jueves, 8 de abril de 2010

A Fair Maiden, de Joyce Carol Oates



Vaya el aviso por delante. Cada vez que os metáis en el buscador de Internet (antes se decía “un buscador”, pero hoy solo hay uno, claro) y planteis allí el nombre “Joyce Carol Oates”, indefectiblemente os encontrareis con dos clichés que se repiten hasta tenerme ya bastante harto: 1) Eterna candidata al premio Nóbel de literatura y 2) autora extremadamente prolífica.
Desde hace más de veinte años, el nombre de esta autora americana se encuentra dentro del bombo de los pronosticadores del Nóbel y desde hace mas de veinte años se equivocan. Sinceramente no es que esto me importe lo más mínimo, pero no deja de ser curioso. No deja de ser una de las mas relevantes figuras del panorama literario mundial en general y estadounidense en particular.
Respecto a su extensísima obra y la rapidez con que escribe las novelas, es este un argumento que frecuentemente se esgrime contra ella, llegando a insinuar que esta es una de las causas de que no se le haya entregado el susodicho premio. Por mi parte no creo que sea asi, creo que incluso más influencia podría tener el hecho de que todos los años se la incluya en la lista, pero bueno, estas son discusiones peregrinas. Así, en un recuento acelerado le podemos contar 39 novelas, 34 libros de relatos, 11 novelas bajo seudónimo (Rosamond Smith o Lauren Kelly) de perfil policiaco, 8 novelas cortas, 8 obras de teatro, 12 libros de ensayo, 10 libros de poesía, 5 libros de ficción para jóvenes y 2 libros de cuentos para niños. Por cierto, que por estos lares andamos más bien cortitos de traducciones de muchas de sus obras más importantes, y eso que las cifras de ventas de sus libros alcanzan rangos francamente considerables. Alfaguara ha traducido tres obras, ojo, tres. "Mamá", "La hija del sepulturero" y acaba de publicar una maravillosa colección de relatos titulada "Infiel" (publicada originalmente en 2001). Bueno, si le dan el Nóbel algun día andarán corre que te pillo dándole a traducir toda su obra a cualquiera.
Lo que nos interesa es su obra. Dentro de esta, he comenzado (y no acabará aquí, sin duda) con su última novela. A Fair Maiden. Lo siento, pero no está traducida al castellano (para variar), a ver si Alfaguara se estira, hombre. Iremos comentando alguna otra de sus obras. Seguro. Seguro que si, vamos. Es la historia de dos personajes que se conocen y desarrollan una relación entre ellos. Ya está. Las historias de Oates casi siempre son historias de pocos personajes. Uno de ellos es Katia Spivak, una adolescente de 16 años. El otro Marcus Kidder, pintor, escritor retirado y millonario. Se conocen y el desarrollo de la historia es francamente increíble (he de añadir que la novela tiene el subtítulo de "Una novela de suspense oscuro"). Y realmente el giro de la historia he de reconocer que logra sorprenderme. La capacidad para meternos en la cabeza de Katia que tiene Oates es, cuando menos, sorprendente. Baila entre el amor a Marcus y el odio furibundo, el deseo de ser amada por alguien (su madre borracha, su padre que las abandonó años atrás y el deseo de recibir un pago por cualquier cosa que hace por Marcus o de vivir con el nivel de vida que él lo hace. El final absolutamente delicioso. Mientras la traducen, porqué no probáis con "La hija del sepulturero". Y luego me contáis.
La autora que nos ocupa es capaz de desarrollar una fuerza arrolladora que en ocasiones nos pasa por encima. La acompaña una fama de violenta y por ello suele ser estereotipada como "heredera de" Faulkner. Aunque no me gusta nada este tipo de conexiones artificiales entre escritores de diversas generaciones, en este caso no me parece desacertada. La violencia en las obras de Oates no se desata como el torbellino que nos puede azotar leyendo a Cormac McCarthy, tiene un componente de tormento psicológico más sutil en ocasiones. Las frases elaboradas, pero claras y directas, el lenguaje cuidado a la par que sencillo (se agradece a la hora de leerlo en inglés) hace que la experiencia sea magnífica. No se queda atrás la capacidad para seleccionar argumentos adictivos o mantener una magnífica tensión en la trama.

"Katia se atrevió a llamar a Roy Mraz al garage de su tio Fritzie en Vineland. Un acto que podría tener el efecto de arrojar una cerilla encendida - casualmente, osadamente - en la maleza reseca, aunque diciendose a si misma Es una tirada de los dados y la decisión estaba fuera de sus manos, como solía decir el padre de Katia con una sonrisa mientras se encogía de hombros: tu arrojas los dados, pero cómo los malditos dados caen esta fuera de tu control y Jude Spivak tenía razón.... ","Y ahí estaba, arrojandola cerilla encendida."

El libro me ha cautivado. Voy a cautivarme con otro más de Oates.

2 comentarios:

  1. l'editorial Bromera l'ha publicat en català. UNA TENDRA DONZELLA, Josep Franco (trad), 2011.
    isbn 978-84-9824-849-4

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  2. Muchas gracias por el comentario, Carme.
    La verdad es que yo no había vuelto por este post desde hace un año o más.
    Desde entonces también ha sido publicado en español, por Alfaguara.
    http://www.alfaguara.com/es/libro/una-hermosa-doncella/

    Gracias de nuevo y un saludo.

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