domingo, 25 de abril de 2010

Los escritores antisociales





Pues estaba leyendo a uno de los tres escritores de los que voy a hablar y me dieron ganas de comparar ciertos datos entre ellos. Son tres (magistrales) autores: J.D. Salinger, Cormac Mc Carthy y Thomas Pynchon. El factor común a los tres: quieren que su obra sea la única vía de canalizar su relación con la sociedad. Nunca aceptan el contacto directo con esta (o casi nunca, y si lo hace es a regañadientes o por medios más o menos expeditivos). Muy especialmente se caracterizan por su aversión/odio/fobia a los medios de comunicación. Son además tres autores americanos con cifras de ventas extraordinarias a pesar de no ser sus obras siempre fáciles. Son autores casi universalmente admirados por la crítica. Y además los tres mes encantan a mi, si eso significa algo. No obstante cada uno presenta unos matices sutiles que los diferencian entre si.

Salinger es el extremo final del concepto de antisocial. Es el Sociópata por excelencia. Escribió un libro que trasciende su figura y por supuesto su tiempo, dos o tres cosillas más (alguna absolutamente brillante en mi opinión) y se dedicó a vivir de El guardián entre el centeno (1951) y sus derechos el resto de su vida. Hemingway que le conoció en Paris durante la segunda guerra mundial, le catalogó como "escritor de talento infinito". El libro se publica en 1951 como referimos, y el año siguiente Salinger se retira a vivir aislado al campo. Al año siguiente había levantado una alta valla que rodeaba toda su propiedad, para evitar ser visto bajo ningún concepto y permaneció lejos de cualquier mirada pública prácticamente 50 años. Nunca concedió más entrevistas (bueno, si, una en 1974 por teléfono, para defender su vida privada) y si fue encontrado por los periodistas, les atacó con toda la violencia de que fue capaz. El libro lleva vendidos más de 60 millones de ejemplares. Cada año se sigue vendiendo un cuarto de millón de ejemplares. Para prolongar leyendas urbanas repetiré aquí la conocida anécdota de que Chapman, el asesino de John Lennon aseguraba haber encontrado en este libro la justificación para su crimen.
Una vez que se retiró a Cornish, se convirtió en ese oscuro objeto de deseo para la prensa, la curiosidad de los americanos (y algún europeo) era espoleada por encontrarle y verle, saber "porqué oscuro secreto" se había recluido sin querer contacto con nadie, siendo incomprensible que no quisiera disfrutar de su fama. Pero el prefirió dedicarse a escribir para si mismo, litigar con los que trataban de traspasar los límites de los derechos de su obra (por última vez casi al final de su vida al impedir que se publicara una obra que recogía las andanzas de un claro sosias septuagenario de Holden Caulfield que recorre las calles de Nueva York tras escaparse de un geriátrico, igual que en el Guardián entre el centeno lo hacía tras ser expulsado del colegio). También dedicarse a llevar una vida familiar y personal un tanto extraña y a aguantar que su familia (particularmente su hija) lo pusiera como hoja de perejil en la biografía que escribió acerca de él: "El guardián de los sueños" (que me permito recomendaros si os interesa la figura del recluso de Cornish).

Cormac McCarthy es un poco otro cantar, aunque recuerda a Salinger a ratos. Con una vida personal (aparentemente) mas ordenada. Viviendo aislado (actualmente en Nuevo Mexico, al norte de Santa Fe) del mundo, casi sin conceder entrevistas (una hace muchos años también al New York Times, titulada en el diario "La ficción venenosa de Cormac McCarthy"). Evita escrupulosamente a la prensa y cualquier tipo de publicidad (participa prácticamente nada en la publicidad de sus libros), solo se relaciona con los que viven a su alrededor, con aquellos que él elige o le eligen. Se ha dicho de él que es un "gregario solitario" que participa en la vida de su comunidad en Santa Fe y ocupa parte su tiempo en el Instituto de Santa Fe (una institución sin ánimo de lucro). Por cierto que si queríais verlo en persona, podíais hacerlo en una rarísima entrevista que concedió (no me pregunteis porqué) a Oprah Winfrey (y que cuando he ido a buscar a youtube he descubierto que ha sido retirada por demanda de sus editores, menos mal que la descargué a tiempo).
No trataré aquí de las abundantes virtudes literarias de McCarthy (nada que ver con las dos películas de sus obras, que quedan absolutamente deslustradas con respecto a las obras literarias que las parieron, por no hablar de aquel asesinato cruel realizado en el cine llamado "Todos los caballos bellos"). Tiempo habrá en otras entradas, aquí el objetivo es otro.

Finalmente Thomas Pynchon. Este caso es aun más raro si cabe. Es (al igual que los dos anteriores), uno de los escritores contemporáneos más reputados en Estados Unidos (y por consiguiente en el resto del mundo). Para Harold Bloom es uno de los escritores americanos mejor dotados (junto a Cormac McCarthy, Philip Roth y Don Delillo). Pero... ¿como es su cara?. Bueno, pues tenéis fotos de la marina de 50 años atrás (nació en 1937) y casi nada más. Tal es su aversión a los medios que cuando ganó un importante premio (El National Book Award) mandó a recogerlo en su nombre a un payaso. Hasta Los Simpson se mofan de esta fama (como curiosidad, la voz que escucháis en inglés es la del propio Pynchon que aceptó este "cameo" en la serie y aparece como dibujo animado con una bolsa de papel en la cabeza). Estudió en la Universidad de Cornell (donde asistió a algunos de los famosos cursos sobre literatura de Nabokov). En 1997 un fotógrafo que trabajaba para la CNN consiguió cazarle. Para impedir que se publicaran dichas fotografías tuvo que conceder a cambio una entrevista. Esto hace proliferar las anécdotas apócrifas (entre ellas afirmar que él era Unabomber, el famoso terrorista, o que era simpatizante de los davidianos del suicidio colectivo de Rancho Waco de Texas= y subir (no me cabe la menor duda) las ventas de sus libros, que son anticipados y seguidos como si de la ultima entrega de Harry Potter se tratara.

Decía Salinger en aquella única entrevista telefónica al New York Times (que podéis leer aqui en inglés)

"Hay una paz maravillosa en no publicar. Es pacífico. Tranquilo. Publicar es una invasión terrible de mi privacidad. Me gusta escribir. Amo escribir. Pero escribo solo para mi mismo y para mi propio placer."

Yo lo entiendo perfectamente (no descubro nada si hago referencia a mi punto antisocial). ¿Vosotros no?. Durante muchos años Salinger se ha dedicado a escribir y acumular material nunca publicado y que no quiso publicar. Pregunto (y se aceptan apuestas): ¿cuanto tardarán los herederos en sacar suculenta tajada, siempre en pro del engrandecimiento de la mítica figura literaria?

5 comentarios:

  1. No puedo por más que sentir simpatía hacia estos tipos. Mi favorito es McCarthy. Sus libros me han emocionado. ¿Cambiaría alguna cosas si no llevasen su nombre? Hubo una época en que los autores eran anónimos, no concebían la fama. Si se diera a conocer alguna novela de Salinger, pero sin decir que es de Salinger, ¿se le estaría traicionando?

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  2. Si, aunque adoro "El guardian" y los "Nueve cuentos" de Salinger mi favorito sería tambien McCarthy.
    Bueno, yo pienso que realmente si no quisieran que se publicara nada y como en el caso de Salinger, solo escribía para si mismo, ¿porqué simplemente no le pegó fuego antes de morir?. ¿Porqué Kafka le dió sus textos a Brod en vez de rociarlos de gasolina?. A más de uno creo que le pueden dos cosas. Una, su incapacidad de establecer un contacto "normal" con la sociedad (lo cual puedo entender por mi personalidad) y otra, su inconfesable deseo de permanecer, de no perecer. Aunque no lo quieran decir.

    Bienvenido Juan Manuel, gracias por el comentario.
    (Los McCarthianos son especialmente bienvenidos)
    ;-)

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  3. Por cierto, ningún editor se plegaría a no decir más o menos abiertamente que "este libro es de Salinger" para publicarlo, claro, pero si fuera como dices... Igual nos llevábamos alguna sorpresa. Igual alguna vez tanto mito respecto de una obra no se veía respaldado por las nuevas obras del autor, o si la gente no supiera que es de ese autor, no hacía tantas reverencias. Sería muy curioso, la verdad.

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  4. Ahora estoy leyendo el Guardián entre el centeno, lectura pendiente desde hace años, y la estoy disfrutando pero sin la rémora esa de lo mitificado. Me pregunto qué habría sido de esta experiencia si la hubiese leído con la misma edad que su protagonista, supongo que muy distinta; similar, tal vez, a la que tuve cuando sí leí entonces a Hermann Hesse y su Lobo estepario.

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  5. Si, yo lo leí de adolescente y posiblemente no es que me gustara mas que ahora que lo he releido (esta vez en inglés) Pero lo vi absolutamente diferente, como algo más normal quizá. Ahora no sabría si decantarme por este o los nueve cuentos, pero no se lo cuentes a nadie, que me echan de cualquier club de lectura si pongo algo por delante de esta obra....

    En serio, muy buena obra en mi opinión (nada original esta opinión, claro)

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