martes, 12 de enero de 2010

Yo los vi primero (01) - JULIA LEIGH





Este grupo de entradas ("Yo los vi primero") van referidos a algunos de los escritores que he descubierto y me han impactado (en sentido positivo) y que entre el círculo de amigos lectores en que me muevo no son conocidos. Es solo una recomendación de algunos de estos autores, poco conocidos en nuestro pais.
Esta escritora de origen australiano es uno de mis descubrimientos más preciados. La conocía a través de su segunda novela, titulada “Inquietud” en español (Mondadori). Una de estas novelas que a veces se lanzan a tus manos cuando estas hojeando y ojeando libros en un centro comercial, sin rumbo fijo, mientras haces tiempo en espero de una ulterior cita (un almuerzo en este caso). De repente cae una novela en tus manos (¿porqué la eliges? El nombre de la autora no lo has oido en tu vida, el título es atractivo (parcialmente), pero nada fuera del otro mundo, y además tiene solo 90 páginas, poco prometedor). Pero cuando empiezas a mirarla el argumento es “raro”, intrigante y curioso. La sueltas, sigues viendo libros, al rato vuelves, la sueltas y finalmente, al ir a pagar otro libro a la caja piensas “bueno, solo puede ocurrir que pierda 18 euros, me la llevo”. La historia no puede ser más simple. ¡Ojo! Aquí empieza un “spoiler”, hablo en parte del argumento de la novela. Si no quieres no sigas… En realidad no importa, porque esta novela no se basa en una trama o un hilo argumental que te intrigue. Solo te produce lo que su título promete: Inquietud. Lo lees en un rato, la historia de la llegada de una mujer con sus dos hijos a un castillo en Francia, donde la mujer se crió y aun vive su madre, dueña del castillo. Tras ella, que llega huyendo de un marido maltratador, llega su hermano y la esposa de este, que acaban de salir del hospital, donde han tenido su primer hijo, pero este ha muerto tras nacer. Y aquí empieza la extraña vibración que produce la novela y fundamento del hilo argumental. Los médicos han recomendado a la mujer que para aminorar el duelo por la muerte del hijo, se lleve el cadáver unos días a casa y luego lo entierre…. Ya no cuento más. Solo que hay momentos en que sientes como si un estibador del puerto te estuviera apretando con su mano derecha (seguro que es diestro por lo que aprieta) en la garganta. Te sientes auténticamente inquieto. Y no me refiero a inquieto como cuando no sabes quien será el asesino al final de una novela policiaca o si el protagonista se enterará de lo que su mejor amigo trama a sus espaldas o seguirá en la inopia. No. Me refiero a auténtico malestar, a tener que menear el culo en el asiento por el disconfort que sientes al leer lo que lees y que no puedes dejar de leer. Bueno, al menos asi me sentí yo.
Entonces me voy a buscar quien es la individua que se atreve a ponerme así de malo. Descubro que nace meses después que yo mismo (desde luego nunca podré escribir nada serio, está definitivamente claro) y que esta es la segunda de sus dos únicas obras. La primera se llama “The Hunter” (“El cazador”, otro título soso a priori, estereotipado pero al final de la obra reconozco que ningún otro título podría ser más ajustado a realidad). Esta obra no está publicada en castellano, a pesar de estar escrita siete años atrás. Y también a pesar de haber recibido críticas extraordinariamente elogiosas de muchos de los grandes autores contemporáneos (Toni Morrison, Don Delillo), había ganado numerosos premios, “The Observer” había incluido con solo esta obra al a autora entre los “21 autores a los que habría que observar en el siglo XXI”, el New York Times había elegido el libro como uno de los “libros notables del año”… y ¿sin traducción por aquí? ¿sin idea alguna sobre la autora?. Pues bueno. Pues vale. Me compro en ingles los dos, “The Hunter” y “Disquiet” (“Inquietud”). Leo primero el segundo que me vuelve a encantar. Pero cuando leo el primero, me encuentro en uno de los momentos de agradecimiento por todo lo que llevo leído y por no dejar de querer descubrir autores nuevos.

Aquí va el “spoiler” para este libro: un cazador, llamado Martin David en la obra, aunque nosotros sabemos que este es un nombre ficticio, su nombre real nunca lo sabemos (solo se le llama “M”), llega a la casa de una familia australiana en Tasmania (aquí vais y cogeis el atlas, para ver donde está Tasmania, una isla/estado que pertenece a Australia y está justo debajo de esta). Y no sabemos su nombre porque (entre otras muchas razones posibles) lo que le lleva por esa isla es ilegal. Es un cazador a sueldo. Contratado para buscar a un Tilacino o Tigre de Tasmania. Aquí os ahorro tener que usar el libro de animales o “googlearlo”: El Tilacino, Tigre de Tasmania o Lobo marsupial es un animal marsupial, familiar del canguro, similar a un perro o lobo, pero con el lomo rayado como un tigre. Corrijo, no “es”, sino “era”, porque está extinto, no existe más, los hombres lo extinguimos, y además fue extinguido con saña y mala leche. El último conocido murió en 1933 en un zoo de Tasmania (el de Hobart, la capital). Podeis ver este último ejemplar en este video grabado por un vigilante del zoo
Como cosa aparte diré que este animal se ha convertido en una semi-obsesión para mi (no se muy bien porque, la verdad, quizá solo por asociarlo con el libro).
Bien, la obra se basa en que en un bosque de Tasmania (una isla virgen en su mayor parte) se ha avistado un ejemplar aislado de esta raza extinta. “M” es contratado para matarlo, extirparle los genitales y tomar muestras de sangre y pelo… para clonarlo con técnicas geneticas y recrear la raza. Y es ilegal porque quien paga a M no es el estado sino una compañía privada que quiere ganarle la mano. No contaré más, sobre la relación de M con la familia que le acoge en su casa (una mujer cuyo marido ha desaparecido en esas mismas montañas, su hija y su hijo), pero lo espectacular es la relación del cazador con su presa. Como se enamora de el Tigre (una hembra), como la corteja sin haberla visto aun ni saber si el avistamiento fue real, como tiene sueños en que se metamorfosea en el animal y como llega a un final que no os voy contar y que no puede ser mejor manejado. Por cierto, el uso del idioma que tiene esta mujer es, dentro de mis muy limitadas capacidades analíticas sobre el inglés, absolutamente excepcional.
PD: después, indagando sobre el Tilacino (ya os digo que esto no es normal) he descubierto un documental (en inglés) de Discovery Channel que habla de un científico en Australia que por medio del ADN de un feto de Tilacino conservado en formol en Sidney, trata de reproducir al animal, clonarlo, increible… El documental se llama “End of extinction. Cloning of the Tasmanian Tiger”. Tras leer la novela es impresionanate ver los bosques en la pantalla, los bosques de Tasmania. Y una animación magnífica por ordenador de cómo se mueve por estos bosques el Tigre.
Asi, que ya sabeis, a esta la vi yo primero.

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