nos duele su reclusión extrema, imaginamos las conversaciones y las relaciones que tendrán entre ellas dentro de la casa (las cuales unca se nos cuentan, todos se nos insinúa y que cada cual haga su interpretación).

El idioma es a la vez tragedia, comedia, erotismo, intriga. Una red tejida con una maestría sorprendente. Creo que es eso en realidad lo que más me gusta. La novela no deja de sorprender y de obligar al lector a hacer él todo el trabajo. Por eso doy gracias por no haber visto la película que hizo Sophia Coppola sobre la novela (ni la veré). Ciertas cosas no pueden ser explicadas en una hora y media de cine.

Indudablemente también leeré "Middlesex" aunque tenga el doble de páginas. Doble diversión. Un autor interesante a seguir en adelante.

2 comentarios:

  1. Bueno, si te interesan sus cuentos, en mi fondo de armario tengo uno:
    http://yovivoenella.blogspot.com/2010/09/jeffrey-eugenides-multipropiedad.html
    También puedes mirar la edición digital de The New Yorker, hay más.

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  2. Magnifica recomendación la del New Yorker (siempre es un buen lugar para regresar). Eugenides en inglés y gratis. Que bueno. Me ha encantado este >> http://www.newyorker.com/fiction/features/2008/03/31/080331fi_fiction_eugenides
    No conocía nada de sus relatos.

    Gracias otra vez

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