sábado, 24 de julio de 2010

La lotería, de Shirley Jackson




Verdaderamente corro peligro de quedarme atrapado por esta escritora. Por una vez no voy a comentar una novela, "tan solo" un relato de cuatro páginas. Cautivador, salvaje y simplemente "redondo". Un magnífico ejemplo para aquellos que tras leer un relato corto, se quedan pasmados diciendo "¿ya está?", pues vaya historia corta, sin desarrollo, no he tenido posibilidad de engancharme.

El relato se publicó por vez primera en 1948 en la archifamosa "The New Yorker" y es considerada una de las narraciones cortas más impresionantes de la narrativa americana moderna. De hecho es una de las que más frecuentemente aparece recopilada en múltiples volúmenes dedicados al relato corto de ese país. No creo que nadie que nunca haya oído hablar de la historia sea capaz de imaginarse en lo más remoto en el momento en que se inicia el beatífico día en este pueblecito de Estados Unidos (el pueblo de 300 habitantes en que vivía la propia autora, North Bennington en el estado de Vermont) como va a acabar el asunto. La respuesta al relato fue absolutamente sorprendente. Pero no en el sentido que cabría esperar. Un volumen sorprendente de lectores cancelaron su subscripción con la revista (y así se lo hicieron saber a los editores) por la indignación que sintieron tras leer el relato. La misma Jackson estuvo recibiendo multitud de cartas todo ese verano, en un noventa por ciento de los casos de condena, insulto o desprecio por el relato. Decía Jackson:

"Uno de los más aterradores aspectos de publicar relatos y libros es el hecho de darse cuenta de que van a ser leídos, y leídos por extraños. Nunca me había dado cuenta de esto antes, aunque por supuesto en mi imaginación había soñado amorosamente con la idea de que millones y millones de personas iban a verse elevadas, enriquecidas y encantadas por las historias que yo escribiera. Simplemente nunca se me habría ocurrido que que esos millones y millones de personas lejos de sentirse elevadas por mi relato, iban a sentarse a escribirme cartas que estaba directamente aterrorizada de abrir. De las alrededor de trescientas cartas que recibí ese verano, solo trece me hablaban amablemente y todas eran de amigos. Incluso mi madre me reprendía: "parece querida que este tipo de tenebrosa historia es en lo que pensáis los jóvenes hoy día. ¿Porqué no escribes algo para alegrar a la gente?""

No obstante con el paso de los años, las cartas comenzaron a ser mas amables, a preocuparse más de la interpretación del sentido del relato. El mismo empezó a figurar en antologías de relatos americanos y en los bookclub (grupos de debate) de las escuelas de ese país. Fue ganando reconocimiento y prestigio hasta situarse en una situación privilegiada, impensable cuando comenzó esta historia.

Y ¿porque tanto ruido?. Pues tendréis que leer este relato (y los otros que le acompañan en el libro), para poder opinar, y me encantaría intercambiar opiniones con cualquiera de vosotros acerca del mismo.


PD: Bueno, me he dado el trabajo de encontrar el relato en castellano (y ha costado, porque sabe Dios porqué aparece como autor Shirley Jones en vez de Shirley Jackson) y os lo dejo aqui, a ver que os parece (a cambio solo pido algún comentario):


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