miércoles, 17 de marzo de 2010

El Paciente Inglés, de Michael Ondaatje







En general no soy muy amigo de los premios literarios. Me generan desconfianza y muchas veces me han llevado a libros y autores profundamente decepcionantes. No obstante hay dos premios de los que "me fío" y en las ocasiones en que me he acercado a los autores que los han ganado, en general siempre ha merecido la pena, en ocasiones descubriendo auténticas joyas. El primero es el Pulitzer (hablaremos de él más adelante) y el segundo el Man Booker Prize (también llamado Booker Prize). Este premio se otorga desde el año 1969 y se entrega a la que se que se considera mejor obra de ficción escrita por un autor de habla inglesa perteneciente a la Commonwealth (la comunidad de países que Gran Bretaña formó con sus antiguas colonias) o la República de Irlanda. Desde 2005 hay otro premio, menos interesante (el International Booker Prize) al que puede optar cualquier escritor del mundo. Pero, centrándonos en el Booker "pata negra", sus ganadores han sido escritores muy conocidos en el mundo anglosajón (es un premio de extraordinario prestigio en Reino Unido) y en muchas ocasiones en todo el mundo. Ya es curiosa la formación de su jurado: un librero, un bibliotecario, dos editores, un agente literario y un escritor, además del presidente del tribunal, que se elige cada año (este puede parte del origen de su fiabilidad, según me parece).

Ha sido ganado por autores como Naipaul (en 1977 por "In a free state"), Nadime Gordimer (1974 "The Conservationist"), William Golding (1980 "Rites of passage") , Salman Rushdie (1981 "Hijos de la medianoche"), Thomas Keneally (1982 "El arca de Schindler"), JM Coetzee (1983 "Life and Times of Michael K." y 1999 con "Desgracia"), Kazuo Ishiguro (1989, "Lo que queda del día"), Graham Swift (1996 "Ultimos tragos"), Arundathi Roy (1997 "El Dios de las pequeñas cosas"), Ian McEwan (1998 "Amsterdam"), John Banville ( 2005 "El mar") y Aranind Adiga (2008 "Tigre Blanco"). Esto solo por mencionar algunos de los que me parecen más interesantes (tampoco he leido todos los que no estan en la lista, pero a muchos de estos los guardaría en una caja fuerte). Muchos de estos autores y obras se pasearan por aquí dentro de no mucho tiempo. Y no puedo dejar de destacar la obra de Rushdie, que no solo ganó el Booker en su año, sino que en 1993 cuando se convocó el premio llamdo "Booker of Bookers" que premiaba al mejor Booker Prize de los primeros 25 años también fue para esta obra y quince años después cuando se convocó otra pugna entre ellos ("Best of the Booker") también se lo llevó. Una magnífica obra, para muchos fundamental en la historia de la literatura reciente.

Pero toda esta introducción es para hablar del libro ganador del Booker en 1992: "El paciente inglés" de Michael Ondaatje.

Esta obra ha sido excepcional para mi en muchos sentidos: he conocido al autor, nacido en Sri Lanka y que vive y escribe en Canadá. He conocido a los personajes (Hana, Caravaggio, Kip y el paciente ingles), y he conocido la maravilla de una visión poética de la novela. No había leido nada de Ondaatje previamente (ni siquiera había visto la foto de su curiosa cara antes, jamas de los jamases). No es de extrañar que sea muy apreciado por su poesía. Toda la novela rezuma una hermosura en sus frases que no son tan habituales en la literatura contemporánea como sería deseable. Escenas como la del chamán del desierto que cura las heridas del inglés o fragmentos como el aluvión de nombres de diferentes vientos que los beduinos atesoran en su tradición. No tiene precio, de verdad.

La segunda guerra mundial está dando sus últimos coletazos y Hana, una enfermera decide quedarse rezagada del destacamento con que viaja, refugiándose en una villa abandonada al norte de Florencia, que previamente ha servido como Hospital y también como refugio al ejército alemán, que ha dejado los alrededores sembrados de minas enterradas (además de las bombas caidas del cielo que no han explotado). La villa (en el sentido que los italianos dan a este tipo de vivienda) posee una gran biblioteca, una capilla, un patio interior acristalado, terrazas en el exterior, jardines con esculturas... Allí Hana se dedica a cuidar a un irreconocible soldado recogido por los beduinos del desierto, totalmente desfigurado y severamente enfermo por haber ardido con el avión que pilotaba y que se ha estrellado en el desierto. Nadie (ni siquiera él mismo), sabe quién es este inglés. Solo que su única posesión es un ejemplar de las "Historias" de Herodoto, con múltiples anotaciones de exploraciones del desierto pegadas entre sus hojas. A ellos se suma Caravaggio, un soldado canadiense y ladrón habilidoso, morfinómano (para combatir el dolor producido por tener las dos manos deformadas y los pulgares amputados) tras haber sido sorprendido robando por los soldados alemanes y Kip, un zapador del ejército británico, perteneciente a la casta Sijh de la India. Las relaciones entre ellos son el eje en que pivota la mayor parte del libro. El resto es la tremenda historia del amor de Laszlo Almasy (un húngaro) y la Katherine (la esposa de su amigo). Y es una historia tremenda en su desarrollo, en su desenlace y en la belleza con que es narrada por Ondaatje.

¿Quien encontrará antes su propia identidad? ¿La enfermera decepcionada de la vida? ¿ El cínico lisiado adicto a la morfina? ¿El zapador que cada día tiene que afrontar la posibilidad de ser destrozado mientras trata de desactivar una bomba en un vergel de flores? ¿o aquel que no sabemos quien es en realidad, el quemado, el "inglés"?. Las interacciones entre estos 4 actores en las postrimerías de la guerra mundial en esta villa italiana abandonada por el ejército en su repliegue tras la victoria aliada, son cada vez más evocadoras. Te ves arrastrado hacia Hana, pero no menos a la sabiduría del quemado, a la aparente indiferencia del Sijh o al errático caracter de Caravaggio y su determinación de proteger a Hana. ¿Quien está enamorado de quién?. Hana probablemente de los tres (me parece a mi...)

Y los libros... En la Villa San Girolamo abandonada y perforada en muchas de sus paredes, portadora de sus propias heridas de guerra, hay dos habitaciones memorables: el dormitorio del inglés y la biblioteca. Esta tiene un agujero en la pared por la que se cuelan todas las inclemencias meterológicas. La constante lluvia entra en la habitación y hace que las hojas de los libros se pujen hasta duplicar su grosor. De alli Hana toma los libros de los que lee al paciente inglés.

"Esta fue la primera vez en su vida en que recayó sobre los libros como la única puerta para salir de su celda. Se convirtieron en la mitad de su mundo.". "El libro reposaba en su regazo. Se dio cuenta de que durante más de cinco minutos había estado contemplando la porosidad del papel, la arruga en la esquina de la página 17 que alguien había doblado como señal."

La verdad es que recordando la película (que en su día me fascinó y aun hoy me gusta mucho), me sorprende lo mucho que varía la historia, como ha sido modificada para adaptarla al lenguaje cinematográfico. Lo mucho que se ha perdido en diversas ocasiones. Pero no me sorprende ni la mitad que ver que el autor colaboró de manera continua con Minghella durante el rodaje de la película. ¿Porqué entonces?. Me da que pensar. ¿Consideran que los que van a ver la película no la entenderán si no se le hace pensar por ejemplo que Hana se queda en la villa porque esta aplastada por la muerte de su novio y una amiga en la guerra?. Bueno, este es otro tema... Por cierto que la recreación de la biblioteca en la película es magnífica.

"El húmedo fuego humea y arde, y el humo aromatizado por las plantas se mueve furtivamente entre los arbustos, asciende entre los árboles y se marchita en la terraza en el frontal de la casa. Alcanza la ventana del paciente inglés, que puede oir la deriva de las voces y alguna que otra vez una risa desde el jardin humeante. Traduce el olor, desarrollándolo hacia atrás, hasta lo que ha sido quemado. Romero, piensa, cardos, ajenjo, hay algo más ahi,, sin olor, puede que violeta de monte o el falso girasol, que gusta del suelo levemente ácido de esta colina."


Ah, por cierto, tan bien está descrito el protagonista, pero tan bien... que solo podía ser real: http://es.wikipedia.org/wiki/László_Almásy
De hecho escribió un libro que me pienso buscar, sobre sus exploraciones en el desierto de Libia. Y por cierto, su vida tiene algo que ver con la del personaje (en lo referente a las exploraciones casi exclusivamente), pero su muerte nada de nada.... Os sorprendería, os lo aseguro.

¿Os he dicho ya que el libro me ha gustado?

Que lo disfruteis.

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