jueves, 13 de mayo de 2010

Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt




La historia de McCourt y su libro es muy emotiva. Este autor, maestro de escuela, publicó las memorias de su infancia en Limerick, un pueblo de Irlanda, donde se crió en el seno de una familia que crecía en un impresionante matriarcado y una no menos impresionante pobreza. El mayor de 7 hermanos a los que su madre, Ángela tuvo que sacar adelante arañando a la misma vida migajas de comida y monedas sueltas, después de que su padre alcohólico los abandonara. La familia era tan pobre que tres de los siete hermanos murieron de malnutrición. En una entrevista, Frank refiere que en la infancia uno de sus sueños era estar preso en una cárcel, donde tendría comida y calor sin preocuparse de que le faltaran. Aun más impresionantes son las declaraciones de uno de sus hermanos: "en realidad, nuestra vida era peor de lo que Frank escribió".
Tras servir como soldado en la segunda guerra mundial, gracias a la famosa "GI Bill" pudo obtener un título académico y pasó más de treinta años enseñando inglés y escritura creativa en escuelas de la ciudad de Nueva York. Refiere que durante muchos años trató de escribir acerca de su infancia, pero nunca encontraba la forma adecuada para hacerlo. Finalmente, mientras hacía de canguro con su nieta, se le ocurrió la idea de escribir como hablaría un niño, de manera simple, en tiempo presente, con desapego de la realidad que había vivido y estaba relatando. El resultado fue "Las cenizas de Ángela", estas memorias infantiles, que vieron la luz en 1996, que inmediatamente se convirtió en un best seller y el año siguiente ganó nada menos que el Premio Pulitzer.
Es muy curioso, porque además McCourt escribe estas memorias a una edad muy avanzada, y en cierta medida impresiona de un acto de reconciliación con su infancia, con su vida, de perdon a su padre (todo un personaje), al que se refiere incluso con esbozos de humor.
Bien sabe el cielo y mas de uno de vosotros, que las memorias (especialmente acerca de la infancia) no son mi tipo de obra favorito. Pero no os quepa duda de que estas no son unas más y merece mucho la pena leerlas. No le dieron el Pulitzer de casualidad, vamos.

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